Guest: je, supongo que hubiese estado interesante ver a Peeta crecer junto a Katniss y su familia, algo como Barry e Iris en The Flash. Pero en mi idea era que Peeta creciera sólo con el Abuelo. Te aseguro que verás acción entre Cato y Peeta. Abuelo es cómo Sarah Connor llama a su Terminator guardián en Terminator Genesís. Algo que me irrita de Katniss es que veía todo lo que hacía Peeta como una deuda, no fue sino hasta Sinsajo que de verdad empezó a valorar al Peeta que conoció. Ya verás como será la relación del Abuelo y Peeta. Me encanta la frase "díselo a los dedos" XD, cuando pensé en este fic me dije que esa escena no podía faltar XD. Gracias por tus comentarios.
Ermac18: je si, tardó en ayudarlo, la verdad me fue algo difícil escribir como mataban a su familia, aunque cuando recuerdo que la mamá de Peeta era una "bruja" no me arrepiento tanto de que el Terminator le sacara el corazón XD. Si, es lógico que sea tan desconfiada pero en el libro si que me irritaba lo mal pensaba y prejuiciosa que era con todos, sobre todo con Peeta. Tengo planeado que el Abuelo le diga algo para desquitarme un poco XD. Gracias por tus comentarios.
Les agradecería que sigan comentando y si pueden sugieran mi fic a otras personas. Gracias.
Lujoso. Esa era la palabra que se le vino a la mente a Peeta al ver la gran habitación con mesas, sillones, y decoraciones bien extravagantes. Durante los días de entrenamiento los tributos se hospedarían en el edificio del Centro de Entrenamiento, el cual constaba de 12 pisos. Cada distrito se hospeda en el piso correspondiente a su número, por ser Peeta y Katniss del distrito 12 les tocaba el último nivel del edificio. Los tributos junto con Haymicht y Effie salieron del ascensor y empezaron a avanzar por el lugar.
-Y este es el recibidor. –Comentó Effie animadamente mientras los demás la seguían. -¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Es espléndido! Ahora, sus cuartos están por aquí, ¿qué tal si se asean un poco antes de cenar?
Ambos jóvenes fueron a sus habitaciones para tomar un baño y poder ir a cenar. Luego de limpiarse Katniss se vistió con una remera sin mangas de color amarilla junto con unos pantalones largos negros y sueltos. Se sentó a contemplar lo lujosa que era su habitación, sintiendo lo cómoda que parecía ser su cama. Luego de mirar por un rato la ciudad a través de su ventana se levantó para salir de su habitación e ir a cenar.
Peeta optó por usar una remera azúl de mangas largas y pantalones largos. En la cena junto con Peeta y Katniss estaban presentes Haymitch, Effie, Cinna y Portia. Se dispusieron a disfrutar su comida hasta que Haymitch decidió romper el silencio.
-Muy bien, vayamos al punto. Mañana empezarán el entrenamiento para los juegos, habrá varios sectores en los que podrán practicar. Díganme qué es lo que saben hacer.
-Yo sé hacer pan. –Responde Peeta.
-Lo siento, pero eso no sirve. –Haymtich mira entonces a Katniss –Supe que eres arquera.
Katniss vacila un momento antes de contestar con un tono modesto.
-Sé cazar. Soy buena.
-Es excelente. –Comenta Peeta con una sonrisa, captando la atención de todos, sobre todo de Katniss. –Vi las ardillas que le vende a la gente del mercado, todos dicen que les da siempre en el ojo, no falla jamás.
Esa evaluación de sus habilidades atrapa por sorpresa a la chica, primero porque él se haya fijado y segundo por lo que la alabe de esa forma. Se le quedó viendo preguntándose qué debe responder a eso, para luego sólo voltear su vista a Haymitch.
-Peeta es fuerte. –Eso tomó por sorpresa al muchacho. –Lo he visto por el mercado levantando costales de harina de 40 kilos sobre su cabeza como si nada, lo juro.
-¿Sí? Pues no voy a matar a nadie con un costal de harina.
-No, pero tendrás más oportunidad de ganar si te metes en una pelea con alguien más. Yo estaría muerta si estuviera en esa situación.
-Pero no lo estarás, estarás bien protegida desde un árbol disparando flechas.
Haymitch, Effie y los estilistas permanecieron callados mientras observaban y escuchaban como los jóvenes seguían hablando sobre las capacidades del otro.
-Sólo necesitas armarte con un cuchillo y tendrás una oportunidad de ganar.
-No voy a ganar, Katniss. Eso ya lo sé. Todo el 12 lo sabe. –Dijo Peeta con un tono muy calmado.
-Tú no puedes creer eso. –Dijo Katniss, irritada por su comentario y rodando los ojos.
-Claro que sí. –Dijo Peeta con un tono tranquilo y seguro, captando la atención de todos. -¿Sabes lo que escuché decir a la gente cuando fuimos elegidos? "El distrito 12 finalmente tendrá una ganadora" "Esa chica es hábil" "Ella es una superviviente" Todos estaban seguros por ti. No por mí.
Ese comentario tomó por sorpresa a Katniss, ella no sabía sobre eso. Aunque no sabía si lo que más le sorprendía era el hecho de que toda la gente del distrito estaba con ella o el que Peeta lo dijera con tanta calma.
-Vaya calma con la que lo tomas, muchacho. –Comentó Haymitch, intrigado.
-Bueno, si no tengo nada, no tengo nada que perder, ¿verdad? –Contestó Peeta, encogiéndose de hombros.
-No digas eso Peeta. –Dijo Portia.
-¡Tiene razón! ¡Tu familia seguramente estará apoyándote! ¿No te encantaría regresar todo lleno de honor con ellos? –Soltó Effie, sin saber lo que acaba de hacer.
Katniss volteó rápidamente la mirada hacia a ella para luego regresarla hacia a Peeta, acto que fue imitado por Haymitch. El comentario de Effie provocó que Peeta se tensara y bajara la cabeza, mientras trataba de suprimir los recuerdos que se venían.
-No tengo familia. –Comentó, sorprendiendo a Effie, Cinna y Portia. –Todos murieron cuando yo tenía 8 años. Aunque logre regresar al distrito 12, no tengo a nadie que deba recibirme. –Lo único que le quedaba a Peeta en el 12 era el tío Bob, pero aunque el muchacho lo quería no sabía si contaba por ser una máquina, por lo que prefirió no mencionar a su mentor. Todos se quedaron en silencio mientras seguían mirando al joven.
-Ya no tengo hambre. –Peeta se levantó y se dirigió a su habitación, queriendo comunicarse con el tío Bob para informarle sobre cómo va marchando todo. Además, para tratar de distraerse.
Todos se quedaron con los ojos agachados y en reflexión. Katniss volvió a recordar ese día bajo la lluvia en el que había perdido toda esperanza, el mismo día en el que Peeta se la devolvió. Si hay algo que Katniss odia es deberle algo a alguien. Ella nunca le devolvió el favor a Peeta por lo que hizo, ni siquiera le dio las gracias.
-Terminé. Gracias. –Se levantó y fue rumbo su habitación también.
Cuando llegó a su puerta, vio que la puerta de la habitación de Peeta en frente estaba abierta, pero sólo la ignoró y entro en la suya. Se quedó un momento con las manos en la cintura a ambos lados mientras suspiró con frustración y se reprendió a sí misma por seguir pensando en él, no debía seguir preocupándose por el Chico Del Pan. Él ya lo dijo. Él se rindió. Ese no era problema de ella, pero una parte de ella seguía preocupándose y se regañó por eso. Se dio la vuelta para cerrar la puerta, pero al girarse se quedó quieta con lo que vio.
Desde la puerta de la otra habitación, Peeta apareció de lado frotándose la cara con lo que parecía una toalla, vistiendo sólo su pantalón y zapatos mientras que de la cintura para arriba no tenía nada puesto, permitiéndole a Katniss contemplar su físico. Sus brazos, abdomen y pecho estaban tonificados, detallando los músculos en su cuerpo, no tan grandes pero tampoco tan pequeños. Katniss no pudo evitar el admirar sus detalles, notando inclusive algunas cicatrices por algunas partes ¿Cómo será que se las hizo?
De repente, Peeta bajó los brazos, volteando su cabeza hacia la puerta y notó a Katniss al otro lado, viéndolo. La chica abrió sus ojos por la sorpresa y se apresuró a cerrar la puerta de su habitación, con las mejillas bien sonrojadas. El muchacho se acercó a su puerta y también la cerró.
A la mañana siguiente, durante el desayuno Katniss tuvo que hacer un esfuerzo para no voltear su mirada hacia Peeta porque pensaba que se pondría roja como un tomate si lo hacía. Haymitch les explicó a los jóvenes que no mostrarán todo lo que tienen en el entrenamiento, que lo guarden para la exhibición privada con los Vigilantes. Terminado el desayuno se dirigieron al área de entrenamiento donde se encontraban todos los demás tributos, junto con los Vigilantes observando cómodamente desde un nivel superior. Todos los tributos lucían el mismo atuendo, pantalones largos y remera mangas corta, con líneas rojas y grises bajando por los lados, junto con el número correspondiente a cada distrito en las mangas de sus brazos. Todos prestaban atención a lo que una mujer no caucásica con cabello oscuro les estaba diciendo. Su nombre era Atala, y les estaba explicando sobre lo que consistiría el entrenamiento.
-En dos semanas, veintitrés de ustedes habrán muerto. Uno de ustedes estará vivo. Quien será dependerá de la atención que pongan los siguientes cuatro días. Sobre todo a lo que estoy por decir. Primero, no peleen con los demás tributos, tendrán mucho tiempo para eso en la arena. Hay cuatro ejercicios obligatorios, el resto será entrenamiento individual. Mi consejo es, no ignoren la supervivencia. Todos quieren empuñar una espada, pero la mayoría caerá por causas naturales. Diez por ciento por infección, veinte por ciento por deshidratación. La exposición puede matar tan fácil como un cuchillo.
Y así comenzó el entrenamiento. Peeta notó como hubo tributos que los miraban de una manera desagradable, sobre todo a Katniss, como que ya estaban ansiosos por encontrarse con ellos en la arena. A medida que pasaba el entrenamiento Peeta se dedicó a no esmerarse tanto para no mostrar todo de lo que era capaz. Se enfocó más que nada en estudiar a sus oponentes. El tío Bob le había hablado sobre los tributos de este año pero verlos de cerca en acción era totalmente distinto. Entre ellos estaban el chico grande del distrito 2, Cato, un tipo grandote, junto con su compañera que era muy hábil con los cuchillos, Clove. También prestó atención a los del distrito 1. Marvel parecía bien hábil con la lanza, mientras que la chica, Glimmer, al parecer destacaba con el arco y flecha, pero estaba seguro de que ella no era tan buena como Katniss, quien más que nada se enfocó en la sección de plantas.
El desayuno y la cena eran servidos a los jóvenes en sus respectivos pisos, pero durante el almuerzo los veinticuatro comían en el comedor del Centro de Entrenamiento. Katniss y Peeta comían en la misma mesa. Peeta trataba de hablar con Katniss, decidiendo que estos días serían su única oportunidad de poder hablarle. Katniss por su parte decidió que al menos podría intentar ser agradable con Peeta, aunque agradable fuera algo en lo que ella no era buena, pero decidió que sería su forma de pagarle por haberle dado esos panes hace años. El muchacho comentaba cosas como las características de los panes de cada distrito que servían, mientras que ella contó cosas como la vez en la que la persiguió un oso intentar competir por un panal de miel. Pero ninguno de los dos hablaba algo sobre casa.
Durante una de las mañanas Peeta decidió practicar en la zona de camuflaje, usando los colores que tenía y otros elementos decidió que el camuflaje podría ser una habilidad muy útil en la arena. Katniss notó lo pintado que estaba su brazo y se acercó a él.
-Hola.
-Hola.
-¿Cómo hiciste eso?
-Pues, yo decoraba pasteles en la panadería. –Respondió Peeta.
-Ah. –Katniss recordaba esos pasteles, con flores y cosas bonitas pintadas en el glaseado. De vez en cuando los seguía viendo por ahí en el distrito, junto con galletas que se veían muy buenas. Prim siempre la arrastraba para poder verlos pero no podía negárselo, eran una de las pocas cosas hermosas que podían verse en el distrito 12.
-Te enseñaré. –Peeta se acercó al tronco del árbol en ese sector y puso su brazo frente a la madera. -¿Ves?
-Wow. –Katniss se sorprendió de lo bien que combinaba con el tronco. Empezó a mirar con un ojo más crítico el brazo de Peeta. Un dibujo que alterna luz y sombras, le recuerda a la luz del sol atravesando las hojas de los bosques. Se preguntó cómo es que él lo sabía, ella dudaba que alguna vez haya cruzado la alambrada hacia el bosque.
-Creo que tienes una sombra. –Dijo Peeta al levantar la cabeza.
Katniss se volteó y vieron que desde una columna los observaba una niña de piel no caucásica y cabello negro y trenzado. Peeta la reconoció como Rue, la niña elegida como el tributo del distrito 11. Katniss no pudo evitar pensar en su hermana Prim, porque Rue le recordaba a ella.
Es el tercer día del entrenamiento, en el que llamarán a los tributos para que demuestren sus habilidades en privado a los Vigilantes. Durante el desayuno Haymitch les explicaba lo que debían hacer.
-Los llevarán uno por uno, y los evaluarán. Eso es importante porque notas altas implican patrocinadores. Será el momento de enseñar su poder. Habrá arco y flechas –Mirando a Katniss –, debes usarlo ahí. –Mirando a Peeta –Peeta debes enseñarles toda tu fuerza. Comenzarán con el distrito 1 así que ustedes serán los últimos. –Haymitch hizo una pausa mientras pensaba sus siguientes palabras. –Pero… no sé cómo explicar esto. Oblíguenlos a no olvidarlos.
Katniss y Peeta se encontraban esperando sus turnos para entrar a sus sesiones privadas con los vigilantes. En estos momentos eran los únicos que quedaban en la habitación, ambos con la cabeza agachada. Katniss, aunque no lo admitiría, estaba bastante nerviosa por su demostración, mientras que Peeta reflexionaba sobre las palabras de Haymitch.
Oblíguenlos a no olvidarlos.
El muchacho sabía que una nota alta no sólo significaba mayor posibilidad de conseguir patrocinadores, también significaba mayor interés en ti por parte de tus adversarios en la arena. Si quería proteger a Katniss una nota muy alta podría ayudar a mantener alejados a los más peligrosos de ella. En ese momento el joven supo perfectamente lo que iba a hacer.
-Katniss Everdeen. –Sonó la voz de una mujer, indicando que el turno de Katniss había llegado.
La chica se levantó de su asiento y se dispuso a entrar a la habitación cuando la voz de Peeta la hizo detenerse y voltear a mirarlo.
-Katniss. Tira al centro.
Katniss asintió mirándolo para luego soltar de repente: -Recuerda mostrarles tu fuerza.
Luego de las sesiones privadas todos se reunieron en la sala para ver las puntuaciones en las noticias. Cinna, Portia, Katniss, Peeta estaban sentados en el enorme sofá mientras que Effie se encontraba caminando de un lado a otro. Todos esperando a Haymitch. Peeta notó que los ojos de Katniss estaban algo aguados, como si hubiese estado llorando.
-¿Te sucede algo? –Preguntó preocupado.
Katniss sólo se limitó a sacudir la cabeza rápidamente. En ese momento llegó Haymitch.
-Estuve escuchando algunas cosas, interesantes. –Dijo mirando a Katniss. -¿Qué fue lo que hiciste cielito?
Todos le prestaron atención a Katniss, quien se tensó por lo que estaba por decir.
-Les lancé una flecha.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué?!. –Soltó Effie con cara de horror.
-Estaba molesta. No me prestaban atención. –Contestó como si nada la chica, pero por dentro estaba temiendo por las consecuencias que podía traer esto, tanto a ella como a su familia.
-¡¿Molesta?! ¿Te das cuenta de que tus acciones nos afectan a todos nosotros? ¡No sólo a ti!
-A mí tampoco me estaban prestando atención, la verdad si era molesto. –Comentó Peeta, lo cual le dio algo de alivio a Katniss al saber que no era la única molesta
-Quieren una función. Está bien. –Comentó Cinna.
-¿Qué hay de sus malos modales, Cinna? ¿Qué opinas de eso? –Effie miró hacia Haymitch esperando su reacción contra la chica.
Haymitch levantó su pulgar con una sonrisa hacia a Katniss, haciéndola sonreír a ella y a Peeta.
-Exelente tiro cielito. –Comentó para luego reírse. -¿Qué fue lo que hicieron cuando, le diste a la manzana?
-Quedaron muy sorprendidos.
-¿Si? –Haymitch se rio más. -¿Y qué les dijiste? Gracias por su…
-Gracias por su consideración. –Completó Katniss, también riéndose un poco.
-¡Genial! –Peeta también se rio mientras que Cinna y Portia suprimieron una risa.
-No creo que sea gracioso, si los jueces deciden desquitarse… -Comentó Effie, haciendo que Katniss volviera a preocuparse de lo que estaba pensando.
-¿Podrían hacerme algo a mí? ¿O a mí familia? –Preguntó con temor.
-Lo dudo mucho. Para eso tendrían que revelar lo sucedido en el Campo de Entrenamiento para que tuviese algún efecto en la población, la gente tendría que saber lo que hiciste, pero no pueden, porque es secreto. En cuanto a ti, tal vez sólo traten de hacerte la vida imposible en la arena.
-Lo cual ya iban a hacerlo de todos modos. –Comentó Peeta.
-Habría dado lo que fuera por estar ahí. –Comentó Haymitch.
Para sorpresa de Katniss, estos comentarios realmente le levantaron el ánimo.
Luego de unos minutos finalmente apareció Caesar Flickerman en la televisión para informar sobre las puntuaciones de los tributos.
-Como saben, los tributos se califican de la escala del uno al doce. Después de tres días de cuidadosa evaluación, los jueces quieren destacar que fue una excepcional muestra de habilidades. Y ahora, ¡es el momento de anunciar las puntuaciones!
En las puntuaciones, los tributos profesionales, como Cato o Marvel, obtienen puntuaciones entre 9 y 10. Varios tributos obtienen puntuaciones de 5. Otros como Rue consiguen un 7. Finalmente llegan al distrito 12.
-Del distrito doce, Katniss Everdeen, ella tiene una puntuación de… once.
Katniss quedó sin aliento por esto. Effie, Cinna y Portia se levantaron y la felicitaron por esto, los tres muy felices por ella.
-Felicidades –Dijo Peeta a su lado, algo preocupado por la puntuación tan alta que recibió Katniss, aunque siendo sincero, él ya lo veía venir.
-Creí que me odiaban. –Ella comentó confusa.
-Debió encantarles lo que hiciste. –Se encogió de hombros Haymitch.
-Por Katniss Everdeen, ¡la chica en llamas!. –Comentó Cinna, al mismo tiempo que él, Portia y Effie brindaron.
Pero su celebración tuvo que detenerse un momento mientras escuchaban la última puntuación.
-Del distrito doce, Peeta Mellark, puntuación de… -Caesar hizo una pausa para poner expresión de gran sorpresa -¡DOCE!
Todo el mundo en la habitación quedó en shock por esta última noticia, salvo Peeta que sólo puso una pequeña sonrisa de satisfacción. Un doce era una puntuación súper rara de obtener, han sido muy pocos los que lo han logrado.
-¡AAAAAAAH! –Chilló Effie de felicidad.
-¡Felicidades!
-¡Genial Peeta! ¡Felicidades!
Se dispusieron a saludarlo animadamente Effie, Cinna y Portia. Por otro lado, Katniss se le quedó viendo sin palabras y Haymitch con una gran mirada interrogante.
-¿Qué demonios fue lo que hiciste? ¿Acaso les arrojaste pesas sobre sus cabezas? –Cuestionó Haymitch.
-Pues, les mostré algunas cosas que aprendí, parece que les gustó mucho como dibujo. –Comentó Peeta con una sonrisa. Lo que no les dijo fue que lo que hizo, además de mostrar las habilidades de combate que perfeccionó con el tío Bob, fue hacer un gran dibujo de un Sinsajo con una flecha, el cual es el símbolo del distrito 12. Además de comentar la interesante historia de cómo fue que aparecieron los Sinsajos, usándolo como analogía de que al parecer el Capitoleo no puede controlar todo como ellos creen que pueden. El muchacho sabe que lo que acababa de hacer podría considerarse un insulto al Capitoleo, pero eso era justo lo que él quería. Si iba a morir, al menos quería mostrarles que él no es sólo una pieza más en sus juegos. Si le dieron un doce seguramente es para que los demás tributos competentes estén muy tentados a ir tras él, justo como quería.
-Los dos lo hicimos muy bien. Sé que lo haremos bien en la arena. –Le dijo Peeta a Katniss con una cálida sonrisa.
Katniss siguió sólo viéndolo, sin saber que pensar del Chico Del Pan, pero algo le quedó bien claro con esto. Ella no conoce a Peeta Mellark en absoluto, definitivamente no sabe de lo que realmente pueda ser capaz. Mientras una parte de ella realmente quería conocerlo, su orgullo y su instinto eran más fuertes, definitivamente no debía confiarse de este muchacho.
Si tan sólo ella supiera que todo lo que ha hecho y lo que hará es por ella.
NOTA: la parte en la que Katniss ve a Peeta desde su puerta es un guineo a Raleigh Becket y Mako Mori de Pacific Rim. ¡Me encanta esa película! La super recomiendo. La verdad yo diría que Charlie Hunnam, quien interpreta a Raleigh, podría interpretar a un Peeta más adulto, y la verdad Raleigh y Peeta me parecieron muy similares, tanto en aspecto como personalidad.
