- Es que no me puedo creer que… Venga ya, ¿qué narices estáis haciendo aquí? – totalmente confusa aún, se incorporó, mira así hacia ellos, cogiendo a Daigo en brazos con ella-. No me lo puedo creer.
Sora volvió a quedarse mirando hacia ellos. Era incapaz de asimilar que hubieran aparecido de repente allí, en medio del paseo, porque sí. Aquella isla no estaba al lado de Tokio, suponía algunas horas de viaje y… Le había dicho repetidas veces que no podía ir porque tenía trabajo.
- ¿No lo conoces ya? – Koemi se encogió de hombros-. ¿De verdad no te esperabas algo así? Todavia tuve que reñirlo yo el otro día por decirte que tenía un viaje de trabajo… No estaba demasiado de acuerdo con que el día del aterrizaje estuvieras sola – sonrió mientras que hablaba, entretenida por las caras que estaba poniendo ella-. Y yo tenía unos días acumulados, así que hemos aprovechado. Algo decía que no podía ser que se las hubiera arreglado Mimi para venir y él no.
Taichi se giró hacia ellas, quedándose mirándolas, todavía con Aiko en brazos. La pequeña se había quedado abrazada a él contenta de haberlo visto, alejando su cabecita de él para poder mirar hacia Koemi, buscando que ella también le dijera algo.
- ¿Y tú qué? – sonrió, acercando la mano a la mejilla de ella-. Vaya bien que te lo tienes que estar pasando en esta isla, con la playa al lado ¿eh?
- Uy, no le hables de la playa o no habrá quien la saque de ahí. Tenemos una al lado de casa y se pasa las tardes por ahí enredando siempre que puedo yo… Aiko vas a tener que enseñarle a Daigo las tortuguitas que tanto te gustan.
Posó al pequeño en le suelo, aprovechando que Taichi había lo mismo con Aiko para que pudieran jugar tranquilamente ante la mirada de Biyomon. Divertido entonces por la cara de la pelirroja, se quedó mirando hacia ella.
- ¿Qué? ¿Has visto un fantasma? Ya sé que estoy más blanco que tú, pero oye, no todos nos fugamos de vacaciones al sur…
- ¿Cómo se te ocurre aparecerme de la nada? ¿Y la llamada de antes?
- Pues acababa de llegar desde el aeropuerto y estoy en un viaje muy importante. Y ya te digo yo que por la cara de tonta que sigues teniendo todavía ahora, bien merecido que es el viaje. Y así de paso le pego un buen susto a ese rubio tuyo cuando llegue, que seguro que no espera con que haya venido yo también a recibirlo.
- ¿No le has dicho nada?
- No – sonrió más -. A nadie. Así que nos hemos venido de vacaciones al Sur unos días. Y no, no nos vamos a quedar contigo, tranquila. Ya nos hemos buscado dónde quedarnos. Así que tranquila.
La pelirroja negó con la cabeza, escuchando sus palabras, perpleja aún. Solo en el momento en el que fue capaz de asimilarlo, volvió a mirar hacia ellos.
- Sois lo peor, los dos – miró hacia Daigo-. ¿Y tú qué tal en el avión?
- Se ha portado de maravilla, ha estado muy entretenido por el vuelo, mirando por la ventana. Ha dado más la lata el padre, no te vayas a creer…
Riéndose al ver como Taichi automáticamente ponía los ojos en blanco por el comentario de Koemi, volvió a observarlos, más bien como si estuviera intentando convencerse de que no se los estaba imaginando. Desde que había viajado al sur no había salido de una sorpresa para meterse en otra, fuera del frente del que fuera. Le había llegado la noticia del cambio de puesto de trabajo de Yamato, las visitas de sus padres y amigos. Más allá de lo mucho que le gustase el lugar y el ambiente de aquella isla, cada vez iba coleccionando más y más buenos recuerdos allí.
- Yo creo que te ha dado mucho el sol esta temporada, ¿eh? Te veo menos rápida que de costumbre… ¿O te ha pasado algo que te haya dejado demasiado confusa? – bromeó su amigo.
- Déjame en paz… - adelantándose por fin hacia él fue directa a abrazarlo.
Sin duda le había hecho tiempo atrás alguna jugarreta de ese estilo mientras que estaba estudiando fuera, pero era tiempos diferentes, ya que ambos eran estudiantes y en vacaciones tampoco tenían gran cosa más qué hacer.
- Si no viene a vigilarte a ti, a recibir a Yamato y a ver a Aiko le da un mal… - dejándoles un poco de tranquilidad, Koemi avanzó unos pasos, centrándose más en los niños que estaban jugando tranquilamente siguiendo a Biyomon.
Entretenido por la tardía reacción de ella, siguió con la mirada a su esposa hasta que se alejó de ellos. Se centró de nuevo en su amiga, observándola así desde más cerca, apretándola ligeramente contra él.
- No tengo nada que decir de la acusación que acabo de recibir… - sonrió cuando levantó la cabeza hacia él, sin haberse separado aún-. ¿Qué te parece la sorpresa?
- Eres un idiota…
- No me dices nada nuevo – amplió su sonrisa-. Vaya morena que estás, ¿eh? Ya veo lo mal que lo estás pasando aquí… A la que no veo que haya cogido nada de color es a la niña.
- La niña ha salido al padre hasta en eso… Y la tonelada de protector que le echo cada vez que salimos a la calle tan siquiera creo que tiene algo que ver… No quiero que se me queme.
- Suena lógico, sobretodo sabiendo de dónde se ha sacado la genética – divertido, desvió la mirada hacia Aiko unos segundos-. ¿Estás ya bien tú?
- ¿Yo? Yo no puedo estar mejor…
- Ya veo cómo echas de menos al pobre Yamato, ya se lo diré yo… - bromeó-. Se te ve bien, tienes razón. Las últimas veces que te vi en Tokio aún estabas hasta algo más blancucha de lo normal. Aunque claro, de vacaciones en la playa desde hace un par de meses… Eso resucita a cualquiera.
- No lo has podido decir mejor – se separó ligeramente de él cuando soltó algo más el abrazo sobre ella-. La verdad es que no te lo voy a negar… Estaba bastante… floja cuando llegamos, pero incluso antes de que Yamato se fuera ya estaba mucho mejor.
- Bueno, supongo que un sitio tranquilo, con buen clima y esa señorita como compañía deben de ser una buena terapia para cualquiera.
- Bastante buena… Y también las buenas noticias – ladeó la cabeza, mirando hacia él al verlo poner caras raras-. ¿No te lo habíamos dicho? Van a cambiar a Yamato de puesto…
- ¿De puesto?
- Sí… Es el último viaje al espacio…
- ¿Cómo?
- Pues resulta que le toca ya y además han cambiado de puesto a jefe o… Lo que sea que es Hideki, así que se va a encargar él de lo que él hacía.
- ¿Lo han ascendido?
Sorprendentemente, no supo qué responder a la pregunta de él. Era algo de lo que no se había preocupado tan siquiera. No era la parte que le interesaba de aquella noticia, y, por lo que había hablado con Yamato, él tampoco lo tenía demasiado claro. Como respuesta, se limitó a encogerse de hombros.
- Parece ser. Pero… yo creo que trasteando tranquilamente en el edifico de Chofu se acabaron los riesgos y… El miedo a que pueda a volver a pasarle algo gordo. Ese se acabó…
Perplejo, no pudo más que observarla sorprendido. Aquello que acababa de decirle, seguramente estuviera directamente relacionado con la mejoría tan drástica que notaba en ella en todos los aspectos. La había visto los días antes de la anterior vuelta a la Tierra de Yamato y sin duda, aquello era como la noche y el día.
- Me alegro… me alegro muchísimo – sonrió-. Tanto por él, como por ti, como por esa señorita que ahora ha decidido que me llamo "Chi".
- "Chi" – repitió ella, entretenida, girando la cabeza hacia la pequeña-. A lo mejor es que te ha echado de menos. Fíjate tú, ¿quién te iba a decir que una minicopia de Yamato te iba a echar de menos a ti?
- Perdona, la versión en tamaño grande de ella no puede vivir sin mí. Creía que ya lo tenías asimilado.
Gabumon se asomó por detrás de Yamato, el cual estaba terminando de revisar algunos datos junto con uno de los compañeros europeos completamente centrado en su trabajo. Era una cara conocida, haciendo coincidido varias veces por motivos laborales. El digimon no estaba entendiendo ni una sola palabra de lo que decían, limitándose únicamente a mirar uno y otro entretenido.
- Me cae bien Naori – dijo de repente cuando se giró hacia él al termino la conversación.
- ¿Eh? – tardó unos segundos en centrarse, sujetando bien lo que tenía entre las manos para que no saliera flotando-. ¿Por qué? ¿Ya has encontrado a alguien nuevo a quien chantajear para que te use de peluche? Vale que le saco unos… ¿10 años? Pero creía que te iba mejor con Aiko…
- ¿Has terminado ya?
- Sí, tengo que ir a añadir todo esto a los archivos, pero sí… ¿qué quieres?
- ¿Me dejas la tablet?
Echándose a reír automáticamente, le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera y poder dejársela encendida y desbloqueada. Una de las mayores motivaciones que empezaba a tener para volver a casa era para dejar que el digimon estuviera tranquilo y a gusto en casa con su familia. Jamás se habría imaginado verlo en esa situación y, aunque le daba pena, le gustaba mucho el significado que aquello tenía. Estirándose para coger la tableta y desbloqueándola simplemente con el dedo, habiendo aprovechado aquellos días para configurarla algo más, se la tendió.
- No me aniquiles la batería, que luego a ver qué hago yo… - riéndose al ver como no tardaba en desaparecer con ella en su compartimento, fue a terminar de dejar todo lo que traía con él.
Apenas quedaba nada para la vuelta a casa. Aquellos días se le estaban haciendo completamente eternos. La cercanía del regreso hacía que todo pasara más lento. Eran sus últimos días en el espacio y lo único en lo que podía pensar era en lo mucho en lo que le apetecía estar de nuevo en casa. En tener a Aiko durmiendo la siesta echada sobre él o en levantarse por la mañana y cruzarse con Sora habiéndole robado algo de ropa porque de repente le había entrado frío.
Recordaba perfectamente la época en la que solía enfadarse con el mundo en fechas como aquella, en las que no quería volver a casa. No quería volver a la nada. Mientras que estaba en el espacio, estaba en su elemento, haciendo lo que le gustaba. En la Tierra tenía nada que le mereciera la pena, no al menos en dónde vivía. ¿Cómo iba a querer volver? Ahora contaba los segundos para poder volver a pisar por casa.
Sonrió, sin darse cuenta, ante ese pensamiento. Simplemente por ser capaz de tener ese pensamiento muchas de las cosas que habían pasado sabía que merecían la pena. Se acercó hacia una de las pequeñas ventanas, observando desde allí la vista que ofrecía. Siempre le iba a parecer completamente espectacular, pero no merecía tanto la pena. Ahora lo entendía.
- ¿Se puede saber dónde has metido ya los planos? – Takao protestó, pasando por el pasillo por el que él había llegado, reclamando su atención sin entender de qué planos le hablaba.
- ¿Yo? Mira a ver dónde los has puesto tú, inútil – Katsu contestó, apareciendo por detrás de él, ninguno de los dándose cuenta de que estaba él allí-. Yo no he estado tocando los planos.
- No, he estado abanicándome con ellos antes… No te digo.
- No sé si quiero hacer esta pregunta o no, pero… ¿qué narices habéis perdido? – se hizo notar, tras entender que no hablaban con él, sino entre ellos.
- Nada… Unos planos que estábamos revisando para unos nuevos diseños. Y yo no he perdido nada, ha sido el inútil este.
- Ya, claro… El inútil soy yo. Takao no me toques las narices…
- Madre mía… ¿podéis explicarme cómo fui capaz de sobrevivir cosa de año y medio en el primer viaje a Marte con vosotros dos de fondo así todo el día? – puso los ojos en blanco.
AnnaBolena04: la neurona de la pobre pelirroja sigue en estado críticos y sin muchas esperas de ser recuperada en ningún momento. La pobrecilla se ha quedado que no termina de entender cómo ha llegado allí Taichi y en tan buena compañía, ni siquiera una vez que se ha apoderado ella de Daigo. Y el pobrecito embajador ya se da por contento, y normal, porque uno no llega todos los días y viene Aiko a saludarlo llamándolo "Chi"... Posiblemente le toque a Koemi otra vez tenerlo detrás de ella con el drama de que quiere una nena para ellos también... Y normal, con la que tiene más a mano, es más que normal que le entren las ganas.
Y al rubio lo tenemos vigilando a otro tipo de nenes. Si es que quien diga que se aburre miente, porque no deben de pasar ni dos minutos tranquilos sin que las crisis de todos los matrimonios que hay por ahí les amenicen el viaje al resto. A saber qué plano habrán perdido y dónde estará. Yo como poco apuesto a que está en la Tierra encima de la mesa de alguno de ellos dos jajajajaja
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: si ya sabía yo que te iba a matar con semejante capítulo jajajajaja Me iba muriendo yo cuando lo escribía, y, es que , sin duda, no es para menos. Que Aiko anda suelta por el mundo llamando a la gente como le apetece y a Taichi le ha tocado "Chi". Pues normal que ese pobre hombre se muera del ahfaljfafhlafjhlafla con semejante recibimiento que ha tenido. Ahora espera que Yamato pille a Aiko llamándolo Chi, verás quién va a empezar a llamarlo así también jajajaja Además, me ha hecho gracia el otro día que me di cuenta, porque es la parte del nombre de Taichi que no nos usaron a nosotros con el doblaje.
Sora la pobre sigue flipando que se le hayan presentado allí. Si es que ir a verla es la excusa perfecta para unas minivacaciones en la playa en esa época del año, eso no lo va a negar nadie. Y seguro que ha sido uno de los alicientes del viaje. Aunque, sin duda, el más importante era no dejar a la pelirroja sola por la isla el día del aterrizaje. Que a ver, ya tiene mucho más trato con los que se han quedado en tierra, pero no son Taichi, creo que ya entendemos todos la extensión de esa palabra.
Y Yamato pues haciendo de niñero por el espacio, que ya verá cuando vuelva a casa y se encuentre a su querido marido, que seguro que lo ha echado de menos todos estos días sin poder tirarse de los pelos en condiciones con él, que no lo ve desde hace unos meses ya y eso no puede ser.
Pues... mira, el catarro se ha quedado en algún que otro estornudo por ahí, pero poco más. Por suerte lo he podido cortar. Ahora lo malo es que estoy en una de esas semanas horrorosas con clases por todas partes y hasta debajo de las piedras... y la semana que viene empiezan exámenes. No quiero ni acordarme del tema... ¿Tú qué tal? Espero que aprovechando el fin de semana para descansar de tanto estudiar jajaja
¡Un bico grandote!
Beyond an Epic Night: le han aparecido dos Taichis, además jajaja Uno en versión grande y el otro en versión portátil jajajaja Pobrecita, ella que estaba toda distraída con Aiko y de repente la han atacado. Al menos la nenita la defiende y le devuelve la saturación mental a su padrino empezando a llamarlo Chi. Que yo me la imagino ahí sentadita diciéndolo y tiene que ser para comérsela jajaja
Yo en vez de dedicarme a crear Mary Sues y Christians Grey me dedico a idealizar niños en versiones útiles para la vida y no porculeras jajajajaja Va a ser la seña de identidad, ya verás tú xD
¡Un besazo!
