- ¡Anda!

La voz de Sora hizo que Yamato se girase rápidamente hacia ella, sacando la cabeza de dentro de la camiseta del pijama. Lo había pillado desprevenido y el propio sonido de su voz lo había hecho saltar.

- Tenía un correo de los de las reformas de la casa y no lo había visto – comentó dándose cuenta de que la estaba mirando-. Ya… Ya han terminado.

- ¿Ya han terminado?

- Sí… Ya han terminado todo y han dejado los baños y cocina listos… Han mandado las fotografías.

- ¿Y qué tal han quedado? – preguntó acercándose a ella.

- No lo sé, no los quiero ver.

- ¿No los quieres ver? – se sentó, arrastrándose por la cama hasta quedar con la espalda apoyada en el cabecero, usando la almohada para estar más cómodo-. ¿Por qué?

- Porque me hace ilusión no ver nada hasta que estemos allí – murmuró, sonriendo-. Pero es una tontería. Tenemos que ver que todo esté como habíamos quedado…

- Bueno, si te hace ilusión no ver nada hasta que estemos allí y te fías de mí puedo comprobarlo yo.

- ¿Tengo que fiarme de ti? – divertida, dándose cuenta de dónde se había acomodado él, posó el ordenador para poder arrastrarse hasta él.

Adivinó las intenciones de ella nada más verla moverse, quedándose a la espera de que lo alcanzara, dejándola acomodarse contra él, usándolo como apoyo, al sentarse de tal forma que su espalda quedara sobre su torso y su cabeza a la altura de su hombro. Alargó la mano para poder volver a coger el ordenador, volviendo a arrastrarlo con ella.

- ¿Habías dejado ya escogidos los colores para cada una de las estancias? – le preguntó apoyando su barbilla encima de su cabeza.

- Sí, ¿por qué?

- Porque podemos avisar a los pintores y que se encarguen de todo. Así está la casa más ventilada y no olerá. ¿Qué te parece? Mañana reviso yo que esté todo en orden y lego les mandamos el correo. Con las habitaciones y todo pintado será más fácil cuando nos pongamos a escoger los muebles y eso…

- Míralo que listo me ha salido – sonrió-. Me parece buena idea. Sí, estaba ya todo hablado y tampoco he cambiado de idea con respecto a lo que te dije.

- Sora… podrías cambiarlo absolutamente todo y no me enteraría. No es que no te haga caso cuando me hablas de estas cosas, es que no es precisamente mi campo.

- Me parece a mí que esa es la mejor excusa que te has podido encontrar… Si llevas viviendo aquí quién sabe cuánto y la casa está bien, Yamato.

- ¿Qué? ¿Te crees que yo he tocado algo aquí más allá de buscarme una cama más grande? Mucha fe me tienes…

La pelirroja volvió a reírse sin poder evitarlo. No ponía en duda ninguna de sus palabras, lo conocía de sobra. Lo había visto dando vueltas en torno a ella cuando lo sacaba de sus colores más habituales de vestimenta para algo que requiriere ir más decentemente vestido. No se atrevía a dejarlo con aquellos temas a él solo.

- Aunque con la habitación de Aiko no puedo tener queja alguna.

- Eso díselo a mi madre… - admitió.

Cuando había llegado el momento de decorar las cosas no le había quedado más remedio que irse a llorarle a Natsuko para que lo sacara del apuro. Pudo ver claramente como Sora se estaba riendo de él, divertido. No hablaban de nada que ninguno de los dos no supiera.

- ¿La cocina ya ha quedado montada? – preguntó, cambiando así de tema.

- Sí, esa está más que lista. Han puesto hasta los muebles… Aunque tampoco habría hecho falta cambiarlos porque los que habia en la casa estaban bastante bien. Pero claro, aquí el señor caprichoso… Le gusta que su territorio esté como él quiere.

- Básicamente – sonrió-. Ya que estábamos… Te diría que mientras que yo estoy fuera podrías volver a Tokio a escoger algunas cosas, pero creo que es más probablemente que me haga más caso la pared, ¿o me equivoco?

- No te vas a librar… - negó con la cabeza-. No voy a volver a Tokio, deja de intentarlo. Volveré cuando vuelvas tú. Aiko y yo nos vamos a queda de vacaciones, nos vamos a poner morenas, vamos a tomar el sol y ponernos de helado hasta las orejas. Y el que tenga algo que protestar puede irse a flotar contigo.

- Si ya sabía yo que lo de venir a hacerme compañía no era más que una excusa… Aunque, he visto la mesa antes. Tienes unos cuantos bocetos nuevos que no había visto.

- ¿Desde cuando controlas lo que dibujo o no?

Sorprendida, sí que se giró hacia él. Hubiera entendido que hiciera alguna referencia a que ella hubiera estado trabajando, pero de ahí a que se hubiera dado cuenta de que aquello que tenía en la mesa era nuevo.

- ¿Qué? Me gusta fijarme en lo que haces, Sora… Sé reconocer tus trabajos, llevo viéndolos bastante tiempo.

Sonrió, sin decirle nada al respecto. Dándose cuenta del gesto de ella a pesar de no poder verla directamente, movió sus brazos para poder dejar uno en torno a la cintura de su esposa, valiéndose de la posición en la que estaban.

- No sé qué tiene esta isla, pero sí que es verdad que todos estos días, cuando tengo un rato puedo trabajar muy a gusto. Yo creo que es la tranquilidad que hay. Pero he hecho más esta temporada que desde que me reincorporé al trabajo en Tokio.

- Lo que yo creo es que te hacía falta tranquilidad, pero a ti. El sitio es lo de menos. Desde que tuvimos a Aiko has estado pendiente de ella todo el día a todas horas. Eso sin hablar de… los problemas que tuvimos al principio para adaptarnos a la rutina… Y que te has estado matando a trabajar para poder venirte conmigo. No es el sitio… Sora. Eres tú, que aquí el mayor estrés que tienes es que te deje todo tirado donde no es su sitio porque he salido a las carreras de casa.

Escuchó como se reía. Tenía toda la razón, no se lo podía negar. Había pasado un año complicado. Tener un bebé no era sencillo, y más aún cuando era el primero y no tenías ni idea de nada de lo que pasaba. Los problemas que habían tenido ellos adaptándose a la vida como padres y entre ellos incluso… No había ayudado tampoco el susto que les había dado Hiroaki, ni la noticia del viaje de Yamato. Sin duda, a pesar de que precisamente lo que más la había preocupado de todo cada día estaba más cerca, tenía que darle toda la razón a su marido. Allí estaba más tranquila de lo que había estado en meses.

- A ver si al final la que no se va a querer volver a Tokio voy a ser yo… - comentó, echando la cabeza más hacia atrás para poder observarlo.

- Yo no me quejaría, pero me sé de unos cuantos que vendrían a protestar a la puerta. Y no porque nos vayan a echar de menos a nosotros dos.

- Qué rápido nos han vendido por una versión en miniatura tuya…

Bajó la cabeza para observarla al haber quedado mirando hacia él cuando se había apoyado más en su hombro. Intentó poner gesto pensativo, costándole mantener la seriedad con la conversación que traían entre ellos.

- Se han quedado con la versión buena. ¿No ves que Gabumon ya hasta me ignora para pasarse el día detrás de ella? Era la última esperanza que tenía…

- Pues menudo último recurso que te has ido a buscar. Fue escucharme decir en voz alta que estaba esperando a Aiko, cogió, se me sentó al lado, y solo me dejó de perseguir cuando ya había nacido… Así que si él era tu esperanza no sé yo qué pensarías de los demás…

- ¿De los demás? Nada de nada… - se rio.


Se había levantado antes de que le sonara el despertador y, por raro que le hubiera parecido, Sora no se había dado cuenta y había seguido durmiendo. Normalmente solía levantarse a la vez que él para acompañarlo y poder verlo antes de que se fuera, pero aquel día no había dado señales de vida. Eso le gustaba, estaba mucho mejor, pero cuanto más descansara mejor sería para ella.

Aprovechó que tenía tiempo para sentarse en la mesa con su desayuno y poder revisar el correo, recordando en ese momento que la noche anterior se había ofrecido a revisar él las fotografías que les habían enviado de la reforma para poder dar luz verde a los pintores. Buscó el e-mail, pudiendo ver que estaba todo perfectamente.

Sonrió sin poder evitarlo. Aquello estaba tomando cada vez más forma y prácticamente cuando volvieran solo tendrían que escoger muebles y algunos detalles para poder mudarse por fin a su casa. Su casa… Era una tontería, era consciente de ello, pero le hacía especial ilusión aquella idea. No tenía nada en contra de dónde estaban viviendo ahora, más allá de que empezaban a estar justos de espacio. Lo que le importaba era que aquello era algo de los dos. Más ahora que tenían a Aiko con ellos.

- ¿Qué haces mirando el ordenador con esa cara de tonto? – la voz de Gabumon hizo que diera un respingo.

- ¿Qué haces despierto ya?

- ¿No voy contigo hoy?

- Sí, pero es temprano… - arqueó una ceja, viendo como llegaba hasta su lado y empezaba a sentarse-. ¿Quieres desayunar? – no esperó a que respondiera, poniéndose en pie para prepararle a él algo también-. Estaba viendo las fotos de la casa. Nos las mandaron anoche, puedes mirarlas si quieres para ver cómo ha quedado todo.

Viendo como el digimon hacía lo que le decía y se asomaba para poder verlo, se giró hacia el armario para poder sacar la comida y empezar a preparársela. Se acercó con cosas a la encimera para tener más espacio, tropezó sin querer con algunas de las cosas que la noche anterior había dejado Sora ahí apartadas, provocando que cayeran.

Chasqueó la lengua, molesto por haber hecho ruido, esperando no haber despertado a la pelirroja. Se agachó para poder recogerlo, viendo que una de las cosas que habían caído era la agenda de ella y que habían salido volando de ella cosas. Posándola de nuevo encima de la mesa, la abrió para poder guardar todo lo que había caído.

Fue entonces cuando su vista se quedó fija en alguno de los papeles que habían caído. No pensaba investigar lo que su esposa tenía o no ahí, pero había llamado su atención leer el nombre de Haru. Parecían papeles del trabajo, pero lo que le había interesado de ellos era que en ellos aparecían sus datos. No solo los de ella, sino también los de Andrew.

No le importaba por qué Sora tenía aquello ahí, dando por supuesto que sería únicamente por motivos laborales, pero acababa de hacerle un favor considerable. No tenía ni idea de lo que estaba leyendo, pero necesitaba los datos de ambos para poder sacar los billetes de avión. Hacía unos días que le había confirmado que podrían ir y, con la excusa de necesitar asegurarles las fechas, había querido ganar algo de tiempo. Ya que le hacían el favor de ir hasta allí, tenía pensado sacarles él los pasajes. Era lo menos que podía hacer. Y aunque sabía que iba a haber protestas, le daba igual.

Con la cantidad de veces que había hecho ese recorrido y con su trabajo, tenía ventajas y le salía mucho mejor a él cubrir los gastos del viaje de lo que podría salirle a cualquiera. Cogiendo la hoja con él, tras haber dejado las tostadas haciéndose, se acercó de nuevo al ordenador.

- Ni media palabra de esto – le dijo al digimon antes de entrar en la página para poder aprovechar-. Vamos a tener visita dentro de nada, pero Sora no se puede enterar, ¿de acuerdo?

- ¿Visita?

- Visitas más bien, pero de esta ni media palabra. Les he pedido a Haru y Andrew que vengan para estar con ella cuando tú y yo nos vayamos. Así que ni media palabra.

- ¿Y por qué me lo cuentas? ¡Ahora tengo que tener cuidado con lo que digo!

- … ¿Voy a tener que darle la razón a Biyomon cuando te llama traidor bocazas?


AnnaBolena04: era una bonita hora, tranquila. Estaba mirándome mal con los cereales del desayuno porque odiaba a todos y cada uno de los integrantes de este universo. El motivo no era otro que mi querido despertador, que tuvo a bien despertarme. Y para encima diluviaba... Un asco horroroso. Luego me han dicho que mañana libro y se me ha pasado jajaaja

Es que era un tema bastante delicado, que se le iba a quedar en casa su rubio, sí, pero ¿a qué precio? Que ella ya se olía que al pobre rubio le iba a aburrir mucho la vida de "oficina". Pero bueno, tiene una nenita con la que desaburrirse. Imagínate el drama si lo mandan dentro de unos años al espacio y cuando vuelve se encuentra a Aiko con novio... UFF jajajajajajajajajajaja Tenemos a la pelirroja poniendo cámaras por casa solo para ser capaz de ver la cara que se le queda jajajaja

Y ahora parece que las conspiraciones de Yamato van tomando algo más de forma entre que fangirlea y no con la casa que cada vez está más terminada. A ver si es capaz de mantener la sorpresa sin que lo acaben pillando. Vamos a tenerle un poquito de fe al pobrecito... ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: pues me acabo de fijar en que ayer no te contesté a lo de tener días libres jajajaja Pero bueno, que tampoco te voy a mejorar mucho la cosa, porque hoy pregunté y sigo sin saberlo. De momento el lunes tengo que ir en el horario de tarde ya... Así empezamos el año pasado y ni días libres ni nada... Qué le vamos a hacer... Mira que me llevo el portátil y me vicio a escribir... jajajaa

Ha aprendido alguna que otra cosa aparte de papá, pero aaah, se siente. Ahora te quedas con la intriga hasta poder leerlo. Así cuando de repente aparezca te dedicas a fangirlear con la cosita adorable que está hecha esa nena. Tengo material para hacer fangirlear por un par de frentes, tú tranquila. Y, además, lamento informarte, de que ni siquiera has pasado el aniversario jajaja Y yo estoy casi casi, si las neuronas fritas me dejan, a punto de escribir la vuelta de Yamato a casa.

Seguro que se fueron a tartaruguear en cuanto pudieron, son muy evidentes. Aunque ya se puede ver que se estaban poniendo más pegajosos de la cuenta mientras que los digimon reclamaban la cena, seguro que si no llega a ser por eso acaban desapareciendo de la vista pública un rato. Jajajajaja lo sé, pero es que no había mejor forma de describirlo jajajaja No me pega esa palabra saliendo de boca de ella, pero venga, era el momento jajajajaja

Bueno vecina algo bueno sí que tiene esta semana y es que mañana no tengo que ir a trabajar y puedo tocarme las narices un ratito, que no me va a venir mal antes de tener que empezar de nuevo la rutina. ¡Un bico grandote!