Haru pasó por el salón co el ceño fruncido con la vista fija en su teléfono sin mirar allá por dónde iba, no dándose cuenta de que sus pasos iban directos hacia un distraído Andrew que estaba pendiente de dejarse caer en el sofá, cansado de todo el día.

- ¡Ay! – protestó cuando acabó tropezando con él.

Terminando de sentarse al chocar con ella, se fue hacia atrás, arrastrándola con él al haberse agarrado a lo primero que había pillado a mano, quedándose muy confuso también él sin entender de dónde había salido o cómo había llegado hasta ahí.

- ¿Qué estabas haciendo en medio?

- ¿Yo? ¿Sentarme? – preguntó confuso todavía-. ¿Dónde ibas mirando?

- Pues… Aquí – alargó la mano para ponerle el teléfono delante de sus ojos-. ¿Lo ves o te traigo las gafas?

- Qué graciosa… - gruñó por lo bajo.

Alargó la mano para coger el teléfono que ella le tendía, aprovechando que ya que habían caído los dos en el sofá podía aprovechar para dejar la otra mano en torno a ella, curioso. Reconoció el nombre del remitente, arqueando una ceja, pensadno en que quizás serían noticias serias o algo importante para que Yamato hubiera escrito a Haru. No tardó en ver que había varias cosas adjuntas para descargar. Cuando reconoció lo que eran no pudo más que arquear una ceja.

- ¿Cómo…? ¿Son los billetes de avión?

- Sí. Lo voy a matar… Por eso me decía que esperásemos…

- Pero… ¿cómo?

- ¿Cómo qué?

- ¿Cómo?

Giró la cabeza hacia él, observándolo, divertida al ver la cara de confusión que tenía, no estado segura de que estuvieran hablando ni siquiera de lo mismo. Recuperó su teléfono, comprobando a ver si había algo raro en la pantalla, dándose por rendida al final, volviendo a mirar hacia Andrew.

- ¿Qué?

- ¿Por qué todos acaban consiguiendo mis datos personales sin esfuerzo alguno en ese grupo?

Arqueando ambas cejas, no le quedó más remedio que echarse a reír. Recordaba el drama que había tenido durante algunos días cuando de repente se había dado cuenta de que Mimi sabía su teléfono y que había sido capaz de contactar con él cuando las conspiraciones del vestido de novia de Sora habían empezado.

- Está casado con Sora… Algo me dice que no lo debe de haber tenido muy complicado… - se encogió de hombros-. Pero no tendría que habernos… Espera, que a éste lo llamo yo ahora mismo…


Yamato pudo ver su teléfono iluminarse al haberlo dejado encima de la mesa. Alargó la mano con rapidez nada más ver el nombre que aparecía en pantalla, no dejando que Sora pudiera verlo.

- Hola mamá – contestó rápidamente, haciéndole un gesto a la pelirroja para poder alejarse de ella-. ¿Todo bien?

- ¿Se puede saber por qué narices has tenido que mandarnos los billetes de avión?

- ¿Alguna protesta? – esperaba escuchar aquello precisamente-. Haru, tengo… mis privilegios para viajar aquí. Las condiciones que yo consigo no son las que tiene todo el mundo, así que no quiero ni media protesta. ¿Estaba todo bien?

- Sí, estaba todo bien pero… ¿qué? – escuchó algo más distancia-. ¿Qué quieres? Andrew que ahora estoy hablando yo con…

Yamato arqueó una ceja, entretenido con lo que escuchaba de fondo, sin sorprenderse cuando la voz de Haru cambió rápidamente a una que le fue fácil de reconocer más grave que la de la socia que su esposa.

- ¿Qué problema tienes tú exactamente?

- ¿Cómo te las has arreglado para poder sacar los billetes?

- ¿Qué tiene de raro? – se rio, especialmente porque era capaz de escuchar los comentarios que le llegaban de fondo-. Casualidad, tiré un montón de papeles de Sora sin querer por la mañana y cuando los estaba ordenando aparecieron. Espero que no te importe…

- Vale, eso tiene sentido. Ahora puedes seguir peleándote con Haru porque está muy ofendida porque le hayas pagado tú el viaje.

- Lo que te va a tocar aguantar hoy toda la noche… - riéndose más, dándose así por despedido de él, notó de nuevo el cambio de teléfono-. ¿Qué?

- Pero… no hacía falta, Yamato.

- Ya, pero me estáis haciendo un favor. Fin de la discusión. Te lo he dicho, trabajamos con ellos, si los cojo yo es más fácil y más barato, así que déjate de tonterías. Y ya te dije que os podíais quedar en casa…

- No, deja, nos buscamos alojamiento nosotros por nuestra cuenta, así estamos más tranquilos. Tú por el momento entretente en pensar la visita guiada que me vas a hacer. Y bien detallada…

- Sí mamá, lo que tú digas… ¿Necesitas que os vaya a buscar al aeropuerto?


Haru se echó a reír por el cambio de tono de la conversación, adivinando perfectamente lo que podría haber pasado. Miró hacia Andrew, entretenida por la conversación y la situación.

- Pues mira, eso te lo agradecería porque no conozco nada de por ahí…

- Vale pues cuando estéis ya llegando me avisas y voy yo a por vosotros. SI necesitáis ayuda para buscar sitios avísame y os doy alguna indicación.

- Vale hijo, pórtate bien, que como sigas liándomelas así vas a estar sin paga una semana o dos… Te veo en nada.

Dando por terminada la llamada, se giró hacia Andrew, dándose cuenta que se había ido echando más hacia atrás en el sofá hasta quedar del todo apoyado en el respaldo, lo cual tenía toda la pinta de haber sido su intención inicial.

- Pues nada, que dice que nos entretengamos en buscar hotel ya que no queremos quedarnos con ellos… Y que si necesitamos ayuda con algo que lo avisemos. ¿Ya te has quedado tranquilo sobre de dónde ha sacado tu información?

- Eh – se encogió de hombros-. Me sigue dando más miedo la vez que Mimi consiguió mi teléfono sin que se lo hubieras dado tú…

- A Mimi la he visto yo cogerle el teléfono a Sora y empezar a hablarle a Yamato haciéndose pasar por ella cuando todavía casi que no se atrevían a mirarse a la cara. Creo que no debió de tener demasiado complicado hacerse con él, agonías… - se estiró para dejar el teléfono encima de la mesa, girándose hacia él.

- No, si por eso lo decía… Lo que me preocupa es el nivel de espionaje que había de aquella cuando ya no está ni siquiera dentro de la lista de sospechosos de querer acercarme con dudosas intenciones.

- Tú siempre vas con dudosas intenciones – entretenida, aprovechó para acomodarse.

Dándose cuenta de que no tenía intención de moverse, sonrió, afianzando sus manos en torno a ella, dejándola coger bien la postura que quisiera. Podía hacer el vago también en esas condiciones incluso mucho mejor de lo que lo hubiera hecho con sus planes iniciales.

- ¿Vas a quedarte ahí?

- Para algo tienes que servir… - riéndose, dio un pequeño respingo al sentir como la pinchada en los costados con los dedos.


Sora se había acercado a Yamato para avisarlo de que la cena estaba ya lista, llegando hasta él justo cuando guardaba el teléfono.

- ¿Qué tal por Tokio?

- Bien – habiéndola visto acercarse, no se sorprendió al escucharla-. Vamos a tenerlo por aquí en nada.

- ¿Siguen empeñados en no quedarse en casa con nosotros? – llegó hasta donde estaba, apoyándose en la barandilla-. Casi que me extraña, así podrían tener a Aiko más a mano.

- Dicen que no quieren molestarnos… Vete tú a saber por qué dirán eso.

- Pues no lo sé, porque de todos los que podría meter en la lista de dar la lata precisamente a tus padres no los metería yo ahí.

Divertido porque no se hubiera dado cuenta absolutamente de nada de lo que realmente estaba pasando, sonrió, caminando hacia ella para quedarse delante de su esposa, posando ambas manos en la barbilla a los lados de ella.

- Bueno, déjalos… - sonriendo de medio lado no pudo evitar acercarse más a ella, bajando la cabeza para poder quedar a su altura y continuar hablándole cerca del oído-. Así no tenemos que preocuparnos sobre que alguien más pueda aparecer cuando estamos ocupados.

Pudo escuchar automáticamente la suave risa con la que ella le respondió, no tardando en notar como posaba las manos en sus antebrazos para ir subiéndolas lentamente, siguiendo cada una de las formas, acabando por dejarlas en sus hombros. Dejó ir una sonrisa, acercándose algo más a ella para dejar así un beso en su cuello. Divertido al sentirla agitarse muy leventemente repitió sus gestos, sintiendo como terminaba por cerrar sus brazos en torno a él.

- ¿Está la cena lista ya? – le preguntó volviendo a enfocarla, viendo como asentía-. ¿Y Aiko?

- Durmiendo con los otros dos – ladeó la cabeza, acabando por soltarlo-. Anda, vamos a cenar que luego se enfría.

Divertido por la expresión de su gesto, retiró una de sus manos, dejándola así escaparse del punto en el que la había tenido arrinconada.

- ¿Qué has hecho de cena?

- Ya lo verás… - sonrió, volviendo a echar a andar hacia el interior de la casa.

- Vas a acabar consiguiendo que me ponga más repelente de la cuenta con la comida como sigamos así, que lo sepas…

- ¿Yo? Lo que pasa es que te tengo malacostumbrado y últimamente siempre que llegas ya lo tienes todo hecho… No lo irás a coger como costumbre, ¿verdad?

- No me molestaría mucho hacerlo, no te vayas a pensar – caminó tras ella, cerrando la puerta-. Lo que empiezo a pensar en realidad es que intentas cebarme más de la cuenta para que cuando vuelva no venga dando la lata con ningún tipo de drama.

Siguió los pasos de la pelirroja hasta la cocina, viendo como se iba riendo por lo que acababa de decir, acercándose hasta la mesa para ver si necesitaba llevar algo, dándose cuenta de que estaba hasta eso listo ya.

- En realidad, son mis planes para tu vuelta… Pienso dejarte secuestrado en casa hasta nueva orden. Te espera un verano de cuidar de Aiko, vaguear y pensar en sitios bonitos a los que llevarme a cenar mientras que tu padre y el mío se pelean por ver quién de los dos le hace de niñero a Aiko. Vete mentalizándote, Ishida.

- Pobrecito de mí, ¿no tengo opción a queja?

- Puedes discutirlo con tu hija, si eres capaz de convencerla a ella… - echó a andar de nuevo hacia donde había dejado la comida para llevarla hasta la mesa y poder empezar a echarla en los platos-. Anda, siéntate de una vez que se nos va a acabar enfriando.

Hizo lo que ella le pedía, atento a sus movimientos, entretenido con lo que le había dicho. Sin duda era un buen plan para todo el verano. El mejor que se le podía ocurrir. Sonrió ante esas ideas, dándose cuenta entonces de que aunque en la isla no iban a tener mucho problema, quizás sería bueno que empezara a pensar ideas para poder celebrar su aniversario.

El anterior había estado condicionado por el embarazo y la delicada situación de Sora, esta vez por el saber que en cuestión de solo unos días iba a tener que irse semanas fuera de casa. Esperaba que aquello no afectara demasiado. Los días antes del viaje a Marte habían sido complicados para ambos, especialmente para ella. Recordaba a la perfección cómo se había puesto la noche antes de que le contara todo.

- ¿Qué? – preguntó Sora al ver la cara que se le había quedado de repente-. ¿Estás bien? ¿No te apetece esto de cena?

- Ehm… - sacudió ligeramente la cabeza-. No, déjame. Estaba pensando en mis cosas.

- ¿Se puede saber qué cosas son esas?

- No, no se puede saber – relajando el gesto, sonrió a la pelirroja, fijándose por fin en la comida que tenía en el plato-. ¿Ves? Te digo yo que tu planeas que al que le acabe pesando el trasero sea a mí y que me acaben dejando en Tierra por no entrar en mi equipamiento.

- Es eso o darte un pequeño empujón cuando estés bajando los escalones de entrada y ver si te rompes algo y te tienen que dejar aquí… Me parece menos cruel lo primero, pero si me tengo que poner más seria con ello…

Sonrió, divertida, aprovechando para mover con los cubiertos la comida en el plato para que fuera enfriándose, viendo como él no esperaba como hacía ella, sino que directamente empezaba a cenar, sin importarle mucho que estuviera quemando.

- ¿Está rico? – le preguntó divertida.

Respondió con un sonido de asentimiento no queriendo hablar con la boca llena.


AnnaBolena04: sin duda, es una señal de ello jajajaja

Los Ishida tienen la casa tomando forma ya. Cuando ellos lleguen pueden entretenerse en decorarla a su gusto... O bueno, entendamos por decorar porque Sora mire a ver cómo quiere las cosas y lo que le apetece mientras que el rubio va detrás de ella poniendo cara rara porque es incapaz de entender la diferencia entre los colores de los que le está hablando ella jajajaja Pero cuenta como decorar las cosas juntos, sí, sí.

Sin duda esos días fuera de Tokio están sentándoles a los dos de maravilla, eso no lo puede negar nadie. Al que no sé cómo le está sentando todo es a Andrew, que acaba de tener un error neuronal muy serio porque no entiende cómo puede ser que esa tropa tenga acceso a su información con tanta facilidad jajaja Pobrecito, y eso que a él solo lo llevan de vacaciones como accesorio jajaja

Seguimos con medidas de contención, es lo único que puedo decir por el momento. Aprovecha, que ya es fin de semana casi casi y toca descansar de la locura de semana. ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: síi, al menos he tenido un día más de cortesía. Que casi me da un infarto por la mañana porque casi tengo que acabar yendo hoy de tarde, pero al final la cosa quedó en nada jajaja Lo que no sé yo es cómo volverá a afectar a los días que subo o no capi, pero bueno, sobre la marcha porque como tampoco es que yo sepa lo que voy a hacer o no con mi vida... Es verdad, que toca ya la vuelta a la uni... Bueno, al menos es para poquito tiempo, ¿no? No será tan caótico toda la mudanza y esas cosas espero.

Jajajaja a lo que se ha ofrecido él es a comprobar que nadie haya puesto una ventana donde antes había una pared a no ser que no la hayan encargado jaajaja Ese no se atreve a meterse con nada por su cuenta. Déjate... Que se le sobrecalienta el cerebro. Él que compruebe que todo parezca estar en orden y así luego puede ir de acompañante cuando sea Sora la que vaya a controlar por ahí.

Esa escena que dices tú seguro que incluye al abuelo, y con el chantaje de paga suficientemente apropiado, a cierto pelirrojito para que vaya de acompañante jajaja El problema de eso es que igual el que va al cine con cierta rubiecilla resulta que se apellida Yagami y el drama está más que servido... Buff, eso es para hacer un par de historias solo de eso. Menudo drama que se montan entre todos ellos y la crisis matrimonial que les generan a Taichi y Yamato hasta que tenga que venir Sora a poner orden entre esos dos jajaja

¿Yo? Reclamaciones sobre el aniversario al rubio que es el responsable de cualquier tipo de conspiración, que es el que conoce la isla y esas cosas... Así que a ver por dónde sale él. Y Gabu es un peluche inocentón, que a él no lo pueden poner en esas situaciones que empieza a confesar y claro, que no puede ser jajaja Que cuatro mimos ya lo tienen más que comprado.

Un bico grandote vecina, vamos a ver si aprovechamos el último fin de semana de libertad...