- Vaya ojeras, ¿se puede saber a qué te has dedicado tú por la noche? – Mai se quedó mirando hacia Yamato cuando lo vio aparecer-. ¿Te has vuelto un señorito y ahora solo puedes pegar ojo en tu cama?

- Buenos días a ti también – murmuró por lo bajo, yendo hacia una de las pantallas para comprobar los números que en ella había.

- ¿Gabumon?

- Se ha quedado durmiendo – explicó dándole la espalda, intentando centrarse.

- Vaya dos… ¿No os habréis pasado la noche montando el drama los dos abrazados el uno al otro?

- Vete a buscar a estos, ¿quieres?

- ¿En serio? ¿¡En serio!?

- Que te largues a buscar a los demás… - alargó el brazo, aprovechándose de que simplemente si la pillaba desprevenida con un leve empujón podía lanzarla más lejos.

Se habían quedado despiertos hasta tarde los dos, en eso no se equivocaba Mai. Pero no habían estado montando el drama sino que habían estado terminando de ver todo lo que había en la primera carpeta de la tablet. Gabumon se había quedado dormido antes que él y había aprovechado para comprobar muy por encima lo que podía haber en las demás dándose cuenta de que había casi tantas carpetas como días iban a pasar en la estación. Iba a tener que tener unas palabras muy serias con Sora cuando volviera a la Tierra por hacerle semejante encerrona.

- Eso sí que es nuevo – dijo Katsu quedándose mirando hacia el reflejo del rubio en la pantalla-. ¿Desde cuándo te dan los músculos de la cara para articular semejante sonrisa de tonto?

- ¿Eres consciente que desde que no tenemos a Hideki de niñera si me da la gana de abrirte un expediente puedo hacerlo?

- ¿Abrirlo? ¿No se supone que tengo ya dos o tres?

- Creo que se te sigue acusando que dejara de funcionar todo hace unos añitos…

- Eh, Takao siempre es el que toca donde nadie le ha mandado tocar – sorprendido en parte por la forma que había tomado la conversación, en la que todavía no habían aparecido bufidos o malas caras por parte del rubio, se encogió de hombros-. ¿Todo en orden?

- Sí, si le he dicho a Mai que fuera a por los nuevos para que lo vieran y supieran entender qué significaba todo esto.

Riéndose, se quedó apoyado en la pared más cercaba a dónde estaba Yamato, observándolo entretenido hasta que el rubio se dio cuenta y se quedó mirando hacia él con la confusión en el rostro.

- ¿Qué?

- ¿Tú tienes idea de lo que significan?

- … - intentando aparentar seriedad unos segundos, se dio por vencido, empezando a reírse-. Cállate.


Hacía ya una semana que Yamato se había ido y realmente, había pensado que las cosas se le iban a poner más cuesta arriba. Sin embargo, los días pasaban con rapidez gracias a la rutina y a que no estaba teniendo tiempo tampoco ni para aburrirse. Posiblemente se resumiera en que ahora era madre y que tenía una pequeña a punto de cumplir un año con ganas de corretear y jugar.

Habían tenido problemas los primeros días. Se había podido dar cuenta de que la niña notaba la ausencia de su padre. Aunque fuera pequeña, Aiko se había dado cuenta de que llegaba la hora en la que él solía volver del trabajo y no lo hacía. Pero más allá de estar algo más llorona de la cuenta, había conseguido hacer carrera. Dudaba que la entendiera cuando le decía lo que pasaba, pero cada vez que lloraba porque no era Yamato quien la bañaba o le daba la cena conseguía acabar calmándola. Se podría decir incluso que era ella quien lo llevaba peor incluso.

- A ver, venga, repite conmigo – le dijo al bebé -. Pa…pá.

Sora se había quedado echada a la sombra en el jardín. Había llevado con ella una manta para que la pequeña no acabara por el suelo cuando quisiera revolver y se había echado con ella apoyada en sus rodillas mientras que Biyomon las observaba.

- Pa… - vocalizó la pequeña, entretenida al ver las caras de su madre.

- Papá… ¿dónde está papá?

- Papá – repitió consiguiendo así sorprender a su madre, haciéndolo aún más cuando movió su bracito pareciendo señalar hacia arriba.

- ¿Dónde está papá? – volvió a preguntar, incrédula.

- Papá – señaló, aquella vez de forma más evidente hacia arriba.

Con los ojos abiertos de par en par la pelirroja miró hacia su compañera, intentando comprobar que no se lo estaba imaginando. Agitando las manos en el aire, como si se estuviera abanicando, terminó por llevarse una de ellas a los labios quedándose mirando al bebé completamente atónita.

- Te pasas los días diciéndole a dónde se ha ido – dijo Biyomon sin entender qué le pasaba a Sora, al cual parecía estar a punto de empezar a hacer los mismos ruidos que Aiko.

Divertida por las caras y gestos de su madre, la pequeña empezó a reírse, repitiendo de nuevo aquellas palabras varias veces riéndose cada vez mas. Cuando al pelirroja fue capaz de reaccionar, la cogió por debajo de los brazos, acercándosela.

- ¡Pero si tengo la cosita más lista del mundo en casa! – le dijo, rozando su naricita con la de ella-. Ya verás cuando te escuche Yamato…

- ¿Por qué? – Biyomon, sin entender muy bien de qué iba aquello, continuó observándolas confusa.

- Porque lo conozco, y le va a hacer muchísima ilusión que sea capaz de decir "papá". A ver si se lo dice cuando lo vea volver… ¿Le mandamos un video a tus abuelos diciendo papá? Ya verás qué divertido… - se la acercó de nuevo para darle un beso sonoro en la mejilla escuchando la carcajada de la pequeña mientras que la dejaba donde antes había estado.

Metiendo la mano en su bolsillo, empezó a revolver hasta ser capaz de sacar el teléfono de los pantalones cortos, dándose cuenta de que una luz brillaba en la pantalla de color blanco. Al desbloquearlo pudo ver que tenía un correo electrónico y una sonrisa se dibujó en sus labios al leer el remitente.

- ¿Es Yamato? Tiene que ser él, has puesto esa cara de tonta…

- Oye… - dándole un suave golpecito con el dedo en el pico, se empezó a reír por lo bajo, abriendo el correo para poder leerlo.

La expresión de la pelirroja fue cambiando a medida que leía, acabando por empezar a reírse por lo bajo. Había llegado con él al trato de que iría mirando las carpetas poco a poco y que no se daría un atracón en los primeros días, de manera que cuando por fin era capaz de recibir un correo de él, solía hacer referencia a lo que había podido ver hasta entonces. Aquel día, no necesitaba demasiadas aclaraciones sobre a la que habría podido llegar.

- Luego le contesto – le dijo a la digimon-. Ahora estoy con alguien mucho más importante…

Prefería hacerlo más tarde, cuando no estuviera Biyomon con ella, disimulando la sonrisa que se le había quedado que poco tenía que ver con la pequeña entonces, dándose cuenta de que era una causa perdida, ya que Aiko ahora quería bajarse de su madre para ir a revolver con los juguetes que le había sacado con ellas.

- Bueno… Ya les mandaremos en otro momento el video – ayudándola a bajar, la siguió con la mirada-. Oye Aiko, tenemos encima el día de la madre, tenemos que ir pensando cómo lo vamos a celebrar las dos juntitas, ¿eh? ¿Qué te parece si nos vamos a pasar el día en la playa?

- ¿Yo puedo ir? – preguntó la digimon.

- ¿Cómo que si puedes ir? – confusa, se quedó mirando hacia ella.

- Sí… como has dicho que vais las dos…

Arqueando una ceja, se acercó a su compañera para cogerla y dejarla exactamente en la misma posición en la que había tenido a la niña minutos antes, pinchándola con los dedos una vez que la hubo sentado.

- Tú si crees que te vas a librar de mí con tanta facilidad vas a tener que ponerte algo más creativa…

Se quedó unos segundos en silencio, intentando sonar seria, antes de atacar con cosquillas a su compañera, viendo como, de nuevo la niña se acercaba hacia ellas queriendo jugar también.


- Tienes ojeras – le dijo Gabumon a Yamato mientras cenaban.

- Claro que las tengo… - llevaba con ellas desde que habían llegado allí.

- Anoche nos fuimos a dormir temprano, ¿no has podido dormir bien?

Viéndose sin ser capaz de sacar una conclusión y respuesta apropiadas, no pudo más que desviar la mirada. No, no se había ido a dormir temprano, simplemente había dado con una carpeta en la que según había entrado se había encontrado otra que ponía "Esta no se la dejes ver a Gabumon".

- ¿Has estado viendo algo sin mí? – se quedó mirando fijamente hacia el rubio.

- No… - rojo completamente, le hizo un gesto para que bajase el tono-. Shh…

- ¡Traidor!

- Shhh shhhh – repitió-. Sí, pero no era nada de Aiko, ¿de acuerdo?

- ¡Traidor!

Sin darle oportunidad de decirle nada más, el digimon lo dejó con la palabra en la boca yéndose hacia el dormitorio dando por terminada la cena, cruzándose por el camino con Mai quien llegaba algo más tarde aquel día.

- ¿Qué le pasa que ni me ha mirado? – giró la cabeza hacia Yamato, dándose cuenta entonces de lo sumamente rojo que estaba-. ¿Y a ti? Madre mía… si te debe de salir humo de las orejas – alargando la mano, fue directa a intentar comprobarlo, llevándose un manotazo.

- Estoy cenando, déjame en paz…

- ¿Qué te pasa? ¿Y esa cara?

- Nada…

- ¿Seguro? Prueba otra vez.

- Nada de tu interés – relajando el gesto, se giró hacia ella para sonreírle de forma irónica-. ¿De dónde vienes ahora?

- Se me pasó la hora, estaba entretenida comprobando las nuevas rutas y comprobando otra vez las condiciones para el día de vuelta…

- ¿Han cambiado algo?

- No, nada de nada. Así que supongo que por el momento todo sigue tal cual estaba… Si es que no tengo ni hambre.

- ¿Por qué? ¿El menú te lo impide? – riéndose se puso en pie, acercándose para poder coger algo para ella y llevárselo de vuelta-. Para que luego digas que te trato mal.

- Esto cuenta como tratarme mal…


Después de haber dejado a Aiko y Biyomon durmiendo tranquilamente en la habitación de la pequeña, Sora se había quedado en el salón. Tenía intención de terminar algunas cosas del trabajo, aprovechando así para tener las mañanas libres ya que era cuando más activa solía estar la niña.

Dando por terminado aquello, recordó que aquella tarde había dejado sin contestar a Yamato y sonrió automáticamente antes de volver a buscar el correo que le había mandado sin tener que disimular sus caras por lo que en él venía escrito.

"No sé si quiero saber lo que tramas, pero que sepas que llevo probadas ya como cinco o seis contraseñas y por el momento me sigue dando error. Tú sabrás qué es lo que has escondido tan bien con semejante contraseña, pero espero que merezca la pena poder ser capaz de conseguirlo. ¿No me vas a dar ni una pista?"

Era el párrafo que más le interesaba y el que había sido capaz de leer antes. Abriendo la respuesta, empezó a teclear, entretenida con aquello. Sin duda no iba a ayudarle para que lo adivinase, así lo tenía entretenido y evitaba que estuviera por las noches dándole vueltas a cosas que no debía.

"¿Quién te ha dicho que te mereces alguna pista? Así no te aburres… Aunque te veo demasiado ocioso, comandante, como para dedicar una noche a intentar adivinar qué puede haber en esa carpeta. Quizás deberías de tener cuidado, porque si tanto me he molestado en ponerle una buena clave de seguridad es porque a lo mejor nadie más debería de ver lo que hay en ella y podría considerarse un premio que llegases a desbloquearla.

Tú verás cómo lo consideras…

PD: en serio, que nadie más esté contigo cuando la consigas abrir"


AnnaBolena04: veeenga, peor solo porque ya he escrito hoy un capítulo, ¿eh? Jajajaja

Parece que poco a poco va pasando el tiempo y se van adaptando todos a la situación temporal en la que están. Y Aiko va a haber heredado todas las buenas neuronas de la familia porque es muy lista y ya se ha aprendido dónde está papi y además ha aprendido a decir una palabrita que probablemente mate a su padre del ataque según se lo cruce. Quién le iba a decir a Yamato que iba a morir de esa forma, él, con su fama de rancio... Jajajajajaja

Y parece ser que alguien está entretenida y ha encontrado cómo reírse de su marido incluso sin tenerlo en casa con ella. ¿Qué será lo que tiene tan bien guardado en la tableta que nadie más que él debe ver y que viene hasta con contraseña? Se aceptan apuestas que viniendo de esos dos puede ser cualquier cosa, ya lo sabemos jajaja

¡Un besito de tortuguita grande grande!