Confusa a más no poder, se quedó a la espera de que alguno de los dos le dijera algo que pudiera tener sentido en su cabeza, cosa que, tras las palabras de su madre parecía no tener. Toshiko giró la cabeza hacia su marido, viéndolo entretenido con Aiko, la cual quería darle una de sus tortitas a su abuelo.

- Ha sido Yamato – le dijo-. Apareció un día por la tienda primero para pedirme ayuda para tener un detalle con su madre y luego… Se le ocurrió que nosotros podíamos venir a pasar contigo unos días en esta fecha. El último día que cenasteis en casa me apareció con los billetes de avión.

La cara de la pelirroja no podía mostrar más confusión en aquel momento, consiguiendo que su madre se echara a reír, decidiendo ir ella a preparar más desayuno. Sin duda parecía que no tenía ni la más remota idea de que algo así pudiera pasar y que su yerno había sabido disimular bien las cosas.

- Tú padre sigue diciendo que va a tener que cogerle manía de verdad, porque así no se puede.

- Es verdad, es que así no de puede. Si lo peor es que ha tenido que ir hasta tu madre a decirle que de verdad que no podemos estar más contentos con un yerno como él a ver si se le pasan las paranoias de una vez… - cogió a Aiko en brazos, dejándola así sentada sobre sus rodillas para darle él el desayuno.

- ¿Yamato? – preguntó por fin.

- Sí, ha sido todo cosa de él. Salvo el elegir las flores para su madre, que eso me lo dejó a mí, pero mira, ya bastante tenía él… - Toshiko se giró hacia ella.

- Pero si no… No parecía tener ni idea de que iba a pasar la fecha fuera ni nada por el estilo.

- Bueno, mira, parece que sabe disimular algo mejor de lo que aparenta. Si lo lleva sabiendo casi desde que se enteró de la fecha del viaje, porque no tardó nada en venir a decírmelo – sonrió a su hija, acercándose a coger el plato de las tortitas-. Cariño, sin duda, sea lo que sea lo que haya hecho en su momento, más te vale que se te haya olvidado…

Aún estaba intentando asimilar en su cabeza que sus padres estaban allí, casi que salidos de la nada como para enterarse del motivo de ello. Se quedó observado a su madre mientras que daba un par de vueltas más, notando que se estaba riendo de las caras que ponía.

- Mira Aiko, tú madre se nos ha quedado tonta. Ahora vamos a tener que tener puestas en ti las esperanzas de esta familia – divertido, el profesor se quedó mirando para su hija-. Ahora me dirás que te extraña, porque mira, si es que hasta me parece lo más normal del mundo viniendo de él, y mira que no lo tengo tan calado como tú. Acepto que no contaras vernos aparecer, pero eso de creer que no se hubiera dado cuenta…

Arrugó la nariz en una pequeña mueca. Ella simplemente estaba contenta con la idea de tener todo el día para ella y su niña jamás se hubiera imaginado aquello. Y mucho menos el origen que había tenido. Poco a poco, a medida que fue pasando la confusión, la sonrisa fue apareciendo en su rostro ante la divertida mirada de su padre.

- Eso ya me cuadra más. Mira Aiko, ahora sí que tú madre se ha quedado tonta del todo…

- Cállate papá… - bajando la vista, notando como le empezaba a arder la cara, escuchó de fondo las risas de su padre.

Uniéndose a su marido, Toshiko volvió a dejar el plato, tomando entonces asiento y quedándose mirando hacia su hija, entretenida con las caras que estaba poniendo, aprovechando el momento para darle una caricia a su nieta.

- Venga, desayuna… Que tienes que enseñarlos todo esto, que parece muy bonito. Llegamos anoche y poco más y no tenemos dónde cenar por la hora que era.

- ¿No os vais a quedar en casa?

- Claro que sí, pero la cosa era darte la sorpresa hoy, así que nos quedamos anoche en un hotel del puerto muy bonito también…

Levantó la vista hacia ellos, quedándose observándolos detenidamente mientras que ambos centraban su atención en la pequeña Aiko, la cual estaba más que encantada de tener a sus otros dos abuelos con ella. Acostumbrada a su estilo de vida, no se había dado cuenta, hasta ese momento, de lo mucho que los había echado de menos.

- Mamá… - reclamó la atención de Toshiko viendo como levantaba la vista hacia ella-. Felicidades…

- Felicidades a ti también, cariño – contestó a sus palabras devolviéndole una sonrisa.


Mai sonrió a la pantalla que tenía delante mientras que estaba sentada con el desayuno todavía. No se dio cuenta de que ya no estaba sola y que por encima de su hombro se había asomado Yamato, viendo él también la imagen que tenía delante de ella, en la cual se podía leer una felicitación.

- Quién te ha visto y quién te ve, ¿eh? – dijo, provocando que se asustara.

- ¿De dónde sales tú?

- Me he colado en la estación solo para venir a asustarte… - dejándole algo más de espacio, fue a por su desayuno, empezando a coger las cosas-. Felicidades, por cierto…

Pudo ver como volvía a sonreír ligeramente, esperando que volviera hasta donde ella estaba sentada para poder dejarle ver bien la fotografía en la que se podía ver a Nyoko en la pequeña piscina que tenían en el jardín, jugando y riéndose.

- Mira qué guapa está – le dijo al rubio cuando lo sintió volver de nuevo a su lado-. Tengo unas ganas de verla que ya te digo yo que la semana que nos queda aquí se me va a hacer eterna…

- Así llevo yo desde que me fui de casa por la mañana el día del despegue, tampoco te creas que va a ser cosa de los últimos días – sonriendo ligeramente, fijó la vista en la imagen-. Preciosa… Luego enséñasela a Gabumon, verás como le gusta.

- ¿Sigue echando de menos estar en casa?

- Creo que intenta disimularlo ahora – se encogió de hombros-. Cuando volvamos a casa tendré que pelearme con él por la custodia de la pequeña…

- Ah no… A ti que te atienda Sora, que para algo se casó contigo y decidió aguantarte. A él le dejas a Aiko que se lo tiene más que merecido porque lleva demasiado tiempo aguantándote.

Haciéndole una mueca a modo de contestación, decidió empezar a desayunar. Aquel día iba a esperar hasta última hora para escribir a casa, no queriendo meter la pata. Había dejado todo listo, pero no tenía demasiado claro la hora que tendrían en ambos sitios que eran de su interés. Tampoco sabía a la hora a la que llegarían exactamente sus suegros o la hora a la que a su madre le llegaría su regalo, de manera que esperaría lo máximo que pudiera.

- ¿Qué? ¿Tú lo has dejado bien atado todo? – preguntó la piloto dejando la pantalla bloqueada, viendo como asentía al tener la boca llena, dándole unos segundos.

- Sí – tragó-. Todo listo. Le di a mi padre los papeles de la JAXA del cambio de puesto para que se los colase a mi madre en el regalo y aprovechar para darle la noticia hoy también.

- Míralo… Si al final lo tenemos muy bien domesticado y se dedica con meses de antelación a ser un buen hijo.

- Y los padres de Sora llegaban ayer, así que irán a verla según se levanten supongo. Especialmente mi suegro que se irá corriendo a intentar ganarle la batalla a mi padre con la niña.

- Tu padre ya tiene dos nietos, que deje de acaparar…

Se rio, encogiéndose de hombros al tener de nuevo la boca llena. Aquella mañana se había despertado con hambre y le priorizaba el desayuno. No podía evitar notar una punzada de culpa en la conciencia por no haber podido estar en dónde debería de estar, pero, había hecho todo lo que había podido por arreglarlo lo mejor que se le había ocurrido.

- No tardes mucho, tenemos una reunión con los del equipo internacional y luego hay que hacer una videoconferencia con Tokio – se rio al ver cómo arqueaba las cejas, confuso, masticando todavía-. No sé, ellos sabrán. A lo mejor Hideki quiere comprobar que sigamos de una pieza o que esos dos no se hayan cargado nada.

- Querrán ver cómo van los nuevos – dijo por fin-. Yo ya estoy…

- ¿No vas a comer más?

- No… No quiero más. Venga, vamos…

- Pero si no has comido nada. Venga, que luego te tengo protestando dentro de un par de horas y no tengo gana de aguantarte.

- Vamos… No me apetece más ahora.

- Yamato, no me hagas dártelo…

Se quedó mirando hacia ella, sabiendo perfectamente que era capaz de cumplir su amenaza. Tambien sabía que tenía razón, pero no le apetecía comer más en aquel momento. Era uno de los problemas que tenía cuando estaba fuera, especialmente en viajes largos, estaba demasiado acostumbrado a la comida de la Tierra.

- Cómo se nota que no tienes a quien mangonear…

- Cómo se nota que eres el que consiente en casa… Venga, coge algo más y vamos a la reunión.

Resopló, quedándose mirando hacia ella antes de ceder alargando la mano para hacerle caso. Tenía razón, eso no se lo podía negar.

- Así me gusta. Venga, traga rápido...


Sora aprovechó que sus padres habían ido a por sus cosas para quedarse con la pequeña, vistiéndola y preparándola para el día. La habitación de invitados estaba lista, ya que sabía que podía tener visitas en aquella temporada, de manera que únicamente se limitó a dejarla ventilando.

- Vaya guapa que estás con esa ropa que te trajo Andrew, ¿eh? – riéndose, terminó de colocarle a la pequeña el peto vaquero que iba por encima de la camiseta de rayas azules y blancas-. Si te ponemos unas gafas de sol igual cuelas por toda una californiana ¿eh? – se rio, quedándose mirando hacia ella-. ¿Qué vamos a hacer con tu padre, cariño?

Se quedó sentada a su lado, cogiendo el peine para poder retirarle el pelo de la cara y evitar que le molestara a lo largo del día, distraída, viendo como la pequeña movía sus manitas queriendo alcanzar los botones de su vestido.

- ¿Te parece normal lo que nos ha hecho hoy? Nos ha traído a los abuelos a vernos por sorpresa… Ni siquiera yo sabía que los estaba echando tanto de menos. Cuando vuelva voy a tener que hablar muy seriamente con él sobre qué es eso de esta jugarreta.

Aún no había terminado de reaccionar a lo que se había encontrado aquella mañana. Jamás se le hubiera ocurrido aquello. Había dado por supuesto que ni siquiera iba a ser capaz de darse cuenta de la fecha, porque era lo normal, era lo que solía pasar por él. Nunca se hubiera imaginado que sus padres fueran a estar al otro lado de la puerta, ni mucho menos que hubiera sido idea de Yamato.

- A saber qué le ha hecho a tu pobre abuela – volvió a hablar con la pequeña, poniéndole entonces el gorrito para protegerla del sol-. Vamos a tener que preguntarle a Toshiko a ver si nos cuenta algo…

Le dio un toquecito con el dedo en su nariz, quedándose mirando hacia ella, sonriendo. No pudo evitar distraerse pensando en lo mucho que se parecía a su padre, observando sus ojos, los cuales eran exactamente del mismo color. Cogió aire lentamente, intentando mantenerse calmada.

- Yo también lo echo muchísimo de menos – le dijo a la niña, terminando por acercársela para darle un beso en la mejilla-. Anda, vamos a ir a ver si tu abuelo no se ha perdido intentando volver…

Posó al bebé en la cama para terminar ella de vestirse, intentando así alejar los pensamientos de su cabeza. Se acercó al armario, dándose cuenta de que ella tenía exactamente un conjunto de ropa igual que el de la pequeña.

- ¿Qué dices? – se giró hacia ella-. ¿Vamos a juego y le mandamos a tu padre una foto a modo de venganza? Yo creo que se lo ha ganado…

No tardó en salir de la habitación completamente cambiada, con el bebé en sus brazos dispuesta a ir a buscar a sus padres para poder hacerles de guía y luego ayudarlos con las cosas. Sin duda, el día había dado una vuelta que jamás se hubiera esperado.


Os iba a subir el capítulo ayer y al final no eran horas cuando pisé por casa... Así que aquí os llega, con un poco de retrasito, pero bueno, vosotros me lo perdonáis que las neuronas las pobres van a su ritmo.

AnnaBolena04: la pobre Natsuko ha debido de pasarse una mañana con el pañuelo en mano porque era la primera vez que ese nene suyo ha tenido un detalle con ella. Lo mejor es que no miente, que de verdad era una fecha que había pasado totalmente desapercibida para él durante todos aquellos años. Y no por Natsuko, sino por su forma de ser más distraída en esos temas... Si hasta del día del padre se había olvidado cuando ya tenía a Aiko en casa. Pero bueno, parece que tener a una cosita chiquitina por casa le está haciendo entender algunas cosas y ahora así anda, matando gente por el mundo con semejante regalos con los que les sale.

Sora la pobre, otra que no sabe ya si va o viene por culpa de la que le ha liado Yamato. Que ella estaba ya feliz simplemente por la idea de pasar la fecha con su chiquitina en la playa y merendando por ahí, no parecía necesitar más y ahora tiene a sus padres allí con ella para pasar la fecha. Va a ser verdad eso de que va a tener que tener unas palabritas con su marido muy serias cuando vuelva, que a ver qué va a ser eso...

¡Besitos de tortuguita! Y que conste en acta que estoy escribiendo esto desde dentro de la cama... Para que no me riñas luego.

Beyond an Epic Night: puff, los seres del mal de este año están acabando conmigo y solo llevan un mes de curso... De verdad que el otro día era incapaz tan siquiera de poder hacer nada de nada con mi vida más allá de quedarme mirando hacia la nada totalmente desconectada cuando llegué a casa. Diría que es la subida de horas que me han hecho este curso, pero tampoco porque ya tengo hecho más horas seguidas en época de exámenes y no hay comparación. Son eres seres del mal que hay este año. Para que te hagas a la idea, llevamos un mes y ya han expulsado a dos...

Yamato ha pegado un cambio radical desde que tiene a Aiko en casa. Ya se estaba dejando ver poco a poco desde que volvió y empezó de nuevo a relacionarse con todos, especialmente con Sora. Pero ahora que tiene una cosita chiquitina por casa, le reordena las ideas muy fácilmente. Ahora sabe lo importante que puede llegar a ser un día como ese y que ya puestos a hacer las paces con su madre como parece haber hecho hace años... Hay que hacer las cosas bien. Hiroaki simplemente se apunta por ahí para poder ser testigo del melodrama que debió de montar esa pobre mujer. Al igual que los Takenouchi apareciendo por sorpresa a ver a Sora y a pasar unos días con ella y con Aiko. Sin duda se ha quedado muy a gusto el rubio, sí señor.

¡Un beso!

Guest Vecina: pues mira, me debo de estar poniendo mala además porque ayer tuve el día raro y hoy al final me he metido en la cama a ver si la cosa vuelve a la normalidad o qué. Creo que es un sr catarrazo asomando, así que le he dado sobres para ver si se corta. Lo malo de ellos es que me dan muchísimo sueño y tiene pinta de que en cuanto os suba esto me voy a hacer un ovillo bajo la manta y adiós mundo. Como mucho cazaré al perro para que me haga de peluche y esas cosas xD

Jajajaja la nenita encantada... Le faltarán papi y el peluche, sí, pero entre la playa, las tortuguitas, las visitas... Tiene que estar más feliz que nadie ella por ahí llena de atenciones de todo el mundo mientras que juega a su aire. Sin duda a la madre le encantará esa isla, pero Aiko se va a declarar la fan Nº1 seguro. Yamato solo tiene que estar echando en falta el poder ver las caras de sus víctimas de esa fecha. No le puede haber salido mejor la jugada y se ha coronado con esos detalles simplemente partiendo del hecho de que nadie pensaba que se fuera a acordar... Parece mentira que no sepan ya con quién se la juegan.

Natsuko todavía parece no terminar de tenerlas todas con ella con respecto a su hijo mayor y los detalles de ese tipo son más llamativos e importantes para ella. Así que ahí debe de estar, mirando para las flores y agarrada todavía a los papeles de la vuelta a casa definitiva mientras que tiene a Hiroaki por ahí para pasarle pañuelos jajajaaja

¿Qué tal el fin de semana vecina? Corto, supongo... Yo esta semana espero de verdad no ponerme enferma porque empiezo con el horario completo con todos mis alumnos de fuera también. Se presenta una semana muuuy larga... Ya te contaré a ver si llego de una pieza al viernes, que yo, sinceramente, lo pongo en duda. Y la siguiente son los primeros exámenes de los de 2º de Bachillerato, así que habrá fiesta también. En fin... ¡Un bico enorme vecina!