- Apostaría algo a que acaba quemándose – dijo Mai mientras que se acomodaba en su toalla, bajándose ligeramente las gafas de sol para observar a Yamato alejándose.
- Eso es una apuesta sobre seguro, no creo que nadie quiera discutírtelo… - riéndose, Sora hizo exactamente lo mismo que ella, observando como se alejaba el rubio con Aiko.
Hacía unos días que habían empezado el aislamiento y era el primer fin de semana desde entonces. Habían aprovechado para poder ir hasta la playa y asar la tarde tranquila allí junto con las familias de los presentes. Sentado no mucho más lejos de ellas dos, con Nyoko entre sus rodillas, estaba Arata, entretenido en vigilar cómo intentaba amontonar arena.
- ¿A cuál de los dos le has echado más crema?
- La niña se porta mejor para esas cosas… - encogiéndose de hombros, la pelirroja se echó a reír.
Yamato se había llevado a la pequeña de ambos con él, cogiéndola en brazos para poder acercarla a la orilla sin que tocara la arena que podía estar más caliente de la cuenta para ella. aunque había escuchado perfectamente los comentarios de fondo prefería ignorarlos abiertamente.
- Tu madre es mala Aiko, tienes que decírselo de mi parte – le dijo a la niña caminando con ella-. Son unas malas brujas que se meten conmigo esas dos, menos mal que te tengo a ti para que me defiendas…
Caminando con ella, acabó por llegar hasta la orilla, agachándose él primero para poder posarla en el suelo en la arena mojada, sujetando así sus manos para que no perdiera el equilibrio y poder dejarla de pie. Sonrió al ver como la pequeña intentaba dar algunos tímidos pasos sujeta a él.
- A este paso el día que vuelva vas a caminar mejor que yo… - entretenido, dejó que fuera ella quien dirigiera el rumbo de ambos, viendo como parecía querer acercarse al agua.
Levantó la vista hacia el mar, comprobando que no hubiera olas, encontrándose con la orilla calmada y dejando entonces que la pequeña se acercase al agua. No era la primera vez que la llevaban a la playa y estaba más que acostumbrada a querer jugar y a mojarse ya. Y, sin duda, el rumbo de ella no era otro que acercarse al agua de nuevo. La dejó hacerlo, guiándola con cuidado para que pudiera avanzar.
- ¿Qué pasa? – le preguntó a la niña cuando se dio cuenta de que se detenía en seco y empezaba a tirar de él en otra dirección, haciendo ruiditos-. ¿Qué? ¿Has visto algo?
No demasiado lejos de donde ellos estaban, una pequeña cría de tortuga avanzaba lentamente, entre las algas de la orilla, siendo eso lo que había llamado la atención de la pequeña. Era algo normal en aquella zona de la isla, ya que las playas eran conocidas por la presencia de diversas especies de esos animales.
- Mira lo que hemos encontrado… - caminó con ella, dejando que se acercara hasta ella con pasos lentos, más bien llevados por su padre al tenerla sujeta por las manos que por sus propias piernas.
Revolviéndose, cuando llegó más cerca del animal, intentó soltarse del agarre de él, quedándose sentada en el suelo, observando más de cerca a la tortuga, empezando a gatear para poder seguirla. Dejó que hiciera lo que ella quisiera, estando simplemente pendiente de que no se acercara demasiado al agua.
La última vez que había estado en aquella playa había estado en otro momento muy diferente y con unas intenciones totalmente distintas. Se limitó a girar la cabeza hacia la pelirroja, observándola en silencio unos segundos, manteniendo sus propios recuerdos en su cabeza unos segundos antes de hacerle un gesto para que se acercase hasta ellos.
- ¿Qué pasa? – les dijo una vez que hubo llegado hasta el lado de ambos, habiendo estado pendiente de la escena desde lejos.
- Mira lo que hemos encontrado, creo que ya tiene entretenimiento para lo que le queda de tarde…
Frunció el ceño, confusa, tardando unos segundos antes de poder ver lo que había llamado la atención de la niña cambiando el gesto automáticamente y agachándose hasta quedar arrodillada en el suelo a la altura de Aiko.
- ¿Qué has visto cielo? Eso es un bebé de tortuga… Quiere irse al agua para estar con su mamá, tenemos que dejarla pasar.
La niña no levantó la vista hacia su madre ni siquiera cuando le habló siguiendo con la mirada los movimientos del animal completamente hipnotizada. Sin duda, era la primera vez que veía algo así y cuando la tortuga quiso moverse más rápido Aiko empezó a hacer ruidos de queja, como solía hacer con sus padres cuando no le hacían caso.
- Tiene que irse al agua cielo, mira, ven que vamos a seguirla…
Aiko, quien se había acabado abrazando a la pierna de su padre, se puso a gatear sobre la arena, queriendo seguir así al animal, el cual había empezado a ir más rápido, posiblemente asustado de la cercanía de ellos, yendo directa hacia al agua- Aunque la pequeña ya se movía con bastante facilidad, el suelo de arena hizo que fuera mucho más despacio y que le costara más poder seguirla, tardando mucho más en llegar a la orilla que la tortuga, alcanzándola así su padre antes de que llegara al agua.
- Ven aquí, que tú no vas a ninguna parte, tortuguita – la levantó, tomándola así en brazos, viendo como la niña quería revolverse para poder volver a encontrar al animal.
- Se ha ido con su mamá, Aiko, no podía quedarse a jugar contigo, pero seguro que si buscamos podemos encontrar alguna más – le dijo la pelirroja, colocándose al lado de ellos dos también-. ¿No quieres ir a jugar un poco con Nyoko?
Los ojos de la niña siguieron fijos en la orilla del agua, como si todavía esperase encontrarla, dejando de mover las piernas para intentar de escaparse de los brazos de su padre, dándose por rendida al entender que no la iba a soltar.
- Déjamela, ya la llevo yo – le dijo Sora, acercándose de nuevo a ellos-. ¿A que no me haces un favor?
- ¿Qué? – le tendió a la pequeña.
- Tengo sed… - intentó poner su mejor cara de inocencia, parpadeando algunas veces más de lo normal.
- Vaya cara que tienes… - sonrió-. Aiko, tu madre tiene mucha cara…
Dejándole al bebé, aprovechó la cercanía para pincharla con los dedos en las costillas, valiéndose de la ropa de baño de ella.
- Eh, maravilla rubia, ya que estás puedes traernos algo a nosotros, anda…
- ¿Tú también?
- Con la de años que te llevo padeciendo más te vale traerme algo de beber bien frío y sin protestar…
- Yo de verdad que no lo entiendo – agachándose para revolver entre sus cosas para poder sacar su cartera de la mochila, negó con la cabeza antes de mirar hacia Arata-. Y luego llaman a Sora valiente, pero es que lo tuyo es de premio…
Escuchando la risa de Mai de fondo, volvió a ponerse en pie antes de echar a andar en dirección hacia alguno de los puestos cercanos a la playa. A pesar de lo que muchos hubieran visto realmente sí que los comienzos de su relación con ella habían sido más parecidos a lo que se podía ver en la actualidad, cuando todavía o había decidido enfadarse con el mundo. No estaba de malas con todo lo que lo rodeaba entonces y tampoco lo estaba ahora. El problema habían sido los años intermedios en los que no había salido de una mala situación para meterse en otra peor, al menos, personalmente hablando.
Distraído, se quedó apoyado en la barra, esperando a que pudieran entenderlo, desviando la vista, sin darse cuenta, hacia la zona de helados, no pudiendo evitar que sus pensamientos se trasladasen directamente a Aiko.
Sora dejó que la niña fuera a jugar con Nyoko, quedándose distraída mientras tanto en seguir los pasos de Yamato desde su posición, sin poder evitar darse cuenta de que en una de las partes bajas de la espalda empezaba a brillar algo más roja la piel. Negó con la cabeza, en parte entretenida por la facilidad que tenía para quemarse, empezando a buscar entre sus cosas la crema para cuando volviera.
Eso la llevó a volver a echar un vistazo a Aiko, la cual, aunque había estado la mayor parte del tiempo a la sombra, llevaba toda la pinta de ser clavada a su padre hasta en aquello y, sin duda, ella no podía quemarse. Se puso en pie, volviendo a cogerla con ella.
- Con que tu padre lloriquee de noche por haberse quemado me sobra, señorita – le dijo a la niña antes de empezar a echarle otra capa.
- Tú no lo viste el primer verano que nos destinaron aquí… No querías verlo…
- Me lo puedo imaginar… Y pobrecito Gabumon, lo que habrá tenido que aguantar por casa luego…
Bajó la vista hacia la pequeña, entreteniéndose en echarle el protector solar, riéndose por lo bajo sin poder evitarlo al recordar los dramas que habían pasado en Grecia los primeros días y como había acabado yendo directo a pedirle que le echara el aftersun porque ni siquiera era capaz de echarse en la cama tranquilo. Luego había recurrido a esa treta con otras intenciones, pero los primeros días habían sido totalmente reales.
Divertida con sus pensamientos volvió a buscarlo, encontrándoselo todavía en la barra, solo que en aquella ocasión parecía estar hablando con alguien. Arqueó una ceja curiosa, estirándose a ver si era alguien conocido para ella, aunque lo dudaba bastante. Ladeó la cabeza, estudiando bien la situación antes de darse cuenta de que ella sí que había vivido aquello más veces.
Su risa no tardó en llamar la atención de los otros dos adultos, quienes empezaron a buscar el posible motivo de la risa de ella. Fue Arata el primero en darse cuenta, negando con la cabeza, divertido.
- Eso te pasa por dejarlo solo – le dijo a la pelirroja.
- ¿Qué? – Mai, no habiendo todavía terminado de ubicarse no fue hasta que escuchó una risa diferente a las del grupo, algo más forzada.
La piloto se quedó mirando hacia el puesto, dándose cuenta por fin de lo que pasaba, dibujando una sonrisa en sus labios. Ella sí que había visto aquello muchas veces, pero nunca con un Yamato tan sumamente despistado y sin darse cuenta de lo que estaba pasando delante de sus narices como en aquel momento.
- Pobrecito… La que le espera…
Sora mantuvo la vista fija en la escena. Una turista parecía haberse acercado, pero, sin duda, no estaba demasiado perdida y por la forma que tenía de comportarse no eran indicaciones lo que parecía buscar. Y, al igual que había pensado la piloto segundos antes, Yamato parecía completamente en la ignorancia, todavía intentando darle algún tipo de explicación.
- ¿Vosotros qué pensáis? ¿Debería ir a rescatarlo o espero a que vuelva pidiendo socorro? – comentó divertida.
Yamato aprovechó para poder pagar cuando el camarero se acercó, distraído, comprobando unos segundos que estuviera todo.
- Es la línea 3 de autobús la que lleva directamente a esa zona de la isla, aunque no tengo ni idea de las frecuencias que habrá ahora – explicó, girándose de nuevo.
- La línea 3 – repitió, quedándose apoyada en la madera observándolo, acabando por dibujar la mejor de sus sonrisas-. Muchísimas gracias…
Quedándose observándolo fijamente incluso aunque pareciera que ya había dado por terminada la conversación.
- Vas a necesitar ayuda con eso… - habló de nuevo, volviendo a pillarlo desprevenido-. Es lo menos que puedo hacer después de las indicaciones.
- Oh no te preocupes no…
- Insisto, de verdad – amplió más su sonrisa.
Intentando no echarse a reír de la cara que estaba empezando a poner Yamato, Sora terminó por carraspear llamando así la atención de ambos. Hizo un gran esfuerzo para mantener el gesto neutral.
- ¿Ya está todo? – preguntó de la forma más accidental posible.
El rubio se giró rápidamente hacia ella, sorprendido por no haberla escuchado acercarse, mirando primero hacia la nada de donde parecía acabar de materializarse y luego hacia la barra antes de volver a mirar hacia aquella que había estado hablándole.
- Ehm… Sí… - no tardó en ser capaz de reconocer como la pelirroja se estaba aguantando la risa.
- Muchas gracias por las indicaciones – respondió la turista rápidamente tras haberse quedado mirando hacia la escena, siendo capaz de entender lo que estaba pasando.
Sora esperó hasta perderla la suficientemente de vista como para poder echarse a reír descaradamente de la cara que seguía manteniendo Yamato de susto. Se apoyó de espaldas en la barra, cruzando los brazos bajo el pecho, divertida.
- Yo que tú no volvería a dónde tenemos las toallas, alguien se está riendo demasiado de ti…
- ¿Cuánto tiempo llevas vigilándome exactamente? – se giró hacia ella.
- Pues… Estaba mirando que ya te has quemado en la espalda – sonrió-. ¿De verdad no te estabas dando cuenta de lo que pasaba?
- …
Volvió a echarse a reír, adelantándose unos pasos para quedarse frente a él, posando las manos en sus costados, quedándose mirando hacia la cara que estaba poniendo.
- Si hinchas los mofletes te saco una foto con Aiko como descubra que se le está derritiendo el helado porque su padre se está muriendo de la vergüenza por no haber sido capaz de enterarse de que le estaban tirando los trastos…
AnnaBolena04: por fin ha llegado el capítulo de la playa. Si es que yo sabía que estaba por aquí cerca pero no me acordaba de que había estado metiendo cositas entre medias. Pero lo importante es que Aiko ha visto una tortuguita y que su padre tiene una buena excusa para empezar a llamarla así y que se babe encima el resto del planeta. Luego a alguien le extrañará que en cuando se queden solos vaya su señora esposa y claro, le haga un croquis muy bien detallado de lo felizmente casada que está, aunque la muy malvada se haya estado riendo de él lo que ha querido y más.
Si es que nadie puede culpar a la pobrecita turista jajajaja El problema lo tiene él que si es cierto lo que comentan los cotillas de turno de vez en cuando, pues resulta que al pobrecito no le puede haber cambiado más el chip hasta tan nivel de no enterarse de que precisamente las indicaciones no es lo que le interesan. Tiene demasiado grabado en el cerebro que él ya está del todo domesticado y que su atención está fija en el sabor de la bolita de helado que le va a llevar a Aiko. Pobrecito él jajajaja Lo que debió de ser y en lo que se ha quedado... Y yo creo que él no lo cambiaría por nada en este mundo y no puede estar más contento con ese cambio.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: no sé, el año pasado nos dijo lo mismo y luego acabamos yendo todos los días, así que a saber. Sobretodo yo, porque él da clase de mate, peeeero si tiene que atender padres o vete tú a saber qué me manda a mí a sustituirlo. Así que ya te iré contando a ver... Porque también tengo a las fieras mías de aquí volviéndome loca porque claro, ahora empiezan a entrar las prisas... Y del clima pues... hoy hemos salido hasta en las noticias por la tormenta eléctrica bestial que ha caído a las 7 de la mañana despertando a toda la ciudad. Temblaba hasta la pared, alucinante jajaja Así que creo que hoy toca día de vagueo por casa.
Yo creo que sigue teniendo demasiado en un pedestal a Sora y no se da cuenta de que a niveles del estudio, ella precisamente la considera una igual. Y hasta que eso le entre en la cabeza pues habrá que mandarle a Kuzco convertido en llama a hacerle un esquema con la pizarrita a ver si así lo va pillando. Jajajajaa y el mono de nenes causado por Aiko por el momento parece que solo ha sido más grave en el caso de Taichi que fue a rondar a Koemi porque quería una nena y lo mandaron a poner la mesa. Creo que la pobrecita de Haru sigue pensado que es demasiado jovenzuela para esas cosas y que no hace falta correr tanto como su socia, que hay que disfrutar de la vida de recién casada otro poco más jajaja
Claro, nos salió listo. Probablemente antes de recurrir a Aiko intentara usar a Gabumon para los chantajes de ese tipo, seguro que él se dejaba encantado, porque los chantajes probablemente fueran con Mai y eso le iba a suponer a él mimos y comida jajajaja Pero bueno, mientras que los use para los fines que los usa yo creo que va bien la cosa. Ahora lo tendremos sentado algún día con Aiko en brazos, los dos poniendo cara de pena, y verás tú quién es el listo que no le dice que sí a lo que sea que esté pidiendo jajajaja
¿Qué tal Aiko en la playa con tortuguitas y su padre decidiendo que es buena idea llamarla así? ¿Bien? Yo casi tiro el pc por la ventana en mis episodios de intentar escribir y no poder porque estoy demasiado ocuapda fangirleando al proyectarme la escena en la cabeza jajajaja ¡Un bico grandote vecina! A las tartarugas no les digo nada porque la minirubia ya se ha encargado de ir a saludarlas ella.
