- Es decir, que tardo unos días más en bajar desde la capital porque tengo papeleos que rellenar y me encuentro con que el máximo avance de toda la organización es que mientras que os dedicabais a hacer el vago en la playa a alguien se le ocurrió la brillante idea de querer acercarse a Yamato… ¿Es eso lo que me estáis diciendo?

La cara de Hideki nada más terminar la reunión y enterarse de lo que estaban hablando, sin duda no había tenido precio. Se había acercado a ellos de una forma más informal, aprovechando que en aquellos momentos no tenían que estar pendientes de nada del trabajo y, sin duda, aunque no sabía por qué le extrañaba aquello, a esas alturas, le sorprendía.

- Eh, tendrías que verlo. Cuando se dio cuenta solo le faltaba empezar a cavar un hoyo en la arena para esconderse… Pero como no os dio la gana de venir con nosotros – Mai se giró hacia Takao y Katsu, lanzándoles una mirada desdeñosa- pues os lo perdisteis. Ah, se me olvidaba que tenéis una vida demasiado ajetreada.

Yamato, de fondo, resopló, decidiendo que iba a ser mejor ignorarlos y entreteniéndose en recoger sus cosas para poder acercarse hacia la zona de entrenamientos. Aquel día, para ellos, el aislamiento había acabado mucho antes para que pudieran asistir a una reunión importante, habiéndose encontrado por fin el grupo entero.

- Decidme que habéis estado haciendo algo más de utilidad esta temporada, porque de verdad que me vuelvo a Tokio… - el general puso los ojos en blanco.

- ¿A qué? Los nuevos siguen de una pieza, estos dos inútiles no han roto nada todavía y Yamato no ha conseguido aterrorizar a nadie con historias sobre lo loca que estoy o dejo de estar pilotando… Lo tenemos todo bajo control…

- ¿Cómo me las arreglaba para sobrevivir varios meses en un espacio tan reducido como puede ser una de las naves?

- No lo sé, pero mira, si yo todavía no me he cargado a nadie no será por falta de ganas – gruño Yamato antes de ponerse en pie y echar a andar por el pasillo-. Me voy a entrenar un rato, ahí os quedáis.

- Pero no vayas solo, no vaya a ser que alguien se te acerque a pedir indicaciones – usando un tono más irónico, guiñándole el ojo, Mai tuvo que hacer el esfuerzo para no echarse a reír.

Volviendo a poner los ojos en blanco, Hideki negó con la cabeza mirando hacia unos y otros. Realmente, prefería tenerlos en ese plan que como los había tenido tiempo atrás. No por nada él mismo había ido bajando la guardia y la seriedad. Al final habían acabado ganándoselo y aunque aún intentaba hacer el esfuerzo para imponerse y parecer más serio entre aquellas paredes, no podía evitarlo.

- ¿Dónde están los nuevos? – le preguntó a la piloto finalmente.

- ¿Dónde van a estar? Ellos sí que tienen que cumplir con el aislamiento a rajatabla, así que están en las instalaciones para ello… O al menos ahí los dejamos cuando nos fuimos nosotros, claro.

- Vale, pues entonces yo me voy a mi casa que tengo muchas cosas pendientes todavía.

- Pero… todavía no te he contado en condiciones cómo de rojo fue capaz de ponerse Yamato cuando tuvo que ir su señora esposa a salvarlo…

Imitando el mismo gesto del rubio, negó con la cabeza y echó a andar por el pasillo prefiriendo no saber demasiado del asunto. En ocasiones se preguntaba cómo era posible que aquello fuera lo mejorcito que hubieran podido encontrar en su momento. Desgraciadamente, eran demasiado buenos en sus campos como para que alguien tuviera tan siquiera que fijarse en la clase de adultos que eran a esas alturas de su vida.

- Espera – le dijo al rubio acelerando el paso para poder llegar hasta donde él estaba.

- No me lo digas, ¿quieres saber qué línea hay que coger para llegar a alguna parte? – se detuvo, dejando que lo alcanzara.

- No, pero más tarde si eso me lo aclaras, que tiene pinta de dársete bien – dijo cuando por fin llegó a su lado-. Creo que prefiero no preguntar de qué iba lo otro… No, tengo que hablar contigo de algunas cosas. ¿Tienes prisa?

- No, iba a ir a entrenar un rato... Pero puedo dejarlo para otro día.

- Te acompaño hasta allí. Lo primero de todo, ¿todo bien?

Tardó unos segundos en darse cuenta de lo que le estaba hablando, sonriendo. Sin duda que se estuviera interesando era algo que apreciaba mucho.

- Sí, todo bien. Está mucho mejor ya, yo creo que hasta le ha venido bien estar por aquí con otro ritmo y otro estilo de vida.

- Me alegro, dudo que tarde mucho en ir una que yo me sé a rondarla más de la cuenta…

- Fíjate que lo agradecería, porque así alguien más le echa un ojo encima sin que me llame pesado.

- Seguro que sigue teniendo motivos más que suficientes para llamarte pesado.


Sora estaba sentada en una silla, con la niña encima de las rodillas, entretenida en pincharla con los dedos en la barriguita viendo cómo se reía cada vez que lo hacía. Acercó a la boca de la pequeña la servilleta que se había traído con ella, limpiándole así la saliva que caía por su barbilla por culpa de los dientes que todavía estaban en su proceso de salir.

- Al menos no has vuelto a tener fiebre desde que estamos aquí – le dijo, viendo como la niña la observaba fijamente, agitando sus brazos en el aire mientras tanto, empezando a hacer pequeños ruiditos-. Oye, vamos a tener que intentar que aprendas a decir papá… ¿qué te parece?

Mantuvo los ojos fijos en ella, atenta a lo que le decía su madre, acabando por alargar las manos para intentar alcanzarla, riéndose.

- ¿Te estás riendo de mí o de la cara que se le puede quedar a él? Yo diría que de lo segundo, ¿eh?

Se puso en pie, llevándola con ella para entrar de nuevo en casa, no queriendo que le diera demasiado el calor del exterior. Sin duda iba a ser un buen entretenimiento para los días que iban estar allí intentar que la niña fuera capaz de decirlo. Lo había intentado ya muchas veces, hacía pequeños ruidos que querían sonar parecidas a "mamá", pero poco más allá habían llegado.

- ¿Qué podemos hacer hoy para la cena? Hace mucho que no chantajeo a tu padre para que me haga algo él… Pero pobrecito, que cuando llegue del trabajo seguro que está cansado…

Biyomon se acercó hasta donde estaban, revoloteando hasta quedar cerca de ella, observándolas desde ese punto más alto, llamando la atención del bebé mientras que Sora se acercaba hacia la cocina.

- ¿Te apetece a ti algo? – le preguntó a su compañera.

- Gyozas – contestó acabando por posarse encima de la mesa. Yo te ayudo a hacerlas, ya verás que bien nos quedan.

- ¿Gyozas? ¿De verdad? – pensativa, se giró hacia la nevera-. No sé si tendremos para poder hacerlas, pero si te apetecen a mí me parece bien no creo que los otros dos se vayan a quejar precisamente.

Sonrió yendo a dejar finalmente a Aiko en su silla para poder tenerla cerca de ellas y que las pudiera ver, dándole una caricia en la mejilla antes de volver al lado de Biyomon.

- A ver, vamos a ver si lo tenemos todo y sino pues ya vemos cómo nos las arreglamos…

Parloteando sola, fue hasta la nevera, comprobando lo que necesitaba y lo que tenía, buscando precisamente entre los posibles ingredientes del relleno que sabía que le gustaba más a Yamato. Se dio cuenta de que se estaba riendo sola pasado un rato. No había podido pensar en la última vez que había vuelto del espacio y el drama que había traído con él por haberlo hecho mucho más delgado de lo que se había ido. Les había costado una temporada que volviera a la normalidad luego, descubriendo en esa temporada las cosas que más le gustaban para comer gracias a entretenerse en consentirlo más de la cuenta.

- Ah mira, tenemos de todo… Venga, que te enseño como se hacen ya verás qué fácil es. Con un poco de suerte nos da tiempo a terminarlas antes de que lleguen.

- Y sino no los dejo entrar en casa yo, ya verás. Los amenazo con picotazos y que se entretengan en traerte algo rico de postre.

Riéndose de las palabras de ella empezó a sacarlo todo por fin, dejándolo encima de la mesa.


Yamato posó la bolsa encima del banco, aprovechando para detenerse y quedarse mirado hacia Hideki. Lo había acompañado hasta allí y ahora estaba observándolo en silencio. Aquello sí que llamó su atención ya que notaba algo de seriedad en él.

- ¿Pasa algo? – le preguntó finalmente.

- Malo no – contestó viendo la cara de él.

- ¿Malo no? ¿Cómo me tengo que tomar eso?

- Pues… Al final he tardado más tiempo en bajar porque me han tenido ocupado con reuniones.

- ¿Hay algún cambio de planes? – arqueó una ceja-. ¿No habrán cambiado de fechas, no?

- No, no, tranquilo. Las fechas a estas alturas solo se moverían por problemas mucho más serios. Ya sabes, otro temporal, huracanes… Cosas de esas – le hizo un gesto para que se relajara-. Lo que pasa… Es que ya han sacado las listas oficiales de quién se puede retirar de los viajes y quien no…

Los ojos de Yamato se posaron rápidamente en él, cayendo por fin en lo que pasaba y lo que le estaba diciendo. Dándose cuenta de ello, el general se limitó a asentir, dándole así la confirmación.

- Por eso te decía que esperaba que no fuera malo. Sé que dedicándonos a lo que nos dedicamos lo que de verdad es interesante es poder salir, pero… También he visto la cara que llevas teniendo desde que te di la noticia en el despacho aquel día. Podrías haberte retirado antes de este en realidad, lo sabes, ¿verdad? Pero ahora ya es más bien oficial.

- ¿Oficial? ¿Ya es seguro?

- Tengo los papeles en la oficina. Se supone que esta va a ser tu última salida a no ser que protestes y quieras seguir.

Confuso totalmente por lo que estaba escuchando, parecía no terminar de ser capaz de reaccionar. Sin duda era algo que no contaba con que le llegara. Si bien era cierto que la misma sorpresa se había llevado al recibir la noticia del viaje, tampoco había esperado aquello.

- También le ha tocado a Mai, así que ya se queda oficialmente ocupando el puesto por el que se supone que se trasladó al norte. Así que pobres de los que futuros pilotos que caigan en sus manos.

- Si sobreviven seguro que ya poco más va a poder asustarlos – se encogió de hombros. Se dio cuenta del detalle de que había ido a hablar con él directamente en vez de decirles a los dos lo que pasaba a la vez-. ¿Pasa algo más? Has querido hablar conmigo a solas… Bueno, también está la posibilidad de que no tuvieras ganas de seguir aguantando a los demás allí atrás, lo cual me lo creería, pero creo que aún les das algo de respeto…

Hideki sonrió, divertido por el hecho de que fuera demasiado evidente todo. Tampoco era demasiado complicado de adivinar que había querido hablar con él en privado por algo, no se había molestado en disimular siquiera.

- Me cambian de puesto. Voy a seguir en Chofu, pero parece ser que prefieren que me dedique a otras cosas que no estén relacionadas directamente con el trabajo de campo más real. Podría decirse que como el comandante que estuvo a cargo del primer viaje con éxito a Marte les intereso para otro tipo de asuntos ahora – se encogió de hombros.

- ¿Nos dejas?

Se encogió de hombros.

- A alguien van a tener que darle dolores de cabeza ahora – giró la cabeza hacia él, observándolo sin decir nada más.


Bueno, es la tercera vez que se me cierra esto solo. A la siguiente o bien veis salir un ordenador por la ventana o la mesa entera. Que a esta hora además me cuesta mucho concentrarme aunque sea para escribirlos las contestaciones a las review...

Natesgo: ¿tú sola? No creo que no haya nadie que no llame así a la niña desde incluso antes de saber de su existencia. Ahora mismo ya no lo sé seguro, pero podría jurar haber buscado cómo se decía tortuga para ver si había alguna forma para hacer la gracia. Y que alguien la llamara así era solo cuestión de tiempo, ahora a ver si se le queda a Yamato llamar a la niña tortuguita y de paso cargarse a medio mundo de la adorabilidad.

El pobre hombre está desentrenado y claro, vienen a acosarlo y no se entera de lo que pasa. Que de verdad que la inteligencia social no estando prevenido no es lo suyo. Además que el pobre hombre se rodea de mala gente, a tales niveles que su señora esposa, en vez de ir a imponer orden, primero se queda riéndose un rato y luego ya va a ver si lo rescata porque el pobre ya no sabe dónde meterse. Pero que no se preocupe él, que ya hasta a oídos de Hideki llega la cosa jajajaja Eso le pasa por salir a jugar con Mai.

¡Un beso!

AnnaBolena04: pues claro, ahí la cosita vio un animalito chiquitín y fue corriendo detrás de él a ver qué era eso. Que ella es pequeñita y eso era todavía mucho más pequeño. Ya verás luego el pobre Yamato el dolor de espalda que debió que arrastrar lo que le quedaba de tarde, que entre los puñales que le han llovido y esa cosita chiquitina que tiene por hija, que le debe de llegar por debajo de las rodillas y que quiere ir andando agarrada a él... Más le vale que le hagan algo de caso por la noche y le den mimos.

El pobre hombre estaba con la guardia del todo baja y de verdad que no se enteraba. Estaba demasiado entretenido pensando de qué iba a coger el helado para Aiko como para darse cuenta de que alguna debía de estar echándole unas miradas que para qué. Aunque bueno, mejor dejarlo, porque sino seguro que se ponía rojo brillante y entonces sí que se iban a reír más de él jajajajaaja Pobrecito... ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: a saber, la semana que viene te cuento a ver con qué sorpresa me han salido y qué tengo que hacer. Aunque también te digo que empezar por las tardes hace que me entren unas ganas locas de ir a darme cabezazos contra alguna pared, todo sea cierto... Pero bueno, vamos a intentar pensar capitalistamente, a ver si me animo (no).

Yo creo que lo que le pasa es que tiene que estar sintonizado. Que tiene clarito cómo se ve en el espejo, y ya ni hablemos de en la playa... Pero como estaba totalmente distraído y pensando en otra cosa no lo vio ni venir. Si a eso le sumas que de inteligencia emocional tiene que andar muy sobre seguro para saber tan siquiera en qué planeta orbita... Pues le pasan estas cosas. Y que dé gracias de no haberse puesto exageradamente rojo cuando tuvo que ir Sora a ver si lo rescataba porque sino cualquiera aguanta a Mai riéndose de él.

Aiko entre los nenes del grupo de siempre y los que poco a poco van apareciendo, va a tener cola de espera en la puerta de casa a la hora de tener un cumple. Pero claro, es que esa niña es la cosa más adorable del mundo y es normal que ande siempre bien rodeada. Mai y Yamato seguro que se han dado muchos cabezazos juntos a lo largo de los años de estudio, de manera que al final, y ahora que está algo más domesticado él, es normal... Eso y que posiblemente esté haciendo por dar más pie a que interaccionen todos con Sora a sabiendas de que en nada se tiene que ir y mira, si sabe que también se queda el marido de Mai en la isla pues ya es alguien más con quien puede tener trato ella... ¿Ves? Con las ideas sobre seguro nos sale más listo, ahora que no lo acose nadie mientras piensa en helados para Aiko que se le satura la neurona jajajaa

¡Un bico grandote vecina!