Yamato giró la cabeza hacia el general, observándolo detenidamente. No le había gustado nada la noticia de saber que iba a dejar de formar parte de su equipo, aunque ya hiciera tiempo que no contaban con él para los viajes, seguía estando detrás de todas las decisiones administrativas. Sin embargo, no era eso lo que había hecho que se quedara mirando hacia él. Sino la forma en la que lo había dicho y, sin duda, la manera en la que lo estaba observando en aquellos momentos.
- No me mires así, que sabes perfectamente de lo que te estoy hablando – acabó por reírse, divertido por las caras que le estaba poniendo-. Te lo dije hace tiempo. Vas por detrás de mí. Suena lógico creer que si yo dejo libre una vacante detrás de mí alguien tenga que ocuparla. Y más aún cuando el que se espera que lo haga ha quedado ya fuera de las listas del personal itinerante…
- ¿Yo?
- Ahora me irás a decir que te sorprende…
- Pero yo…
- Tú sabes hacer perfectamente lo mismo que hago yo. Yo subí a general para llegar a ese puesto pero porque yo vengo de parte de las fuerzas aéreas, simplemente por eso. Lo que se necesita es alguien que sepa lo que hace y que tenga experiencia real. Si le quito a Mai el pilotaje se acabaría volviendo loca, ¿en manos de quién crees que iba a quedar mejor?
Siguió mirándolo confuso. Sonaba lógico. Es más, se lo había dicho años atrás tal cual se lo estaba diciendo en aquel momento. Lo había mirado igual de confuso entonces que lo estaba haciendo ahora.
- Tampoco se me ocurre mejor opción. Yo creo que te va a venir bien... Más que a ti, a alguien que tienes en casa a quien no le hace falta que su padre esté demasiado tiempo fuera o jugándosela. Te podrías haber retirado después de que casi no volviéramos vivos a la Tierra y no lo hiciste.
Asintió a lo que le decía. Como siempre, eran cosas que sí que conocía cómo funcionaban. Sabía que eran 4 los viajes que solían durar en el puesto gente como él. Y sin duda, los llevaba. No contaba entre ellos los rimeros de iniciación como las pequeñas estancias en la Estación Espacial, sino por todo lo demás. Habían sido en poco tiempo, pero sin duda, los había completado.
- ¿Y los otros dos?
- Igual. Katsu y Takao también han quedado fuera de las listas. Hay vacantes para ellos en el sistema de desarrollo e investigación. No creo que precisamente les vaya a ir muy mal, al menos no como a los pobres que tengan que probar sus ideas.
Volviendo un poco más a la realidad, el rubio se rio por lo que acababa de escuchar, dejando de estar en aquella fase de parálisis mental.
- Así que… ¿has venido a decirme que huyes y que me dejas a mí con todo el lío? ¿Puedo ir a llorarte aunque estés en el edificio departamental?
- Creía que quedaba claro con el cambio de puesto… - entretenido, asintió al verlo caer en la cuenta por fin-. ¿Qué te parece?
- Me parece que voy a echar de menos esto… Pero… Tenía que pasar. Y creo que tienes toda la razón.
- Siempre la tengo – se encogió de hombros-. Mañana habrá una reunión más oficial en la que os lo dirán oficialmente, ya os avisarán de la hora. Yo voy a ver si ya hay con quien tratar y puedo hablar con los otros tres.
- Si los ves, dile a Gabumon que deje de aliarse con el enemigo y que venga.
Asintió, no esperando a que dijera nada más, girando y deshaciendo el camino andado hacia el pasillo de vuelta al edificio principal. Yamato se quedó mirando hacia él, dándole vueltas a todo lo que le acababa de decir, tardando unos segundos más en darse cuenta de lo que no había dicho de forma directa.
- Hideki – reclamó su atención.
- ¿Qué? ¿Pasa algo? – se giró hacia él.
- Gracias…
El general arqueó una ceja, quedándose con la vista fija en Yamato, el cual avanzó algo más hasta colocarse de nuevo frente a él.
- Gracias – repitió cuando lo alcanzó.
- No me las des, eres tú el que ha hecho bien las cosas. Yo no he tenido nada que ver en esta decisión.
- Si no hubiera ido por la recomendación para el traslado a Chofu eso nunca habría pasado.
- Te lo dije entonces, quería mi equipo cerca. No me des las gracias – se encogió de hombros-. Es más, ¿por qué no te vas a casa en vez de perder tiempo aquí entrenando? Creo que esta información le va a gustar más a alguien que a mí – adelantó la mano hacia él, esperando que reaccionase de nuevo y se la estrechara-. Enhorabuena.
Yamato terminó por asentir, agradecido, devolviéndole así el gesto y dejando que se fuera. Lo siguió con la mirada hasta que salió, teniendo que retroceder hasta quedar sentado en uno de los bancos de madera de la zona. No pudo evitar que apareciera en su mente el momento en el que años atrás había ocurrido algo parecido. Cuando le había dicho que lo trasladaban… Ahora le estaba diciendo que no iba a tener más viajes.
No iba a tener más viajes.
No sabía como tomarse aquello. Le gustaba su trabajo. Lo adoraba. Sino no habría dejado de lado todo lo que había dejado durante tantos años. Pero, como bien le había dicho, ahora había algo más importante esperando en casa.
Sonrió por fin.
Hideki tenía razón. El entrenamiento podría esperar sin lugar a dudas. Volvió a recoger su bolsa de deporte, saliendo con paso rápido hacia el pasillo por el que había llegado, encontrándose con Gabumon a mitad de camino.
- ¿Dónde vas?
- Nos vamos a casa.
- ¿Para eso me haces venir hasta aquí? ¿Qué te pasa? ¿Tienes prisa? ¿Te ha llamado Sora?
- No, no ha pasado nada en casa. Simplemente quiero llegar primer hoy… Así que venga, mueve el trasero.
No iba a decirle nada al digimon tampoco, así podría dar la noticia cuando llegase a casa a todos. Sabía que a Gabumon le iba a gustar escucharlo mucho. Se iba tras él aquella vez porque sin duda no pensaba dejarlo solo, pero con lo mucho que adoraba a Aiko sabía que lo iba a pasar igual de mal que él durante esas semanas. La noticia de que iba a ser la última vez que aquello iba a pasar, sin duda iba a sentarle muy bien.
La idea de que quizás aquello fuera una buena noticia para guardarse y usar en una ocasión importante pasó por su cabeza de una forma muy vaga. Ni siquiera era capaz de explicar cómo había sido capaz de esconderle a Sora lo del traslado durante tanto tiempo… Ahora iba a saber que pasaba algo nada más verlo aparecer por la puerta y sin duda se le daba muy mal mentirle a ella. Lo mejor iba a ser llegar con ello de frente.
- Menuda cara que estás poniendo… Espero que no te hayan entrado las prisas por querer ponerte pegajoso porque entonces me quedo con Mai.
- ¿Quieres dejar de decir tonterías? Venga, camina delante de mí…
Sora puso cara de concentración, estirándose para poder coger uno de los lápices de colores. Había dejado la cena lista para que simplemente fuera ponerla al fuego y que estuviera caliente y había dejado a Aiko jugando con Biyomon. Finalmente se había sentado y había dejado por toda la mesa sus materiales de dibujo para poder trabajar en algunos bocetos nuevos de cara a futuras nuevas colecciones.
La tranquilidad de aquella isla la ayudaba mucho con el trabajo. Sabía que siempre le había hecho bien alejarse de la locura del centro de Tokio, pero había tenido sus dudas en aquella ocasión. Aiko, a pesar de ser muy tranquila, necesitaba atención todo el rato y además tenía miedo de que sus propios nervios fueran a pasarle factura. No había sido así y sin duda había podido entretenerse mucho con bocetos y patrones.
Cuando se quedara sola quizás las cosas cambiasen, eso no lo podía saber, pero había notado que estaba más tranquila, y, sin duda, que estaba mejor del cansancio y el malestar que había tenido semanas atrás. Aparte de que estaba siguiendo al pie de la letra las amenazas de Jou y las indicaciones del médico, no se podía decir que su estilo de vida allí no fuera de ayuda.
Levantó la vista hacia la pequeña, viendo que se había quedado echaba bocarriba intentando coger con sus manos a Biyomon, la cual revoloteaba no demasiado lejos de ella, distrayéndola y dándole así su espacio a Sora para que pudiera trabajar tranquila. Sonrió sin poder evitarlo y volvió a centrarse en el papel que tenía delante.
Absorta en su propio mundo, no escuchó el sonido de la puerta abriéndose, ni fue capaz de ver a Yamato llegar con Gabumon. No contaba con él hasta más tarde por lo que él estaba usando aquello como ventaja, sonriendo al ver que estaba completamente distraída. Se acercó a dejar las cosas donde no estorbasen, asomándose para poder a Aiko jugando, aprovechando que no se había dado cuenta aún de su presencia para que no lo delatase. Le hizo un gesto a los digimon para poder acercarse hasta la pelirroja en silencio.
- Buh – murmuró tras haberse acercado a ella por la espalda.
Automáticamente dio un brinco sobre la silla, tropezando sin querer con los demás colores que tenía a su lado, provocando que salieran todos volando. Aquella reacción, en vez de asustar a Aiko, lo que hizo fue que la niña se echara a reír por la reacción que había tenido su madre, la cual se giró lentamente hacia Yamato.
- ¿No tienes otra cosa mejor que hacer con tu vida? ¡Casi me matas del susto! – fue a darle un manotazo, sin conseguirlo al estar esperándolo él y cogerla por la muñeca.
Arrugó la nariz en un gesto que hizo que se riera más de la cara que estaba poniendo, aprovechando que la había cogido para darle un pequeño tironcito y hacer que se pusiera en pie sin decirle todavía nada, limitándose a quedarse observándola.
- ¿Sabes dónde vas a dormir hoy por gracioso? – le dijo todavía con la misma cara, habiéndose dejado mover.
- Sí, lo tengo bastante claro – contestó, dejando ir una sonrisa de medio lado.
Aquel gesto la confundió. Hubiera esperado que volviera a reírse de ella, pero estaba empezando a entender nada ver menos. Mantuvo el gesto, aunque dejando que se notara que no estaba entendiendo qué pasaba.
- ¿Qué? ¿Te parece bonito que Aiko se esté riendo de mí?
- Mañana tengo una reunión en la que van a hacer oficial que el viaje del mes que viene es el último antes de que me retire del trabajo de campo. Hideki se cambia de puesto y me han asignado a mí el suyo. Se acabaron los viajes.
Las palabras de él la dejaron completamente congelada. Perdió cualquier rastro de la expresión con la que había estado mirándolo mal hasta hacía apenas unos segundos, quedándose sin saber cómo poder reaccionar.
- ¿Qué? – consiguió articular.
- Ya me toca retirarme. Es el protocolo de trabajo que siempre se ha seguido. Con este cumplimos todo el equipo el número de viajes máximo… Se acabó. No más viajes, ya les toca a los pobrecitos que tenemos aislados del mundo tomar el relevo.
Sacudió ligeramente la cabeza, intentando centrarse y volver a recuperar su capacidad de razonamiento. Recordaba exactamente la única vez en la que se había quedado tan confusa por algo así. Si bien la noticia no era tan radical como aquella vez, la sorpresa con la que había llegado era la misma.
- ¿No te vas a volver a ir?
- Ni a la vuelta de la esquina – sonrió por fin al ver que era capaz de seguirle por fin la conversación.
AnnaBolena04: claro, Aiko va a tener a papi en casa o, al menos, bajo su relativa vigilancia todo lo que ella necesite.
Que conste fue era algo que había estado dando vueltas desde hacía tiempo, pero que a la vez me parecía injusto para Yamato. Es su trabajo y evidentemente es uno de los mayores alicientes que tiene, pero, ahora mismo, quizás su balanza está mucho más inclinada hacia cierta señorita que quiere que su padre la ayude a llegar a la orilla a cazar tortuguitas. Eso y que he hecho los deberes bien sobre la cantidad de viajes que hacen y tal jajajaja Otra cosa es que se me haya alineado los planetas y haya encajado todo a la perfección.
De hecho Hideki se me coló en este capítulo y empezó a confesar jajaja No es que me sentara con toda la intenciones de escribirlo... Y ahora claro, ahí va Yamato con sus formas de no tener filtro cuando quiere. Que sí, hermoso, que todos sabemos que vas a ir corriendo a contárselo a Sora, pero la cosa va de no matarla del infarto y esas cosas jajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, hoy ya lo he escuchando hablando de que la semana que viene empezamos ya de tardes fijo. Así que eso dolió como una buena puñalada... Yo creo que hasta me quedé mirando para él con carita de pena. Así que verás tú, a este paso entre una cosa y otra... vuelta a la rutina del todo oficial. Y yo lloraré en el rincón.
Pues ya que se lo he comentado a Anna, no te lo repito a ti. Parece ser que es lo que les toca, así que no iba quedando más remedio que poner que esto pasaba. Yo me ponía en la cabeza de Yamato y de verdad que no podía dejar de verlo como una p*****. Osea, se supone que si llegas hasta ahí es porque quieres estar en los viajes, pero bueno, venga, es lo que ponía la información que busqué jajajaja Además, le llega en buen momento, que ahora tiene un trabajo más importante por ahí. Y espera cuando haya un nene también jajaja Otra cosa es que de repente decida quedarse viudo y cargarse a la pobre Sora con semejante noticia y de golpe. Que no tiene filtro este hombre, que hubo una temporada en la que me estuve pensando seriamente que le saliera de golpe y de la nada con el tema de casarse... Al final me comporté entonces, pero ahora ahí se ha ido, a lo bruto jajajaja
¿Yo? ¿Hacer algo así queriendo? ¿Pooooooooooooooooooooooooor quién me estáaaaaaaaaaaaaaaaaaaas tomando? COFCOFCOFCOFCOFCOFCOFCOF COF
Un bico grandote, vecina que parece que me ha entrado la tos cofcof jajajaja
