- ¿No se supone que nos íbamos a casa? ¿Te has perdido?
Confusa, Sora se quedó mirando hacia los laterales. No conocía gran parte de la isla, no se había movido más allá de la pequeña ciudad en la que vivían, pero, sin duda los alrededores los conocía. Aquello no lo había visto nunca.
- No, no me he perdido – sonrió divertido mientras que esperaba que bajara del coche.
Poniéndose en pie por fin, se quedó de nuevo mirando hacia los lados sin ser capaz de saber dónde habían acabado, terminando por girar hacia su marido para poder ver la cara que tenía, como si acabara de hacer una travesura y estuviera a punto de ser descubierto.
- ¿Dónde estamos?
- Tú me secuestraste a dónde te vino en gana en Navidad, eso sin contar que me pasé veinte horas en un avión sin saber a dónde nos íbamos de Luna de Miel… Creo que tengo mi derecho de haberme callado dónde íbamos en realidad – le dijo mientras que cerraba de forma distraída.
- ¿Seguro? ¿Te has perdido de forma intencionada o ahora intentas disimular?
Divertida por la situación no pudo más que sonreír. La había hecho creer que se iban a casa y no había protestado ante la idea a pesar de todo. Sabía que estaba cansado de haber estado trabajando y que tampoco eran los mejores días para estar dando vueltas por la isla sin sentido. Lo que no espera era que no fuera más que una treta para despistarla.
- Ven – le tendió la mano para que la cogiera antes de echar a andar con ella.
No preguntó más hacia dónde iban, dejándose guiar por él, atenta hacia allá por dónde caminaba. Acabó por girar a cabeza hacia Yamato, viendo como todavía tenía un gesto divertido en el rostro ante la confusión de ella. Continuó avanzando hasta que al final su camino llegó a su final, saliendo al doblar una esquina a lo que parecía una cala completamente apartada y olvidada del resto del mundo.
- Hoy hay marea alta hasta el amanecer – le dijo sin haberla soltado aún-. Hasta qe no baje la entrada principal a este rincón queda completamente cubierta por el agua – señaló con la mano que tenía libre hacia más adelante.
- ¿Tengo que preocuparme por los motivos por los que conoces un sitio como este?
- Siempre me ha gustado pasear – se encogió de hombros-. O podría ser por otra cosa… Pero eso no lo podrás saber. Espera aquí, ¿de acuerdo?
- ¿Dónde…?
Divertido se alejó unos pasos sin contestarle, no tardando en desaparecer de su vista tras algunas rocas. Decidiendo obedecer, quedándose donde le había pedido, girándose incluso para poder ver el paisaje desde allí. Estaban en una isla, había cientos de pequeñas playas repartidas por todas partes. Ella apenas conocía la que tenían al lado de casa y aquella conocida por las tortugas. Sin duda no tenía ni la más remota idea de dónde podrían estar entonces. Sonrió ante esa idea.
- Eres un mentiroso, Ishida – habló en voz alta-. Me había creído que nos íbamos a casa.
Pudo escuchar como se reía desde no demasiado lejos de ella sin poder saber lo que hacía o dejaba de hacer, dejándole su espacio. Sin duda no se iba a quejar de la vista que podía tener mientras tanto, pudiendo ver desde allí otras calas de la isla, sonriendo sin poder evitarlo. Sin duda, aunque ahora todo estuviera patas arriba con el viaje de Yamato y su posterior cambio de puesto, algo le decía que iban a acabar volviendo por allí más delante de vacaciones.
- ¿Te gusta? – le preguntó él volviendo a su lado viéndola asentir-. Encontré este sitio por venir caminando hasta aquí y que me subiera la marea antes de poder volver. No quieras saber el drama que tenía Gabumon porque se mojaba.
- Seguro que lo sacaste tú para evitarle el trauma – se giró hacia él para poder observarlo.
- Qué remedio… - fingió cara de resignación mientras que bajaba una de sus manos hasta la de ella, acariciando así su brazo por el camino.
Dándole un ligero tironcito hizo que echara a andar con él, avanzando un poco más y guiándola por el camino más sencillo, teniendo cuidado de que no se fuera a caer por culpa de su calzado. Soltándola en el último momento, se adelantó un par de pasos para volver a dejar sus manos en su cintura y así poder ayudarla a cubrir el último trozo.
Tardó unos segundos en terminar de ubicarse, dándose cuenta de que en algún momento mientras que ella estaba distraída se las había arreglado para ir a por algunas cosas que estaban sobre la arena. Había dejado una manta sobre la que poder sentarse junto con un par de cojines. Sonrió automáticamente, girándose hacia él.
- ¿Esto es algún tipo de insinuación? – preguntó, divertida.
- No, no es ninguna insinuación. Es una declaración de intenciones de las más claras que he hecho en mucho tiempo – sonrió a su vez.
- ¿Por eso le decías a tu padre que no nos estorbaba hoy en casa?
- Por eso y porque seguro que nuestra tortuguita estaba más a gusto en casa… - ladeó la cabeza observándola.
- ¿Sabes que me gusta mucho cuando la llamas así? – se revolvió, rodeando con sus brazos la cintura de él para quedarse pegada.
Le cambió el gesto sin poder evitarlo como cada vez que cualquiera de los dos hacía mención a la niña, aunque, en aquella ocasión el motivo estaba más relacionado con la expresión de Sora ya que había usado aquel apelativo de forma totalmente intencionada.
- El año pasado nos fastidié los planes para lo que quedaba de noche – volvió a hablar ella tras unos segundos en silencio.
Tardó unos instantes en entender a lo que se refería, frunciendo el ceño automáticamente, poniéndose algo más serio. No debería de extrañarle lo que acababa de escuchar, pero no podía evitarlo. Intentó relajar el gesto para no preocuparla, levantando su mano para sujetarla por la barbilla y hacer que lo mirase.
- ¿Recuerdas cuando me amenazaste unas cuantas veces sobre que no querías volver a escucharme echándome la culpa de cualquiera de las cosas que pasaron hace años? Nunca creí que fuera a tener que hacer lo mismo, pero ya que te empeñas… - hizo una pausa-. No quiero volver a oírte decir nada así. Ya sea por lo que te pasó entonces o con lo de este año. Avisada estás. No estropeaste nada de ninguna de las maneras. No necesito terminar una noche como esta acostándome contigo para que sea perfecta – se dio cuenta de cómo esquivaba su mirada unos segundos, moviendo sus dedos para reclamar de nuevo su atención-. No me obligues a tener que demostrártelo a estas alturas porque…
No terminó la frase, viéndose interrumpido al ponerse ella de puntillas para poder alcanzar a la perfección y silenciarlo con un beso pegándose más a él al haber hecho el movimiento para poder llegar bien. Tardó unos segundos en reaccionar, sujetándola bien para no perder el equilibrio, arrastrando así su mano a su nuca, acercándosela más.
Intentó sonreírle cuando se separó por la necesidad de aire pero no lo consiguió al volver a acercársele ella. Aprovechó el momento para tirar de la pelirroja algo más hacia atrás, caminando con ella para acercarse más a la zona que antes había preparado. Movió sus dedos entre su cabello, retirándoselo de la cara cuando por fin pudo volver a enfocarla.
- ¿Me tomo esto como que estás de acuerdo con lo que te acabo de decir?
- ¿Tengo que contestar a eso? – respondió, observándolo, aprovechando el momento para subir sus manos por sus costados y dejarlas en torno a sus hombros.
- Deberías, sí, porque soy capaz de cumplir mi amenaza así me toque pasarme toda la noche debajo del agua fría.
Al notar la falta de seriedad en aquel momento y la forma en la que lo había dicho, no pudo más que dejar ir una risa divertida y ligera. Se tomó unos segundos, cerrando los ojos mientras tanto al notar como él parecía hacer lo mismo que ella y tras entretenerse explorando su espalda hasta llegar al final de la misma, colándose por debajo de la falda del vestido, agarrándola más firmemente así al levantarla contra él.
- Te lo prometo – le dijo asintiendo.
- No me vale con eso – sonrió con su habitual forma ladeada, acomodándola mejor antes de volver a hablar-. Algo vamos a tener que hacer para cerrar la negociación.
- Estoy abierta a sugerencias – sin apartarle la vista de encima, se atrevió a soltar una de sus manos para echarle el flequillo hacia atrás, pudiendo mantenerle mejor así la mirada, confiando en que la tenía bien sujeta.
No dijo nada, simplemente dejándola volver a cogerse bien antes de intentar poder inclinarse para posarla sin acabar los dos cayéndose, agradeciendo a quien pudiera escucharlo cuando fue consciente de que la espalda de su esposa había quedado correctamente sobre la manta.
- Creo que con esto acabo de terminar con la discusión sobre mis habilidades de astronauta…
Automáticamente puso escuchar cómo se empezaba a reír tras decir aquello, relajándose al no haber acabado cayéndose y volviendo a sus intenciones iniciales, acercándose ahora al cuello para poder empezar a dejar suaves besos poco a poco sin seguir una dirección en concreto al principio. Movió sus manos de debajo de ella, colándolas por debajo de la ropa hasta dejarlas en su cintura.
Cuando la volvió a enfocar se detuvo a mantenerle la mirada, disfrutando de la forma en la que lo observaba. No hacía falta que le dijera anda de palabra, no en aquellos momentos. Le sonrió adelantándose para besarla con dedicación, tomándose su tiempo, acariciándola mientras tanto.
- Sora – susurró su nombre cuando se separó, sin quitarle la vista de encima.
Respondió al sonido de su nombre con una sonrisa. Le encantaba escucharlo. Le encantaba que la mirase cómo la estaba mirando en aquellos momentos. No necesitaba más. Revolvió con cuidado su cabello, acariciando su mejilla a medida que avanzaba hacia su rostro pudiendo al final cerrar sus dedos en torno a los cuellos de su camisa para poder atraerlo de nuevo contra ella.
Paseó sus manos por su piel, aprovechando que al haberse ladeado para no aplastarla tenía mejor acceso, entreteniéndose con cada una de las curvas de ella hasta que se tuvo que volver a necesitar respirar. Notó como retiraba sus manos de su cuello, sonriendo al verla echar sus brazos hacia atrás, indicándole que le podía quitar el vestido.
No necesitó más aclaraciones antes de empezar a tirar de él hacia arriba, dejándola levantar la cadera para facilitarle las cosas, sacándoselo finalmente por la cabeza y dejándolo a un lado de donde ellos estaban. Bajó la vista hacia el cuerpo de ella el cual, aunque hubiera podido observarlo muchas veces, deleitándose con la imagen que tenía delante. No esperó demasiado antes de inclinarse de nuevo hacia su cuello, empezando a recorrerlo con sus labios, deslizándose por su figura por todas aquellas partes que habían quedado al descubierto. Notó como se arqueaba hacia él, facilitándole el trabajo, dejando ir un suspiro de entre sus labios.
Dejó que fuera él quien llevara el control en aquella ocasión, dedicándose únicamente a disfrutar de las sensaciones que le producía, facilitándole el trabajo. No pudo evitar morderse el labio al notar como se movía, descendiendo por el hueco que se marcaba entre sus costillas debido a la postura, bajando hacia su vientre, siendo consciente de que no había quedado ni un solo centímetro de su piel que no se hubiera erizado por ello.
Al contrario que había ocurrido en otras ocasiones, tardó en darse cuenta de que la zona que él estaba tanteando era la de la cicatriz. Había llegado al punto de encontrarse cómoda y haber olvidado todas sus inseguridades, especialmente estando con él. Tuvo que abrir los ojos y volver a enfocarlo cuando notó de nuevo sus manos tirar de su ropa hacia abajo, arrastrando con él cualquier impedimento textil que pudiera haber en la zona.
Se incorporó, pudiendo así observarla dándose cuenta de que ella estaba haciendo lo mismo. Cruzando una sonrisa, aprovechó para quitarse la camisa, igualando algo más las condiciones de ambos, dejándola junto con su vestido antes de centrarse de nuevo en el cuerpo de ella, posando las manos sobre sus piernas. Cambió de lugar ligeramente para tener mejor libertad de movimiento.
Sabía que estaba vigilándolo y que podía adivinar sus intenciones, pero quiso hacerse algo más de rogar, entreteniéndose en acariciarla lentamente, subiendo por sus muslos y cintura, dejándola sujeta así antes de acercarse de nuevo a dejar un beso en sus labios. Terminó por desnudarla, quitándole también el sujetador. Sonrió, ahora sí volviendo a observar su cuerpo, disfrutando de la vista que ella le proporcionaba.
Sora se incorporó para intentar alcanzarlo y poder darle un beso, cosa que no consiguió al esquivarla, divertido. Posó sus manos en sus hombros, haciéndola caer de nuevo hacia atrás con la cabeza en el par de cojines que había traído. El sonido de la risa de Yamato cuando le dedicó una mirada desdeñosa y divertida consiguió que se quedara quieta, dejándolo hacer de nuevo.
- Tú quietecita ahí – le dijo antes de volver a inclinarse hacia ella.
En aquella ocasión, no se hizo más de rogar, volviendo a mover sus manos hasta dejarlas tras sus muslos, manteniéndola sujeta así. Se inclinó, dejando algunos cortos besos en su vientre, entretenido al ver como sin haber conseguido llegar aún más allá, la respiración de ella estaba cada vez más alterada.
La tanteó lentamente en un principio, jugando con ella, disfrutando al ver como poco a poco iba reaccionando y se impacientaba. Le lanzó una última mirada antes de dejar de dar vueltas y centrarse. Notó una de las manos de su esposa enredarse entre su cabello apenas unos segundos, empezando a notar como se revolvía ligeramente, como cerraba la otra mano sobre la manta.
Afianzó con sus manos la posición de ella, sujetándola para que no se pudiera mover cuando pareció querer apartarse para poder hacer algo a su vez. No se lo permitió, incorporándose lo justo para poder quedar a su altura.
- ¿Qué te acabo de decir? – le dijo al oído, arrastrando una de sus manos al lugar donde antes habían estado sus labios, imitando los movimientos que había estado haciendo hasta entonces.
- Ven aquí – fue capaz de decirle a pesar de todo, tirando de él para besarlo, desquitando todo lo que estaba sintiendo de esa forma.
Fue ella misma la que rompió el beso, echando la cabeza hacia atrás no pudiendo aguantar más cerrándolos ojos, dejándose controlar por la sensación creciente hasta que tuvo que quedarse tendida intentando recuperar el aliento.
Yamato, habiendo visto como se había empezado a revolver, quedando ligeramente girada hacia él, temblorosa, dejó de sujetarla. Sonriendo de forma ladeada, satisfecho por cómo había manejado la situación, le dejó su espacio unos segundos para poder terminar de igualar la condición de ambos, volviendo a su lado cuando estuvo perfectamente listo, tomando poco a poco posición encima de ella.
- No sabes lo mucho que me gusta verte así – le dijo, observándola con el cabello revuelto, sus mejillas encendidas y aquella forma en la que lo estaba mirando. Su rostro dejaba claro que estaba aún intentando relajarse pero la forma en la que se estaba mordiendo el labio lo incitaba a la contrario.
- Se te da bastante bien conseguirlo – habló por fin, acomodándose bien bajo él facilitándole así el acceso.
Posó las manos en su cintura en esa ocasión, sujetándola así mientras que finalmente se posicionaba, haciendo presión con su cadera contra la de ella, consiguiendo su propósito. Esperó quieto, sin moverse, tomándose su tiempo. Tiempo que utilizó en mover sus dedos sobre la piel de ella, acabando por acariciar así su pecho. Cuando se dio cuenta de que estaba volviendo a observarlo, sonrió, empezando poco a poco a moverse.
Se inclinó hacia ella, quedando algo más cerca, notando entonces como se abrazaba a él. adelantando la cabeza para empezar a dejar besos sobre su cuello y clavícula, aquellas únicas zonas a las que conseguía alcanzar. No tardó demasiado en necesitar él mejorar su apoyo sobre el suelo, intentando no dejarse afectar demasiado por los besos que le dedicaba, manteniendo el ritmo.
Pasado un rato, notó como Sora tiraba de él contra ella, reduciendo así la distancia entre ambos dejando que quedara completamente tendido sobre su cuerpo. Necesitaba sentirlo por completo, cada centímetro de su piel contra la de ella. Habiéndolo conseguido, buscó con sus manos girarle el rostro para que la mirase, dejando así sus ojos clavados en los de él.
- Yamato – susurró su nombre enredando sus dedos en su cabello.
Se inclinó algo más para poder besarla, dejando su frente apoyada en la de ella. Cerró los ojos, notando que no podía seguir más allá, intentando aguantar hasta que sintió que las manos de la pelirroja se cerraban con fuerza sobre él. Fue entonces cuando se dejó llevar por completo.
Se quedó tendido sobre ella, necesitando recuperar así el aliento. No la había dejado hacer gran cosa, tomando él el control sobre absolutamente todo lo que había ocurrido, pero había sido de forma intencionada. Podría ser que hasta que volviera dentro de varias semanas fuera la última vez que estuvieran juntos, más allá del hecho de que fuera su aniversario, y no lo había podido evitar. Sonrió al sentir cómo dejaba un beso en su cuello, aprovechándose de la postura, jugando aún con sus dedos entre su pelo revuelto.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó ella apenas en un susurro-. Estás pensativo…
Giró la cabeza, observándola curioso. En el fondo le hacía gracia lo sumamente fácil que era capaz de adivinar si estaba dándole vueltas a algo o no. Quizás porque era la persona que mejor había llegado a conocerlo, incluso más que su padre. Sonrió, observándola, aún sin haberse retirado, pero sí queriendo hacer algo de fuerza y así no aplastarla.
Como solía hacer en muchas ocasiones, no lo dejó, no encontrando protesta aquella vez, quedándose como estaba salvo por sus codos, los cuales buscó apoyar en la arena para facilitarle las cosas a la pelirroja.
- No me pasa nada – habló-. Solo estaba pensando en que te voy a echar mucho en falta estas semanas.
Provocando que arquease una ceja ante la facilidad con la que había confesado, no pudo más que acabar moviendo sus dedos a su flequillo, tal y como había hecho antes, echándoselo hacia atrás para quitárselo de encima de sus ojos.
- Esta vez es tan poco tiempo que de verdad se va a cumplir lo que me dijiste cuando te fuiste a Marte. Apenas nos vamos a dar cuenta, ya lo verás… ¿Sabes en qué puedes dedicar el tiempo libre?
- Sorpréndeme – le dijo, sonriendo ligeramente.
- En pensar cómo le celebramos a Aiko su primer cumpleaños… Tiene que ser por todo lo alto.
Sacándolo completamente de su hilo de pensamientos, no pudo más que terminar de ampliar la sonrisa que había esbozado antes. Era una buena forma de ocupar el tiempo, eso no podía negarlo.
- Eh, podemos llevarla al acuario a ver tortugas…
AnnaBolena04: bueno, aquí compensando que aunque los tortugueos son poquitos cuando tocan, tocan. Y el capi dura casi el doble de lo normal jajajaajaja Si es que estos dos son de los que cuando hacen las cosas tienen que hacerlas bien, sino no se quedan a gusto. Y un aniversario no podía acabar sin una visita a la playa con las intenciones a las que ya nos tienen ellos acostumbrados.
Yo creo que estos dos no van a tener queja de cómo han celebrado el aniversario, no, no. Y sin duda, los recuerdos que están generando en esa isla van a ser de esos que van a recordar años más tarde con todas sus neuronas fangirleando a la vez. Y normal... Entre todas las cosas que ha descubierto la chiquitina allí y los que ellos mismos se generan... A ver quién los hace volver a Tokio cuando llegue el momento. Ya pueden venir los abuelos a darles la lata para ver si falta mucho para que vuelvan.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, lleva la página unos días haciendo el lelo. Así que puede que no te lo haya guardado o que a mí me llegue mañana o pasado de repente vaya yo a mirar y haya aparecido. No sería la primera vez que hace ninguna de esas dos cosas jajaja
Con respecto al FB, no estaba segura de si Taichi estaría tan siquiera en Tokio ya en primer lugar. Se supone que él tardó más tiempo en volver porque no estaba demasiado en condiciones para coger un avión. En segundo lugar, le debía a Mimi algo de crédito, porque ya sabes que tiendo a olvidarme de ella por esa forma de ser tan pedorra que tiene ella y... En tercer lugar y más importante, me parece que, en ese momento y para ese tema, precisamente era a ella a quién iría a buscar. No a Taichi, fíjate. Aunque todo hubiera estado correcto con él en la ciudad, posiblemente hubiera ido a por Mimi primero en un momento así. La veo abriéndose más en esos temas con ella que con él. Y, además, es lo que dices tú, lo tenemos en Tanegashima en cinco minutos cogiendo al rubio por la oreja y estando cómo estaban las cosas igual no fuera la mejor de las ideas jajajaja
¿Qué decías de estos dos siendo nos empalagosos? Pues cuando para encima se ponen más mimosos de la cuenta en fechas especiales ya ni te cuento. Temas playeros aparte, esos dos es que un día van a cargarse a alguien del subidón de azúcar. Si por algo hay ciertos capítulos que escribo el día que tengo el mood y luego ya fuerzo las situaciones hasta llegar a ellas. Tengo alguno suelto por ahí esperando a ser usado jajajaja
Pues probablemente lo que dices del ascenso sea verdad, pero bueno, a saber jajajaja Si es que en ese grupo no creo yo que ninguno de todos ellos van a tener mayor problema con el dinero más allá de no tener moneditas sueltas jajaja. Pero bueno, yo creo que estos dos, más allá de que cuando tienen que hacer algún regalo o cosas así donde sí que se nota que manejan algo más, lo mismo sería con su nivel de vida que con otro totalmente diferente.
Yamato ya avisó hace tiempo que si Sora va con él hasta donde sea que se tiene que despedir de ella, ya va a tener serios problemas para irse, así que sí, mejor que ella se quede en casa. Que si ahora la ponemos con Aiko en brazos despidiéndolo puede competir con la nenita a ver quién de los dos se pone más rojo de tanto llorar jajajaja Pobrecillo... quién se lo iba a decir a él.
El clima está chiflado, vecina, es lo único que te puedo confirmar... Hoy estamos de fiesta, que es el día de la comunidad y por el momento está haciendo sol, pero vete tú a saber, porque por la mañana ha llovido. Ya sabes cómo funciona el clima del norte. ¡Un bico grandote!
