Andrew tomó siento al lado de Sora, observando desde allí el panorama que les ofrecía aquel banco en el paseo en el que se habían detenido a descansar un rato. Estaban los dos con Aiko ya que la pequeña se había quedado con ellos y los digimon.

- ¿Qué te parece el lugar? – preguntó Sora.

- Que no se me hubiera ocurrido venirme aquí de vacaciones y mira tú qué sitio más bonito me ha acabado descubriendo Yamato ahora que se ha cansado de mirarme mal por las esquinas.

La pelirroja empezó a reírse, sabía que pasara el tiempo que pasara no se le iba a olvidar aquello. Se lo había pasado muy bien estresando a Yamato con todo lo relacionado con Andrew, cuando el pobre simplemente estaba siendo amable, como solía ser siempre.

- Tranquilo, era su forma natural de mirar a todo el mundo, tampoco era nada demasiado personal. Aunque… hubo un par de veces que la que te estaba mirando mal desde lejos era yo… - quedándose distraída, no pudo evitar recordar aquella vez que años atrás habían estado ambos más cerca de la cuenta cuando se había ofrecido a ayudarlo con la ropa de la boda de Taichi. Prefería no dedicarse a pensar en cómo podrían haber acabado las cosas de no haber recibido la llamada de Andrew.

- Contando que se suponía que te estabas haciendo la dura y haciendo como que él no te interesaba te venía de maravilla cuando tú solita no eras capaz de controlarte para no tirártele al cuello… Que nos conocemos – ladeó la cabeza, mirándola entretenido.

- No sé de lo que me estás hablando…

Se echó hacia atrás cuando se acercaron a traer las consumiciones de ambos dejando a la camarera poder trabajar tranquilamente antes de darle la gracias y asegurarse de que pagar antes de que él pudiera reaccionar, quedándose mirando hacia él divertida.

- ¿Qué tal lo llevas? – preguntó.

- Pues… No he tenido tiempo de darle demasiadas vueltas. Con Aiko conmigo se hace bastante más fácil tener la cabeza ocupada.

- ¿Solo con Aiko?

- Bueno… Puede que haya estado trabajando en nuevos proyectos. No sé qué tiene este lugar que puedo trabajar horas y horas y que se me pasen volando. He vuelto a sacar un montón de dibujos de los alrededores para poder usar en patrones para los kimonos… Luego si quieres te los enseño y si te gusta alguno puedes quedártelo.

- ¿Compartiendo con el enemigo?

- Andrew, mi socia comparte cama con el enemigo. Creo que llevo las de perder…

- Tu socia es capaz de mandarme a dormir al sofá. A ese nivel de lealtad la tienes…

- Pues no debería. Es más, hace mucho tiempo que tú y yo no tenemos ningún proyecto juntos y siempre me ha gustado mucho trabajar contigo y lo sabes.

Sonriendo ligeramente antes de poder llevarse la taza a los labios, soplando ligeramente el café que había en ella, tomándose unos segundos así antes de responder.

- No lo sé, igual no soy digno de estar a la altura de las responsables del estudio Takenouchi… - comentó posando la taza.

- Qué tonto eres… ¿Lo sabes? Eres un tonto… Ya te cazaré cuando volvamos a Tokio, ya.

- Me lo tomo como una amenaza.

- Deberías…


Haru aceleró el paso para poder alcanzar a Yamato, colocándose bien el pase que le había dado en el cuello. Se había quedado más entretenida de la cuenta en la entrada y cuando se había dado cuenta él ya había avanzado bastante.

- Oye, que te juntes con Sora y una de sus zancadas sea un par de ellas mía no quiere decir que tengas que correr tanto…

- Perdona – divertido, frenó en seco, esperándola-. Es un buen momento para que hayas venido, con el viaje encima vas a poder ver hasta gente trabajando por aquí en detalles de los trasbordares incluso. Aunque cuidado, porque los ingenieros de por aquí no sé yo cómo de fiables los considero, que ya conoces a dos de la boda…

- Es verdad… ¿Están por aquí?

- Deberían de tener el día libre, pero a saber. A lo mejor nos encontramos con alguien – le hizo un gesto con la cabeza-. Anda, ven por aquí… - echó a andar por los pasillos, haciéndolo algo más despacio dándose cuenta de que iba mirando para todas partes, riéndose por lo bajo-. Escucha yo… quería aprovechar que estamos los dos solos para darte las gracias.

- ¿Las gracias?

- Las gracias – asintió-. No solo por venir hasta aquí, sino por todo lo que me has estado ayudando estas semanas con todo.

- Oh, venga ya. Con todo lo que Sora ha hecho por mí… Lo hago encantada, Yamato. Sin Sora en mi vida nada de lo que conozco ahora mismo habría sido posible. Y créeme, cuando digo todo, es todo… Mi vida laboral y personal son como son ahora mismo por ella. Porque se preocupó por mí y no me vio como una simple becaria a la que explotar con tonterías que ni siquiera estaban relacionadas con el trabajo… ¿Cómo no iba a venir? ¿Cómo no te iba a ayudar? Venga ya…

Hablaba de forma totalmente sincera. Sin Sora absolutamente todo sería diferente, de manera que si podía hacer lo que fuera por ella, lo haría a ciegas, completamente a ciegas. Estaban hablando de alguien que, sin tener por qué hacerlo, se había preocupado por ella hasta el punto de dejarla vivir con ella cuando no se podía permitir vivir sola en Tokio, que finalmente había relegado en ella y la había convertido en su socia.

Con el nivel de trabajo y reconocimiento que tenía la firma, eso eran palabras mucho más grandes de lo que se pudiera imaginar. Y jamás le había pedido nada a cambio, jamás. Sora le había conseguido la vida que tenía sin tan siquiera querer escuchar media palabra de reconocimiento sobre ello.

- ¿Está mejor ya? De la anemia digo… - le preguntó, queriendo desviar algo el tema antes de ponerse más sentimental de la cuenta.

- Sí, sin duda. El ambiente de la isla, la tranquilidad que tiene ella aquí y el cambio de forma de vida tan radical que le supone…Le ha sentado casi mejor que los suplementos que le han dado. Creo que llevarnos a Aiko a la playa a perseguir crías de tortuga da mejor resultado.

Haru se echó a reír automáticamente por lo que le acababa de decir, atendiendo al nuevo gesto de Yamato para que lo siguiera y poder continuar con la visita.


- ¿Qué tal el aniversario? -le preguntó Andrew, sujetando bien a Aiko, la cual se había quedado sentada encima de sus rodillas.

- Muy bien – sonrió-. Fuimos a un pueblito aquí cerca que conocía Yamato donde había un restaurante donde estaba todo muy rico y con una vista preciosa… Pregúntale luego a Yamato dónde era que seguro que podéis ir vosotros y te sabe indicar.

- ¿Indicarme a mí? ¿Tú quieres no sabes de nosotros en tres días porque nos hemos perdido?

- Eh, venga, si él es capaz de llegar, no debe de ser tan complicado. Que será todo lo astronauta que quieras, pero lo suyo no es la orientación – los ojos de la pelirroja se vieron desviados hacia la comida que acababa de pasar en la bandeja que llevaba el camarero a la mesa de al lado.

- Mira Aiko, hay cosas que nunca cambian. Ahí tenemos a tu madre descubriendo que se muere de hambre de repente…

La pelirroja giró la cabeza hacia él, echándose a reír viéndose descubierta. Se encogió de hombros y volvió a coger la carta que tenían delante de ellos, aquella vez buscando directamente la sección de comida.

- ¿Tú quieres algo?

- Ya que te empeñas… - se rio-. Además, si luego me lo tendré que terminar yo todo como siempre.

- Anda, deja de protestar que siempre te venía bien quedarte las noches de sábado conmigo trabajando hasta las tantas, que te salía la…

- ¿Segunda cena?

- La segunda cena gratis siempre – habían sido unos cuantos años los que habían pasado terminando su formación fuera de sus respectivos países y, sin duda, tenían demasiados episodios de ese tipo de los que poder acordarse-. Además, te digo lo mismo que le dije a Yamato el otro día, lo que pasa es que me lleno muy rápido.

- Salvo cuando estabas embarazada que ahí había que tener cuidado de no nos dejaras a los demás sin lo nuestro… - se encogió de hombros, asomándose para ver él también la cara.

La pelirroja arqueó una ceja, divertida porque su amigo hubiera usado las mismas exactas palabras que su marido. Se echó a reír ya sin poder evitarlo.

- ¿Tan grave era? Aiko, mira lo que me dicen. Si es que tú y yo juntas nos hemos ganado muy mala fama con el tema de la comida… Yamato me dijo lo mismo el otro día. Pero exactamente lo mismo… - explicó.

- Porque era verdad, como se te olvidara algo de comida cerca de ti desaparecía. No me quiero imaginar lo mal que lo pasaste los primeros meses para que fueras la primera madre que conozco que se quedó más poquita cosa de lo que ya era después del embarazo que antes.

- ¿Me estás llamando poquita cosa? – intentó sonar ofendida.

- ¿Yo? Jamás – sonrió de la forma más inocente que pudo.

Le hizo burla, volviendo a entrarse en la carta, solo levantando la cabeza al escuchar a su niña riéndose de las caras que estaba poniendo su madre. Eso desterró del todo cualquier rastro de ellas, sacándole así una sonrisa.

- ¿Te cuento una cosa? Me apetece mucho poder tener otro pequeñín…

- ¿De verdad? – sorprendido, giró la cabeza hacia ella.

- De verdad. Me encantaría. Yo… no sé si te puedo contar esto o no, pero Yamato va a cambiar de puesto de trabajo, lo van a dejar en tierra de seguido. Sé que es pronto, no me riñas tú también, pero… No sé. Me haría mucha ilusión, cuando sea seguro, darle a Aiko un hermanito o hermanita para que pueda crecer con ella…

- ¿Yamato no va a viajar más?

- No… Se lo han dicho el otro día. No digas nada, ¿vale? Osea, a Haru sí, claro, pero tened cuidado porque sus padres no lo saben aún creo y quiere darles una sorpresa… Bueno… no estoy segura, igual Hiroaki sí que sabe algo… Pero sí, se quedará con nosotras.

- ¿Se lo has dicho a él?

- Sí claro, lo hemos hablado. Pero está demasiado asustado de que me pueda pasar algo después de que el embarazo de Aiko fuera delicado… Además, hay que esperar por la cesárea y todo esto…

- Bueno, seguro que tienes tiempo de que se le pase el miedo mientras tanto. Por lo que lo he visto interactuar con Aiko no creo yo que…

- Tiene tantas ganas o más que yo de tener más niños… Que no te engañe. Se le cae la baba con nuestra chiquitina. Ahora la anda llamando "tortuguita" por lo mucho que le gusta a ella perseguirlas… Solo tiene miedo por mí y por mi salud.

- Es un miedo comprensible, pero mira, de aquí a que sea seguro posiblemente se tranquilizará y lo tendrás babándose encima ante la expectativa de ser padre otra vez.

Sonrió ampliamente a modo de respuesta, llamando la atención de la camarera de nuevo para poder pedirle lo que le había acabado apeteciendo de la carta dejando que Andrew hiciera lo mismo. Cuando hubo terminado, alargó las manos hacia Aiko, dándole así una caricia, viendo como movía sus piernas contenta.

- ¿Y a ti qué te parecería la idea de tener un hermanito que cuidar?

- ¿Y cómo voy yo a cuidar a Aiko y vigilar que a ti no te pase nada? – dijo Gabumon de repente en voz alta haciendo que toda la atención de la pelirroja se viera desviada hacia él. No se había dado cuenta de que estaban los dos con ellos cuando había empezado a habla.

- Pues fácil, yo me quedo con Sora y tú vigilas a Aiko cuando no estén juntas. Si no le va a pasar nada porque no la acoses cinco minutos. Eres más pesado que Yamato – Biyomon contestó por su compañera, quedándose mirando hacia ellos-. ¡Sora! Tengo hambre…


AnnaBolena04: han llegado y están cumpliendo muy bien su función. Por fin Haru ha podido pasearse por donde a ella le ha dado la gana y ha podido ver la sede. Si nunca viene de mal tener un astronauta a mano para que te haga una visita guiada, está claro jajajaja Ya sabes, como si fuera lo que más abunda en este mundo.

Parece que la pelirroja tiene bastante claro que quiere otro nene. Ya lo ha dicho varias veces y parece que solo le queda intentar convencer a Yamato de que, de verdad, la cosa no es tan grave como parece. Que solo es un nene chiquitín y que en el tiempo adecuado no es peligroso. ¿Será capaz? Nosotros ya sabemos que sí, pero a ver por dónde nos salen esos dos.

Posiblemente van a volver las actus cada par de días porque me gusta tener de margen y hasta que no coja el ritmo... La cosa se complica y a mí me entran ganas de patalear. Y estamos empezando el curso jajajajaja qué divertido todo... El aeropuerto no queda relativamente cerca, venga, nos ponemos de acuerdo con el punto de transbordo y nos vamos las dos con la tortuga a Tanegashima, que seguro que nos viene muy bien.

¡Besitos de tortuguita!