Sora entró con Aiko a la habitación. Había dejado los estores cerrados para que el sol no calentara demasiado el lugar y al dar para el lado opuesto, parecía que allí se escuchaba menos todo. Además, a la velocidad a la que había podido ver cómo se movía la nave dejando su estela en el cielo, realmente dudaba que fuera a ser cosa más allá de unos segundos.
- Tranquila, cariño – repitió, acunándola entre sus brazos-. No pasa nada… ¿Sabes qué es ese ruido? Es papi.
Los ojos de la pequeña parecieron buscar a Yamato al reconocer entre las palabras de su madre la mención a él, quedándose algo más tranquila, dejando de llorar de forma tan fuerte poco a poco. Sora sonrió, tomando asiento en la cama. Acercó su mano de nuevo al rostro de su hija, acariciándola con delicadeza.
- Sí, papi. Se ha ido porque tiene que trabajar y por eso hemos sentido ese ruido. Pero ya verás como dentro de nada lo tenemos en casa con nosotras. ¿Ves? Ya no se oye nada… Ya está, cielo… Ya está – empezó a acariciar con cuidado su cabello, intentando distraerla con el sonido de su voz-. ¿Ves? Ya no se oye nada…
Dando gracias que no le había costado demasiado que dejara de llorar tanto completamente asustada, avanzó con ella hacia la cama, dejándola echada en ella, tomando lugar a su lado, observándola así.
- Oye, ¿qué te parece si mañana por la mañana nos vamos las dos a comer a la playa y luego nos vamos por la tarde a merendar a algún sitio bonito del puerto? – sabía que reconocía la palabra playa, pudo verla fijar sus ojos aún llorosos en ella al escucharla. Llevó su mano a su rostro, empezando a acariciar con suavidad el puente de su nariz-. Además, ya verás que sorpresa te vas a llevar porque vas a tener un montón de visitas todos estos días. Hay que asumirlo, vienen a verte a ti que a mí ya me tienen muy vista. ¿Te das cuenta de la que has organizado en Tokio? Tenemos cola de espera en el aeropuerto para venir a verte…
Continuó hablando, simplemente queriendo mantener la atención del bebé fija en ella para que se olvidara del ruido que acababa de escuchar. Al menos la pequeña no sabía lo que aquello significaba ya que estaba seguro de que sino sería mucho peor. Solo había que verla a ella, que a punto había estado de unírsele.
- Tenemos el día de la madre dentro de nada ahí, vamos a tener que pensar cómo lo vamos a celebrar por todo lo alto, ¿eh? Es una pena que tu padre no vaya a estar porque seguro que le hacía ilusión pasarlo con nosotras… Bueno, no… No se daría cuenta de la fecha y se quedaría con cara de susto cuando alguien se lo recordase.
Sonrió, divertida ante su propio pensamiento. Conocía a Yamato y era plenamente consciente de que esa era una fecha de la que él no se iba a dar cuenta, y sin duda, iba a ser mejor en aquella situación. Ya el año siguiente tendría unas palabritas con él para que hiciera el favor de llamar a Natsuko.
Bajó la vista de nuevo a Aiko, la cual estaba observando atentamente la sonrisa de madre, quedándose así más calmada y empezando a mover sus bracitos para intentar alcanzarla. La pelirroja no pudo más que sonreír ampliamente.
- Eso ya me gusta más – se acercó a ella para darle un beso en la barriguita, sonoro, de los que sabía que hacían que se echara a reír, consiguiéndolo sin mayores problemas.
Hiroaki se quedó sentado al lado de Natsuko, todavía esperando porque aquellas dos desaparecidas volvieran, mirando hacia el pasillo por el que se habían ido de vez en cuando. Dándose cuenta de ello, la mujer le dio un suave codazo.
- ¿No ves que ya no llora? Haz el favor de estar tranquilo. Es un bebé, es normal que ese sonido la haya asustado, así que deja de mirar tanto que por eso no van a volver primero…
- Eh, venga, solo me preocupo.
- Si necesitara ayuda habría venido a pedírnosla, no seas pesado.
- De hecho, yo creo que le ha venido bien – Haru se metió en la conversación, habiendo dejado a Andrew distraído en el exterior de la casa-. Lo digo en serio estaba empezando a quejarse del estómago. No de palabra, claro, pero le conozco la cara y estaba justo empezando cuando se echó a llorar Aiko y se olvidó de todo lo demás.
- ¿Tú crees? – le preguntó Natsuko-. ¿Le prepararemos una infusión por si acaso?
- Bueno, eso ya no te digo que no le vaya a venir mal… Pero yo creo que si tardamos en saber de ella será bueno porque se habrá quedado con Aiko hasta dormida, que a saber qué noche y madrugada ha pasado precisamente…
La conocía más que de sobra como para dar por sentado que Sora no había pegado ojo en toda la noche. Y en caso de haberlo hecho, habría sido mal y poco… Pudo ver como el que se levantaba era Hiroaki, yendo directo hacia la cocina, dándose cuenta de que los ojos de las presentes se fijaban en él.
- ¿Qué? De todos soy yo el que sabe dónde guarda las cosas Yamato…
- Ya, claro… Seguro que es por eso – le contestó Natsuko, divertida.
Pasados unos minutos escucharon los pasos de Sora acercarse por el pasillo, notando como iba directa hacia Biyomon para pedirle que se fuera a cuidar a Aiko mientras que ellos estaban allí. Arqueó una ceja al fijarse en que justo en ese momento Hiroaki estaba dejando las tazas encima de la mesa y se acercaba con el agua caliente.
- ¿Necesitas algo? – preguntó directamente.
- No, sé dónde guarda casi todo por aquí – se encogió de hombros.
- Se ha quedado dormida encima de la cama – se adelantó ella a hablar a sabiendas de cuál iba a ser la siguiente pregunta de él-. Le hemos estado dando la lata desde anoche y el cansancio ha podido con ella.
- ¿Y tú? ¿No deberías aprovechar y hacer lo mismo? Nosotros seguimos por aquí porque queremos vigilar que estés bien, pero si tenemos que irnos para que descanses prometo dejar de dar la lata con mi nieta.
- Claro que no… Por el momento creo que será mejor ir pensando en hacer la comida o en pedirla y luego… Luego igual os dejo que os aseguréis de que me paso el resto de la tarde echada al fresco con Aiko.
- Perfecto – tendiéndole la taza a ella reclamó la atención de los demás-. ¿Te encuentras bien?
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque juraría que hace cosa de una hora estabas algo más morena y porque se han chivado de que algo sí que te habías quejado…
- Traidora – le murmuró a Haru cuando la tuvo a su lado-. Estoy bien, prometido. Así que venga, decidme, ¿qué os apetece para comer?
- ¿Qué? No, ni hablar – cortó su suegra-. Tú no vas a ponerte a cocinar nada ahora. Me niego… Ya me encargo yo.
- No he hecho la compra… - admitió-. Hemos estado muy ocupados estos días preparando todo para que Yamato se fuera y en teoría iba a haber hecho yo la compra hoy… - se quedó mirando hacia ella, con un gesto de agradecimiento en el rostro -. ¿Os apetece algo en concreto? Podemos buscar dónde pedir.
- Eso sí que lo tienes controlado, ¿no? – riéndose, Andrew se quedó mirando hacia ella.
- Tú cállate, que estás en territorio enemigo – le dijo la pelirroja antes de acercarse a dónde tenían apuntados los teléfonos.
Hiroaki había conseguido despedirse de Aiko finalmente y había salido con Natsuko en dirección hacia el hotel. Ambos tenían el vuelo temprano y ella se había ofrecido a llevarlos personalmente al aeropuerto para que pudieran así pasar algo más de tiempo con Aiko. No le había costado convencerlos demasiado a pesar de las negativas iniciales porque no querían molestarla.
Todavía siguiéndolos con la mirada con el bebé en brazos, Sora se quedó apoyada en la entrada de casa unos segundos más.
- Pobrecito tu abuelo. Debe de odiarme mucho por haber tenido la idea de venirme aquí y traerte conmigo…
- Sí, sin duda tiene pinta de odiarte a muerte – dijo Haru desde donde se había quedado-. Oye, ¿nos quedamos contigo hoy?
- ¿Qué? – sorprendida, se giró hacia ellos.
- Sí… ¿quieres que nos queremos contigo?
- ¿Por qué? Osea, ¿no preferías estar vosotros dos a vuestro aire?
- Claro que no – Haru negó con la cabeza-. Le dije que no a Yamato porque vosotros dos eráis los que necesitabais pasar unos días solos… Nosotros dos estaríamos hasta encantados de quedarnos contigo los días que quedasen.
- No está hablando por mí, estoy totalmente de acuerdo con lo que está diciendo. El principal motivo del viaje era estar contigo…
Sora los miró, confusa. Primero mirando hacia Haru y luego hacia Andrew para acabar con una ligera sonrisa en sus labios formándose. Bajó la vista hacia la pequeña, acercándose para poder fingir hablar con ella de forma más confidencial.
- ¿Tú qué opinas? ¿Los dejamos quedarse con nosotras? – sonrió, levantando de nuevo la mirada hacia ellos-. ¿Y el hotel?
- Mira… ya está pagado, pero da igual. Lo hemos hablado y estamos los dos de acuerdo. Y no quiero ni media protesta. EL traidor de Yamato nos mandó los billetes de avión por sorpresa, así que una por otra. Prefiero perder dinero y estar contigo…
Sora se acercó hacia Andrew, dejando que fuera él quien cogiera a la pequeña antes de girarse hacia Haru señalándola con el dedo.
- No tengo el mejor día de este mundo para comentarios de ese tipo, avisada estás. Mañana por la mañana voy a ir a llevar a Hiroaki y Natsuko al aeropuerto, pero no pasa nada, os quedáis durmiendo, ¿de acuerdo?
- ¿Ves? Negociación resuelta, tú que decías que se iba a poner más negativa… - le dijo a su marido.
- ¿Sabes qué quiere decir eso? Que se estaba muriendo de ganas por no quedarse sola y no se atrevía a pedírselo a nadie…
La pelirroja puso los ojos en blanco, ignorando el comentario de él, aunque sabía que tenía toda la razón del mundo. No le apetecía pasar aquel día sola, por mucho que Aiko sirviera como el fin de todos sus problemas. Le apetecía tener a alguien que pudiera contestarle más allá de Biyomon.
- ¿Dónde vas? – le preguntó él.
- A dejar la habitación de invitados ventilando y a sacaros sábanas, a ver si soy capaz de recordar dónde las hemos guardado… Tú haz de niñero que siempre se te ha dado bien cuidar de mis niños.
Entendiendo automáticamente el comentario de ella se empezó a reír, entreteniéndose con el bebé que tenía en brazos. Haru, quien tardó algo más en darse cuenta de por qué había dicho aquello Sora acabó quedándose mirando mal hacia donde ésta había desaparecido.
- ¡Qué graciosa! – alzó el tono para que la escuchara antes de acercarse a dónde estaban Andrew y la niña-. Tú, deja de reírte, traidor… ¿Qué? ¿Quieres que nos quedemos contigo? – le dijo a Aiko-. Te he traído cositas en la maleta, ya verás, luego cuando Andrew vuelva de ir a por ellas te lo enseño.
- ¿Cómo que cuando yo vuelva? – arqueó una ceja.
- Claro, cuando Andrew vuelva de ir por las maletas…
- Yo diría más bien cuando Andrew y yo volvamos de ir a por vuestras maletas – contestó Sora – y a por la cena, porque de verdad que necesito ir a hacer la compra. Mañana cuando deje a mis suegros en el aeropuerto a ver si la hago…
- ¿Has dado con las sábanas? – giró la cabeza hacia ella él.
- Sí, y dad gracias de que sabíamos que íbamos a tener visitas y cuando vinimos a limpiar dejamos todo listo… - se encogió de hombros-. Haru, ¿te quedas con Aiko mientras tanto y luego ya os preparo la habitación?
- No… Me quedo con Aiko y yo Biyomon y si me dejas yo preparo la habitación. Tengo dos manos…
AnnaBolena04: se nos fue el rubio y su versión cuqui en miniatura se ha encargado de calmar todos los nervios de su madre porque si la cosita reclama su atención ella se olvida de todo lo demás en este mundo y se centra en ella. Y la nenita se ha encargado de hacer de maravilla su trabajo antes de quedarse dormidita. Para Sora, nada mejor que Aiko para distraerse hasta el punto de no ponerse de los nervios con uno de los peores momentos de las ausencias de su rubio.
Hiroaki ya ni se molesta en disimular lo mucho que adora a su nuera. Y normal, vamos a ver, esa mujer le ha hecho todo el trabajo de domesticación con el nene grande. Nadie mejor que él para notar la influencia de Sora en la vida de su hijo. Si es que cualquier día además de pelearse con Haruhiko por ver quien le hace de niñero a la nenita va a empezar a hacerlo también con la Ishida más grande jajajajaja
Y parece que los Haru han sido secuestrados sin que pongan mucha resistencia... Ya tiene entretenimiento la nenita. Si es que a este paso a Haru va a acabar dándole mono de tener una ella y ya verás tú la segunda fase de su etapa de bipolaridad como cuando la boda jajaja
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, esta semana tiene pinta de ser igualita que la anterior. Pero igualita, ¿eh? Pero bueno, aun no he asesinado a nadie así que vamos a ver si consigo mantenerlo así hasta que avancen algo más los días... Si desaparezco por aquí, nada, sabrás de mí igualmente porque entonces necesitaré asesoramiento legal - aunque no te dejen ejercer jaajajaja - para ver cómo de ilegal es haberle tirado algo a la cabeza a alguien o tirarlo por la ventana jajaajaja
Yamato tiene buena pinta. Además de que cuando quiere sabe hacerse el serio mejor que nadie... No parece que le vaya a ser muy complicado ocupar esa posición. Ya sea porque lo hace queriendo o porque le sale solo, la forma en la que se empieza a comportar con los novatos deja ver que va a llevarlo bastante bien. Entre eso y que le supone no tener que perderse cosas importantes de la vida de Aiko... Creo que sus neuronas deben de estar fangirleando por los rincones.
Hiroaki, como siempr,e chupando cámara casi tanto como su nieta. Una porque distrae a su madre simplemente por respirar y el otro porque adora a su nuera por lo que no le quita la vista de encima, tenemos a Sora completamente bajo control. Si entre medias colamos a que va a tener unos días en casa con ella a Haru y Andrew, yo creo que tenemos bastante terreno ganado con los nervios de Sora. Ahora queda que por fin pueda ver lo que Yamato le dejó a modo de regalo de aniversario y... que se descubra qué trastada le ha preparado ella.
¿Qué tal vas con el estudio? Espero que no te me andes agobiando, que ya me agobio yo sola por el resto jajajajaaj Aaains, me voy a hacer el vago un ratejo vecina y espero que estés haciendo tú lo mismo. ¡Un bico enorme!
