Haru se quedó mirando hacia los lados una vez que salieron por la puerta de llegadas buscando entre la gente a Yamato. Andrew se había quedado algo detrás de ella al haberse entretenido en recoger la maleta de ambos.
- Sora nos va a dar con la maleta en la cabeza cuando se dé cuenta de que la mitad de lo que viene en ella son cosas para Aiko.
- Que se aguante. Eso le pasa por dejarme tanto tiempo sin verla – le contestó cuando por fin llegó a su lado-. ¿Ves a nuestro rubio favorito por alguna parte?
- ¿Nuestro? – divertido, se entretuvo unos segundos en hacer como había hecho ella, mirar hacia todas partes.
- Sí, nuestro. Contando que ahora se dedica a conspirar con nosotros para todo y a todas horas ya cuenta como tal… Ah, míralo ahí. Si es que es fácil de ver con lo alto que es… - Haru alzó la mano para que pudiera verlos entre la gente echando a andar así hacia él.
Yamato no tardó en enfocarlos, habiendo sido capaz de reconocerlos desde lejos. En aquellas fechas empezaba a llegar más gente a la isla de vacaciones y los vuelos venían mucho más llenos que cuando lo habían hecho ellos por lo que en el aeropuerto había mucha más gente. Sonrió cuando los tuvo delante.
- ¿Qué tal el vuelo? – preguntó a modo de saludo.
- Hemos tenido a un niño llorando histérico la última media hora. Y por llorando quiero decir gritando histérico como si el avión se fuera a estrellar con él sentado en el primer asiento… Pero por todo lo demás bien – sonrió la chica irónicamente-. ¿Has venido solo?
- Sí, se han quedado en casa. Hoy no trabajo, me he inventado que tenía que ir a recoger unos papeles, así que vosotros me diréis qué queréis hacer primero.
- Pues… yo creo que podemos ir a dejar las maletas y eso al hotel y luego ya podemos ir a dónde nos lleves – contestó Andrew, esperando a que Haru asintiera-. Además tenemos que hacer el check-in antes del mediodía.
- Perfecto…
Haciéndoles un gesto para que fueran tras él, echó a andar por la terminal guiándolos hasta llegar a dónde había aparcado, abriendo lo primero el maletero.
- Oye, ¿aquí no hace mucho calor para la fecha en la que estamos? – comentó Haru, quitándose la chaqueta.
- Tu querida socia lleva morena varias semanas… - se encogió de hombros, cogiendo la maleta él para meterla dentro-. Aquí siempre hace más calor, nos llega el verano mucho antes que en Tokio.
- ¿Y tú cómo narices te las arreglas para estar siempre tan blanco radiactivo?
- Sí, Haru, yo también te he echado de menos… - riéndose por lo bajo, cerró el maletero habiendo terminado de colocar todo-. Por cierto, mañana por la mañana no trabajo tampoco. Tenemos unos días libres antes de la salida como siempre, así que si quieres puedo cumplir con mi parte del trato.
- Por la cuenta que te trae, Yamato… Por la cuenta que te trae – le contestó mientras que se subía al coche.
Sora había sacado una de sus sillas de playa al jardín y estaba sentada al sol aprovechando el día que tenían para poder terminar algunos de sus dibujos. Le gustaba mucho más trabajar con luz natural. Levantó la vista del papel para comprobar que Aiko estuviera bien, dándose cuenta de que estaba muy entretenida intentando perseguir a Biyomon. Sonriendo ante la escena, volvió a bajar la vista hacia su trabajo.
- A ver quién te hace a ti volver a Tokio luego… - le dijo a la pequeña cuando pasó por delante de ella gateando, ganándose así la atención de la pequeña, la cual -cambió su camino hacia-. ¿Dónde has dejado el nuevo peluche que te regaló tu abuelo el otro día?
Decidiendo que su trabajo podría esperar, alargó las manos para coger al bebé, sentándola encima de sus rodillas. No pudo más que sonreír al ver la cara que le puso Aiko.
- Menuda cara de picaruela, señorita… - pinchó suavemente en sus costados para hacerle cosquillas-. Oye, ¿cómo vamos en nuestro proyecto de aprender a decir papá? – acomodó bien a la niña, poniéndose ella algo más recta-. ¿Eh preciosa? Papá… - repitió obteniendo solo un ruidito como respuesta-. Papá…
- ¿Intentas aprenderla a decir "papá"? – preguntó Biyomon.
- Sí, pero no le digáis nada a Yamato, ¿vale? Quiero que sea una sorpresa… - miró hacia Gabumon.
- Yo no le voy a decir nada – dándose por aludido, tomó asiento al otro lado-. ¿Podemos ayudar nosotros también?
- Claro que sí… Si ya lo medio dice, le falta muy poquito. ¿Verdad que sí tortuguita? No le digas a tu padre que le he robado su forma de llamarte… A ver, venga, vamos a intentarlo otra vez. Pa-pá.
Distraída totalmente con el bebé, no se dio cuenta del tiempo que había pasado con ella, girando la cabeza hacia la entrada cuando pudo escuchar como alguien aparcaba sonriendo al darse cuenta de que Yamato ya había vuelto.
- Ven, vamos a ir a buscar a papá a ver si lo convencemos para que nos lleve a comer por ahí al puerto hoy que hace un día demasiado boni…
Mientras que hablaba con ella se había ido poniendo en pie con la pequeña en brazos, echando a andar, deteniéndose en seco cuando se dio cuenta de que Yamato no volvía solo, sino que venía muy bien acompañado. La sorpresa en su cara no pudo ser más evidente cuando reconoció a la pareja que llegaba con él.
- ¿Qué…? – murmuró sin entender nada.
- ¡Sora! – Haru aceleró el paso para irse directa hacia ellas dos, directa a abrazarlas teniendo especial cuidado con el bebé.
Aún congelada por la sorpresa, tuvo que mirar varias veces hacia Haru, como si necesitara comprobar que no se lo estuviera imaginando. Levantó la vista de nuevo, dejándola posada sobre Andrew, confusa a más no poder, escuchando a Yamato reírse de fondo.
- ¿Qué estáis haciendo vosotros dos aquí?
- Yamato me debe una visita a la base espacial desde hace años así que ya iba siendo hora que lo hiciera cumplir con ello… - sonrió, mirando hacia la pelirroja solo unos segundos ya que sitió las manitas de Aiko cerrándose sobre su brazo, pidiendo que la cogerla-. ¡Ay! Está preciosa… Hola Aiko, ¿me has echado de menos? ¿Estabas tan guapa cuando te fuiste?
Dejó a la pequeña ir con su amiga, observando entonces a Andrew caminar hacia ella, dando unos pasos hacia él para poder saludarlo.
- ¿Y tú? ¿No se supone que en esta época del año estás muy ocupado?
- Bueno… digamos que no pude decir que no cuando nos sonó el teléfono hace una temporada para invitarnos a venir a hacerte compañía unos días – dijo antes de saludarla con dos besos en la mejilla-. ¿Qué tal el retiro vacacional?
- ¿Invitaros a venir? – confusa, miró hacia unos y otra.
- Sí, Yamato nos llamó para "invitarnos" amablemente a venir por aquí… No le costó demasiado trabajo, por supuesto, pero fue él quien nos dijo que viniéramos.
Aún más confusa, buscó al rubio con la mirada quedándose así mirando hacia él. ¿Cuándo había hecho aquello? No se había enterado absolutamente de nada, ni siquiera hubiera podido sospechar que aquella mañana no se hubiera ido a recoger los papeles que le había dicho a la sede de la JAXA. Dejó ir a Andrew cuando quiso ir él también a saludar a Aiko, viendo entonces como se acercaba hasta dónde ella estaba.
- Takeru y Taichi no podían venir… Y por nada del mundo querría dejarte sola el día del despegue – comentó-. Y ya sé que van a estar aquí mis padres, pero no es lo mismo… No tienes tanta confianza con ellos – explicó.
- Pero no hacía falta que…
- Sí, hacía falta porque aquí me quedo yo muchísimo más tranquilo. Podría habérselo dicho a Mimi, pero… creo que ella no está tan puesta al día como para saber por qué te pones tan nerviosa… Así que no me quedó más remedio que chantajear a Haru. Andrew creo que poco tuvo que decir o protestar.
Confusa aún, levantó la vista hacia su marido, observándolo unos segundos en silencio. No hubiera esperando aquello.
- Y aunque sea quitarme mérito… Mi hermano y Taichi estaban también preocupados por no poder venir ellos en esa fecha. Me llamaron un par de veces intentando encontrar alguna solución. Así que no me llevo yo solo el mérito…
- Sois lo peor… Los tres… Bueno, no, los tres no. Los cinco… - negó con la cabeza, sonriendo, sin saber aún muy bien cómo comportarse.
- Y, ahora puedes dedicarte a echarles la bronca tú a esos dos – los señaló con la cabeza-. Se están quedando en un hotel del centro, no han querido quedarse en casa.
- ¿Qué? ¿Por qué? – giró automáticamente la cabeza hacia la otra pareja, viendo que Biyomon se habia subido a los brazos de su amiga.
- Eh, a mí no me mires – dijo Andrew-. Yo solo me he dedicado a pasear la maleta por dónde se me ha dicho.
- Venga ya… buena gana tenéis de tenernos en casa estos últimos días. Así podemos ir y venir nosotros dos también a nuestro aire y hacer turismo.
- Claro, como que en casa no podríais hacer eso… - murmuró la pelirroja.
- Sí, eso mismo le dije yo, pero es igual de cabezota que su socia – bromeó el rubio.
- Tú a callar, que bastante hiciste ya el día que tuviste a bien mandarnos los billetes de avión porque te vino en gana. Tendrías que haber visto la cara de confusión de Andrew porque hubiera conseguido sus datos – le dijo a la pelirroja.
- ¿Cómo…?
- Eh, trabajo para el gobierno… Tengo mis métodos.
- ¿Tiene algo que ver que un día encontré todos los papeles patas arriba?
La risa de Haru fue la confirmación que Sora necesito para darse por contestada. Sin duda aquello había sido una sorpresa enorme. No se podía creer que estuvieran allí y que hubiera sido todo porque tanto Yamato, como los dos que se habían quedado en Tokio, hubieran estado pendientes de que ella estuviera lo más tranquila posible.
- Sora, el estudio… Está todo en orden y yo no creo que haya problemas porque me haya ido un par de días…
- Haru… déjate de estudios ahora mismo – sonrió-. Lo importante es que estáis aquí – sonrió más ampliamente, acercándose hacia ellos-. Es que no me lo puedo creer todavía…
Yamato sonrió, sin duda había sado por supuesto que a Sora le iba a gustar mucho aquella visita, pero no se había imaginado que fuera a ser hasta aquel punto. Sabía leer las expresiones de Sora como en un libro abierto y la cara con la que se había quedado mirando hacia sus amigos se lo había dicho todo. Sin duda si hubiera aparecido con Taichi se hubiera alegrado muchísimo, pero no la hubiera sorprendido tanto, hubiera sido más esperable.
Caminó tras ellos, acercando la mano hacia el pelo de la pequeña para revolvérselo ligeramente y saludarla así, dejándola tranquila ya que estaba ocupada con las visitas que acababan de llegar.
- ¿Tenéis hambre? No tengo la comida hecha – empezó a decir Sora-. Estaba pensando en chantajear a Yamato cuando volviera para irnos a comer fuera…
- ¿Ah sí? – giró la cabeza el rubio hacia ella-. Muy bonito… Podemos ir y así les enseñamos un poco la zona con más ambiente a estos dos. Tienen el hotel por ahí, yo creo que les va a venir bien. A lo mejor hasta nos encontramos con mis padres – miró hacia la pareja-. ¿Qué os parece?
No pasó demasiado tiempo antes de Sora desapareciera hacia el interior de la casa para cambiarse de ropa ya que no se había molestado en cambiarse del pijama en toda la mañana para poder estar más cómoda en casa.
- ¿Qué? ¿Te ha gustado la visita? – preguntó Yamato entrando unos minutos más tarde que ella en la habitación.
Tiró del vestido que se estaba metiendo por la cabeza para dejarlo en su sitio, girándose así para poder enfocarlo. No le respondió de palabra únicamente acercándose a él para darle un tirón de la camiseta que llevaba puesta y acercarlo a su altura dedicándole un beso que explicara aquello sin necesidad de decir nada.
