Yamato dio por terminada la reunión, cuando la pantalla de quedó de nuevo oscura, girándose hacia los que todavía se habían quedado en la sala, dándose cuenta de que principalmente eran algunos de los de los otros países que querían aprovechar para revisar algunas cosas.
Fijando la vista en una de los nuevas integrantes del suyo, le hizo un gesto para que saliera con él y poder dejar a los demás tranquilamente, seguidos los dos por Gabumon, quien se había quedado no demasiado lejos de su compañero.
- ¿Volvéis con nosotros al final o tenéis que esperar al cambio de equipo? – preguntó, girándose hacia ella, quedándose observándola unos segundos, pensando en si él tendría semejante cara de perdido durante su primer viaje como les había visto a ellos durante todos aquellos días.
- Tenemos que esperar al cambio de equipo – contestó distraída, todavía con la mirada fija en el digimon.
- Bah, tanto tiempo metiéndoos miedo con que la piloto está loca y os vais a librar de un aterrizaje con ella… - sonrió, habiendo hecho aquel comentario al ver a Mai no demasiado lejos de dónde él estaba, pudiendo ver como ponía los ojos en blanco-. Seguramente cuando lleguen ellos y estéis más adaptados a la vida aquí os dejen por fin salir al exterior.
- ¿Exterior? – levantó la cabeza rápidamente, enfocándolo.
- ¿Qué? No me irás a decir ahora que te da miedo, ¿no? Es lo mejor de todo este trabajo, no dejes que te digan otra cosa.
- Habla por ti – acercándose hasta ellos, la piloto acabó por meterse en la conversación-. Lo mejor es poder hacer un viaje largo y poder tener el control de la nave de verdad – se agachó, quedándose a la altura de Gabumon-. Bueno, y también poder dedicarte a mimar a este señor de aquí durante largos periodos de tiempo…
Haciendo aquello mismo de lo que hablaba alargó las manos hacia él, cogiéndolo hacia ella, notando como el rubio se acababa riendo.
- Diga lo que diga éste no le hagas caso, Naori… Además, está bien que no sea yo la única que se pasee por aquí y que haya alguna chica más por aquí para poder traer neuronas. No te me ofendas, maravilla rubia, pero es que entre vosotros tres no me hacéis uno decente…
- ¿Sabes lo peor? Que no tengo ni un solo argumento que usar en tu contra…
Curiosa ante la escena, la más joven de los presentes no pudo más que quedarse mirando hacia ellos. Aquello era muy diferente de lo que había visto en Tokio. Sí que había podido ver de vez en cuando conversaciones entre los que estaban al cargo de ellos más relajadas, pero lo que llevaba viendo desde que habían llegado a la estación espacial era completamente diferente. Dejó la mirada fija en el digimon, el cual parecía muy entretenido ignorando por completo lo que estaban hablando los demás, observándolo de forma más cercana aprovechando el momento.
- Mira, ya verás, si es el más majo de todos… - dijo la piloto señalando al digimon con la cabeza-. Él encantado de quedarse con nosotras un rato y no con el rubio atolondrado este…
- De hecho… Creo que voy a aprovechar a darme una ducha. Gabumon. tú quédate si quieres aquí…
Sin recibir más respuesta que un asentimiento, no tardó en ver como Naori se acercaba hasta él, quedándose por fin al lado del digimon para poder tocarlo con cuidado. En la cabeza de Yamato no pudo evitar que se formase la pregunta de cuánto tiempo habría estado esperando para hacer eso… Sin lugar a dudas, si no hubiera sido porque Gabumon hacía tiempo que se había convertido en la sombra de Sora y Aiko, aquello seguramente habría pasado hacía una buena temporada.
- Intenta no venderme demasiado por ella también, anda… Al menos disimula un poco – dijo en voz alta antes de desaparecer por el pasillo.
Salió de la ducha un rato más tarde, renegando todavía sobre el sistema. Llevaba unos cuantos viajes y debería de haberle cogido el tranquillo ya… Debería. Protestó mientras que terminaba de secarse todo lo posible el pelo antes de volver a revisar algunos detalles que tenía pendientes.
Comprobó que Gabumon no hubiera vuelto todavía, dando por supuesto que estaría aún con Mai y Naori posiblemente viendo a ver quién de las dos lo entretenía más en consentirlo. No iba a meterse con él cuando volviera con ello, de hecho, estaba seguro de que le iba a venir bien para mejorar el estado de ánimo que había tenido desde los últimos días.
No fue hasta que terminó todo el trabajo cuando volvió a prestar atención a sus propios asuntos, guardando la carpeta para que nada saliera volando. Levantó la vista hacia el rincón en el que había dejado la tableta cargando, viendo una luz brillar en la pantalla. Reconociendo el color como el de los correos electrónicos, se estiró, acercándola así y desbloqueando la pantalla para poder ver que, efectivamente, todo el correo de aquel día le había llegado por fin.
- A ver qué tenemos por aquí hoy… - murmuró por lo bajo abriendo la aplicación, viendo los nombres.
De nuevo, algunos eran del trabajo y prefirió ignorarlos totalmente, dejándolos para más tarde. Le llamaban más la atención los de sus amigos y, especialmente, sus ojos buscaban dos nombres entre la lista de remitentes.
Frenó al leer el nombre de su padre, abriéndolo, encontrándose únicamente una frase en él "Yo creo que todo ha ido de maravilla". Pudiendo imaginarse de qué iba, esperó a que la fotografía que iba con ello cargase. Posiblemente su madre estuviera todavía persiguiendo a Hiroaki por haberle sacado aquella foto a traición, pero en ella se podía ver a Natsuko todavía con los papeles en la mano y las flores tras ella.
Sonrió. Habría sido una estupidez seguir manteniendo las distancias con ella. Seguía pensando exactamente lo mismo en aquel momento que entonces, pero, poco más se podía hacer. Era capaz de entenderla mejor ahora e intentar ponerse en su lugar. Y, sin duda alguna, ella hacía enormes esfuerzos para intentar mejorar las cosas. Había hecho muy bien años atrás decidiendo dejarlo en el olvido y empezar de nuevo con ella. Especialmente ahora con Aiko, quien, sin duda, estaba mucho mejor con su abuela en su vida. Decidiendo que ya contestaría más tarde, salió del correo.
Era otro el que estaba buscando y, aunque también vio que precisamente su madre le había escrito también, no lo leyó en aquel momento, esperando encontrar el nombre de Sora. Cuando, por fin, lo encontró, lo abrió rápidamente. De nuevo era una imagen y llevó más tiempo de la cuenta que cargara y, aunque no pudo evitar resoplar porque la velocidad de la conexión internet llegaba a desesperarlo, no pudo más que quedarse mirando hacia la pantalla.
Finalmente, después de un tiempo que le pareció mucho más largo de lo que ya era, la imagen cargó, dejando ver la fotografía que estaba buscando. Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro automáticamente nada más verla. En ella se podía ver a Aiko, completamente rebozada de helado, riéndose con el pequeño cono en su mano y, tras ella, sujetándola sonriente estaba Sora. Las dos vestidas prácticamente con la misma ropa y la misma expresión.
- ¿Qué haces? – preguntó la voz de Katsu justo desde detrás de él.
- Mira… - se apartó, dejándolo ver la pantalla.
- Ah, claro… Era un reguero de baba lo que había por el camino. Y yo pensando que alguien había vuelto a estar peleándose con la ducha… - divertido, se quedó mirando hacia donde señalaba-. Esa niña cada día se te parece más… En serio, mira qué pelos…
Yamato posó los ojos en el flequillo de la pequeña a sabiendas de que se refería a ello, riéndose. Sin duda no se podía negar de ninguna de las maneras, daba igual lo que se intentara, parecía que la única forma de evitar que se le despeinase era recogérselo. Él llevaba conviviendo con ese mismo problema desde hacía mucho tiempo, solo que, para él, la solución de ponerse un lacito ahí no era la más apropiada sin lugar a dudas.
- ¿Cuándo tiempo tiene ya?
- Está a punto de hacer el año. Lo cumple a los pocos días de que nosotros volvamos… - murmuró a modo de respuesta-. Me gustaría no tener que volver a las carreras a Tokio y quedarme unos días por aquí, pero a ver quién aguanta a la familia si se me ocurre.
- Que les den – murmuró, encogiéndose de hombros-. Tanegashima en estas fechas es el mejor sitio y sigue siendo lo suficientemente tranquilo… Aprovechad y quedaros unos días más de vacaciones de verdad. Yo, es lo que pienso hacer.
- Pero si tú vives más tiempo aquí que en Tokio…
- Ya, pero me quedo de vacaciones, muchas gracias…
Se rio por la contestación de él. volviendo a mirar hacia la fotografía.
- Y también te digo, si yo estuviera casado con – dio un ligero toquecito sobre el borde de la tableta, señalando así a la pelirroja – alguien así, aprovecharía para hacer un poco más de turismo por las playas menos céntricas. Así, como idea de alguien que lleva mucho más tiempo viviendo aquí…
Levantando la vista hacia él, la única respuesta que le dio fue empezar a reírse. Sin duda no necesitaba que nadie le diera esas ideas, pero no iba a hacer ese comentario en voz alta. Despidió a Katsu cuando lo vio irse, volviendo a centrarse en el correo, buscando entonces el texto.
"Si esta era tu venganza por lo del año pasado, estamos empatados. Pero yo que tú tendría cuidado, porque tengo mucho tiempo libre y a lo mejor me estoy dedicando a conspirar en tu contra para cuando vuelvas.
Se me están haciendo eternos los días, especialmente ahora que cada vez queda menos para que estés con nosotras. Te echo mucho de menos, me tienes muy mal acostumbrada… He intentado hacer ese arroz que tanto me gusta cómo haces y no me queda igual… Más te vale volver pronto…
Muchas gracias por traerme a mis padres, no te puedes imaginar la ilusión que me ha hecho y lo contenta que se ha puesto Aiko al verlos… Llevo días pensando en que era mejor que no te hubieras acordado de este día, estando donde estás. Eso no se vale, traidor… "
Sonrió abiertamente, entretenido por lo que acababa de leer. Por suerte aquello de los correos electrónicos le había hecho más llevadero el estar alejado de ella. Aunque solo fuera una vez al día, poder hablar con los suyos, ayudaba bastante. Volvió a buscar al fotografía quedándose mirando hacia las que en ella salían.
- Papá… ¿En serio? Ya tuve esta conversación con Hiroaki para que ahora vengas tú a traerle juguetes nuevos a Aiko. Estuvieron aquí Haru y Andrew y hace solo un par de días que vino Mimi… No tengo sitio ya…
Sora cruzó los brazos bajo el pecho, intentando ponerse seria. Toshiko se había ofrecido a bañar ella a Aiko, la cual había llegado a casa en condiciones dignas de irse directa a ella. Giró la cabeza cuando escuchó a su madre hablar con la niña en el baño, quedándose distraída unos segundos.
- Ya sabe que papá no está – se acercó hasta la puerta-. Así que tiene que ser buena con la abuela… ¿a que sí cariño? ¿A que sabes que papá no está y vas a ser buena con ella?
Los ojos de Aiko se quedaron fijos en su madre, escuchando atenta sus palabras, dejando de revolverse entonces. La pelirroja sonrió, acercándose hacia ella para darle un toquecito en la nariz, dejando así que su madre se asegurase de la temperatura del baño.
- Ya verás que bien, cielo… Oye – empezó a quitarle la ropa con intención de echarla a lavar-, ¿le has dicho a la abuela dónde está papá?
Toshiko giró la cabeza, confusa, quedándose mirando hacia ellas, encontrándose ya con que Sora había terminado de desvestirla y se acercaba con ella en brazos. Aiko, quien estaba aún mirando hacia su madre, parecía muy atenta a lo que le decía, acabando por echar la cabecita hacia atrás, mirando en dirección a la ventana, hacia arriba.
- ¿Está ahí papá? Pero va a volver enseguida, ya lo verás. Ya cuando venga vas a tener que darle un besito de esos que sabes dar tú de bienvenida, ¿eh?
- Pa… Papá – articuló por fin la palabra, consiguiendo que su madre sonriera ya que era lo que había estado intentando conseguir desde que se había acercado a ella.
- Sí, papá – sonrió, inclinándose para darle un beso en la frente. La pelirroja levantó la vista hacia su madre, la cual estaba mirando hacia ellas, tendiéndole entonces al bebé-. ¿Qué? Mi trabajo me ha llevado… Lo medio decía antes de que Yamato se fuera…
- ¿Ya habla algo? – preguntó Haruhiko llegando hasta la puerta, observándolas.
- Muy poca cosa… Pero papá sí que lo dice. Y como es muy lista ha aprendido a que está allí – señaló hacia el cielo de nuevo, para que la pequeña la viera-. Pero va a volver con nosotros enseguida…
- Pobre Yamato… Eso cuenta como conspiración en su contra. Cuando llegue a casa y le vaya aquí Aiko con esas vas a tener que levantarlo tú del suelo…
- Bueno, a Hiroaki fue a buscarlo andando. O al menos todo lo que pudo antes de caerse de culete… - se encogió de hombros.
Toshiko se echó a reírse automáticamente al ver la cara de su marido de fondo, decidiendo que era mejor idea coger a su nieta y meterla por fin en el agua. Sora, tardó unos segundos más en girarse hacia su padre, encontrándoselo con la cara de turno.
- Venga ya, ¡papá! Esa guerra que os traéis entre vosotros tiene que terminarse de una vez avisado quedas…
AnnaBolena04: ¿alguien decía algo de una foto a modo de venganza? Pues ahí está, el pobre hombre babándose encima y para encima con testigos jajajajajaja Y si el pobre testigo supiera lo que de verdad se dedica a hacer el rubio con su pelirroja por las playas menos turísticas seguro que se escandaliza porque el "rancio" ese saliera por ahí...
Y el drama de Haruhiko parece que crece porque se ha enterado que los primeros pasitos de Aiko fueron para ir a buscar a su otro abuelo... Si es que el drama tiene pinta de que vaya a ir yendo cada vez a peor. Pero bueno, por ahora puede vengarse mandándole fotos con ella enredando por la playa, que todos creemos más que capaz al serio y digno profesor.
Y parece que Gabumon ha conseguido engañar a alguien más para que le dé mimos sin tener que esforzarse demasiado. Ahí se debe de haber pasado la tarde él solo con Mai y la chica nueva del equipo a ver quién de las dos se entretiene más sobándolo un rato. Que él sin duda alguna no se va a quejar. La pena es que no tenga a quien sacarle comida de la que le gusta a él..
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: medio medio... El catarrazo parece que lo he cortado, pero no anda la cosa tampoco para tirar cohetes. Peor sí, es lo que tú dices, entre los cambios de temperatura tan drásticos que estamos teniendo y que los nenes ya empiezan a contagiarse los unos a los otros, pues detrás vamos los profesores. Si que tengo a todos los del mismo cole pochos con lo mismo...
Normal, porque además sabía que si él no se acordaba de la fecha era porque para esas cosas no parecía estar demasiado atento. Ella vivía contenta pensando que al menos se le iba a pasar el día y no se iba a poner de morros por no estar en casa con ellas... Quién le iba a decir por dónde le iba a salir. Por lo menos parece que le ha contestado con una jugarreta de buen nivel y que el pobre Yamato debe andar por la estación espacial fangirleando por los rincones con la foto que le acaba de llegar. Y no es para menos, claro.
Mai la pobre mujer yo creo que sí que tiene que estar algo más... especialita con todo. Por un lado no tiene a la nena en casa esperándola, pero en su caso más que en el de nadie, es a la más que le tiene que doler el cambio de rutina de trabajo. Que sí, que se queda como instructora, pero evidentemente aterrizar una nave... puede que no lo vuelva a hacer más. Pero bueno, por cómo es el personaje y cómo se ha ido manejando la situación, seguro que se acaba adaptando y asustando gente igualmente.
¿Qué tal vas con las opos vecina? Espero que bien que será por tiempo y seguro que la cosa es hasta llevadera a estas alturas de la vida... A mí me han llamado para otro trabajo que podría mezclar con el que ya tengo, pero mira... No quiero acabar loca, así que a no ser que me ofrezcan muy buenas condiciones pueden ir explicándose a sí mismos las asignaturas...
¡Un bico grandote!
Beyond an Epic Night: la app es un ser maligno que esconde las cosas, deberías de saberlo ya. Y la página hace tantas tratadas como ella cuando la dejas... Así que vete tú a saber qué habrá hecho. La cosa es que nos tienen manía a todos ya, es mi mejor conclusión jajaja
Mai lo tiene más que calado. Si te fijas, a lo largo de varios capítulos ha hecho lo mismo. Cuando los saqué en un FB era ella la que le traía el café para poder seguir estudiando, cuando llegó un día al trabajo tarde y sin desayunar fue ella la que le dejó algo de desayuno en la mesa... Y hay múltiples referencias a ella queriendo llevárselo con ella y Arata a casa cuando aún estaba en modo "odiar al mundo". Si es que debe de tenerle aprecio y todo jajajaja
Y la foto ha ido hacia el espacio a modo de venganza por el ataque tan gratuito que ha recibido la pelirroja. Puede que se haya ahogado él solo en las babas, y no sería para menos. Sobretodo si ya lleva unos cuantos días fuera de casa y tiene un mono de estar ya con ellas que no puede más. La pelirroja nada, ella dice que solo lo echa de menos por la comida, está claro jajajaja
¡Un besazo!
