- Eres un pesado… Te he dicho que yo no puedo ir en las fechas en las que se va tu hermano. Posiblemente no voy a estar ni en el país, ¿qué quieres que haga?
- Pero… ¿No habías dicho que ibais a ir unos días?
- Sí, pero cuando pueda. Posiblemente me pille justo antes de que él vuelva, si no coincide con el aterrizaje. Pero para el despegue no… Y no creas que no he mirado a ver si había la menor posibilidad de poder estar…
Taichi se encogió de hombros. Había estado intentando poder mover alguna de las reuniones, pero tanto él como Koemi no habían sido capaces. Además, aceptaba intentar hacer malabares con su vida laboral por poder acompañar a su amiga cuando sabía que lo iba a pasar mal, pero otra cosa era tener que hacer que Koemi la pusiera patas arriba también.
- ¿Tú no puedes ir?
- ¿Con Dai y Reiji? Estamos en plena temporada escolar… Tu hermana no va a poder venir y yo lo voy a tener complicado con la publicación de la novela.
- ¿Qué? ¿Vas a sacarla cuando Yamato no esté en el mismo planeta que tú para tener tiempo para huir?
- Podría ser… No, tengo unas reuniones importantes y tampoco hay forma de moverlas. Van a ir mis padres, y así de paso monopolizan un rato a la niña, pero evidentemente no va a ser lo mismo.
El embajador chasqueó la lengua. Aquella tarde había quedado en ir para ver a su hermana y sus sobrinos y como había llegado primero, había encontrado a Takeru todavía solo con los niños en casa. Por suerte, Daigo se había ido corriendo tras ellos y habían podido quedarse ellos dos solos para hablar tranquilamente.
- ¿Y Mimi? – preguntó el rubio tras haberse quedado pensativo.
- Mimi me dijo que iría también de visita, pero… Creo que no tiene ni la más remota idea de lo que pasó o no en su momento. La otra vez estaba con ella y tenía cara de no estar enterándose de nada o de pensar que a la pobre Sora había terminado de fundírsele el cerebro.
- Tiene sentido, no creo que a ella le haya contado nada. Ni mucho menos mi hermano, claro…
Asintió a modo de respuesta. Sora no le habría contado nada a Mimi de forma casi segura, no porque ella no confiase a ciegas en ella, sino porque sabía la relación que tenía Yamato con ella. Ese pensamiento hizo que una idea cruzase su mente.
- ¿Sabes quién puede saber algo?
- ¿Quién? ¿Toshiko?
- Aparte de Toshiko… - negó con la cabeza-. Su miniella. Estoy casi seguro de que sabe que hay algo raro, pondría la mano en el fuego, vamos.
- ¿Si? ¿Tú crees?
- Sí. Creo que hasta la pilló justo el día que tuvo problemas tu hermano cuando se supone que "le daba igual y por ella como si no volvía a la Tierra más". Así que te digo yo que si no lo sabe se lo huele. ¿Sabes la típica persona que acaba enterándose de todo aunque ni siquiera pregunte?
- Pues… ¿Le sonsacas tú o le sonsaco yo?
- Mejor, ¿se lo decimos a tu hermano y que tantee él el terreno? Creo que se lleva también bastante con ella.
El sonido de las llaves de casa y ver pasar corriendo a Dai primero y detrás los otros dos niños, anuncio la llegada de Hikari a casa, escuchando la voz de ella como confirmación de su llegada.
- ¿Ya estás aquí? – fue el saludo a su hermano.
- ¿Molesto?
- Pobre Koemi, muy aburrida la debes de tener para que te eche tan pronto – se acercó a saludarlo, llevando en brazos a Reiji, siendo al que más le costaba moverse de los tres niños que habían ido a recibirla.
- Simpática – le dijo cuando la tuvo a su lado-. A ver qué harías tú sin mí…
- Mejor no te lo cuento – dejó al niño en brazos de su tío para poder ir a saludar a Takeru con un beso, sin importarle que estuviera él delante-. ¿Qué hacéis?
- Nada, estábamos hablando de posibles niñeros que mandarles a los del Sur cuando mi hermano se vaya.
- ¿No vas tú? – giró rápidamente la cabeza hacia Taichi.
- ¿Qué pasa? ¿Soy la única opción viable?
- ¿De verdad que no vas a ir tú?
Yamato se quedó tirado encima de la cama mientras que Aiko intentaba subirse encima de él, gateando y agarrándose a su camiseta para no perder el equilibrio. Sora había ido a hacer unos recados y como la niña se había quedado dormida no la había acompañado.
- Verás como se nos pierda tu madre por no haber ido con ella. ¿Qué hacemos tú y yo si nos quedamos sin ella? A ver a quién engaño yo para que me aguante… Bueno, puedo usarte a ti para engañar a alguien y luego ya cuando se encariñe contigo pruebo suerte yo…
Posó la mano tras la niña, dándole así un empujón con ella para que terminara de poder subírsele encima. Esperó a estabilizarse para continuar con su exploración, dirigiéndose hacia la cara de su padre, riéndose de las caras que él le iba poniendo. Entretenido, dio un respingo cuando sintió el teléfono sonar, girando la cabeza hacia la mesa donde lo tenía para ver quién era. Cuando leyó el nombre de Taichi sonrió ligeramente.
- Ya verás que cara de tonto se le queda – alargó la mano para colgarle la llamaba y devolvérsela en forma de videollamada de forma automática.
Cuando descolgó, no apuntó hacia él, dejando que fuera la cara de la niña no primero que se viera, la cual, al estar cerca de la pantalla y empezar a ver caras conocidas al otro lado no pudo más que moverse un poco más, queriendo acercarse a cogerlos.
Escuchar la voz de su hermano al otro lado de la línea también hizo que girase el teléfono y que se incorporase, teniendo cuidado con su hija para quedar sentado y poder cogerla contra él para que pueda verlos también.
- ¿Me has cambiado por mi hermano?
- Con alguien tengo que discutir que no pueda echarme a dormir al sofá… - Taichi se encogió de hombros-. ¿Estás solo?
- ¿No ves que no? Yo sé que es pequeña, pero no tanto como para que no la veas… Sora ha salido.
- ¿Te ha dejado de niñero? – preguntó Takeru.
- Fíjate, la tengo tan engañada que cree que soy un adulto funcional con el que poder dejar un bebé de casi once meses. Espero que no me descubra demasiado pronto, que estamos los dos acaparando la cama entera.
Taichi giró el teléfono, dejando que ahora en la pantalla aparecieron los tres niños que al haber escuchado la voz de Yamato se habían acercado a ver de dónde salía, asomándose por entre ellos dos.
- Vaya cinco… ¿Está Hikari ahí?
- Con los digimon, ¿por qué? – respondió su hermano.
- No, por nada… Me compadezco de ella. Mira Aiko, mira quienes quieren saludarte – volvió a acercarle al teléfono al bebé para que pudiera ver a sus primos y a Daigo, entretenido en ver las reacciones de ella, viendo como alargaba la mano hacia la pantalla-. ¡No! ¡No toques ahí!
Automáticamente la llamada terminó, habiendo colgado la pequeña por accidente. Yamato no pudo más que reírse, aunque le duró solo unos segundos, pues que Aiko se echó a llorar porque habían desaparecido de la pantalla.
- Shhh… Shh… - se centró automáticamente en ella, cogiéndola bien en brazos-. No pasa nada… No. Mira, ya verás. Vamos a ir a por el ordenador para que puedas verlos mejor… No llores.
Cogió el teléfono antes de levantarse de la cama, todavía con la niña llorando, mandándole un mensaje a Taichi para que le dijera a su hermano que encendiera el ordenador. Aquello iba a ser más cómodo y a la niña le sería más complicado tropezar.
- No llores – repitió, acercándose a ella para darse un beso en la mejilla, más sonoro como solía hacer que ella se riera. Aquella vez no causó el mismo efecto que solía hacer, pero pareció distraerla algo-. Mira, ya verás como vuelves a verlos ahora…
Consiguiendo finalmente establecer la videollamada con el ordenador, puso automáticamente la pantalla completa para que pudiera verlos mejor, cortándosele el llanto de repente, fijando la vista delante de ella, abriendo los ojos mucho de nuevo.
- ¿Ya has hecho llorar a la niña? Vergüenza debería darte…
- Lleva días sin llorar, qué coincidencia que lo haga por verte la cara, Taichi… - sujetó a la pequeña contra él, de manera que quedara sentada y así pudiera verlos sin peligro de que pudiera colgar de nuevo-. ¿Queréis algo o llamáis simplemente para vernos?
- Las dos cosas… - el castaño cruzó una mirada con su cuñado, acabando por ser él quien sacara el tema-. ¿Tú sabes si Haru sabe algo sobre lo que pasó volviendo de Marte la primera vez?
- ¿Eh? – no pudo llegar a contestar. Aquella pregunta lo había pillado completamente desprevenido-. ¿Qué?
- Que si Haru sabe que no fue un fallo de comunicaciones… ¿Por qué pones esa cara?
- ¿Se puede saber a qué narices viene eso?
- A que hemos estado intentando ver a quién le mandamos a Sora cuando te vayas tú porque nosotros no podemos estar y hemos llegado a la conclusión de que ella podría ser buena opción. ¿Sabe algo o no?
- ¿Habéis estado dándole vueltas a ver a quién nos mandáis para que Sora no esté sola en el despegue? Takeru, sabes que van a estar nuestros padres…
- Ya, y por mucho que ellos sigan sin creerse que hayas sido capaz de encontrar alguien como ella que te aguante y que la adoren por ello, no creo que sea precisamente la mejor compañía para ella. No con la que más cómoda pueda estar – dijo Takeru, haciendo que se diera cuenta de lo que le estaba hablando, haciendo que cambiara el gesto-. ¿Estás ya en nuestra misma órbita?
Bajó la mirada hacia la niña para poder comprobar que estuviera entretenida con la pantalla, viendo a sus primos asomarse al otro lado, distraída y habiendo dejado de llorar por fin. Movió sus dedos de la mano que tenía sujetándola para hacerle unas cosquillas y distraerla algo más.
- Sí que lo sabes. Pero desde hace poco, porque se lo dijo esta última vez cuando le vine con la noticia de que me tenía que ir, ¿por qué? ¿Habéis pensado en que puede ser buena opción?
- ¿No te parece? Mimi sigue sin saberlo, ¿no? – preguntó su hermano.
- Sí, hasta donde yo sé sí. No sé si tan siquiera lo sabe Toshiko, la verdad. Si se lo contó a Haru fue posiblemente porque ese día necesitaba hablar con alguien con neuronas, así que a Mimi no el ha dicho ni media palabra.
- Mira que eres bruto… - se asomó Taichi de nuevo, dejando que Takeru fuera a la cocina en busca de su esposa-. Entonces ella lo sabe, ¿no?
- Sí, lo sabe… - se quedó pensativo-. Lleva mucho tiempo, casi que desde la conozco diciendo que le gusta mucho todo este mundo y que le gustaría poder ver la base… Podría intentar chantajearla.
- No creo que te haga falta chantajearla siendo para eso…
- Ya, pero con Sora aquí el estudio se quedaría sin nadie al frente… De todas formas no creo que se vayan a morir por no estar… Podría ser una solución – hablaba pensativo, sin darse cuenta de que Aiko se le escapaba de entre las manos para acercarse de nuevo a la pantalla, queriendo tocar con sus pequeñas manos la cara de su padrino.
Distrayéndose por completo de la conversación, Taichi se quedó mirando a la niña, sonriendo de forma automática al notar sus gestos y como intentaba tocarlo a pesar de todo. Hacía ya unos días que se habían ido y, sin duda, se había hecho notar su ausencia.
- Fíjate, ¿quién me iba a decir a mí que una versión en miniatura tuya iba a caerme tan bien?
- ¡Aiko cuidado con la tecla…! – sin que le diera tiempo a reaccionar de nuevo, la niña volvió a tropezar, apagando directamente el ordenador.
Sus ojos azules se quedaron fijos en la pantalla oscura, empezando a poner pucheros rápidamente mientras que Yamato intentaba volver a encenderlo lo antes posible.
- No, no te me pongas a llorar otra vez. No, venga, ya está, ya… - sin hacerle caso, pasaron apenas unos segundos antes de que el bebé rompiera en llanto de nuevo.
AnnaBolena04: Yamato, un bebé y la tecnología jajajaja Sin duda parece que al pobre su brillante idea de enseñarle a Aiko a sus titos le ha costado un par de dolores de cabeza porque la cosita se le pone a llorar porque ya no los tiene a la vista. Si es que tiene que notar la ausencia de toda la tropa, porque entre todos la tienen supermimada. Con la madre lo llevan intentando años, pero como cuesta más que se deje se entretienen con el bebé que aún no ha aprendido a gruñirles por pesados jajajaa
El rubio fangirlea cuando lo dejan de niñero de Aiko. Es consciente de que le ha tocado la lotería con esa nena, que él quiere mucho a sus sobrinos y al sobrino postizo ese que le ha salido, pero es consciente de que son polvorilla desde que nacieron mientras que Aiko parece que tiene encima toda la calma que a ellos les falta. Así da gusto hacer de niñero, ni siquiera yo protestaría, no, no.
Muchísima suerte hoy y un besito de tortuguita grandote grandote.
Natesgo: sí, Toy Story a su lado es una basura jajajaja Que además la cría debe de alucinar porque esos dos de aspecto para encima tienen mucha pinta de peluche, así que cuando vaya al cole irá corriendo a contarle a la gente que tiene en casa dos peluches grandes que le hablan y la cuidan todo el día jajaja Si lo tengo comentado muchas veces, Aiko se cruza con Gabumon digievolucionado y flipa, que ese sí que es un superpeluche jajajaja
Posiblemente, y además será mutuo, porque se le cae a ellos dos solos la baba con la vida familiar, así que estarán en el espacio, flotando, con morros los dos a ver quién es capaz de fruncir más el ceño. Será una bonita imagen sin duda de la que posiblemente Mai se reíría de no estar ella en la misma situación porque ella también tiene mono de su nena jajajaja
¡Un beso!
Gues Vecina: mira, hoy sí que vamos más sincronizadas, porque justo cuando me ha llegado tu comentario estaba yo por aquí recogiendo las cosas que acababa de llegar de trabajar. Ahora al menos me quedo ya de fin de semana tranquilita hasta el lunes. Me han dicho que igual la primera semana de septiembre cerramos unos días y que hasta que empiece el curso en serio igual no tengo que ir tooooodos los días, así que al menos aún tengo algo de tranquilidad. A ver lo que me dura jajaja
Aiko y Gabumon son uno dúo peligroso para la salud de la gente. La tengo por ahí usándolo de apoyo para intentar caminar, tú no te preocupes, que para morir del aldbahfoahfoa todavía tenemos tiempo jajaja Y Gabumon ha aprendido de su compañero, exacto. Que lo ha visto guardar cosas y él ha empezado a hacer lo mismo. Verás tú el día que alguien encuentre dónde lo tiene todo guardado... Como poco todo cosas de Aiko.
Bueno vecina, voy a ver si como, porque pretendo aprovechar este día que tenemos hoy de verano verano para irme un ratejo a la playa que, salvo que se declare alguna desgracia, hasta el lunes me olvido de las fieras. ¡Un bico grandote!
