Yamato se quedó mirando hacia la nada, entretenido, haciendo tiempo simplemente mientras que esperaban la confirmación. Hacía un rato que Hideki había informado de que estaban teniendo problemas en el aeropuerto y que aún no habían podido confirmar la entrada con el cielo despejado.

Estaba más cansado de lo que debería, habiéndose quedado la noche anterior más tiempo despierto del que debería. Como todos aquellos días se había echado en la cama junto con Gabumon y había estado viendo las últimas carpetas que le habían quedado sin ver. Sin embargo, cuando el digimon se había dormido, él mismo había vuelto a su propio compartimento y había terminado encontrando una de las carpetas que sin ponía de título "Abrir solo antes de volver a casa". Y, sin duda, era la mejor advertencia que había recibido en todo el tiempo que había estado fuera.

Cuando había abierto la carpeta, tampoco se había encontrado demasiado dentro, simplemente una pequeña nota dentro de un documento de texto en el que únicamente decía que esperaba que hubiera hecho caso al título o sino que él solito se iba a aguantar. No había podido evitar reírse con aquello, sonaba como una verdadera amenaza. Lo siguiente que pudo encontrar fue, como hacía mucho tiempo atrás, una fotografía de una bolsa de pequeño tamaño. De ella se podían ver salir algunos trozos de tela, los cuales podrían ser perfectamente unos tirantes.

A aquellas alturas de su vida, había aprendido a reconocer algunas marcas de ropa y, sin duda, sabía cuál era aquella que decoraba la bolsa, en la cual venía pegada una post-it en la que ponía que no eran tan malos los de los envíos online. Echándose a reír, sin duda se le ocurrían unas cuantas ideas de lo que podría encontrarse ahí dentro, agradeciendo que no hubiera absolutamente nada más. Había cosas que prefería ver en directo…

- Creo que prefiero no saber qué haces con esa cara… - le dijo Mai, devolviéndolo así a la realidad.

- Nada… Pensaba en mis cosas – giró la cabeza hacia ella-. ¿Tanto tráfico hay hoy en Tanegashima? Esto es lo que pasa cuando viajamos en temporada alta…

- Ya, ahora cámbiame el tema… - se echó hacia atrás en la silla, quedándose más relajada, mirando hacia él-. ¿Tienes ganas de volver?

- Demasiadas…

Los ojos de Yamato volvieron a enfocarla. Sin duda se moría de ganas por volver a casa. La vez que habían estado cinco meses fuera había sentido aquella sensación también, pero no de forma tan intensa. Estaba completamente seguro que ella estaba igual que él y que lo entendía mejor que nadie.

- Además… Yo ya empiezo a estar cansada de tanto flotar por ahí... Tengo ganas de volver a casa, caminar como una persona normal… Todas esas cosas.

- Ya… Es más, ¿pegaste ojo anoche?

- ¿Por qué?

- Porque hoy por la mañana en el desayuno tenías una cara de muerta que no podías con ella…

- Gracias, tú también eres muy bello y hermoso recién levantado de la cama, maravilla rubia… - puso los ojos en blanco-. Dormir… dormí bien, pero me desperté muy temprano – se encogió de hombros-. Te digo yo que mi cuerpo está en huelga contra esa comida…

- ¿El tuyo solo?

Ambos se distrajeron automáticamente al ver como en la pantalla aparecían por fin las coordenadas que necesitaban para poder volver a casa. Parecía que por fin se había acabado la espera.


- ¿Segura que estás bien?

Taichi había aprovechado un momento en el que se habían quedado a solas, acercándose así a su amiga cuando vio que se le caían los juguetes de Aiko que traía al suelo. Fue tras ella, agachándose así él para recogerlos por ella, posándolos encima de la mesa.

- Para ser yo en un momento como este, te digo yo que estoy todo lo bien que podría estar – ni siquiera se molestó en negar la evidencia y menos con él.

- Eh – tiró de ella, dejando las manos posadas en sus hombros-. No te quiero volver a ver tan histérica como aquella vez, ¿de acuerdo? No tienes que preocuparte de nada… Y cuando te quieras dar cuenta ya lo vamos a tener por casa con alguno de sus dramas.

- Si ya lo sé… Pero, ¿qué quieres que le haga? Es superior a mí ponerme así.

- ¿No me habías dicho que el despegue lo habías llevado bien?

- Sí, claro. Lo llevé todo lo bien que pude. Además, Aiko se asustó con el ruido y se me echó a llorar… Así que me distrajo del todo y cuando me quise dar cuenta ya había pasado todo.

- ¿Tengo que echarme a llorar yo?

Sin haber visto venir ese comentario, se le escapó la risa automáticamente por la tontería que acababa de escuchar. De Taichi tenía que venir sin duda, y aunque sabía que seguramente lo había hecho para distraerla, había surtido perfectamente efecto.

- Anda… Ya te recojo yo las cosas de Aiko. Venga, vete a vestirte o lo que sea que tengas que hacer para irte a buscar a Yamato y ya me encargo yo de lo demás…

- Taichi… El aterrizaje es en nada si es que no está siendo ahora mismo. No lo van a soltar hasta dentro de algunas horas, puedo sobrevivir. No me voy a poner en la puerta de la sede a hacer guardia.

- Perdona que te lo diga, pero te creo más qué capaz…

Riéndose, hizo igualmente lo que había dicho, encargándose él de coger las cosas de Aiko para poder dejarlas en su sitio. Vigilando a Sora por el rabillo del ojo, dio un par de vueltas más antes de acabar girándose hacia ella y mirarla de frente.

- Todavía no me has contado qué tal el aniversario…

- ¿De verdad quieres que te cuente detalles precisamente de eso? – intentó relajarse, sonriéndole de forma significativa.

- Oye, sería toda una novedad ya que normalmente no hay forma humana de escucharte decir ni medio comentario mal sonante…

- Con ese cuento a quien te crea, Yagami. Que si se me ocurriera hablar ahora mismo te tendría montando el drama por casa diciendo que no quieres saber nada de nada… Así que confórmate con saber que su regalo ha sido conspirar a mis espaldas para dejar listo, en la nueva casa, mi nueva zona de trabajo personal…

- ¿Lo has dejado decorar algo a él?

- No… Lo hizo sin que yo supiera nada y… No nos engañemos, le pidió ayuda a Haru para lo que yo pudiera necesitar, pero… Me dejó una foto de ello y no pude verla hasta la noche del día que se fue.

- ¿Y tú qué tal con las fotos? – sin duda, había colaborado en poder enviarle a su amiga algunas de las peores fotos que tenía con Yamato, había sido un buen entretenimiento para un par de noches.

- Creo que soy una traidora y que ya buscaría la forma de devolvérmela… - sonrió, divertida-. Yo creo que les ha gustado.

- ¿Les?

- A él y Gabumon… Como había muchas fotos de la niña…

- Ah, claro. Se me olvida que vosotros dos tenéis dos digimon peluche-niñeros.

- Tendrás tú queja alguna de Agumon precisamente…

- Claro que no… Pero no es muy útil precisamente en los mismos campos que los otros dos…

Riéndose de nuevo, negó con la cabeza, acercándose entonces hacia una de las ventanas, levantando la vista hacia el cielo. Sabía a lo que se refería su amigo. Agumon era mucho más un compañero de juegos y trastadas de Daigo que lo que jamás serían Gabumon y Biyomon, especialmente el primero. Pero conociendo al padre del niño no había forma de poder esperar otra cosa.

Los pensamientos desaparecieron de su cabeza cuando pudo ver como, de repente, aparecía en su campo de visión una estela mucho más brillante que las que solían dejar los aviones, siguiendo un rumbo que tampoco era el del aeropuerto. Automáticamente pudo sentir como su estómago se revolvía notando como si hubiera recibido un golpe. Aquello era lo que Arata le había dicho un rato atrás.

- ¿Qué te pasa? – Taichi se acercó hacia ella al haberla visto quedarse en silencio, colocándose a su lado.

No tardó en ver lo mismo que ella, siguiendo la estela brillante en el cielo, curioso. Bajó la vista hacia su amiga, decidiendo que en aquellos momentos era mucho más importante estar pendiente de ella que de lo que pasaba más allá de la ventana. Pasó un brazo en torno a ella, dejándola quedarse tal cual estaba con la vista levantada hacia el cielo.

- ¿Ves? Ya lo tienes de vuelta – le dijo, no pudiendo evitar apretarla ligeramente contra él al notar como un escalofrío la recordaba-. Tranquila. Es la última vez. Tú céntrate en eso y ya verás cómo se te pasa…

Escuchó un leve sonido saliendo de los labios de ella contestando afirmativamente a sus palabras, sin ser capaz de alzar más el tono. No puso más que sentir algo de pena por ella intentando imaginarse lo mal que lo podía estar pasando y que lo habría pasado las veces anteriores. Pero, ¿qué otra cosa podría decirle? ¿Qué podrían hacer ellos? Absolutamente nada.

Levantó la vista hacia el cielo de nuevo, dándose cuenta de que la estela había desaparecido dando por sentado que, posiblemente, a las velocidades a las que se podían mover los transbordadores, ya estarían en tierra firme. Sintió como los dedos de ella se había cerrado en torno a su camiseta, como si buscara algo que apretar y a lo que agarrarse.

- Sora, ya está, tranquila… - podía notar que estaba tan nerviosa que temblaba incluso, apretándola algo más contra él-. Ya está…

No pudo evitar sentirse mal por ella al verla así, pero ¿qué otra cosa podían hacer? No era algo que su amiga pudiera evitar y sabía que era algo totalmente condicionado por el miedo a que se volviera a repetir algún problema. Por lo que le había contado Yamato, la vuelta, una vez que estaban dentro del propio planeta, era más o menos lo mismo que un aterrizaje en avión. Pero tanto él como ella sabían qué era lo que provocaba que no lo pudieran ver con los mismos ojos.

Escuchó pasos acercarse, viendo que Koemi se había acercado hasta donde ellos estaban. Cruzó una mirada con ella, viendo que traía con ella a la pequeña Aiko, al cual no se estaba enterando de nada y estaba totalmente tranquila mirando hacia unos y otros.

- Eh – le dijo a la pelirroja-. Tenemos visita…

Viendo como levantaba la cabeza, interrogante, sonrió al ver como la expresión de su amigaba cambiaba de repente al enfocar a la niña.

- Alguien estaba empezando a echar de menos a su madre y hubo que traerla a ver si la encontrábamos… - caminando hacia ellos, se acercó para poder dejar que Sora la cogiera.

- ¿Estabas buscándome? – intentando relajarse, alargó los brazos hacia la niña, separándose entonces de Taichi-. ¿Ya te ha aburrido de jugar con los demás?

Cogiéndola contra ella, distrayéndose así, espero a que la pequeña se agarrase tomándose unos segundos para acariciarla con cuidado, notando como dejaba su cabecita apoyada en su hombro, mirando desde ahí a Taichi al haberse quedado cerca de ellas.

- Menos mal que eres demasiado pequeña para saber por qué tu madre no tiene un solo pelo del cuerpo sin estar de punta ahora mismo – le dijo agachándose para poder observarla, dándole un ligero mimo en la nariz.

- Y no sabes lo que me alegro. Cuando crezca no va a tener ni la más remota idea de lo que es esto…

- Sora, tampoco la iba a tener dudo mucho que le fueras a contar por qué…

- Cállate, ni lo digas – negó con la cabeza, girándose hacia la ventana-. Mira cariño – señaló hacia el cielo-. Ya tenemos a papi muy cerca…

Retrocediendo hasta quedarse al lado de Koemi, Taichi se quedó mirándolas. Entendía el nerviosismo de Sora porque, por desgracia, lo compartía. No a los niveles de ella, pero era capaz de pensar que si él mismo notaba algo dentro que le decía que, sin duda, no podía olvidarse tan fácilmente de aquello… Con un bebé en brazos que esperaba a su padre en casa tenía que ser un infierno cualquier pensamiento.

Pasó un brazo en torno a la cintura de Koemi, sin darse cuenta tan siquiera, dejando la vista también el horizonte, viendo como finalmente la estela de luz desaparecía del todo. Seguramente, ya estuvieran en tierra.


AnnaBolena04: actu a las carreras para irme a ver a las fieras esas que tengo por alumnos. Hoy solo te diré que tengo la garganta algo tocada del plan en el que estaban ayer y de la de veces que hubo que llamarles la atención por salvajes. Yo es que los echaba a todos y me quedaba tan contenta, oye. Un día va a haber más fuera del aula que dentro.

Y parece que el grupo más serio de la JAXA ya está en la Tierra y que es solo cuestión de tiempo que vuelvan a estar en posesión de sus respectivas nenas. Seguro que van a estar las dos más que contentas porque hayan vuelto a casa, y ya veremos las reacciones al ver la que se ha formado para recibirlos a todos jajaja Para Yamato, sin duda, idéntico a otros viajes que ha hecho, eso sin duda alguna. El pobre hombre y los contrastes que tiene ahora parecen de dos vidas totalmente diferentes.

Hoy contesto rápido y cortito porque sino no me va a dar tiempo. ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: pues mira... te lo resumiré en que la cosa está muy mal y estamos en octubre. Las horas las tenemos todas controladas porque como les llevamos control de asistencia, siempre quedan reflejadas jajajaja Pero vamos, es que es de risa que con subida de horas haya tenido que hacer extras, no tiene sentido. No sé de aquí a enero cómo andará el patio, si los habré tirado por la ventana o me habré dado a la fuga yo... No lo sé, porque ayer me tocó hacer la hora de más y con el aula tan llena que tuve que pedir otra desde primera. Luego me riñe el dentista porque dice que me estreso...

No lo decía por celos una vez que los conociera ante la idea de que solo fueran amigos y ya está. Sino porque precismente, al principio, cuando no estaba acostumbrada o incluso no había nada serio con Taichi tenía que alucinar con el comportamiento que podian tener. Especialmente cuando Sora era la que estaba estudiando fuera y de repente volvía y cualquiera los separaba jajajaja Pobrecilla, luego ya asumió que ese matrimonio iba a ser de tres y luego ya de cuatro jajajaja

La reacción de Yamato al enterarse de que tiene el marido ahí es digna, tranquila jajaja Está escrita y su fusión de neurona por ello también. Y vecina, hoy contesto rápido porque me tengo que ir corriendo que sino pierdo el bus. Un bico grandote grandote.