Yamato se dejó caer hacia atrás en su asiento, a sabiendas de que faltaba poco tiempo para terminar de llegar. En comparación con los últimos viajes que habían hecho, sin duda, aquel se le había hecho muy corto.

- ¿Quiere dejar de reírte de los nuevos? Con la cara de susto que llegamos nosotros en el primer viaje no estamos precisamente guapos para hablar – le dijo Katsu a Takao.

- ¿Yo? Si no he dicho nada… Solo les he preguntado que si estaban bien que los veía más blancos que aquel de ahí – señaló hacia Yamato con la cabeza.

- ¿Tengo que recordarte quién está al mando? – contestó al escuchar cómo lo metían en la conversación.

- Yo hasta que os deje en la estación, así que haced el favor de callaros los tres que me estáis dando dolor de cabeza. Poneos bien y en vuestro sitio que en nada llegamos y hay que acoplarse…

Riéndose por lo bajo, el rubio hizo exactamente lo que Mai le decía, comprobando que estuviera todo correctamente abrochado, aprovechando entonces para encargarse de dar el aviso de que estaban a punto de alcanzar la estación.

- No tardaron demasiado en conseguir llegar, dando el viaje por terminado cuando se consiguió acoplar perfectamente la nave con la estación.

- ¿Veis como no ha sido para tanto? – dijo Mai una vez que se puso en pie, dándose cuenta de la que acara que estaban poniendo los dos ingenieros y haciéndoles un gesto para que no dijeran más.

- Lo cierto es que no… - contestó una de las nuevas integrantes del grupo-. Algunas de las simulaciones fueron peores…

- Lo que yo os decía, que estos son unos exagerados… - adelantándose a Yamato, fue ella directamente a ayudar a Gabumon, aprovechando entonces para entretenerse en darle unos mimos.

- ¿Ya empezamos con lo de siempre? – murmuró el rubio antes de acercarse para poder esperar a que abrieran la compuerta-. ¿Quiénes eran los que estaban ya aquí?

- Los de siempre, Yamato… Creo, no me suena que dijeran ningún nombre nuevo – Takao se colocó a su lado-. A ver, déjame, que ya abro yo esto.

- ¿Veis? Yo me preocuparía más de esto que de que yo os fuera a traer intactos hasta aquí.

- ¿Queréis dejar de aterrorizar a la gente? – salida de la nada, la voz de Hideki sonó por el intercomunicador de los demás.

- Ven hasta aquí a decírmelo si esperas que te haga caso… - contestó Mai justo antes de que finalmente se abriera la compuerta.


Entrando a la zona del dormitorio, Yamato se entretuvo en encontrar el módulo que iba a ser el suyo. No lo compartía con Gabumon por motivos de espacio, pero estaba justamente al lado de el de él, acercándose hasta allí para poder dejar sus pertenencias en la bola especial en la que el personal de la sede de Tanegashima lo había metido todo, asegurándose de que se quedaba bien enganchado todo al velcro de las paredes para que no saliera flotando.

- ¿Qué te parece? – le dijo a su compañero.

- Que voy a echar de menos la cama…

- Mira – riéndose por la respuesta miró hacia él-, voy a tener que darte toda la razón… ¿Te quedas aquí o vienes conmigo?

Contestando simplemente dejándose flotar hacia el lado contrario, el rubio dio por sentado que iba a ir tras él. Fue en busca del resto del personal para ponerse al día de las novedades sobre la estación espacial y todas las novedades que necesitara saber. A fin de cuentas, no eran más que caras y lugares conocidos, aunque hiciera mucho tiempo desde la última vez que hubiera estado allí.


Sora se quedó mirando hacia la caja que había dejado encima de la cómoda, recordando que ya podía abrirlo. Tardó en levantarse para ir a por ello, no queriendo tardar más tiempo de la cuenta ya que había dejado a Haru y Andrew en el salón con Aiko y Biyomon y no quería ser maleducada. Sin embargo, no pudo evitar volver a quedarse mirando hacia la caja. ¿Debería de esperar a que se hubieran ido a dormir?

Quizás sí, pero tenía muchas ganas de hacerlo en aquel momento y no tener que esperar. No tardó en sentarse en la cama y coger la caja con ella, empezando a quitarle el papel de regalo de encima, el cual se notaba que lo había puesto el propio Yamato porque se había entretenido pegando más cinta adhesiva de la necesaria por todas partes. Era fácil de saber que había sido él… Al igual que cuando aparecían cosas en estanterías más altas de la cuenta. Sonrió sin poder evitarlo, decidiendo que iba a acabar primero cogiendo sus tijeras.

- ¿Qué haces? – preguntó Haru, la cual justamente pasaba por el pasillo.

- Pues… - volvió a sentarse en la cama-. Abrir mi regalo de aniversario que no tenía permiso hasta hoy para abrir…

- Oh – giró la cabeza hacia el sofá-. ¿Puedo?

- ¿Qué si puedes el qué?

- Colarme contigo para ver qué es… No sé quién está más interesado en la película, si Aiko o Andrew.

- No seas tonta, claro que sí… - riéndose por sus posteriores palabras, se arrastró para un lado para dejarle sitio-. ¿Qué están viendo?

- Pues… No sé cómo se llama, pero sale un ratoncito riéndose de dos que intentan reformar la casa. La estaban echando en la televisión y la quiso dejar él…

- Claro, seguro que es de épocas menos modernas para ti – se fijó en cómo cerraba la puerta y se iba a su lado finalmente, sentándose a su lado-. Me lo dio el día del aniversario, pero no me dejó abrirlo hasta hoy.

Terminando de quitar el papel de regalo dejó la caja de nuevo encima de sus rodillas, apartando la tijera y abriendo la tapa sin querer darle vueltas.

- Oh…


Yamato se quedó asomado a su compartimento, aprovechando para sacar todas las cosas estando él fuera, dejándolas donde tocaba para no volverse loco. Era más sencillo así, especialmente ya que le costaba revolverse bien por culpa de la ausencia de gravedad y su altura.

- Tú irás a echar de menos la cama, pero yo voy a soñar con la comida… Hasta con la de mi padre si hace falta – dijo.

- Ese es tu drama de todos los viajes – asomando a su lado se quedó junto a él-. ¿Qué haces?

- Poner un poco de orden y… - guardó silencio de repente.

Entre algunas de sus camisetas acababa de ver aparecer algo que no recordaba haber metido él y que, desde luego, tampoco reconoció a simple vista. Frunció ligeramente el ceño revolviendo mejor con la mano para poder sacar aquello que había visto consiguiéndolo sin que saliera todo lo demás.

- ¿Qué es eso? – preguntó Gabumon.

No le respondió de palabra, simplemente bajó la mano hasta dónde él pudiera ver bien, abriendo así la palma y dejando que viera un par de diminutos calcetines que sin duda no eran suyos. Dudaba que aquello fuera una casualidad y que se hubieran podido colar por accidente y podía imaginarse perfectamente quién era la culpable. Pero había encontrado unos calcetines de Aiko. Unos diminutos calcetines de su hija.

La sonrisa que apareció en su cara fue demasiado evidente, cerrando el puño de nuevo sobre ellos, sujetándolos con fuerza.

- ¡Eh! ¡Yo quiero uno! – protestó Gabumon.


Haru se quedó mirando confusa hacia Sora cuando vio la cara de ella al ver lo que había en el interior de la caja. Estaba ligeramente perdida porque ante ella simplemente había lo que parecía un álbum de fotografías. No entendía que tenía de especial.

- ¿Qué pasa? – le preguntó-. ¿Qué es?

- Pues… esto se lo regalé yo a él el año pasado y lleva sin querer enseñarme cómo lo ha ido completando desde entonces… Parece que tengo permiso para ver.

- ¿Ese es el álbum que le estabas haciendo con fotos viejas vuestras?

- Sí, se lo dejé a la mitad para que pudiera poner él lo que quisiera… Solo lo pillé una vez pegando una foto… No me dejaba acercarme.

Entretenida con la explicación, se quedó mirando como la pelirroja iba abría el álbum por la primera página, empezando a pasar todas las que ella había puesto sin prestarles demasiada atención ya que recordaba perfectamente lo que en ellas había. Frenó cuando reconoció su propia letra, en aquella página en la que le había escrito que a partir de ahí él era el encargado de continuarlo.

- Porque eres tú… Que no sé yo lo que puede haber aquí…

- Es Yamato…

- Por eso lo digo. Precisamente por eso lo digo… - divertida, finalmente pasó la siguiente página.


Yamato se había quedado totalmente distraído todavía por los calcetines de bebé que habían aparecido entre sus cosas, sin darse cuenta de que Gabumon a su lado estaba reclamando uno para él.

- Traidora… - murmuró por lo bajo finalmente antes de sentir como le tiraba del pantalón Gabumon-. Ya, ya… - se los tendió-. Sujétalos tú, que tengo que terminar de colocar esto… Pero nada de quedarte con los dos que uno de ellos es mío – dijo al verlo desaparecer dentro de su compartimento rápidamente, seguramente a buscar dónde guardar su nuevo trofeo.

Si no debería de extrañarle algo así de Sora, posiblemente habría estado riéndose sola de la cara que iba a poner él cuando los viera, pudiéndose imaginársela perfectamente. No era complicada de adivinar tampoco, ya conocía lo mucho que le gustaba aquella prenda de ropa de Aiko al verlos tan sumamente pequeños y adorables.

Estaba casado con el enemigo, no era nada nuevo tampoco.

- A ver… - sacó las camisetas dejándolas en su sitio y asegurándose de cerrar bien con la cremallera antes de ver, en el fondo de la bolsa, una caja envuelta-. ¿Qué…?

Totalmente confuso, alargó las manos hacia ella, viendo que tenía con una nota pegada en él, cogiéndola primero. No pudo más que arquear una ceja al reconocer la letra de Sora.

"Los de correos son unos impresentables incapaces de enviar las cosas en la fecha prometida, está claro. Menos mal que he encontrado un sistema de entrega más eficaz y que envía a la Estación Espacial"

- ¿Qué…? – repitió.

Dando por perdida la causa de ordenar sus cosas, subió hasta su compartimento, dejando la bolsa cerrada. Quedándose sentado encima de la cama, cogió bien la caja, guardando la nota dentro de uno de sus bolsillos, abriendo así el paquete. ¿Cómo se las había arreglado para meter aquello entre sus cosas y que no se diera cuenta? ¿Tan despistado era? Sin entender nada, terminó de abrirlo, encontrándose directamente con una funda tras la cual se encontraba una tableta sobre la que venía pegada una post-it en la que estaba escrito "Enciéndeme".

Notándose las manos temblorosas por al sorpresa, hizo lo que le pedía, encendiendo el dispositivo y esperando unos segundos antes de poder ver la foto de desbloqueo de pantalla. Era una foto de Aiko, la cual estaba sonriendo dejando a la vista los dos pequeños dientes que empezaban a salir en la parte baja de su boca muy de cerca, en lo que podía reconocer como uno de sus trajes de baño. Escrito en la propia fotografía, señalando hacia donde aparecían las teclas para la contraseña estaba escrito "¿Cuándo es mi cumpleaños?".

Completando con los dígitos correctos inmediatamente, apareció en el escritorio rápidamente, donde se podía ver otro fondo de pantalla, aquella vez una foto de la boda de ambos. Era capaz de reconocer el momento en el que se la habían sacado y había sido una foto a traición de su cuñada cuando estaban sentados a la mesa, completamente ajenos al resto del mundo. Alejado de las aplicaciones, había un archivo de texto que ponía "Instrucciones".

Aún sin poder creerse lo que estaba pasando, acercó el dedo, notando que estaba tan nervioso que la mano le temblaba aún más, abriendo así el archivo y esperando a que el texto apareciera ante sus ojos.

"¿Pensabas que de verdad no me había llegado tu regalo de aniversario? Solo quería hacerte la estancia en el espacio más fácil. Si te preguntas cómo me las he arreglado para que esto llegue hasta ahí tienes que darle las gracias a Shiori y Hideki. Les pregunté si existía la posibilidad de que pudieras llevarte algo así desde casa ya y me salieron con que Hideki podía meterlo en la propia JAXA para que no hubiera problemas.

¿Has encontrado ya los calcetines? Espero que sí, los metí delante de ti, pero estabas demasiado agobiado para darle cuenta. Déjale uno a Gabumon, seguro que te lo pide…

Se me ocurrió comprarte eso porque llevas meses quejándote de que la tuya funciona mal, probablemente desde que te caíste con ella en la piscina cuando estábamos en Grecia (lo que me extraña es que siguiera funcionando todavía). Úsala como quieras, tengo en casa todos sus papeles y la caja. Pero lo importante no es esto, sino lo que vas a tener que ir encontrando por dentro.

Deberías de ir siguiendo el orden de las carpetas que te he dejado y que vayas abriendo los archivos también siguiendo los números que te he puesto. Intenta no verlo todo de golpe, la idea es hacerte estas semanas más llevaderas…

Recuerda que nosotras dos vamos a estar en casa esperando por ti muertas de ganas de verte. Feliz segundo aniversario, ojalá que pudiera ser otro número mucho más alto. Muchas gracias por los dos años más maravillosos de mi vida y todos los que están por llegar. Creo que a estas alturas resulta estúpido decirte simplemente que te quiero, porque yo creo que esas dos palabras significan demasiado poco ya.

Vuelve conmigo pronto a casa, amor, ya sabes que no me gusta dormir sola.

Sora"


Lo primero de todo, Beyond an Epic Nigth, es que me sabe mal no decirte nada cuando os contesto las review, pero te lo dejo por aquí jajajaja Cuando llegues a este capi, ya me contarás si te han llegado mis contestaciones por PM porque la verdad es que a mí me han desaparecido de la bandeja y no sé qué leñes ha hecho la aplicación del mal. Sino... ya sabes, mil gracias por leer❤❤

AnnaBolena04: lo sé, lo sé... KJAHDJKAHKDJHKAJHDKAJDADKAHFA Eso mismo hago yo mientras que intento no leer lo que pone justamente encima. Pero bueno, que parece que ya va saliendo a la luz exactamente lo que fuera que tramaba la pelirroja contra su rubio. Y también parece que se puede saber lo que ha tramado el rubio para su pelirroja. Si es que no pueden haberse puesto más de acuerdo entre ellos dos para este aniversario. Deben de estar intentando quedarse viudos o algo porque juegan bastante fuerte en un día en el que, sin duda, los dos tienen las emociones un poquito más a flor de piel...

Y ya no hablemos del peluche robando los calcetines de la nenita para fangirlear felizmente echado.

Sin duda Sora ha hecho un buen trabajo con esos dos. A ver qué tal lo llevan entre todos ellos... O si Haru no acaba fangirleando en el rincón como la que más por ser testigo de lo que ha hecho Yamato. Andrew, mientras tanto, cumpliendo sus funciones de nuevo peluche de la nenita mientras que los dos ven una película infantil jajajaa

¡Un besitos de tortuguita!

Guest Vecina: vale, intentaré esperar a un momento en el que no haya testigos... Yo de verdad que no entiendo cómo pueden venir tan asilvestrados. Son los pequeños los que más problemas, con diferencia, están dando. Los mayores vale que no es que tengan muchas luces, pero los pequeños es que están que no respetan a nada ni a nadie. La semana que viene cuando estemos con la obra terminada - espero o acabaré matando a alguien - y caigan en manos del verdadero profesor de mate vas a escuchar los gritos hasta tú, vecina.

La nena es una cosita adorable que parece que viene con el manual de instrucciones de manipulación de adultos aprendido jajajajaja Reconoce lo que tiene que reconocer y sabe como distraer de forma infalible a sus padres desde que llegó a este mundo. Ya sea lo que sea lo que les pase, parece que uno de los ruiditos de la chiquitina ya vale para que se olviden de todo lo demás.

Y ahora a ver quién mata a quién... ¿Qué te ha parecido el regalo de Sora? ¿Se veía venir? La verdad es que ambos tan tenido una idea muy parecida y han ido más por el territorio sentimental que el material. Y no lo digo porque físicamente los regalos no tengan valor, sino porque... Ya me entiendes jajajaja Yamato creo que valora mucho más lo que se ha encontrado dentro de la tableta que el propio objeto en sí. Y a saber qué es lo que se va a encontrar Sora también en el famoso álbum.

Vi en las noticias lo del temporal, sí. Aquí nos vino una tromba de agua horrible el sábado a última hora. De hecho a mí me pilló cenando fuera en la otra punta, así que nos tuvimos que quedar remoloneando en el sitio hasta que se compadeció un poco de nosotros el clima y conseguir bajar al centro. Evidentemente nadie había llevado coche porque íbamos a un mexicano y ahí no hay escapatoria jajajajaja Hoy he estrenado el nuevo horario, aunque es provisional, así que a ver lo que me dura... ¡Bicos grandotes vecina!