- No, si es que no la va a soltar hasta dentro de un par de días… ¡Hiroaki que tu nieta tiene que dormir que es tarde para ella!
Natusko se había quedado al lado de aquel que un día había sido su marido, pudiendo así observar a la pequeña Aiko desde cerca y darle algunas caricias entre que su abuelo la soltaba o no. En aquellos momentos la niña estaba quedándose dormida sentada encima de Hiroaki después de que le hubieran dado la cena.
- Papá… Anda, vete a echarla a dormir tú si quieres, pero es la hora de irse a la cama de Aiko. Hazme el favor, que sino mañana va a estar muy cascarrabias por la mañana.
- Es hija tuya, tampoco le puedes pedir otra cosa – acabó por decir poniéndose en pie-. ¿Dónde duerme?
- En la habitación en la que te quedabas… - contestó antes de señalársela con la cabeza-. Vete a echarla tú ya iremos nosotros a verla más tarde, que seguro que se despierta escuchando las voces.
Sora se había quedado apoyada en la mesa del comedor, observándolos a unos y a otros entretenida mientras que se había dedicado a despejarla de todas las cosas del trabajo que había ido dejando esparcidas por ahí a lo largo de la tarde. Esperó hasta que su suegro se fuera con la niña para salir ella también hacia la habitación.
- Voy a dejar esto donde no estorbe – le dijo a Yamato pasado por su lado-. ¿Lo dejo encima de la mesa de habitación?
- ¿Me estás preguntando a mí donde dejar algo tirado? – divertido, la siguió con la mirada cuando se alejó negando con la cabeza antes de volver a enfocar a su madre-. ¿Qué tal el viaje?
- Bien, el mayor problema que hemos tenido es que tu padre protestaba porque no podía estirarse bien.
- Eso no es nada nuevo… Lo de papá protestando en general y no solo por el avión – se encogió de hombros-. ¿Quieres que te enseñe la casa? Mañana si tenéis tiempo podéis acercaros hasta la base y os la enseño también… Aunque creo que papá ya ha estado más veces.
- A tu padre vas a tener complicado que tan siquiera quiera venir a cenar y dejar sola a Aiko… Y normal. Está preciosa, yo creo que ha crecido algo y todo…
Echó a andar siguiendo al rubio por la casa, acelerando ligeramente para poder colocarse a su lado. Como bien había dicho, era la primera vez que estaba allí y no iba a negar que no tuviera curiosidad. Había sido mucho tiempo el que había pasado entre esas paredes él y quería conocerlo aunque fuera tan tarde.
- A la que también he visto muy bien es a Sora – le dijo finalmente, atenta a la cara que él pudiera poner por miedo a poder estar equivocándose.
- Es la que mejor está. Aún se sigue cansando más de lo que es normal en ella, pero nada que ver con cómo se fue. No pensé que le fuera a sentar tan bien alejarse de Tokio, pero si lo llego a saber primero me la traigo a rastras al día siguiente…
- Me alegro… ¿Y tú?
- ¿Yo? – giró la cabeza hacia ella.
- Te tengo menos calado, pero las últimas veces que te vi no estabas precisamente del mejor humor posible…
Al final Sora iba a acabar teniendo razón y él iba a ser mucho más evidente de lo que le gustaba pensar. Estaba la opción de que Hiroaki le hubiera comentado algo, pero conociéndolo a aquellas alturas podía descartarla y que simplemente fuera demasiado obvio.
- Digamos que mi principal preocupación me ha dicho que sus planes es pasarse el día en la playa y llevándose a Aiko a la heladería… - sonrió-. Además, me asustaba que se pudiera encontrar mal y que aquí no conociera a nadie… Pero creo que va a faltarle tiempo para atender a todos los que amenazan con venir e incluso a los que ya conoce de aquí.
- ¿Y el viaje?
- Pues… cuando esté con un pie en tierra y el otro ya en el transbordador hablamos…
En realidad, sí que estaba nervioso. Era lógico y de esperar. Pero sin duda no tenía nada que ver con la vez anterior. Todo, absolutamente todo era diferente, especialmente algo que ella no sabía y que por el momento no le quería decir. Sin duda iba a asegurarse de aprovechar bien el que iba a ser, con casi total seguridad, su último viaje. No iba a dejar que las histerias por cosas que escapaban a su control no dejaran que disfrutara de aquello por lo que tantas cosas había llegado a sacrificar en su momento y que tanto le gustaba.
- La otra vez no estaba histérico por el viaje, sino porque me daba pánico que se me fuera a escapar el anillo de pedida de entre la ropa donde lo tenía escondido y acabar dándole con él en la cabeza… - al ver que su madre se echaba a reír lo hizo también-. ¿No me crees capaz? Puedes preguntarle a Sora el buen pulso que tenía…
Hiroaki había ido hacia la habitación de la niña seguido de los digimon quienes no iba a variar sus costumbres a pesar de que aquella noche hubiera visitas. No podía negar que había echado de menos tener a su nieta por casa cuando le pedían que les hiciera de niñero, pero la forma en la que lo había recibido era algo que no hubiera esperado.
Bajó la cabeza hacia ella, observando que se había quedado completamente dormida en sus brazos, sin enterarse de en qué momento había salido del salón. Aprovechó para echar un vistazo a la habitación, notando el gran cambio que había dado, posiblemente motivado por todos los juguetes y las cosas de la pequeña colocados por todas partes. La última vez que había pisado aquella casa jamás se habría imaginado estar viendo aquello.
Se acercó a la cuna de la pequeña para poder posarla con cuidado entre sus sábanas, mirando hacia su alrededor para poder acercarle un juguete dándose cuenta de que el que estaba más cerca era el conejo que le había regalado su otro abuelo. Esperando que no se despertase el bebé lo cogió, dejándolo encima de la cama para volver con alguno de los que él le había regalado en Tokio.
- Mejor así… - murmuró acabando por girarse hacia los digimon y hacerles un gesto para que no dijeran nada.
Viendo como Biyomon pasaba revoloteando para acomodarse encima de los cojines de la cama, vigilando desde allí a la pequeña, aprovechó para lanzarle una última mirada a Aiko, sonriendo y asegurándose de dejarla cubierta por las sábanas antes de caminar hacia Gabumon, agachándose a su lado.
- ¿Todo bien?
Asintió a modo de respuesta, entendiendo que la pregunta no era solo por él, sino por la situación en general. Sonrió, aprovechando para dedicarle un par de caricias sobre el pelaje de la cabeza y volver a incorporarse no queriendo hacer más ruido y poder molestar a Aiko.
Cuando salió de la habitación se encontró con Sora, la cual volvía de buscar dónde dejar todo lo que estaba sobre la mesa en la que deberían de cenar.
- Se quedó dormida antes de llegar a la cuna…
- Es que ya es tarde para ella, pero yo creo que con la sorpresa que se ha llevado no le va a importar mucho… Sino mañana te digo su heladería favorita y puedes chantajearla todo lo que quieras – divertida por la cara de él le hizo un gesto para que fueran caminando a la vez-. O quizás prefiera llevarte a la playa a ver si vuelve a encontrar alguna tortuga por la orilla… A su padre lo lleva ella siempre que puede.
Divertido al imaginarse a Aiko, con lo pequeña que era, arrastrando a Yamato en dirección a la orilla no pudo más que reírse por lo bajo. Sabía de lo que estaba hablando su nuera, le había llegado algún video de ellos. Lo que no iba a negar era que no se muriera de ganas de poder ver aquello en directo.
- Yamato está más tranquilo esta vez de lo que lo he visto las anteriores – habló ella sin darle tiempo a preguntar-. Ya se le ha pasado la histeria por tener que dejarme sola… Creo que más o menos cuando llegamos a la isla empezó a ver que al final iba a tener yo razón. Y respecto al viaje… No ha estado durmiendo mal ni nada, es más, me parece que lo tiene todo bastante bien controlado.
- ¿Tan evidente era la pregunta? – divertido, se quedó observándola-. Ya te lo dije hace tiempo. Está en muy buena compañía para que se le pasen los más, y sin que te parezca mal… Más ahora. No parecía estar preocupado por el viaje tampoco la última vez que hablé con el tema, estaba más preocupado por ti que por otra cosa. Pero yo te veo bastante bien… Mírame, si a tu lado parezco un muerto de lo blancucho que estoy.
- Las tardes de vaguear al sol que debe de ser que me han sentado bien – riéndose, se encogió de hombros llegando por fin al salón-. Voy a poner la mesa… ¿Estos dos?
- Habrá ido a enseñarle la casa – miró a su alrededor en busca de los dos desaparecidos-. Espera, que te ayudo…
- No hace falta…
- He dicho que te ayudo – yendo tras ella, negó con la cabeza viendo como la pelirroja se echaba a reír.
Habiendo terminado la cena, Yamato se había quedado mirando hacia su padre, aprovechando un momento en el que ambos se habían quedado solos al haberse despertado la niña. Sin duda era el mejor momento que iba a tener para poder hablar de aquello con su padre.
- ¿Qué? – preguntó Hiroaki al verse observado.
- ¿Si te cuento una cosa me prometes que no se lo vas a contar ni a tu sombra?
- ¿Por qué? – confuso, se giró del todo hacia su hijo-. ¿Pasa algo?
Pudo ver como asentía antes de volver a mirar hacia el pasillo por el que habían desaparecido antes aquellas que los acompañaban, asegurándose de que no fueran a volver justo en ese momento.
- Sora lo sabe, tranquilo por eso. Pero prefiero que nadie más se entere, al menos hasta que pase el día de la madre.
- Hijo, mira, que yo de verdad que agradezco cuando me hablas más claro. No hace falta que des tantas vueltas.
- Se acabó – dijo.
- ¿El qué?
- Esto… Se acabaron los viajes. Me retiran del trabajo de campo y cuando vuelva a Tokio me voy a quedar con el puesto de Hideki. A él lo ascienden a puestos más… No sé qué me dijo, ni siquiera me enteré, pero como él pertenece a las fuerzas aéreas funciona de forma diferente. La cosa es que yo pasaré a hacer lo que hacía él en Tokio y que se me han acabado los viajes. No quiero que le digas nada a mamá porque tenía pensado mandarle los papeles oficiales donde lo pone por el día de la madre… Tranquilo, Sora lo sabe. Es por mamá por quien te lo digo.
- ¿Y eso? ¿Sabías algo?
- No, yo no tenía ni idea. Es parte del protocolo. Ya he cumplido con los viajes que están permitidos, de manera que ya está. Este va a ser el último. Y sí, antes de que lo preguntes, voy a echarlo todo mucho de menos pero, seamos realistas… Algo me dice que estoy a gusto con la idea de no tener que ausentarme meses. No se lo iba a haber dicho a Sora, queriendo guardármelo para el aniversario, pero claro…
- A buen sitio, ¿verdad? ¿Cuánto aguantaste?
- ¿Aguantar? Entré por casa contándoselo ya habiendo salido primero del trabajo… Ni siquiera lo intenté.
Riéndose de la resignación con la que había dicho aquello su hijo, no pudo más que observarlo. Sin duda eran muy buenas noticias. Yamato era muy joven aún para que él hubiera podido pensar en esa posibilidad, pero, si las cosas funcionaban como le acababa de decir, no iba a ser él quien se quejara.
- ¿Vuelves a casa por fin definitivamente?
- Exacto – respondió a la pregunta de su padre ampliando su sonrisa.
AnnaBolena04: la nenita sin duda quiere matar al abuelo. Pero claro, es que ella llevaba mucho tiempo sin verlo y que de repente le haya aparecido... Pues claro. Ella tenía que ir con él sí o sí. Que lo ha echado mucho mucho de menos y quiere mimos del abu. Hiroaki el pobre hombre un día de estos no sobrevive, lo tiene también asumido. Que él iba fantaseando con ir a por Aiko, pero una cosa es eso y otra encontrársela así queriendo ir con él con sus pasitos tambaleantes.
A ver cuántos juguetes nuevos tiene en la maleta, verás tú jajaja Va a acabar dándole Sora con ellos en la cabeza, que de verdad que no tienen sitio para más que hay que relajar un poco el ritmo. Pero bueno, por el momento parece que el pobre hombre tiene con lo que fangirlear con la noticia de que el nene se le queda en casa, ahora sí que sí, de manera más bien definitiva...
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: Oh no... ¿tú también has caído en las oposiciones? Socorro jajajaaja Vivo rodeaba de gente obsesionada con ellos y te juro que cada vez que leo/escucho esa palabra se me ponen los pelos de punta y bufo. A ese nivel de cansinidad... Y estamos a un año de ellas. Solo tengo eso que decirte jajajaja Espero que tú no te me vuelvas loca vecina, que no es sano para la salud de nadie. Así que nada de desquiciarte, volverte loca y pasarte el día llorando por los rincones, o mando a las tartarugas a que te muerdan. Avisada quedas...
Sí, esa beca la tuve yo jajajaja La verdad es que al final no fu ni fa, porque la gracia de esas cosas es mirar a ver si al final te cogen de manera más defiitiva y pues no... Pero bueno, eso es porque en mi rama la cosa está muy, pero que muy, fastidiada - y manda narices teniendo una de las sedes más gordas de la Bayer aquí... -, así que seguro que si cazas algo con esa beca te acaba saliendo algo interesante.
Y si, yo soy capaz de visualizar a Aiko yendo a por su abuelo... En realidad me sabe mal jajaja Se nota mucho que a Aiko quiere mucho mucho mucho a Hiroaki y que el pobre Haruhiko no sale demasiado por aquí. Y lo mismo al revés, Hiroaki no se baba tanto encima con Dai y Reiji. Pero venga, vamos a pensar que solo vemos la parte relacionada con la nenita y no vamos a andar con favoritismos por más que evidentes que estos sean jajajaja
Sora no puede estar mejor por el sur. Seguro que cuando está sola por casa se entretiene con su vida laboral, pero cuando llega su rubio se le cambia el chip rápidamente. Esos dos cuando se vuelvan a ir de vacaciones, pero vacaciones de verdad, van a estar peor que cuando se fueron a Mykonos de Luna de Miel... Igual hay que hacer al prueba y mandarlos una semanita a alguna parte ellos dos solos y hacer apuestas jajajaja
Ánimo con la mudanza, vecina, espero que te sea leve que esas cosas siempre dan una pereza horrorosa jajaaja Yo estoy en fase de mentalización de que mañana toca volver a la rutina... ¡Un bico!
Natesgo: el drama entre abuelos está servido, evidentemente.Y además, te puedo decir que está algo escrito al respecto de lo que piensa el abuelo materno al enterarse de que a Aiko se le ocurrió ir a buscar a Hiroaki jajaja
La imagen de esa cosita adorable intentando mantener el equilibrio ella sola y dando unos pasitos hasta caerse de culete es digna de fangirleo. Tanto de sus padres, abuelos, como cualquiera que esté pendiente de lo que pasa. Hay una nena en instagram más o menos de su rango de edad y descripción física que cada vez que me sale en las recomendaciones tengo para reírme un rato fangirleando con el tema.
Estoy a nada de poder escribir cómo se toma Aiko la vuelta de su padre, así que si no sabéis de mí, es porque me he pasado del nivel de fangirleo yo sola aquí. ¡Un beso! Y ánimo mañana que falta te va a hacer...
