Se tomó su tiempo para observar cada una de las fotografías que había en las páginas del álbum, no siendo consciente de la existencia de muchas de ellas. Había unas cuantas de ella en los últimos meses del embarazo que ni siquiera era capaz de ubicar y que estaba segura de que se las había sacado él a traición.

No tardó en encontraste también la primera imagen que habían sacado a la pequeña para avisar a la gente de que ya había nacido y, junto a ella, ambas pulseras de identificación del hospital tanto de ella como de la niña. Ni siquiera era capaz de adivinar cómo y cuándo las había conseguido él.

Fue pasando más páginas, sin saber cómo reaccionar a cada una de las imágenes que se encontraba.

- ¿Sabes qué es lo más gracioso de esto? – consiguió hablar, sin molestarse en ocultar la emoción en su rostro o voz-. Que más o menos yo le he hecho la misma jugarreta…

No esperó que su amiga dijera algo, continuó pasando las páginas, sonriendo cada vez más, no tardando demasiado en llevarse la manga de la chaqueta al rostro, despejándose así la vista, borrosa por las lágrimas.

- ¿Ha sido completándolo todo él?

- Sí… Como no lo haya ayudado Gabumon… Es el único cómplice que debe de tener… No es… No es raro. Ahí donde lo ves, cuando se mudó conmigo, revolviendo por casa de su padre fue capaz de encontrar el envoltorio de un regalo que le había hecho yo muchos años atrás. Y por muchos… te estoy hablando de la noche que fui capaz de decirle que no lo veía solo como un amigo con catorce años…

Sorprendida levantó la vista hacia su amiga, observándola desde ese punto. Sabía cuál era el verdadero regalo de aniversario, ella misma había estando confabulando con Yamato para que estuviera listo, pero no contaba con la forma en la que se lo iba a dar. No había sabido nada del álbum… Por eso se había querido quedar con ella, para ver cómo reaccionaba, no esperaba ver ella también aquello.

- Quizás tendría que haberte dejado que lo vieras sola…

- Oh, venga ya… Ya me has visto montar el drama muchas veces, mejor que sea por esto que por lo de otras veces – negó con la cabeza, llegando por fin a la última página, donde había pegado un sobre.

Frunció el ceño, de nuevo confusa, alargando la mano para cogerlo y levantando la solapa. Lo primero que encontró fue una fotografía de algo que ella no fuer capaz de reconocer. Arrugó más el gesto, acercándose la imagen para poder estudiarla más detenidamente.

- No lo entiendo, ¿qué es esto?

Tuvo que quedarse unos segundos más estudiando lo que estaba viendo hasta reconocer finalmente los ventanales. Eso sí que le era familiar. Aquellos eran los ventanales que daban al jardín trasero que habían conseguido que terminara de enamorarse de la que, ahora, era su casa.

Lo que no era capaz de reconocer era lo que había más allá de aquellas vidrieras. Cuando las había visto por primera vez, la sala estaba completamente vacía, pero ahora… Ahora podría parecer un lugar en el que podría trabajar perfectamente en el diseño.

- Resulta que hace una temporada me llamó por teléfono – la voz de Haru reclamó su atención-. Cuando os llegaron las fotos de la reforma terminada.

Confusa, giró la cabeza hacia ella más perdida a cada palabra que escuchaba.

- Según tengo entendido, se ofreció a comprobarlo todo él ya que tú preferías esperar a verlo directamente allí.

- Sí, pero no entiendo qué tiene eso que ver…

- Pues no sé cómo se le ocurrió ni cuándo. Pero me pidió ayuda para ver qué era lo que podías necesitar para tener un lugar donde poder trabajar y hacer tus cosas en casa. Yo solo le dije lo que podría necesitar, todo lo demás ha sido cosa suya. Bueno, y fui a abrirles cuando llamaron para traer las cosas y eso…

Volvió a bajar la vista hacia la imagen, observándolo todo más detenidamente. Recordó que en el interior del sobre había también un papel, sacándolo, suponiendo que ahí estaría la explicación. No podía evitar, a pesar de todo, parecerle divertido aquello. Habían tenido la misma idea en cuanto a la forma del regalo de aniversario. Iba a tener que hablar muy seriamente con él cuando volviera por copiarle las ideas.

- Voy a ver si Aiko necesita ayuda cuidado de Andrew… - dijo Haru queriendo dejarle algo de intimidad a su amiga.


No había llegado a hacer nada más que leer una y otra vez el texto que le había dejado escrito en el documento. No se esperaba algo así de ninguna de las maneras, era algo que no se había planteado. La mentira que ella le había dicho sobre el regalo se la había creído perfectamente, pero, aunque hubiera sospechado que tramaba algo, jamás hubiera llegado a imaginarse aquello.

- ¿Qué haces? – dijo Gabumon asomándose para devolverle el otro calcetín-. ¿Qué es eso que tienes?

Rápidamente se llevó el brazo a los ojos, secándoselos, viendo como las burbujas de agua que se habían quedado acumuladas se quedaban ahora pegadas a su manga. Sin duda era la primera vez que veía aquello, pero no estaba pendiente de eso.

- Espera – bloqueó la pantalla, esperando que volviera a salir la foto de la niña, girándola entonces y dejando que el digimon la viera.

- ¿Te has traído fotos de Aiko?

- No, ha sido Sora. Me ha colado esto en la maleta…

- ¿Qué es?

- Mi regalo de aniversario… Ven, que tiene pinta de que también te va a gustar a ti – alargó la mano, cogiendo el calcetín de Aiko y guardándoselo en el bolsillo-. Y que sepas que me ha amenazado para que te diera uno a ti.

Observándolo, curioso, se acercó hasta el humano, quedándose sentado a su lado para poder ver él también la pantalla. Ya habían cenado y a no ser que se presentase algún problema, nadie debería de molestarlos.

- ¿Dónde estaba Mai?

- ¿Por qué?

- Porque es capaz de aparecer por aquí a tocarme las narices… - acomodándose mejor, volvió a desbloquear la pantalla, entrando entonces en el administrador para poder encontrar las carpetas que Sora había dejado, haciendo exactamente lo que ella había dicho.

Encontró la primera de las carpetas, buscando el primero de los archivos. Era sencillo, estaban puestos todos con números, de manera que solo tuvo que abrirlo, esperando unos segundos antes de que se abriera el primero de los vídeos. Alargó la mano para poder coger también el par de auriculares que venía con la tabla, conectándolo para poder seguir viéndolo, dejándole uno de ellos a Gabumon.

No tardó en aparecer en la pantalla una imagen de Aiko, recién llegada a casa por el tamaño tan pequeño que tenía. Lo curioso de aquello era que estaba completamente dormida y él, echado con la niña encima, aún más dormido. Sonrió ampliamente manteniendo la sonrisa en sus labios durante un buen rato.


Una vez que la pelirroja se hubo quedado sola, desplegó mejor el papel que tenía entre sus manos. evidentemente era la letra de Yamato. No empezó a leerla de forma inmediata, tomándose unos segundos para volver a mirar la fotografía, aún incrédula.

A ella le había más que bastado con el colgantito de la pulsera que le había regalado. Le había parecido precioso y que llevase el nombre de los tres había hecho que le pareciera más especial. No necesitaba absolutamente nada más y menos aún regalo de tal calibre. Cogió aire, intentando calmarse a sabiendas de que seguramente lo que estuviera escrito no fuera a ayudar, aunque simplemente le hubiera escrito un "hola" era bastante probable que en su estado acabara emocionándose más.

Posó la fotografía sobre el álbum finalmente bajando la vista hacia el papel.

"Lo sé, lo sé… Con haber salido a cenar te sobraba y no tenía por qué haberte comprado nada ni haberte preparado nada. No hace falta que me des la charla de siempre. Pero al igual que yo sé eso, ya sabes tú también que la fecha no es más que una excusa.

Se me vino a la cabeza cuando te dije que me encargaba yo de revisar la reforma. Pensé en no decirte nada hasta que volviéramos a casa, pero sin duda eso te va a hacer más fácil un día como hoy. Y como nadie más que yo tiene la culpa, algo tenía que hacer para remediarlo. Dale las gracias a Haru, sin ella no hubiera podido hacerlo porque yo no tengo ni la más remota idea.

Siento haberte hecho pasar un día de perros hoy, ojalá esto haya servido para hacértelo más llevadero. Al menos será el último. Y siento también ser incapaz de escribirte nada decente, pero llevo aquí un buen rato y ya es la segunda vez que pasas intentando ver qué es eso del trabajo que me tiene tan ocupado de la cara de concentración que tengo. Ya sabes que lo mío no son las palabras.

¡Feliz aniversario!

PD: dale un beso enorme a la niña de mi parte."

Había acabado riéndose al recordar perfectamente el momento en el que había estado dando vueltas en torno a él curiosa por lo que estaría haciendo del trabajo para tener semejante cara de seriedad. Ahora que sabía lo que estaba haciendo le hacía mucha más gracia la escena, imaginándoselo a punto de echar humo por la cabeza.

Sin duda sabía cómo era él y lo cierto era que malo con las palabras no era, pero no de esa forma. Lo de Yamato era ir de forma más directa y decirle las cosas de ese tipo de frente y según le venían a la cabeza. Especialmente según le venían a la cabeza, consiguiendo dejarla a ella sin saber tan siquiera como reaccionar. No hubiera esperado de él otra cosa… Y estaba totalmente abrumada por la sorpresa todavía.

Se puso en pie, acercándose al espejo para comprobar su aspecto, secándose bien los ojos y el rostro. Sin duda alguna aquello había mejorado su día considerablemente. Había sido mucho menos complicado que la última vez, pero no contaba con que fuera a acabar de aquella forma. Pensaba irse a la cama con el álbum y verlo más detenidamente.

Salió de la habitación yendo a buscar a Aiko, la cual se había quedado dormida encima de Andrew. Sacándole una sonrisa a la pelirroja, se acercó a la pequeña para cogerla con ella con sumo cuidado para no despertarla.

- ¿Qué tal se ha portado?

- ¿Quién de los dos? – preguntó Haru, riéndose.

- La niña de ahí sentada bastante mal, la que tienes tú en brazos es un cielo, poco más y ni me entero de que la tengo encima.

Sonriendo ante esas palabras, bajó la vista hacia la pequeña.

- Me la llevo a la cama que ya es tarde para ella, ¿vale?

- Tú deberías de irte para la cama también, Sora. Tienes cara de cansada – le dijo él, aprovechando para estirarse ahora que ya tenía más libertad de movimiento.

- Lo sé… Vengo ahora.

Saliendo con la pequeña en brazos y Biyomon tras ella dispuesta a irse a dormir con la niña.

- Oye – cuando perdieron a la pelirroja de la vista, Haru reclamó la atención de Andrew, moviéndose de dónde estaba para quedar sentada a su lado.

- ¿Qué? – giró la cabeza hacia ella, sonriendo cuando se le acercó esperando a tenerla a su lado para rodearla con el brazo.

- ¿Qué tal te cae Yamato?

- ¿Eh? ¿Por qué?

- Porque yo iría cogiéndole algo de manía porque desde que me usa de cómplice está haciéndome tener los estándares bastante altos. Así que tú verás cómo te las arreglas en septiembre…

Girando la cabeza hacia ella, no puso más que mirarla con expresión de sorpresa, pasando unos segundos antes de que se echase a reír de él ante la cara que se le había quedado.

- ¿Segura? ¿Estás completamente segura de querer hacer esa acusación?

- ¿Por qué?

- ¿Tengo que decírtelo? No creo yo que precisamente tu querida amiga te haga un gran favor con estas cosas…

Quedándose pensativa no pudo más que darle la razón, echándose a reír al haberle salido mal la jugada para meterse con él.


AnnaBolena04: voy a las carreras pero así os dejo esto subido. Si ya sabía yo que te me ibas a morir del fangirleo con el anterior... Pero es que ahora viene la otra parte y claro, ya sabemos que aquí el serio e insensible - pffff jajajajaja - astronauta no se puede quedar tranquilito. Incluso fuera del planeta tiene que dar el cante, claramente. Así que nada, ya han salido a la luz los regalos y parece que la cosa se ha quedado a la par.

Y respecto a la foto de Aiko durmiendo con apenas unos días de nacida y su señor padre en coma a su lado, seguro que no tenemos nada qué decir nada más que JLASJAJAFJJAJAJAJFAFAF porque sin duda esa foto tiene que valer oro y debe de haber sido el fondo de pantalla de Sora durante mucho tiempo. Los Haru de fondo, como siempre, intentando picarse el uno al otro y decidiendo que la mejor idea va a ser seguir viendo películas con Aiko, por prevenir jajajaja

Un besito de tortuguita y me voy corriendo a domar fieras... TT_TT

Guest Vecina: vecina que ya es viernes, ¡venga! Vale, ya miro a ver cómo hacerlo de forma disimulada. Si además seguro que el juez me entiende. Me lo llevo conmigo un día un par de horas y ya desestima el caso más que seguro, ya te lo digo yo. De verdad te lo digo, yo no sé si es que cada año van a peor o este año hemos hecho pleno, pero, por el momento, no ganamos a castigos con la gente... Especialmente entre los más pequeños de primaria que se comportan peor que los de los primeros cursos de la ESO.

Jajajaja los pobres de Yamato y Gabumon me parece a mí que tienen para estar fangirleando todo el tiempo que vayan a estar fuera, eso sin duda. Y la preocupación del rubio sobre dónde está o deja de estar Mai para fangirlear a gusto también está bien. Jajajajaja y ya vemos que él tampoco se ha quedado atrás con el regalo, como siempre. Deben de odiarlos mucho los demás... Aunque bueno, tampoco creo yo que nadie se vaya a quedar corto juntándose con quienes se juntan.

Hoy nos ha llegado la lluvia, para recibir bien el fin de semana y yo tengo que irme ahora corriendo a por el bus y me está dando toooda la pereza. Pero bueno, así os dejo el capi subido aunque por aquí no os pueda contestar más que a las carreras. Un bico grandote vecina.