- Oye…

Yamato estiró el brazo para conseguir así pinchar a su compañero en el costado, estando echado en la otra punta de su compartimento, dándole la espalda.

- ¿En serio? ¿Estás enfadado conmigo? Venga ya… De verdad que no estaba viendo nada de Aiko. Lo que pasa… - se agachó para poder entrar mejor, aprovechándose de la falta de gravedad para poder moverse con facilidad-. Lo que pasa es que no solo hay cosas de Aiko. Es un regalo de aniversario, no solo con cosas de la niña.

Volvió a pincharlo con el dedo, queriendo que le hiciera caso. No tenía intención de darle demasiados detalles, sabía que no iba a malinterpretarlo, principalmente porque se refería a fotos de la boda o de la luna de miel con las que se había cruzado ya y que sabía que le interesaban menos. No necesitaba que fueran fotos realmente privadas como para preferir verlas más tranquilamente él solo. También sabía que a él le interesaban mucho menos.

- ¿Qué haces? ¿Por qué me ignoras? – volvió a pincharlo, viendo como por fin se giraba hacia él-. ¿No me crees? Venga ya…

- No, no estoy enfadado – habló por fin.

- ¿Entonces? – lo observó más detenidamente.

- Nada…

- ¿Cómo que nada? Eh, lamento informarte que de los dos soy yo el que se comunica lo justo y contesta con poco más que monosílabos. ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal? ¿Te ha sentado mal la cena?

No le haría gracia la idea de que se encontrara mal y más tan lejos de casa donde poder dejarlo tranquilamente en casa donde pudiera descansar. Esperaba que fuera simplemente que todavía no las tenía demasiado consigo sobre si le estaba diciendo la verdad o no.

- Gabumon… - insistió.

- Echo de menos estar en casa – confesó de golpe.

Se quedó sorprendido al escuchar aquello. No era algo que debiera de parecerle raro, pero no era una opción que hubiera contemplado en aquel momento. Se limitó a observar a su compañero en silencio unos segundos estirando la mano para posarla sobre él lentamente.

- Echo de menos estar con Aiko… Y a Sora. Ella siempre me trata muy bien y hasta quería dejarme a mí dormir con Aiko el último día que estuvimos en casa…

Aun sorprendido por aquello, Yamato se dio cuenta de que tenía en una de sus patas el calcetín que le había robado el primer día. Acabó por sonreír, moviendo la mano que había dejado sobre él para acariciarlo lentamente.

- Oye, ¿y a Biyomon no? ¿Seguís enfadados? – vio como negaba con la cabeza-. ¿También va metida en el pack? Eso ya me cuadra más… - guardó silencio unos segundos, dedicándose únicamente en acariciar a su compañero.

Le sabía mal por él, pero a la vez agradecía tanto escuchar aquellas palabras… No debería de extrañarle escucharlas. Sabía que adoraba a la niña, muchísimo y que se podía decir que era mutuo, pero le gustaba escuchar como metía a Sora también en el paquete.

- No tendría que haberte dejado venir conmigo. Tendrías que haberte quedado con ellas dos tranquilamente en casa y así les podrías echar un ojo por mí – vio como negaba con la cabeza-. ¿No? ¿Cómo que no?

- Ya te lo dije, ¿qué ibas a hacer tú sin que yo te vigile?

- Ah, ahora tengo yo la culpa de que hayas venido detrás de mí y te me hayas puesto así – le dijo, intentando bromear para distraerlo-. Ya queda menos para volver a casa. Y nadie nos va a mover de ahí en una buena temporada… ¿Vale? Tanto si nos quedamos en Tanegashima algo más para aprovechar el verano…

- Si tardamos en volver Hiroaki es capaz de venir a buscarlos o de mudarse él también – habló de forma más fluida por fin.

- Pues mira, que se mude, no le vendría mal venirse de verdad de vacaciones con nosotros – lo tanteó algo más, habiendo continuado acariciando su cabeza-. ¿Habías terminado de cenar antes? ¿Te traigo algo? Se había quedado Mai cenando y seguro que no ha terminado aún… ¿Te dejo la tablet mientras para que veas las carpetas que ya hemos visto estos días otra vez?

No pasó demasiado tiempo antes de que se pudiera ver a Yamato estirándose para coger la tableta y poder dejársela al digimon antes de salir en dirección hacia el comedor, esperando que no estuviera todo recogido y poder llevarle algo a su compañero.


- No digas tonterías… No es ninguna molestia. Como si vosotros dos no os hubierais quedado con Aiko los días que necesitamos ayuda cuando llegamos…

Sora puso los ojos en blanco mientras que negaba con la cabeza. Aquella tarde había recibido la llamada de Arata para pedirle ayuda. Le había salido un viaje en el último momento por motivos laborales y no sabía dónde dejar a la niña.

- Mañana a más tardar debería de estar de vuelta, es el otro extremo de la isla, pero se me va a hacer tarde y prefiero hacer noche allí.

- No hace falta que me des explicaciones de nada. Arata. De verdad que no es ninguna molesta quedarme con Nyoko – sonrió-. ¿Algo que tenga que saber o que ella tenga que tomar?

- Nada… No creo que se ponga muy repelente con la comida tampoco. Si por la noche llora o algo llámame… - le tendió un papel con su número apuntado-. Da igual la hora, en serio…

- Tranquilo – cogió el papel, guardándolo en su bolsillo antes de alargar la mano para coger la bolsa con las cosas de la pequeña-. Íbamos a ir a dar un paseo esta tarde por la ciudad que tengo que comprar algunas cosas, así que no puedo ir en mejor compañía ahora.

- ¿De verdad que no es molestia?

- Arata… fuera. Vete o vas a acabar llegando tarde…

Se acercó de nuevo a la pelirroja para poder dejarle a Nyoko, esperando a que ella la cogiera y viendo como la niña parecía contenta con el cambio. Asociaba a Sora con Aiko, estaba seguro de ello, y había sido la mejor opción de todas las que se le habían ocurrido.

- Muchísimas gracias.

- Arata… Tengo a Mai haciéndole de niñera a Yamato a unos cuantos kilómetros de aquí. Yo creo que no tienes que darme las gracias porque me quede con ella unas horas. Venga, vete. Si necesito algo ya te llamo.

Despidiéndose finalmente de la pelirroja, aprovechó que la niña estaba distraída para poder irse. Era un riesgo con el que habían contado cuando había dicho que se mudaría él también al sur junto con Mai, pero, por suerte, la solución al problema había sido mucho más sencilla.

Sora lo siguió con la mirada unos segundos antes de bajarla hacia Nyoko, asegurándola bien en sus brazos.

- ¿Qué? ¿Quieres ir a ver al pajarito?

Girando sobre sus propios pasos, echó a andar hacia el interior, cerrando así la puerta, avanzando hasta el salón donde tenía a Aiko y Biyomon, posando a la niña con ellas.

- Vamos a tener visita hoy y posiblemente se quede a dormir con nosotras… ¿qué te parece? – le dijo a su compañera-. Creo que vamos a tener que aplazar el plan de irnos a la playa a mañana.

- ¿Por qué? – acercándose hasta ella, alzó el vuelo, observando distraída a las niñas.

- Porque no sé tú, pero yo no me atrevo a quedarme sola en una playa con dos niñas pequeñas… Con capacidad de moverse ya las dos… - empezando a reírse con su propia declaración, avanzó hasta queda sentada en el suelo ella también, vigilándolas-. Creo que hoy va a tocar tarde de quedarse en casa y salir a hacer los recados a última hora.

A pesar de todo, dejó la vista posada sobre ellas, manteniendo la sonrisa en su casa. No era una mala imagen tener a dos niñas en casa, especialmente con el tema que había estado dando vueltas en su cabeza desde hacía una temporada. No sería algo que le importase ver en aquel salón sin lugar a dudas. Iba a dejar pasar más tiempo antes de intentar sacar el tema con Yamato de forma más seria.

Sabía que no iba a estar muy por la labor, pero únicamente por el miedo que tenía a que algo pudiera salir mal o que a ella pudiera pasarle algo. Estaba segura de que más allá de dejar pasar el tiempo prudencial por la cesárea el resto eran simples tonterías y que no tenía por qué pasar nada. No estaba tan loca de plantearse aquella opción si de verdad considerase que había un peligro grande.

- ¿Qué? – volviendo a la realidad al sentir como Aiko se intentaba sentar encima de sus rodillas, la ayudó a hacerlo-. ¿Qué pasa cielo? ¿Tienes una amiguita con la que jugar hoy? A lo duerme con nosotras hoy… - giró la cabeza hacia la otra niña-. ¿Qué te apetece cenar a ti?

Se quedó mirando hacia ambas intentando pensar en lo que tenía en casa y en lo que podía comprar para hacer la cena. Sin duda no tenía demasiado porque se había pasado más tiempo de la cuenta entretenida con la pequeña o con sus cosas siempre hasta tarde y estaba demasiado acostumbrada a que todo cerrase más tarde en Tokio, cuando se quería dar cuenta ya había cerrado todo. Decidiendo que ya se las arreglaría, volvió a dejar la vista fija en ellas, viendo como estaban jugando entretenidas entre ellas. Ya tendría tiempo más tarde de preocuparse por la cena.


Yamato se había quedado con Gabumon hasta que el digimon se había dormido, volviendo entonces hasta su cama, quedándose tumbado a la larga. Realmente tenía sentimientos encontrados sobre lo que había pasado con su compañero aquella vez. No sabía que alegrarse porque de verdad le tuviera tanto aprecio a su familia o sentirse culpable porque por haberlo seguido a él estuviera así.

Le había llamado la atención que también hubiera metido a Sora en aquello. Y esa simple idea hizo que esbozara una ligera sonrisa. Evidentemente todos se conocían desde hacía mucho tiempo y precisamente ella siempre había sido amistosa con todos, pero sabía que aquello venía desde más tarde. Le gustaba la simple idea de que fuera capaz de echarla de menos, aunque tampoco debería de extrañarse de ello.

Decidiendo dejar de lado esos pensamientos, alargó la mano hacia la tableta, decidiendo volver a probar suerte. Sabía que le quedaba poca batería, pero podía volver a intentar al menos adivinar la contraseña. Estaba seguro de que debía de estar disfrutando con aquello a la vista de lo que le había contestado en el correo.

No tenía demasiado claro lo que se podría encontrar, ya que hasta cierto punto tenían sus antecedentes con cosas de aquel tipo, sin embargo, estaba dónde estaba y le parecía extraño que pudiera haber algo realmente delicado allí. Conocía bien con quién se al jugaba y cualquier cosa era posible. Riéndose ligeramente ante aquellos pensamientos, se quedó mirando hacia la pantalla, pensativo.

- Y yo qué sé qué has puesto… - murmuró por lo bajo.

La noche anterior había probado con fechas importantes para ellos y no había sido capaz de dar con la opción correcta. Había probado con nombres, lugares y seguía siendo completamente incapaz de adivinarlo.

Contó de nuevo las letras, viendo que tenía 6 y arrugó el gesto. ¿Qué palabras conocía de seis letras?

- No puede ser mi nombre… - probó suerte, viendo como no conseguía nada-. ¿Y el apellido?

Arrugó el gesto cuando de nuevo vio las palabras "contraseña errónea" en la pantalla. Cogió aire, soltándolo lentamente. Iba a tener entretenimiento para rato si quería conseguir adivinar qué había puesto ella ahí. Sus ojos se vieron distraídos hacia una de las notificaciones que aparecieron en la pantalla cuando pudo ver como le llegaban todos los correos del día, habiendo sigo capaz de conectarse bien la señal.

Abrió la aplicación para poder ver si había algo importante, especialmente entre aquellos que venían de la propia JAXA, pasando por encima de ellos sin encontrar nada urgente. Pasando después a ver los personales, chasqueó la lengua cuando vio que no tenía ninguno de Sora, pudiendo haberse perdido en aquella conexión y teniendo que esperar a la siguiente para saber de ella.

Su vista se posó sobre un nombre conocido, arqueando una ceja divertido.

- Hasta aquí tengo que padecerte, Yagami… - murmuró, yendo directamente a abrirlo, deteniéndose en el último momento para volver a leer el remitente-. Yagami… ¿Yagami?

Saliendo de la pantalla del correo volvió a pinchar sobre la carpeta bloqueada, metiendo rápidamente el apellido y esperando unos segundos antes de ver cómo finalmente se desbloqueaba.

- ¿En serio? – murmuró, confuso aún, dándose cuenta entonces de algo que había estado ignorando hasta aquel momento. Cuando se había quedado solo apenas tenía batería y según había sido capaz de desbloquear finalmente el contenido de la carpeta, un pantallazo de color negro fue lo único que pudo ver.

Resopló.


AnnaBolena04: a lo mejor entre medias aprender a resucitar gente y así por lo menos arreglan lo de Yamato jajajaja Está claro que ese hombre va a pasarlo muy mal para sobrevivir a que la nenita le diga papá. Debe de haber hecho algún cursillo de mentalización y por eso llega vivo al epílogo, porque de verdad que sino no se va a poder explicar. Además, ella es muy lista y sabe hasta dónde se ha ido papi y le proporciona material a la pelirroja para cargarse a toda la familia si quiere.

Parece ser que el rubio ha descubierto por fin la famosa contraseña de esa carpeta... Pero no tiene demasiada suerte y no ha podido hacerlo en peor momento. Pobrecito Yamato... Y hablando de pobrecitos... ¡pobrecito Gabumon! Que echa de menos a las Ishida, que lo tienen demasiado mal acostumbrado y claro, ahora lo que quiere es estar en casa también con ellas. Menos mal que ya va quedando menos...

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: antes de nada, vecina. Yo vi tu comentario, yo acepté tu comentario... Y la página lo ha desaparecido de la faz de esta tierra. Esperemos que reaparezca cuando le venga en gana...

Parece ser que Yamato ha conseguido descubrir la contraseña, ahora a ver qué es lo que se encuentra dentro cuando consiga abrirlo en condiciones. Yo creo que hasta él teme lo que se pueda encontrar porque claro, si le ha dicho que esté completamente solo su cabeza seguro que no puede evitar que sus ideas tomen cierta dirección. Con esos dos nunca se sabe y él mismo es plenamente consciente. Aunque también sabe que puede ser cualquier otra cosa y que la advertencia sea simplemente por tocarle las narices...

Lo que ha quedado claro es que Gabumon se merece que alguien vaya a achucharlo porque echa de menos a las chicas de la familia. Cuando llegue a casa se merece tener la custodia de Aiko, total, es más que probable que Yamato se vaya a morir él solo al volver a casa, así que no va a tener problemas por eso.

Ains vecina, qué depresión que mañana es lunes... Es lunes y no quiero pensar en lo que se viene esta semana, que tengo las listas encima de la mesa y me pongo enferma de solo pensarlo, en serio te lo digo. ¿Qué tal el coche? Esperemos que no sea nada grave, que luego esas cosas dejan a uno con la cartera temblando.

¡Un bico grandote! Y a ver si aparece tu review en algún momento jajaja