Yamato mantuvo a Aiko en sus brazos, divertido, viendo como caía completamente dormida nada más acomodarla. Aquella noche no había sido necesario que le pidieran al personal del hotel que les subieran la cena para la pequeña ya que Mai se había asegurado de que cenase a la vez que Nyoko.

- ¿Qué tal la casa? – preguntó la piloto acercándose hasta él.

- Hemos avanzado bastante. Nos tocaba empezar por la que va a ser la habitación de Aiko para que sea la que más tiempo tenga para ventilarse.

- ¿Cuándo os llevan su cuna?

- El martes – bajó la vista hacia la niña, comprobando que siguiera completamente dormida-. Así que ya lo hemos dejado todo listo. Luego hemos ido a por la nuestra y a por la cocina.

- Vamos que te has ido con lo importante. Si necesitáis ayuda con las maletas o esas cosas avísame que nosotros no tenemos nada mejor qué hacer.

- Muchas gracias – sonrió ligeramente.

Mai lo observó unos segundos antes de buscar a Sora con la mirada, viendo que se había quedado todavía sentada en la mesa, con aire distraído. Estudió a la pelirroja unos segundos antes de volver a girar la cabeza hacia Yamato.

- ¿Ya está mejor? – señaló hacia ella de forma más disimulada, bajando algo más el tono.

- ¿Por qué?

- Tiene cara de cansada…

- Ah, bueno, hemos estado todo el día sin parar. Está mucho mejor, pero todavía le cuesta. Hoy en cuanto lleguemos a la habitación estoy viendo que se va a quedar completamente dormida si la dejo incluso sin ponerse el pijama.

- Pues a ver cómo te las arreglas tú para ir con un bebé en un brazo y con una pelirroja en el otro – entretenida, acabó por ponerse algo más seria-. Me alegro de que ya esté mejor. Es normal lo que le pasó, yo también estuve algo revuelta en su momento con ese tema, pero me dio menos fuerte. Aunque si es algo a lo que ya tienen tendencia…

- Si de los dos lo he llevado yo peor que ella, tranquila.

- No hace falta que me lo jures. Anda… id a casa, me sabe mal por ella. Si está cansada y ha estado trabajando toda la tarde tiene que morir de ganas de meterse en la cama.

Giró la cabeza hacia ella, observando a su esposa unos segundos antes de asentir a su amiga, poniéndose en pie con la pequeña y caminando hacia ella.

- Sora – reclamó así su atención-. Se me ha quedado dormida, ¿vamos yendo?

Algo ida, habiendo estado haciendo el esfuerzo por mantenerle la conversacion a Arata, lo enfocó, mirando a la niña antes de ponerse en pie ella también, asintiendo.

- Muchas gracias por habernos hecho de niñeros y por la cena…

- Déjate de tonterías. Ya quisiera el padre dar la mitad de lata que esa cosita – le dijo Mai, yendo tras el rubio-. Tiene que estar muerta, se ha pasado toda la tarde enredando con Nyoko. Además, come de maravilla. Me dio miedo que no me quisiera la cena, por eso os llamé, pero vamos…

- Come de maravilla, tú tranquila, que con eso no corre peligro. Con eso y con el dormir no hay mucho de lo que nos podamos quejar…

- Ni con eso ni con nada – dijo Sora, quedándose ya de pie al lado de Yamato-. ¿Vamos entonces? Cuando tengamos la casa en condiciones ya sabéis lo que os toca...

- ¿Si? No sé, a lo mejor alguien vuelve a darme con la puerta en las narices como cuando se ponía en modo cascarrabias e intentaba secuestrarlo para que no cenara solo en casa…

- Cállate Mai… - buscó a Arata con la mirada-. Yo es que no sé cómo se te ocurrió empezar con ella hace tanto tiempo.

- Me pilló desprevenido, luego ya poco más pude hacer…

Arqueando una ceja, la piloto fue girando la cabeza hacia su marido, acabando por asentir con fingida ofensa por lo que acababa de escuchar.

- Ya nos quedaros tú y yo solos, a lo mejor puedes decirle a Yamato si te deja dormir en el suelo de la habitación de Aiko.

- Nyoko me protege.


Caminando de vuelta al hotel, viéndolo aparecer no demasiado lejos de dónde estaban, aprovechó que al llevar a la niña en la sillita tenía más movilidad para rodear a Sora con un brazo mientras avanzaban.

- ¿Qué? – le preguntó, dejándose acercar levantando así la cabeza hacia él.

- Tienes una cara de querer meterte en la cama que no sé si vas a ser capaz de ponerte el pijama.

- Me quiero dar una ducha antes, no me apetece meterme en la cama con el pelo sucio.

- Sora, si te dejo meterte en la ducha así te me quedar dormida debajo del grifo. ¿No puedes esperar a mañana?

Vio como negaba con la cabeza, haciendo una ligera mueca al arrugar la nariz. Se echó a reír ante su respuesta, sin quitarle el brazo de encima de los hombros mientras que caminaban de vuelta al hotel.

- Pues ya preparo yo a la niña para que se vaya a dormir y te vas tu a la ducha mientras tanto, ¿te parece bien?

- No te enfades por tener que encargarte tú de ella, ¿eh?

- Lo intentaré, pero solo porque me lo pides tú, no te vayas a pensar que es por otra cosa.

Fijándose en Aiko, se dio cuenta de que ella estaba completamente dormida en su silla, bajo la atenta mirada de los digimon. Continuaron su camino de vuelta hacia el hotel hasta que por fin llegaron a la habitación con tranquilidad.

Haciendo exactamente lo que habían hablado, dejó que la pelirroja se fuera a la ducha, entretenido en conseguir sacar a Aiko para dejarla encima de la cama sin despertarla, dándole algo más de tiempo para poder dormir. Fue hacia la bolsa donde tenían sus cosas, revolviendo, empezando a sacar el pijama de la niña y todo lo que pudiera necesitar para poder dejarlo a su lado.

Posó su mano encima del torso de la pequeña, entretenido con que a pesar de que ya estuviera a punto de cumplir un año siguiera siendo capaz de cubrir esa zona así. movió sus dedos, buscando despertarla progresivamente, llamando así su atención poco a poco, sonriéndole cuando vio los ojos de ella abrirse.

- Hola – divertido, vio como empezaba a parpadear lentamente, desperezándose lentamente-. Habrá que ponerse el pijama para irte a dormir, ¿no? – volvió a mover su mano, asegurándose así de que se mantuviera algo más despierta, esperando que no se despejase del todo, ya que esperaba que se durmiera de nuevo.

Lentamente, a sabiendas de que tenía algo de tiempo ya que Sora había dicho que se iba a lavar el pelo, empezó a quitarle la ropa de aquel día y levantándose al darse cuenta de que había olvidado algunas cosas en la bolsa.

- ¿Ves? Si estuviéramos en casa y el que se estuviera vistiendo fuera yo tendría que haber ido varias veces al piso de abajo a por algo… - parloteó como si esperase que fuera a entenderle, volviendo con el neceser donde había metido Sora pañales y todo lo demás, para aquellos días-. Ya tienes la habitación limpia. Ya verás, como no hay nada por ella voy a poder comprarte más peluches de esos que te gustan sin que tu madre proteste con que no tienes donde meterlos.

Se habían traído con ellos un par de ellos, habiendo sido casi imposible hacer que soltara el conejo que Haruhiko le había regalado días atrás cuando se habían despedido. No pudo evitar reírse él solo al recordar la cara que había puesto su padre. Le divertía la "guerra" que tenían entre abuelos para ver quien llamaba más la atención de Aiko.

- ¿Te ha cambiado Mai? – preguntó cuando al soltar el cierre del pañal pudo ver que estaba completamente limpia-. ¿En serio? Mírala, qué bien te trata a ti y lo mucho que se mete conmigo. ¿Con qué la has chantajeado ya?

Pudo ver que la pequeña empezaba a reírse al escucharlo parlotear, alargando sus manos intentando coger las de él. Habiendo comprobado que estaba completamente limpia optó por volver a colocarle bien todo, empezando a ponerle el pijama por fin para evitar distraerla más y que luego le costara conciliar el sueño.

La cogió en brazos una vez que estuvo lista, colocándola delante de él para darle un beso en la frente, colocándola bien para intentar dormirla de nuevo, caminando así hacia la cuna mientras tanta, tarareándole suavemente una nana.

Sora salió del baño al cabo de un rato, abanicándose con la mano después de haber estado secándose el pelo con el secador, muy a su disgusto, no queriendo perder más tiempo antes de poder meterse en la cama, sin haberlo peinado, saliendo con él en una coleta.

- ¿Ya estás? – le preguntó Yamato, quien al final se había quedado sentado en la cama con la niña entre los brazos.

- ¿Está dormida?

- Totalmente – asintió-. Pero ya que estaba… No me apetecía meterla en la cuna.

Sonrió ante sus palabras caminando por la habitación para dejar encima de la silla la ropa que había llevado aquel día, acabando por acercarse hasta la cama para quedarse sentada al lado de ellos dos, observando así al bebé.

- No me hizo falta cambiarla, parece ser que nos hemos buscado una buena niñera – explicó.

- Me lo había dicho Arata… No me acordé de comentártelo – asintió, acercando con delicadeza su mano hacia el flequillo de la pequeña, echándoselo hacia atrás-. Estuvo enredando con Nyoko en la piscina esa chiquitina que tienen para ella media tarde. Creo que el baño de ayer le gustó, sí…

Entretenido por la explicación, bajó la vista hacia la niña, decidiendo ponerse en pie por fin para ir a dejarla a su cuna, donde tenía ya su peluche para poder echarla a dormir tranquilamente y que ellos dos no pudieran molestarla. Estaban acostumbrados a no tenerla con ellos en la habitación por lo que debía de estar pendiente del tono de voz que utilizaba, no queriendo despertarla.

- Métete en la cama, Sora… - le dijo a la pelirroja mientras tanto, mientras que los digimon seguían sus pasos para quedarse donde el bebé.

Negó con la cabeza, entretenida por sus palabras, optando por hacerle caso y arrastrarse por la cama hasta llegar al otro lado y poder así meterse entre las sábanas de una vez. Sin duda estaba mucho mejor que semanas atrás, pero sí que notaba todo el cansancio del día acumulado. Dejando de lado que se hubieran estado dedicando a cosas que poco habían tenido que ver con la limpieza, habían dejado lista casi la mitad de la casa y eso, sin duda, le había pasado factura.

- Solo porque no tengo gana de discutir contigo, no por otra cosa, ¿eh? – le dijo ya echándose y dejado la cabeza apoyada en la almohada de tal forma que pudiera observarlo mientras.

- Muy agradecido por el detalle – posó al bebé con sumo cuidado, incorporándose de nuevo tras asegurarse de que con el movimiento no la había despertado, dejándole al lado el juguete y cubriéndola con las sábanas.

Se giró hacia los digimon, haciéndoles un gesto de buenas noches no queriendo hacer mucho más ruido y luego caminando hacia la cama para poder coger su pijama de donde lo había dejado.

- Voy al baño a ponerme el pijama, apaga la luz si quieres para no molestarla…

Asintió levemente a modo de respuesta, dejándolo irse.

Yamato salió al cabo de un rato con el pijama puesto, colocándose el cordón del pantalón para no perderlo mientras que dormía, caminando hacia la cama. Se dio cuenta de que la pelirroja se había quedado completamente dormida, sonriendo al verla.

- Seguro que sería capaz de negarme que estaba cansada… - murmuró por lo bajo, entretenido, intentando meterse en la cama con cuidado de no despertarla.

Como solía pasar en muchas ocasiones, tuvo que contenerse la risa al ver como que, a pesar de estar dormida, según lo notaba a su lado, se arrastraba por la cama hasta dejar su cabeza apoyada en su hombro en vez de en la almohada. Al no haberlo pillado desprevenido, le facilitó las cosas, estirando su brazo antes de que ella terminara de colocarse.

Estando cansado él también, estaba seguro de que no tardaría demasiado en dormirse él tampoco, entreteniéndose mientras en vigilar que ninguna de las dos se hubiera despertado.


AnnaBolena04: pues mira tú, aún tienes algo de tiempo para buscar bien las gafas de sol porque no me acordaba de que ahora teníamos una dosis de Mai fangirleando porque su cactus favorito no puede estar más feliz con su familia. Si es con las broncas que le echaba ella para que dejara de aislarse del mundo, que de verdad que no entendía por qué se había autoimpuesto semejante castigo él solito y ahora míralo, babándose encima porque Aiko se le queda dormidita según la coge en brazos tras haberse pasado la tarde jugando con Nyoko.

Luego claro, le pasa lo mismo con la pelirroja en casa y el pobre pues fangirlea. Que sí, que su esposa está mucho mejor y mucho más contenta de lo que la ha visto en una temporada, pero mira, que se le queda dormidita como un bebé según toca la cama eso no se lo puede negar a nadie, que la pobrecilla aún se cansa más de al cuenta... Pero bueno, seguro que el cansancio ha merecido la pena... cofcofcof

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: jajaja ayer me colé y llegué antes de la cuenta a casa. Hoy si me apuras casi que no llego a tiempo jajajaja Si es que estos horarios son un show, lo malo es que tengo los laborales casi igual de caóticos que los personales... Pero bueno, poco a poco voy sobreviviendo. En septiembre volveré a la rutina y gruñiré igualmente. Ahora que me acuerdo, ¿qué tal vas con el TFG?

Básicamente es eso, creo que ya hasta ha salido alguna vez de forma clara en los propios capítulos. Es inevitable que algo hayan acabado escuchando los digimon en algún momento, pero, si pueden evitarlo, lo van a evitar. Y aunque Aiko no sea más que un bebé que seguramente estará durmiendo cual angelito, pues tampoco es plan. A esos dos les viene bien quedarse solos de vez en cuando para no tener que andar con cuidado. Y aquí se ve que además la pelirroja le tenía ganas a su marido jajaja (Nomal, vamos a ver...)

Parece que han conseguido limpiar algo, venga, hay que darles algo de crédito, pobrecitos ellos jajajaja Sora va a dormir muy bien esa noche, eso seguro jajaja

La semana va... pues como va. Por el momento sobrevivo, aunque hoy salí de casa a primera hora y acabo de llegar como quien dice, así que tampoco es plan de tener semejante ritmo encima si pretendo llegar de una pieza al principio del curso jajaaja Aaains, qué poquito queda TT_TT ¡Un bico grandote vecina!