- ¿Dónde me llevas? – le preguntó Sora mientras que caminaba al lado de Yamato.
- ¿Qué más te da? Si no conoces nada por aquí… ¿O te has estado estudiando los lugares de los alrededores? – divertido, giró la cabeza, notando como ajustaba mejor su mano a la de él, facilitándole el trabajo al hacer algo menos de presión. No tardó en sentir como entrelazaba los dedos con los suyos.
- Vale, ahí no tengo nada qué decir… - murmuró por lo bajo, provocando que finalmente terminase por reírse.
Avanzó con ella un poco más por la calle, doblando la esquina finalmente en una de las pequeñas calles llegando por fin a una plaza en la que se podían ver algunos locales. En cualquier otra fecha del año, aquel lugar estaría con casi todo cerrado, pero en aquella época con los turistas empezando a llegar, la vida era completamente diferente.
- ¿Quiero preguntar por qué conoces estos sitios?
- ¿Aparte de por haberme pasado más de cinco años viviendo aquí? – divertido, la observó-. ¿Por qué? ¿Te vas a poner celosa?
- Podría ponerme celosa…
- Pues pobre de mi padre, la que le espera – tiró ligeramente de ella para que echara a andar-. Las veces que venía a quedarse conmigo se entretenía buscando dónde ir a comer o a cenar con tal de no hacer nada él. Luego me secuestraba a mí con él y aquí tienes el resultado.
- Ya, claro, ahora intenta arreglarlo – murmuró, intentando usar tono picajoso.
Entretenido por la forma de actuar de ella, caminó guiándola para llegar hasta la entrada, esperando a que alguien se acercara a atenderlos para poder confirmar que eran ellos los de la reserva.
- ¿Tienes hambre? – le preguntó a la pelirroja.
- ¿Por qué?
- Ya, a quién le estoy preguntando eso… - se volvió a girar hacia el camarero cunado por fin se les acercó, no tardado en volver a echar a andar tras él.
No tardaron demasiado en llegar a la terraza de fuera, la cual quedaba orientada hacia el puerto, dejando así unas vistas directas hacia la ciudad y la playa. Fue lo primero que llamó la atención de la pelirroja, la cual fue frenando poco a poco el paso quedándose observándolo.
Dándose cuenta de su reacción sonrió, viendo como el camarero posaba las cartas encima de la mesa, acostumbrado sin duda a que la gente se quedara distraída en ese momento si era la primera vez que iban. Dándole las gracias, se acercó a Sora de nuevo, posando la mano en su cintura en vez de tenerla cogida.
- ¿Qué? ¿Volvemos a Tokio? – preguntó, asomándose desde detrás de ella.
- No me des ideas… No me las des – contestó, girando el cuello hacia su marido-. ¿Esa es la ciudad? ¿La nuestra?
- Sí, mira… - posicionándose mejor tras ella, señaló hacia una zona en concreto-. Ahí está la casa, un poco alejada, pero claro, uno no puede mantener su fama de gruñón cascarrabias si se queda en el centro de la ciudad.
- Ah, claro, seguro que fue uno de los motivos por los que escogiste la casa – giró la cabeza, aprovechando así para poder darle en la mejilla.
- Anda, vamos, que seguro que dentro de poco me protestas porque tienes hambre.
Riéndose por lo bajo, la pelirroja se asintió, caminando hacia la mesa. Arqueó una ceja, viendo como Yamato se acercaba por detrás de ella para apartarle la silla.
- ¿Qué? – le preguntó al ver su gesto.
- Nada… Venga, vete a sentarte.
Sora lo siguió con la mirada mientras que él iba a su lugar, acomodándose. Aquella noche era diferente al año anterior. Sin duda las condiciones no podían ser diferentes dada su situación y el avanzando estado del embarazo, y aunque le había hecho especial ilusión que le hubiera querido enseñar de esa forma parte de su trabajo, no podía evitar verlo con otros ojos.
- ¿Has estado de compras? Porque ese vestido no te lo había visto – dijo finalmente tras un rato observándola.
- Ni tú ni nadie me temo… Oye, algo bueno tiene que tener una firma de moda… ¿Por qué? ¿Te gusta? Puedo pedir que te hagan uno, creo que todavía tengo tus medidas por ahí apuntadas.
- Sería todo un detalle – contestó, aprovechando para quitarse la chaqueta y dejarla colgada-. Pues en ese caso agradezco el detalle de ser el primer testigo. Te queda muy bien.
- Seguro que es por los complementos – se retiró el cabello hacia atrás dejando que Yamato viera los pendientes que él le había regalando viendo como sonreía-. No tienes que decirme algo cada vez que estreno algo, Yamato…
- Lo hago porque me viene la gana y porque estás preciosa. Si quieres protestar me lo pones por escrito y ya veremos si acepto la queja formal.
Se quedó mirándola entonces, viendo cómo se reía a la vez que notaba un ligero tono más rosado en sus mejillas. Sonrió a su vez, cogiendo la carta para empezar a leer lo que en ella había aunque ya tenía más o menos en mente lo que quería pedir.
- ¿Te fías de mí? – le dijo al cabo de un rato.
- ¿Para qué?
- Porque la última vez que vine probé algunas cosas que estaban muy buenas y creo que te van a gustar.
Divertida, se tomó unos segundos antes de contestar, apoyando los brazos en la mesa para dejar su barbilla apoyada sobre sus manos, observándolo así.
- ¿Vas a pedir por mí? – usó un tono apropiado para aquello, viendo como se reía a modo de respuesta-. No sabía que te hicieran ilusión esas cosas…
- O puede ser que te tenga demasiado calada y sepa lo que te va a gustar a ojos cerrados.
- ¿Tanto crees que me conoces? – ladeó ligeramente su cabeza-. ¿Quieres apostar?
- ¿Qué gano si acierto?
- Me lo tendré que pensar…
Poniéndose recta de nuevo, vio como se acercaba el camarero de nuevo, dejando que el rubio pidiera lo que él quisiera. Sin duda parecía que la idea no la había tenido en aquel momento sino que ya venía con ella en la cabeza.
- El año que viene voy a tener que adelantarme yo a lo que sea que estés tramando y encargarme yo de lo que podamos hacer en el aniversario.
- ¿Por qué? Con lo bien que me lo paso yo organizándolo todo y buscando a ver dónde te puedo llevar…
- Ya, ¿y no te da pena que no pueda entretenerme yo con eso también?
- No, ni un poco – sonrió-. Mira, tú te entretienes en que podamos seguir celebrando bien el 24 de diciembre y yo me quedo con esta fecha. En vez de reparto de bienes, tenemos reparto de fechas.
- Fíjate, si empiezo a sacarte fechas… Por mi celebraba hasta el 17 de septiembre…
- ¿Septiembre? ¿Qué pasa en septiembre? Si yo juraría que lo de que estabas embarazada fue…
- No, no lo decía por eso – movió sus dedos de tal manera que resaltara con la luz el anillo de pedida.
- ¿No decías que eso te daba igual? – dándose cuenta, intentó mantener el gesto neutro.
- Y lo sigo manteniendo… Te lo dije en su momento, Ishida. ¿No te da ni siquiera un poquito de vergüenza haberme estado escondiendo quién sabe cuánto que habías pedido un traslado y que te lo habían concedido?
No pudo aguantar el gesto serio, empezando a reírse negando con la cabeza por lo que había dicho. Sin duda aquello no le sorprendía. No porque no fuera la primera vez que se lo escuchaba, sino porque conociéndola, era exactamente lo que a ella le importaba. Sin duda la noticia que le había dado del nuevo puesto de trabajo no podía haber llegado en mejor momento. Eso iba a ayudar bastante con los días que tenían por delante.
- Tengo tu regalo en casa, avisada estás… - habló tras observarla unos segundos.
Se mordió el labio ligeramente, intentando actuar con normalidad y que él no pudiera darse cuenta de que no era cierto lo que le iba a decir. Le había gustado demasiado la idea que le había dado Shiori y pensaba seguirla.
- Yo… De verdad que lo siento. Pero no sé qué ha pasado. Yo pedí el regalo con tiempo, pero no sé por qué no me ha llegado todavía. Fui a preguntar el otro día a la oficina de correos por si lo que se había perdido era la notificación. Lo siento mucho Yamato…
- No pasa nada – contestó de forma totalmente sincera-. Me tiene pasado muchas veces, que pido cualquier cosa y luego nunca llega.
- Ya, pero me da rabia. Cuando lo pedí tan pronto estaba hasta preocupada por dónde esconderlo en casa para que no lo encontraras y mira cómo he acabado.
- No pasa nada…
- Sí que pasa – cortó sus palabras-. ¿Y si no llega antes de que te tengas que ir?
- Pues me lo tomo como un regalo de bienvenida. Venga, quitar esa cara que no pasa nada. Ahora vamos a cenar y luego ya veremos. Y sino, pues mira, puedo ir cotorreando por ahí que eres una desconsiderada y que no me has querido regalar nada.
- ¡Yamato! – protestó automáticamente sacándole una risa a él-. Intenté encontrar algo por la ciudad, pero entre las prisas y que no veía nada que no me gustase…
- Sora, déjalo. Ni siquiera necesito que me hubieras comprado nada, así que mucho menos me importa que no haya llegado en fecha, ¿de acuerdo?
Movió su mano por encima de la mesa para poder posarla sobre la de ella, moviendo así sus dedos con suavidad. Viendo como finalmente obtenía una sonrisa a modo de respuesta, apartándose cuando vio que volvían por fin con la comida.
- ¿Has merendado hoy?
- No… Estaba algo nerviosa y no me entraba nada… Así que más te vale que esté buena la cena, por la cuenta que te trae.
- Yo creo que no vas a tener queja… - se echó hacia atrás, soltándola y dejando que posaran los platos en la mesa.
La pelirroja, todavía agradeciendo que hubiera colado perfectamente la mentira que le había dicho sobre su regalo, se quedó mirando hacia la comida, viendo que realmente eran cosas variadas y que no había algo en concreto para uno o para otra. no podía negar que no tuviera buena pinta.
- Si te pasas meses flotando en el espacio con comida asquerosa y al par de días de volver a Tierra te ponen esto delante… Tengo buenos recuerdos de ello, puede que sean motivados por eso.
- Bueno, míralo por el lado bueno. Esta vez, si te portas bien, igual te está esperando tu cena favorita en la mesa. Pero solo si te portas bien, ¿eh? – comentó de forma distraída.
Aquellas palabras impactaron en la cabeza de Yamato de una forma mucho más seria de la que habían sido dichas. No se había parado a pensar en que ella tenía toda la razón. Había pasado de volver a una casa llena de polvo y oscura a que su padre fuera a buscarlo a la salida del trabajo. Y ahora, a que tanto Sora como la pequeña de ambos fueran a estar en casa esperando por él. Ese pensamiento lo sobrepasó de golpe, quedándose totalmente ido.
- No sé cómo pude ser tan sumamente idiota de alejaros a todos de mí – soltó de repente, provocando que Sora, la cual estaba alargando la mano hacia la comida, se quedara congelada.
- ¿A qué viene eso?
- A lo que has dicho tú ahora. ¿Sabes lo que me encontré la primera vez que volví de Marte cuando me dejaron salir del hospital? Vacío, polvo y si me apuras alguna que otra araña en mi nevera. Totalmente merecido.
- Nadie se merece eso, Yamato – negó con la cabeza-. Solo… que eso te terminó de convencer para volver a Tokio con nosotros. Fue una realidad que nadie quiere venir... Pero tampoco hace falta que te acuerdes de eso ahora. Perdona, no era mi intención con el comentario.
- Ya, ya lo sé, no tienes que disculparte, pero… No lo he podido evitar. Fue la peor llamada de atención de mi vida.
- Pero fue efectiva.
- La más efectiva de todas, sí. Nadie sabe hasta qué punto…
AnnaBolena04: los Ishida están ya oficialmente de segundo aniversario, sí señora. Quién se lo iba a decir a ellos cuando no eran capaces de mirarse a la cara sin ponerse de todos los colores y querer salir corriendo porque OMG. Y ahí están, celebrando el segundo año de casados y el nada el primer cumpleaños de su nenita. Si es que como no van a estar los dos en su burbuja personal incluso con el viaje de Yamato encima ya. No sé a quién de los dos se le ve más ilusionado con la fecha, si a ella o a él. Porque puede que se le note más a Sora, pero eso solo es por la forma de ser de cada uno, claro. Que ella exterioriza más.
La chiquitina estará ocupada gateando por ahí jugando con el abuelo después de haberse rebozado entera al cenar con el postre. Y sí, es muy probable que vuelva con alguna cosa nueva que haya mirado más de dos segundos y su abuelo haya salido corriendo a comprársela. Yo creo que están los dos padres concienciados de que poco más pueden hacer ahí. Especialmente Yamato, que sufre del mismo mal que Hiroaki jajajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: jajaja es que voy alternando horarios. Cuando tengo un ratito os subo el capi al mediodía y así luego de noche no se me olvida, cosa que suele pasar. O que me dé pereza, que os no podéis imaginar los ojitos que le hago al pc para que publique las cosas él solo cuando me tiro en la cama a morirme ya jajaja Vecina, te están diciendo que te vayas ya de la facultad, eso sin duda. Así que venga, a defender ese TFG por todo lo alto y si te he visto no me acuerdo jajajaja Eso de que con las matrículas de X asignatura ya tenían para vivir un mes era uno de mis gruñimientos favoritos jajajaa
Es que ese hombre adora demasiado a ese amor que tiene por nieta. Ya se le caía la baba y ni siquiera la conocía cuando le dijeron que estaban esperando una niña. Ahora que ha tenido el honor de conocer a esa cosita adorable físicamente clavada a su padre - cofcofcof rasgos de la abuela cofcofcof - pues el pobre hombre no da para más. Haruhiko lo intenta, pero claro, es que Hiroaki también nos tiene ganados a todos los demás. Y sí, los puñales que se lanzan esos dos son muy dignos. Yo creo que es la práctica jajaja que son muchos años y Yamato es un blanoc muy tentador.
Sora está que solo le falta ir dando saltitos. Está claro que el estrés y las apariencias en Tokio le afectan bastante en su rutina, pero en cuando se libra de esas dos cosas, ahí la tienes. Que a ver, normal, la situación no es para menos, pero yo creo que estaría igual si fuera un día cualquiera y hubieran salido a dar un paseo. Yo creo que como es el primer aniversario en el que de verdad es ella al 100% lo quiere aprovechar todo lo que pueda, que el año anterior ya en el octavo mes de embarazo y tras el susto la cosa era más complicada. Sí, son un buen match esos dos. Están al 50/50, que visto desde cada uno de los lados, les ha tocado la lotería a cualquiera de ellos dos.
Normal vecina, normal, no lo pillas porque no hay ninguna referencia más allá que lo va a encontrar cuando esté en órbita ya jajaaja No es que ande dejando pistas por ahí, es que no hay nada escrito jajaajaja Ya lo verás más adelante, tú tranquila.
Y me voy a trabajar... No quiero... Hoy tengo todo el día ya... Y mañana que me tocaría librar... Pues ya no libro de mañana y esta tarde posiblemente me digan que de tarde tampoco (adivina quién no viene...). Así que intentaré concienciarme para no deprimirme, aunque no sé yo si lo conseguiré jajaja Un bico grandote.
