- ¿Y se puede saber por qué no?
Sora se había quedado de brazos cruzados mirando para su socia. Era la solución más lógica y coherente ya que era ella la que iba a estar al frente de lo que pasara allí hasta que volviera. No entendía por qué se sorprendía tanto a aquellas alturas.
- Haru… Deja de mirarme con cara de susto. ¿Me vas a decir qué tiene de raro? Vas a estar al frente del estudio… Ocupa mi despacho y así tendrás a mano todo lo que te haga falta. Es una tontería que tengas que ir yendo y viniendo todo el tiempo porque sabes que lo tengo yo…
- Pero, ¿cómo me voy a mudar yo esa temporada aquí? Es tu lugar…
- Sí, es mi lugar. Pero voy a estar a 1000 km de aquí y tú eres la que necesita tenerlo todo a mano. Bastante es ya que me hagas el favor… Quédate aquí, estarás más cómoda.
La chica se quedó mirándola, confusa aún. Aceptaba sin ningún problema encargarse de todo en ausencia de Sora, no sería la primera vez. Ambas eran conscientes de que acabaría llamándola para cualquier decisión importante aunque estuviera más que preparada para tomarla por sí misma… Pero cambiar las tornas y ser ella la que pasara a sentarse en la silla en la que ahora estaba la pelirroja eran palabras mayores, por muy temporal que fuera.
- No quiero más discusiones sobre este tema. Mientras que yo no esté absolutamente todo el mundo hará lo que tú les digas. Sabes que si necesitas cualquier cosa, lo que sea, solo tienes que llamarme sin importar el día, eso por supuesto, pero confío lo suficientemente en ti como para irme tranquila.
Haru se había quedado apoyada en la ventana del despacho, mirando hacia la mesa en la que había acabado dejando sus pertenencias hasta la vuelta de su socia. No estaba del todo cómoda con aquel cambio. Sabía que era una tontería y que era algo totalmente temporal, pero cada vez que se acercaba a la silla y se sentaba la perspectiva que tenía la hacía sentirse demasiado extraña.
No le costaba demasiado echar la vista hacia atrás y recordar aquella época en la que aún no había terminado sus estudios y había visto la lista de puestos que se ofertaban para las prácticas. Había reconocido el nombre de Sora entre ellos, a pesar de que aún estuviera empezado y rápidamente lo había colocado el primero de todos en los papeleos. No había absolutamente nada en su vida que no hubiera quedado condicionado por ese momento. Absolutamente nada…
Dio un respingo al tener que volver a la realidad cuando sintió su teléfono sonar, acercándose a cogerlo tras haberlo dejado encima de la mesa. Arqueó una ceja al ver el nombre de Yamato en la pantalla, descolgando, esperando más bien que fuera Sora la que llamaba no habiendo querido levantarse a coger su propio teléfono.
Yamato se había quedado pensativo tras la conversación que había tenido con Taichi y Takeru. Había tenido que dar por terminaba la llamada a pesar de todo, no queriendo que Aiko se volviera a poner a llorar al tropezar con la pantalla. Cuando Sora había vuelto se había llevado con ella al bebé, distrayéndola por completo y haciendo que se olvidara de aquello, yendo encantada a jugar un rato con su madre y los digimon.
Había aprovechado, tras haber estado dándole vueltas un rato, cuando la pelirroja le había dicho que se iba a la ducha para coger el teléfono por fin.
- ¿Puedes hablar o estás ocupada? – fue su saludo.
- No… No estaba haciendo nada – obtuvo respuesta inmediata-. ¿Ha pasado algo?
- No, claro que no. ¿Qué pasa? ¿Solo llamo cuando pasa algo?
- Desgraciadamente… O cuando te usan de recadero – pudo escuchar cómo se reía-. O cuando quieres conspirar conmigo para algo, claro…
- Pues… No vas muy desencaminada. Necesito que me hagas un favor – se acercó hacia la puerta del baño, dándose viendo que todavía parecía quedarle tiempo a Sora-. ¿Cómo crees que estarás de trabajo para la primera semana de mayo?
- ¿Por qué? – la confusión sonó en la voz de Haru.
- ¿Sigues siendo comprable con una visita guiada personal por la sede de Tanegashima?
- No te entiendo…
- Necesito que vengas…
- ¿Qué? ¿Para qué?
- Porque eres la única persona cercana de verdad a Sora que sabe lo que pasó realmente en mi primer viaje… Y no quiero que se repita lo de la anterior vez que me fui. Taichi no puede viajar en esa fecha y mi hermano tampoco.
- ¿Te ha contado que…?
- Me da igual que lo sepas, Haru. Si e lo ha contado es porque confía en ti y lo vería necesario. No es eso lo importante ahora… Lo importante es que no quiero dejarla sola. Seguramente esté mi padre por aquí, pero no es lo mismo. Creo que le tiene más aprecio a estas alturas a ella que a mí, pero… Ya me entiendes.
- Pero…
- No, nada de peros. Os venís los dos… Y como mi padre seguramente se quede por su cuenta os podéis quedar aquí con ella cuando yo me vaya si queréis unos días.
- Yo… - se quedó pensativa-. Te lo digo más tarde, ¿de acuerdo? Necesito comprobar que pueda ir y además tengo que hablarlo con Andrew. Ya sabes que él suele ir y venir. Y… además él no tiene ni idea tampoco de qué pasa.
- Cuando quieras pero… ¿eso es un sí?
- Eso es un "si puedo y está en mi mano iré", es lo único que te puedo decir ahora… Aunque haré todo lo posible porque así sea, tranquilo. No creo que tenga una jefa que precisamente me vaya a llamar de todo por desaparecer unos días.
Sonrió finalmente al escuchar esas palabras. Era una buena garantía que lo fuera a intentar. Como bien acababa de decir ella, sin duda tenía más flexibilidad laboral para poder desaparecer unos días si todo estaba bien.
- No sabes lo muchísimo que te lo agradezco.
- Sí, sí, dímelo cuando me hagas una buena visita guiada. Acepto también pagos en secuestros de Aiko…
- Eso segundo va a estar más complicado, ya sabes que suele haber cola – giró la cabeza, escuchando como el grifo de la ducha dejaba de sonar-. Tengo que colar, no quiero que ella se entere de que ando revolviendo esto para que no se quede sola. Además, no creo que le venga mal que aparezcas de sorpresa.
- Cuando sepa algo seguro te escribo y te lo confirmo.
- Muchas gracias, Haru.
Dio por terminada la llamada, volviendo a dejar el teléfono en su sitio y tirándose a la larga en la cama con Aiko como si aquello hubiera sido lo que hubiera estado haciendo desde que Sora se la había devuelto, esperando a que volviera a aparecer.
Dejó el teléfono encima de la mesa, confusa aún. De todas las conversaciones que esperaba haber tenido sin duda, no contaba con que precisamente Yamato la llamase para aquello. Ni siquiera esperaba que estuviera puesto al día de lo que ella sabía o dejaba de saber, pero, sin duda, recordaba perfectamente lo extraña que se había comportado Sora años atrás. Y entendía la forma de actuar de él.
Distraída con su hilo de pensamientos acabó por tomar asiento, abriendo su agenda para poder buscar las fechas que Yamato le había dicho, encontrándose con que más o menos las pocas reuniones que había para esas fechas eran para la semana anterior y que sin duda, en aquel momento, podría estar disponible para un viaje.
- No se lo cuentes, pero no te queda nada mal estar ahí sentada…
- ¿De dónde narices has salido tú? – levantó la cabeza, confusa al ver a Andrew.
- ¿Yo? Del aeropuerto – divertido por la cara de susto que se le había quedado, se acercó hacia ella.
- ¿No se supone que volvías el viernes?
- Se suponía… - sonrió de forma delatadora.
- Eres lo peor… Pero lo peor de este mundo…
Se echó a reír finalmente por la cara que aún tenía, caminando del todo hasta llegar a su lado, quedándose apoyado en la mesa al estar ella sentada, observándola desde allí divertido.
- A mí no me hace gracia. Dos semanas fuera de casa, podrías avisarme de que al final volvías primero… ¿Y si llego a estar ocupada o fuera de Tokio?
Sin creerse la supuesta ofensa de ella por no haberla avisado e intentando parecer serio, se encogió de hombros a su pregunta, no tardando demasiado en inclinarse no dejándola continuar, cortando sus palabras así con un beso.
- Yo también te he echado de menos – le dijo.
Dejando de lado el teatro con el que lo había recibido sonrió cuando se separó, quedándose observándolo unos segundos antes de hablar de nuevo.
- ¿Qué te parece la idea de un viaje a primeros de mayo?
- ¿Eh? ¿A dónde? – confuso, se quedó todavía a medio incorporar mirando hacia ella.
Sonrió al ver la cara que se le quedaba, poniéndose en pie para dejarlo ponerse recto y tenerlo más a mano, pudiendo quedar frente a él. Llevaba fuera de la ciudad toda la semana anterior y no contaba con verlo hasta dentro de unos días.
- Acaba de llamarme el Sr. Sora en persona… - amplió su sonrisa al ver como se echaba a reír, habiendo recuperado la postura y aprovechando para llevar las manos a su espalda y poder acercársela, dejándola pegada a él-. Dice que si podemos estar por allí el día que él se vaya que no quiere que Sora se quede sola.
- ¿Podemos? – arqueó una ceja.
- Fíjate, si es que desde que no te mira mal por las esquinas hasta voy a tener que empezar a preocuparme… - se rio suavemente antes de encogerse de hombros-. Sora se pone bastante nerviosa y nadie más puede viajar para estar con ella ese día. Yo creo que puedo escaparme aunque sea unos días y estar con ella, ¿qué te parece?
- ¿El qué? ¿Escaparme de la capital y del trabajo unos días a una isla del sur en mayo contigo? Deja que me lo piense…
Estaba completamente seguro de que iba a tener algo que hacer se fuera el día que se fuera, pero podría esperar o bien hacerlo desde la distancia si era más urgente. Tenía la mejor de las excusas para poder escaparse con Haru unos días y sonaba muy bien esa idea como para dejarla pasar porque sí.
- ¿Se supone que podemos decirle algo a ella?
- Yo diría que no… Pero bueno, luego cuando le diga que sí que vamos que me entre más en detalles. Aunque ahora tenía pinta de no querer que ella supiera nada…
- ¿Tú crees?
- Sí, claro. Ya lo tengo calado cuando quiere conspirar conmigo y que ella no se entere. No sería la primera vez.
- A ver si ahora el que va a tener que preocuparse voy a ser yo…
- Pues deberías, porque me ha hecho chantaje del fuerte – sonrió, ladeando ligeramente la cabeza, observándolo así-. La oferta incluye una visita a la sede de allí… A la de verdad, no a las cutre oficinas que tienen aquí con todo de mentira. Así que la competencia viene siendo alta…
- Pobre de mí, poco voy a tener que hacer en esas condiciones. Además, ahora que ya has terminado de dar el golpe de estado… Es el paso que te queda.
Confusa, tardó unos segundos en darse cuenta de lo que le estaba hablando, desviando la vista de él para observar a sus laterales, pudiendo ver así la mesa. Tardó unos segundos más en volver a enfocarlo, encogiéndose de hombros.
- Lo peor es que son las órdenes… Que es una tontería que ande yendo y viniendo cada vez que necesite algo…
- Porque es una completa tontería… Pero no me quiero imaginar el drama que has arrastrado simplemente para traerte las cosas hasta aquí… Prefiero no preguntar. Es más, lo que prefiero es que, si ya has terminado con el trabajo por hoy nos vayamos ya a casa que las 10 horas de avión que tengo encima ahora mismo van a empezar a pasarme factura en cualquier momento…
- Pobrecito él… Pues… Vas a tener que esperar un poco, porque estoy esperando una llamada… Aunque puedes irte a casa si te apetece y luego ya voy yo.
Negó con la cabeza, poniendo cara de resignación. Podría esperar allí con ella sin duda.
- Pues... Entonces aprovecho para contarte una cosa - le dijo ella echando a andar hacia la puerta para cerrarla tras ella-. Que creo que va a ser buena idea que te explique por qué precisamente Yamato me ha llamado...
AnnaBolena04: si es que no le da la cabeza para hacer cosas prácticas como bloquear la pantalla o alejarla algo más de un bebé que no sabe lo que toca o no jajajaja Pobrecito, hay que quererlo igual cuando le dan esos fallos neuronales, que el pobrecito ya bastante bien nos ha salido como para tenérselo en cuenta. Que la nenita estaría toda rojita de estar llorando y si me apuras él también y de los nervios cuando llegó la pelirroja. Luego claro, la pobre mujer se habrá estado muriendo del ataque de risa porque tiene en casa a un experimentado astronauta con unas habilidades dignas de revista.
Y la pobrecita Haru en Tokio con sus histerias porque la persona lógica que tiene por socia le ha dicho que haga el favor de mudarse a su despacho mientras que ella no está ya que lo tendrá todo más a mano... Y ella claro, sudando frío porque cómo se va a ir ella allí. Si es que esa pobrecilla todavía tiene que mentalizarse mucho de que las cosas están cómo están porque ella misma se lo ha ganado. Que lo único que ha hecho Sora por ello es darle la oportunidad de demostrar lo que sabe hacer, todo lo demás ha sido ella solita...
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: sí, creo que sí. Por lo que he entendido. Lo que pasa es que el año pasado también nos dijo lo mismo y al final acabamos yendo todos los días, aunque no venía casi nadie y estábamos por estar muchos días. Pero bueno, septiembre, salvo por los de 2º de Bach suele ser un mes tranquilo y calmado para ir arrancando los motores. El problema va a ser que mi grueso de alumnos de este año es de ese rango de edades... Pero venga que aún tengo unos días de paz hasta que empiece el horror.
Los suegros adoran a su nuera (y como para no, que solo hay que ver el efecto que tiene en ese cabezota) y sin duda que echarán un ojo a que todo esté perfectamente, pero evidentemente no es lo mismo. Así que parece que tienen el problema más o menos arreglado con Haru. Y yo lo siento por Mimi porque la dejo tan de lado porque es el típico personaje que sé que se merece más atención, pero como tiene un carácter que no soporto, acabo quitándole cosas que realmente soy consciente de que debería hacer ella. No creo que a nadie le sorprenda tampoco que la cosa vaya por ahí viniendo de mí jajaja
No te voy a decir yo que no. Que si te garantizan que te sale una cosita adorable como Aiko pues seguro que el índice de natalidad sube considerablemente, que tampoco tiene pinta de que la niña se les vaya a torcer a medida que pase el tiempo, no. Y mira que hay unos cuantos ff por ahí en los que sale siendo la típica malota de instituto de serie de adolescentes estilo RBD jajajaja ¿Quieres verme huir rápidamente de un ff? Prueba a ambientarme una historia de esa forma, verás jajaja
En fin vecina, voy a ver si termino de hacer algunas cosillas por aquí que hoy no tenemos día de playa y quiero aprovechar a hacer unos recados sin morir derretida y esas cosas que está hasta fresquito y no como ayer que casi morimos aquí. ¡Un bico grandote!
