La cena había sido totalmente tranquila a pesar de todo y aunque Sora no había dejado de vigilar más de la cuenta a Yamato desde entonces, parecía que había conseguido tranquilizarse de nuevo. Ciertamente, lo que menos se había imaginado al volver a la cocina había sido encontrárselo con la guardia tan baja, pero, evidentemente, no podía culparlo. Una cosa había sido decirle adiós a ella hacía unos años y otra tener que decírselo a Aiko.

Sabía lo mucho que Yamato quería a la niña, solo había que verlos, y lo complicado que se le hacía a él la idea de separarse de ella. Sora daba gracias a que la pequeña fuera demasiado joven aún para llegar a entender lo que pasaba. Estaba segura de que se iba a dar cuenta de que su padre no estaba y que iban a tener algunos problemas de adaptación a esa nueva circunstancia. Pero una cosa era eso y otra que fuera capaz de entender que iba a tardar semanas en volver y que su padre no se dedicaba a la profesión menos peligrosa del mundo precisamente.

Apagó la luz del baño, saliendo y encontrándose a Yamato comprobando que todas sus cosas estuvieran en la bolsa de viaje que podía llevar con él. Sonrió cuando lo vio por fin ir a sentarse en la cama quedándose distraído mirando hacia el teléfono. Aprovechó el momento para coger algunas cosas y caminar hasta la bolsa.

- Te meto lo que habías echado a lavar el otro día – le dijo, viendo que como estaba distraído, simplemente asentía.

Negando con la cabeza salió de la habitación yendo a buscar a Aiko. Sabía que Yamato había estado echándola en su cuna y que posiblemente el bebé estuviera durmiendo, pero aquella noche, como bien había dicho Gabumon, iba a dormir con ellos. Seguramente ni se enterase de que la estaba moviendo de sitio, por suerte, tenía el sueño profundo.

Entró en la habitación de la niña viendo a los digimon dormitando, no queriendo molestarlos, pasó de largo y se acercó a ella. Se sorprendió al ver que estaba todavía despierta, observándola y empezando a revolverse para que la cogiera en brazos.

- ¿Qué haces tú despierta a estas horas? – murmuró sin alzar demasiado el tono, cogiéndola con ella-. Hoy vas a dormir con nosotros, ¿qué te parece? Seguro que a tu padre le va a venir bien, ya lo verás.

La sujetó contra su pecho, asegurándose así de poder coger también el peluche con el que se había quedado en la cuna, llevándosela con ella. Entró en la habitación, dándose cuenta de que Yamato no tardaba en fija la vista en ellas.

- ¿Y esto?

- ¿Qué pasa? ¿No puedo tener antojo de dormir con esta señorita? – dijo acercándose a la cama y arrodillándose para poder llegar así hasta él y que la cogiera.

- Ya, tienes antojo tú de dormir con ella… Seguramente – alargó los brazos-. ¿Qué haces tú despierta a estas horas?

- Eso mismo acabo de preguntarle yo y no me ha contestado, ¿te parece normal? Si es que ya no me respeta…

Riéndose por lo bajo, acomodó mejor a la niña mientras que Sora parloteaba, dejándola terminar de acomodarse en la cama antes de girar para poder echar a la niña en medio, quedándose así ladeado para poder observarla.

- Mañana vas a estar muerta de sueño – le dijo al bebé, posando así su mano encima de su barriga, siendo al ver que a pesar de que había crecido ya bastante era capaz igualmente de abarcarla con facilidad de pequeña que era.

- Mejor, cuanto más duerma mañana menos revuelo verá por todas partes – comentó Sora, haciendo lo mismo que él y quedándose de medio lado también-. ¿Hay mucho ruido?

- Pues… - se quedó pensativo-. Mi padre dice que sí, pero eso es porque él se acerca bastante siempre. Yo no te lo puedo decir, evidentemente a mí me parece que el escándalo es notable. Pero esto es diferente – empezó a mover sus dedos sobre ella -. A los medios les da exactamente igual este viaje, así que tampoco van a dar mucho la lata. Al igual que el equipamiento también es distinto y supongo que montará menos escándalo.

- Tampoco estamos tan lejos… - dijo ella-. Supongo que tendremos buenas vistas, eso sí.

- Sí, eso sin duda – asintió-. Pero…

- ¿Pero?

Volvió a quedarse pensativo, no tardando demasiado en volver a enfocar a Sora. La pelirroja no necesitó que le dijera nada, entendiendo lo que pasaba por la cabeza de él dedicándole una ligera sonrisa.

- Yamato, deja de preocuparte tanto por mí, ¿quieres? Si me pongo nerviosa, poco podremos hacer. Ya bastante has hecho trayéndome compañía… Sé perfectamente por qué se lo has dicho a Haru…

- ¿Cómo no quieres que me preocupe?

- Son nervios. Y han mejorado bastante, para que lo sepas. Creo que si la peor consecuencia que tenemos encima es que yo sea incapaz de ver el despegue otra vez habremos ganado mucho terreno.

- Ya…

- No te convenzo, ¿no? – sonrió, arrastrándose algo más para que su cabeza quedase más cerca de la de él, teniendo cuidado con dejarle su espacio a Aiko.

- No mucho, no…

- ¿Por qué no lo enfocamos de otra forma? – posó su mano sobre la que él tenía encima del bebé-. Es tú último viaje… Y sé que te encanta estar ahí arriba, no me engañas. ¿Por qué no te concentras en disfrutarlo? Nosotras vamos a estar esperando por ti aquí, muriéndonos de ganas de que vuelvas… Pero no tenemos pensado ir a ninguna parte sin ti. Esta es tu última oportunidad para hacer lo que realmente disfrutas de tu trabajo. Aprovéchala…

La observó, de nuevo, quedándose pensativo. Sabía que tenía toda la razón. Le encantaba su trabajo, especialmente los viajes. Sabía que iba a echarlo de menos cuando pasara el tiempo, no había nada que se pudiera comprar a aquello. Aquello representaba perfectamente de lo que había estado aterrado años. El motivo por el que había roto relaciones con todo el mundo durante aquellos años y por el que le había faltado continente para alejarse de Sora. intentaba imaginarse aquella situación antes del primer viaje a Marte en el que habían estado casi dos años, entre aislamiento y viaje, fuera y algo se revolvía en su interior.

Tampoco quería imaginarse cómo habría repercutido el fallo del sistema en su casa de haber estado las cosas bien con todos. No quería atreverse tan siquiera imaginárselo. Quizás tampoco debería de estar pensando en aquello, ya que sabía que la pelirroja leía en él como en un libro abierto y no quería preocuparla.

- En la estación espacial no vamos a tener problemas para hablar de forma más regular – le dijo, cambiando el tema-. Tenemos Wi-Fi y los correos electrónicos funcionan perfectamente. Así que lamento informarte de que no te vas a librar de mí con tanta facilidad.

- Pues… gracias por avisar. Mañana por la mañana puede entretenerme en programar mi bandeja de entrada para que te mandé siempre a la bandeja de spam… - bromeó riéndose por la cara que acababa de ponerle.

- Aiko, dile algo a tu madre. ¿Has visto lo que me dice? – bajando la vista a la pequeña, empezó a ver cómo se revolvía para quedar echada primero bocabajo, haciendo el esfuerzo para intentar incorporarse y empezar a moverse-. ¿Dónde vas?

Siguió sus movimientos con la mirada hasta que por fin sintió como se apoyaba en él, posando sus manos e intentando subirse encima de su padre. Yamato sonrió automáticamente, facilitándole el trabajo al rodearla con un brazo y darle un ligero empujoncito así, quedando a la espera de poder adivinar las intenciones de Aiko.

Sora no pudo más que sonreír ampliamente al ver como la niña buscaba quedarse echada encima de él, acomodándose sobre su padre. Llevó la mano a la cara de ella, dándole así una caricia antes de aprovechar para reacomodarse ella también, quedándose así pegada del todo a Yamato como siempre solía hacer dejando su cabeza sobre su hombro.

- Si este era tu plan para que no acabara como antes en la cocina… Creo que vamos por mal camino – se acomodó él también, colocando bien el brazo bajo la pelirroja, doblándolo lo justo para dejarlo en torno a ella, haciendo lo mismo con el otro para asegurar que la niña no se cayera.

- ¿Cómo no iba a venir contigo? ¿Eh? ¿Se te ocurre donde iba a poder estar yo mejor que ahora? Mi sitio es exactamente este, me ponga nerviosa o no. Tendrías que haberme dejado venir contigo hace dos años.

Bajó la cabeza ligeramente para observarla, tomándose unos segundos antes de inclinarse sin querer molestar a Aiko para dejar un beso en su frente.

- Posiblemente hace dos años sin esta compañía extra hubiera preferido rondarte con otras intenciones en una noche como esta – murmuró por lo bajo.

- ¿Ah si? – entretenida por el comentario, sonrió-. ¿Pretendías usarme como método de distracción?

- Se te da muy bien, no te creas.

- Está bien saberlo… Pero algo me dice que dadas las circunstancias te quedas con la situación actual.

- Podría ser – giró el cuello para poder observar a Aiko.

- Se ha quedado dormida… - casi sin alzar el tono de voz, poco más que vocalizando.

Dando por terminada la conversación entre ellos para no molestar al bebé, Sora cerró los ojos, intentando así poder conciliar el sueño. Sabía que iba a ser complicado, pero no podía negar que la situación no podía ser mejor. Volvió a abrir los ojos cuando se dio cuenta de que la respiración de Yamato se había ido pausando cada vez más, comprobando así que se había quedado dormido él también.

Sonrió, volviendo a cerrar los ojos. Si Yamato había sido capaz de dormirse, eso quería decir que había acertado completamente con la decisión de llevarse a Aiko con ellos. Más bien Gabumon. Él había sido el que le había dicho que sin duda le iba a venir mejor aquello a Yamato y había sido el mejor acierto que había hecho en mucho tiempo.

- Yamato… - la voz de Sora reclamó su atención haciendo que abriese los ojos-. Despierta…

Confuso, la buscó con la mirada, dándose cuenta de que ella estaba levantada y que la que estaba echada a su lado en la cama era la hija de ambos. Volvió a mirar hacia la pelirroja, dándose cuenta entonces de que traía el desayuno con ella.

- ¿Qué hora es?

- Te acaba de sonar el despertador… Os traigo el desayuno. ¿Se lo quieres dar tu a Aiko o se lo doy yo mientras que desayunas tú?

Negó con la cabeza, incorporándose hasta quedar sentado. La niña estaba despierta de nuevo, sin duda, se debía de estar dando cuenta de que algo pasaba ya que no era lo más normal en ella.

- Anda, desayuna tú, venga – dijo Sora posándole la bandeja encima mientras que tomaba siento cogiendo a Aiko en brazos-. Yo se lo doy aquí…

- ¿Tú no comes nada?

- No tengo hambre… Pero no me riñas – dijo rápidamente-. Haru poco más y me ha hecho ponerle por escrito que me voy a comer, sin protestar, lo que me traiga dentro de un rato cuando llegue. Así que tu niñera ya se encargará de que desayune bien.

- Pero es temprano, ¿no quieres algo? – dijo tendiéndole justamente a tostada sobre la que acababa de untar algo de mermelada-. Toma.

- Yamato…

- Toma – repitió consiguiendo que la aceptase-. Así me gusta más.

Pudo ver como acababa por ceder del todo, dándole un mordisco al pan antes de acercarle a Aiko el biberón con el preparado para su desayuno, pudiendo arreglarse para hacer ambas cosas a la vez ahora que la pequeña era mucho más estable y ella misma se mantenía sentada.

- ¿A qué hora viene tu padre a por ti?

- Pues… Sobre las 7.

- Entonces no des muchas vueltas, que tampoco te falta tanto. ¿Te vas a duchar?

- No, ya lo hago allí. Protocolos idiotas y esas cosas antes de vestirnos, tranquila. Solo tengo que desayunar y vestirme y estaré listo. Bueno, mentira, solo tengo que desayunar, asegurarme de que te termines esa tostada y vestirme.

- Que sí, que me la como…

- No te veo morderla…

Riéndose al ver como resoplaba antes de dar un mordisco, empezó a desayunar él también con algo más de ganas.


Guest Vecina: si te lo vas a mirar por tu cuenta, solo te diré que intentes hacerte unos horarios coherentes y no entrar en círculos viciosos obsesivos, porque yo últimamente cada vez tengo más ganas de estrellarles algo en la cara a unos cuantos de lo enfermos que están y obsesionados. Que sí, que todos entendemos que es algo muy importante, pero si de cada 10 frases que te dicen 15 son sobre oposiciones... Puedes imaginarme con un tic en el ojo en mi día a día. Y no sabía eso de que sin el máster no os dejaban ejercer... Pues vaya asco. Es como lo de los arquitectos entonces, que te comes la carrera y si no sigues pagando no te vale para poder hacer lo que te gusta.

Jajajaja se supone que son dos años lo que se recomienda. Antes existe el riesgo de que la tensión de la piel al estirarse tanto pueda provocar que la cicatriz se reabra y dar problemas gordos. Así que si además tenemos en cuenta que algún ser cruel y retorcido ya le puso alguna que otra complicación en el primer embarazo, sin duda, esos dos no necesitan más estrés. Pero bueno, así para que lo sepas. Ha ido encajando todo a la perfección, pero en mi cabeza siempre ha cuadrado que entre nuestra tortuguita y el pelirrojito hubiera los tres añitos de diferencia que hay entre Yamato y Takeru. Así que mira, si lo llego a hacer queriendo no me encaja tan bien.

El pobre está demasiado hecho a estar siempre con un ojo puesto encima de Aiko... Y más con el amor de nena que tiene, como para no ponerse más sensible de la cuenta al caer en detalles que va a tardar semanas en volver a ver. Al menos la peque no se entera mucho de lo que pasa, que si para encima la tenemos a ella disgustada y poniéndole pucheritos a papi porque no quiere que se vaya... Y de la escena de por la noche en este capítulo mejor no hablamos, ¿no? Jajajajaja Sobre lo de que Sora sabe perfectamente cómo llevarlo... es totalmente cierto. No es tan complicado, cuando se deja conocer, darse cuenta de que en el fondo lo que le pasa es que es algo más serio y tímido de lo que debería. Si lo pillas de malas, junto con lo anterior, de ahí sale la fama del pobre hombre. Luego lo ven soltando la lagrimilla al ver las cosas de la niña la noche anterior a irse y le funde el cerebro a alguno.

Jajajaja a mí me pasó. Salí de la defensa tan, pero TAN, cabreada que lo único en lo que me centré era en intentar no estrellarles algo en la cabeza a esa panda de impresentables. Hasta me lo decía la gente cuando me daban la enhorabuena, que no parecía que hubiera terminado la carrera, que no se me notaba contenta. A día de hoy si pienso en ello aún me enfado yo sola jajajajaa

Es normal el caos de horarios en los que trabajamos en la enseñanza particular. No es cosa de las academias, es cosa de los críos y los padres. Entre que no en todos los sitios empieza el curso a la vez y que la gente se lo toma con calma... Pues a lo mejor te pasas dos semanas con tres alumnos y luego llega el resto de la tropa. Y en los particulares míos... Eso ya es que la gente es una maleducada y deben de creer que estás pendiente de ellos 24/7 porque te apuesto lo que quieras a que a lo largo de hoy o mañana me llega el aviso de que quieren clases mañana ya...

Y bueno vecina, que me enrollo más que una persiana si me dejas jajajaja A ver qué tal se da la semana y si no me vuelve demasiado loca el universo, que eso ya lo veo más complicado. ¡Un bico muy grande!