Hiroaki se quedó mirando hacia su hijo tras haberlo ayudado a sacar sus cosas del maletero del coche. Aquello se había vuelto familiar ya y aquella vez estaba más tranquilo que en otras ocasiones. Incluso, más allá del estado de ánimo de Yamato, lo veía más calmado. Al menos mucho más que la última vez.
- ¿Lo llevas todo? – preguntó Natsuko.
- Sí, tampoco me hace falta demasiado… Ya lo tenemos casi todo preparado por allí.
- ¿No ves que la cabeza la trae pegada al cuello y no se la puede olvidar? – bromeó Hiroaki.
- Déjalo en paz… - la mujer puso los ojos en blanco-. ¿Va a venir Sora a buscarte el día del aterrizaje?
- No… Le dije que no porque nunca sé a qué hora me van a soltar. A papá solía llamarlo en el último momento para que viniera, pero ella con Aiko… Seguramente sea a última hora de la tarde.
- ¿Quieres que venga yo? Ya sabes que no me importa – contestó automáticamente su padre.
- ¿Qué? No papá… Creo que sé llegar a casa desde aquí, tú tranquilo que no me voy a perder.
- Hijo, ¿no te das cuenta de que lo que quiere es buscarse una excusa para venir a ver a su nieta de la forma más disimulada posible?
Arqueando una ceja, no pudo más que acabar echándose a reír al ver la cara que se le acababa de quedar a Hiroaki antes de acercarse finalmente hacia ellos para despedirse. Fue primero a por su madre, dándole un abrazo y dedicándole una sonrisa a modo de despedida.
- Buen viaje, hijo.
- Gracias – le dijo encaminándose hacia Hiroaki entonces-. Déjale las llaves a Sora, acuérdate…
- Que sí, sino ya me lo recordará ella. Nos vamos mañana, pienso seguir acaparando a Aiko todo lo que pueda – le dijo, riéndose antes de ver como se le acercaba para abrazarlo a él también-. Disfruta del último – murmuró por lo bajo, asegurándose de que Natsuko no escuchaba de lo que decía.
Sonrió de forma diferente ante las palabras de mi padre asintiendo de forma disimulada antes de separarse de él observándolos.
- Os veo en junio…
- ¿Cómo que en junio? ¿No vas a volver a Tokio para el cumpleaños de mi nieta?
- Papá, era una forma de hablar, no te pongas paranoico… Sí, estaremos en Tokio para el cumpleaños. Tú tranquilo, pero no des la lata que te prometo que llamo al abuelo para invitarlo personalmente otra vez.
Se agachó para coger su bolsa, dejando que Gabumon, quien se había estado despidiendo de Natsuko, se acercara a Hiroaki esperando que el adulto se agachase para poder alcanzar mejor. Tardando tan solo unos segundos en hacerlo, estando ocupado en mirar mal a su hijo.
- Buen viaje a ti también – le dijo posando así la mano en su cabeza.
- Él es el que mejor lo va a pasar. Seguramente se vaya a rondar a Mai para que lo use de peluche estas semanas – comentó Yamato de fondo.
Hiroaki, negando con la cabeza, se acerco más al digimon para poder darle un abrazo. No le dijo nada, no hacía falta, sabía perfectamente que iba a cuidar de Yamato muchísimo mejor de lo que nadie más podría hacerlo. No hacía falta que nadie se lo dijera.
- Os veo en nada – poniéndose de nuevo recto, se despidió de ambos.
Yamato esperó unos segundos más, acabando por girarse y echar a andar seguido de Gabumon hacia el interior de la sede de la JAXA.
- ¿Ha sido muy grave?
Apareciendo al lado de Mai y Yamato, Hideki lanzó la pregunta hacia los dos, los cuales únicamente se limitaron a lanzarle una mirada que fue capaz de interpretar como que era mejor que no siguiera por ahí. Negando con la cabeza, intentó que vieran de forma demasiado evidente que se estaba riendo.
- Vale… No digo nada – caminó hasta poder acercarse a la mesa en la que habían quedado unos cuantos papeles que todavía tenía que firmar antes de que ellos se fueran-. ¿Todo bien? ¿Qué tal los nervios?
- ¿Por qué no les vas a preguntar a los novatos? Estos idiotas los han aterrorizado y ahora piensan que los voy a matar o algo…
- Sí… seguro que es culpa de ellos – comentó de forma distraída el general mientras que sacaba el bolígrafo y empezaba a dejar su firma en donde fuera necesaria-. No creo que haga falta que os recuerde lo nerviosos que estabais vosotros, así que no creo que os podáis reír demasiado de ellos.
- Ya… pero antes me han visto llegar y se han puesto pálidos – cruzó los brazos bajo el pecho.
- Bueno, eso es para ir entrenando para cuando te pongas al mando de la nave – murmuró Yamato por lo bajo no tardando en escuchar, también de boca del rubio, una ceja por la patada en la espinilla que acababa de recibir.
Hideki empezó a reírse por lo bajo, intentando ser capaz de continuar con lo que estaba haciendo y aparentar toda la seriedad posible. No lo iba a admitir, pero tenía que darle la razón a Yamato. Mai era brillante como piloto, pero cuando quería, sabía hacer que se le pusieran los pelos de punta al más experimentado de todos los de la JAXA.
- Sí, tú hazte el serio ahora que ya no me la das… - la piloto empezó a murmurar por lo bajo antes de salir tras uno de los encargados del mantenimiento para comprobar algunas cosas con ella.
Yamato esperó, quedándose siguiendo con la mirada a su amiga hasta que desapareció. Se apoyó en la columna esperando a que Hideki terminase de firmar todo lo que le quedaba. Acabó por volver a abrir la boca, reclamando así la atención de él.
- Así que a esas cosas en teoría me tendría que dedicar yo… ¿no?
- Más o menos – levantó la vista hacia él-. Tiene pinta de entretenido, ¿a que sí?
- Apasionante…
Terminó con los papeles, volviendo a guardar el bolígrafo y después mirando de nuevo hacia el rubio. A aquellas alturas lo conocía de sobra como para saber que si no se había ido detrás de Mai él también era porque quería algo, así que simplemente se quedó esperando a que lo dijera.
- Ya sé que… seguramente no te debería de pedir esto pero… - empezó a hablar el rubio finalmente.
- ¿Qué? – se rio de forma irónica-. ¿Qué si podemos le echemos un ojo a ciertas dos nuevas habitantes de esta isla? Yamato, le cae mejor a Shiori que yo… Es lo único que te tengo que decir. Tenlo por descontado.
- Gracias – dijo, finalmente separándose de la pared-. Creo que voy a ir a ver si no se ha muerto nadie todavía.
- Os han metido ya vuestras cosas dentro, cuando lleguéis a la estación espacial ya las colocáis dónde queráis como siempre, ya sabes como funciona. Te veo en un rato…
Asintiendo a las palabras de él, Yamato siguió el camino que antes había hecho Mai yendo en busca del resto de sus compañeros.
Sora se había dedicado a organizar las cosas por casa a sabiendas de que no iba a pasar demasiado tiempo antes de que empezara a aparecer gente por casa. Había tenido la suerte de que Aiko se había quedado dormida y había podido dejarla en su habitación bajo la atenta mirada de Biyomon.
Se acercó hacia el armario de la cocina, empezando a meter todo lo que había sacado para preparar el desayuno de Yamato. Se había esmerado algo más de lo normal, pero tampoco era una situación normal la que habían tenido aquella mañana. Por suerte aquella mañana iba a ser la última que iba a pasar así… Solo había pasado por dos, y ya le parecían demasiadas. No se quería imaginar por lo que habrían pasado, ahora que los conocía algo más, las parejas de aquellos que formaban también parte del equipo. No se quería poner en la piel de ellos ni siquiera intentando pensar en ello.
Notando algo de frío, sin entender demasiado bien a que se podia deber, no pudo evitar que su vista se posara en la sudadera abandonada que Yamato había usado la noche anterior. La cual, como todos los días, había dejado tirada en mitad del salón. Daba igual que estuvieran allí, en Tokio o en cualquier parte del mundo. Si Yamato había llegado de hacer algún recado a última hora y se había puesto alguna sudadera por encima, esa iba a quedar abandonada en el sitio más absurdo de la casa.
La cogió, no protestando en aquella ocasión, sino que dejando ir una ligera sonrisa antes de hacer lo que también solía hacer ella cada vez que algo así ocurría, aprovechar que era de cremallera y ponérsela por encima a modo de chaqueta. Sin duda le quedaba ancha y, especialmente larga, pero era una de sus prendas de abrigo favoritas.
Sonrió ligeramente, escondiendo sus manos dentro de las mangas antes de caminar de nuevo hacia la habitación para comprobar que Aiko siguiera durmiendo. Apenas llegó a asomarse, pudo escuchar el sonido de la puerta.
- Deben de ser los padres de Yamato – dijo Sora tras mirar la hora a su compañera-. Vengo ahora…
Sin molestarse en cambiarse, se acercó a la entrada para abrir, quedándose con cara de sorpresa cuando no se encontró allí con sus suegros sino con otras dos caras completamente conocidas para ella.
- A mí no me digas nada, fue ella la que se levantó temprano, se puso a marearme y me ha traído hasta aquí a rastrar – dijo Andrew nada más ver la cara de susto de Sora.
- ¿En serio? ¿Qué estáis haciendo aquí?
- Estar contigo – dijo Haru sin esperar a que la pelirroja se apartara del todo de la puerta-. ¿Dónde tienes a Aiko?
- Durmiendo… - sin extrañarse por su comportamiento, esperó a que Andrew entrase también-. Anoche estuvo rondándonos y hoy por la mañana parece que sabía que algo pasaba porque se despertó cuando yo… Biyomon está con ella.
Haru se quedó apoyada en la mesa, observando desde allí a Sora con mirada crítica.
- ¿Qué tal estás?
- Pues… tranquila – se encogió de hombros-. Lo digo en serio, ahora mismo estoy bastante tranquila.
- ¿Has comido algo?
- Una tostada y un vaso de zumo por la mañana – asintió-. No me mires así, lo digo en serio.
- ¿Qué? ¿Te obligó Yamato? – dijo Andrew de fondo.
- Oye, ¿tú de qué parte estás? – preguntó la pelirroja.
- De la de ella, que luego me pide el divorcio, déjate… - posó la bolsa que traía con él-. Ha cumplido con la amenaza de traerte el desayuno ella.
- Que aproveche que tampoco le va a venir mal que con una tostada no va a ninguna parte – la menor de ambas caminó hacia su amiga-. ¿A qué hora se fue?
- A las siete vino a buscarlo su padre… De hecho fueron con él hasta la base Natsuko y Hiroaki. Luego vendrán por aquí supongo…
- ¿Y a qué hora se va?
- Al mediodía, como siempre.
- Vale, pues mira, como he traído bastante, voy a ir sacándolo todo y poniéndolo encima de la mesa y te vas a sentar sin protestar…
- ¿Es así de mandona en casa?
- ¿Quieres dejar de meterme en apuros?
Sora se echó a reír por la cara que había puesto su amigo antes de tener que girar la cabeza al haber escuchado un ruido que venía del final del pasillo. Estuvo a punto de hacerles un gesto para que preparasen ellos lo que quisieran cuando Andrew se le adelantó.
- Voy yo, a ver si no se asusta al ver que le han dado el cambiazo a su padre por mí…
- Es la habitación del final del pasillo – le indicó la pelirroja sonriéndole con gesto de agradecimiento.
- ¿Todo bien de verdad? – insistió Haru de nuevo cuando se quedó sola con ella.
- Que sí, pesada. Me da pena que se haya ido, y más pena me da que haya tenido que despedirse de Aiko, pero no llega ni a un mes. Así que no necesito que me haya salido con un anillo al que quedarme embobada mirando porque brilla cuando refleja la luz para sobrevivir a esto, tranquila.
- Hmmm… Ya lo veremos… - sin terminar de fiarse de ella, colocó los brazos en jarra-. A ver, ¿dónde tienes los vasos?
AnnaBolena04: si metemos en las despedidas a una nenita llorando tampoco lleva Hiroaki a Yamato a ninguna parte, eso está claro. Que ya sabemos que el padre no tendría muchas opciones, pero el abuelo y los pucheros de su nieta seguro que no son buena garantía tampoco para el programa espacial japonés. No señor... Encierra a Yamato en casa y si alguien pregunta él no sabe nada de él.
Y ahora llegan los niñeros para la otra niña de la casa, que no van a dejar a Sora quedarse sola con sus caras de susto por nada del mundo. Además de asegurarse de que desayune en condiciones entre todos, parece que se ha hecho querer tanto por todos que no van a dejar de vigilarla ni cinco minutos tan siquiera. Mientras tanto Andrew que se entretenga autogenerándose mono de nenes, a ver qué tal le va con la materia...
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: mira vecina, recuerdo una semana el curso pasado que estuve tan agobiada en el trabajo que me entraban hasta ganas de llorar del estrés con el que salía. Con los pequeños porque desquician a cualquiera y con los mayores porque me da rabia no poder atenderlos como les toca... Pero mientras que estemos con la obra, es lo que toca... No es un buen jueves, y la semana parece alargarse más de la cuenta porque podría tener ocupado el sábado por la mañana con clases, así que... En fin. Y sigo sin tener mis horarios definitivos, claro. ¿Qué tal vas con el estudio tú? ¿Motivada?
Lo sé, se me hacen complicados de escribir sobretodo con Aiko porque quieras que no, es un bebé que como mucho puede hacer ruiditos aún y no da mucho juego más allá que ver la escena desde el punto de vista de Yamato y desde luego no es la opción alegre. Pero bueno, es lo que dices tú, son solo unas semanas y a la vuelta va a poder sobar a su nenita todo lo que quiera. Seguro que le pasan volando esos días, ya verás... Y está escrito todo lo del viaje y la estancia esta vez. Me parecía más entretenido Yamato en el espacio que Sora. Así que va a salir bastante más de lo que pasa por el espacio que por la Tierra... cofcof
Ayer, no me preguntes cómo escribí uno de esos capítulos que te gustan mucho mucho, avisada quedas. Hay algunos bastante interesantes por aquí, vete mentalizándote, que te los puedes cruzar dentro de unos días así de repente.
En fin, me voy a hacer el setita un rato que creo que mi cabeza no da para nada más en estos momentos. ¿Qué tal el agua? ¿Sigues teniendo agua corriente en casa? Jajajajaja Un bico grandote.
