- Es raro… Hideki dijo que me avisaría cuando llegaran – comentó Arata a Taichi, quien se había acercado hasta donde estaba él-. Aunque también puede ser que vayan con retraso y que alguien le haya encargado algo.
- Ni idea – encogiéndose de hombros, se quedó mirando hacia él-. Es la primera vez que estoy por aquí en un aterrizaje, así que me creo cualquier cosa que me digas.
Hacía ya un rato que habían podido dejar de ver la estela de luz en el cielo. Sora se había quedado con Aiko, intentando distraerse ella misma también con la niña. Era una tontería seguir nerviosa por algo que ya había pasado, de manera que había buscado algo que hacer, no teniendo demasiados problemas para encontrarlo gracias a la pequeña.
Los ojos de Taichi se posaron en ella cuando volvieron a verla salir, sonriéndose ligeramente al ver que se había cambiado de ropa.
- ¿Ya se ha quedado dormida?
- Evidentemente – contestó con una ligera sonrisa-. Es la hora de la siesta, pero creo que esta vez se han apuntado otros dos… Y quien dice dos, dice también otros dos digimon que yo me sé.
- Es un buen plan, ¿no te apetece unirte un rato hasta que os avisen?
- ¿Tengo yo cara de querer echarme a dormir ahora mismo?
- Eh, tenía que intentarlo…
Arata volvió a mirar hacia el teléfono, fijándose en que realmente era aún temprano y que estarían seguramente todavía con todos los protocolos de seguridad y las mil tonterías que siempre tenían que hacer para simplemente dejarlos volver a casa.
- Esto puede ir para largo – le dijo a la pelirroja, fijándose en ella-. Una vez me tuvieron casi hasta medianoche… Así que con calma.
Hiroaki se quedó mirando hacia su lejos, comprobando la hora y sonriendo ligeramente. A aquella hora Yamato si no había llegado estaría a punto de llegar, lo cual quería decir que dentro de unos días estarían de vuelta en Tokio.
- ¿Y tú qué le vas a regalar a Aiko por el cumpleaños? – le dijo a Dai, quien se había quedado sentado a su lado en el sofá.
- ¿Ya vuelven? – preguntó el niño, mirando hacia su abuelo.
- Claro, y tenemos que ir a estresar a tu tío para ver cuándo pretende celebrar el cumpleaños de Aiko. Ya verás lo mucho que ha crecido y lo que os ha echado de menos a todos…
- Es una pena que no hayamos podido ir nosotros a verlos también – dijo Hikari, pasando cerca de su suegro para dejar así a Reiji al otro lado-. Pero entre la publicación de la novela y mi trabajo…
- Yo creo que a Takeru le viene bien que su hermano no haya tenido todavía la oportunidad de leer nada… Fíjate lo que te digo. No tengo gana de aguantarlos montando el drama a ninguno de los dos -. Y creo que tú tampoco.
Hikari se echó a reír, terminando por posar al niño antes de quedarse mirando por la estancia en busca de los digimon, viendo que habían salido detrás de Takeru y Natsuko a la terraza.
- Mi hermano está en Tanegashima – dijo de repente-. Si no va hasta allí le da un mal.
- ¿Si? Hablé con Sora hace un par de días y no me dijo nada…
- Ya, porque se le presentó allí sin avisar. Quería darle una sorpresa y creo que hasta le dijo que no podía ir a verla. Así que tiene un buen niñero si se vuelve a poner tan nerviosa como la otra vez.
- Bueno… - alargó los brazos hacia el mayor de sus nietos, cogiéndolo para dejárselo sentado encima de las rodillas-. Por suerte es el último viaje y ya tendremos a tu tío de vuelta de seguido por aquí sin futuras escapadas del planeta.
Natsuko volvió a entrar en el salón, quedándose mirando hacia la escena sonriendo al verlos, acercándose hasta donde estaban tranquilamente, posando su mano sobre la cabeza del niño, revolviéndole el pelo con suavidad.
- Nos ha dicho Sora que ya deben de haber aterrizado, así que de noche nos llamarán – sonrió quedándose mirando hacia ellos-. ¿Queréis quedaros a cenar y así podéis hablar también con él sin que tengan que andar dando tantas vueltas?
- Pues… ¿tú qué dices? – le preguntó Hikair a Takeru al verlo entrar también tras su madre y caminar hacia ella.
- ¿Yo? ¿Cómo iba a querer yo esperar para hablar con el insoportable de mi hermano? – se rio por lo bajo, llegando hasta su lado-. Yo creo que debe de tener hasta ganas de poner gritarme, así que le hará ilusión que estemos todos aquí…
Hacía ya unos días que le había enviado por correo electrónico el borrador de su novela para que pudiera leerla. Sin embargo, no se había podido contener y le había mandado una edición ligeramente modificada en la que había metido algunos detalles un poco más privados, empezando por cierto concierto en Nochebuena. No había recibido contestación todavía, pero, o bien no lo había leído aún o había estado ignorándolo.
- Creo que prefiero no saber a qué se debe esa cara que estás poniendo… No empecéis ya a tocaros las narices el uno al otro que tengo gana de poder hablar en paz con Yamato.
- Papá, tú de lo que tienes gana es de que vuelvan de una vez para que te deje con Aiko. Que no nos la das…
- Mira, sin que sirva de precedente, voy a tener que darle la razón a tu hijo… - Natsuko, riéndose, tomó asiento al otro lado de Reiji-. ¿Qué? ¿Qué te apetece cenar a ti?
Hideki salió de la sala en la que había estado reunido, caminando por el pasillo buscando un lugar donde poder estar tranquilo unos minutos sin que nadie viniera a intentar volverlo loco. Era plenamente consciente de que había quedado en avisar cuando fueran a salir de la sede de la JAXA, pero no había tenido ni siquiera tiempo para nada.
Sacando el teléfono de su bolsillo hasta se sorprendió al darse cuenta de que no tenía ni una sola notificación. Eso sí que era extraño, ya que iban con mucho más retraso del que hubiera contado. Se quedó mirando hacia la pantalla, buscando a Arata entre sus contactos, decidiendo llamarlo directamente.
No tardó en escuchar como descolgaba, posiblemente habiendo estado con el teléfono en la mano desde que habían visto la entrada. Especialmente él, que había visto aquello varias veces, habría podido reconocerlo.
- Sí, ya están aquí. No he tenido tiempo hasta ahora para poder avisaros… - hizo una pausa, sin hacer demasiado caso a lo que estuviera diciendo él, más bien pensando en sus propias cosas y en cómo poder continuar la conversación de la mejor forma posible-. Escucha… Ha habido un problema…
Arata se había quedado fuera, distraído, pendiente del teléfono desde hacía un rato. No quería poner nerviosa a Sora, pero empezaba a pensar que estaban tardando más tiempo de la cuenta, por lo que estaba dándole esquinazo. Teléfono en mano y apoyado en la barandilla, cuando por fin había visto el nombre de Hideki en la pantalla, había respirado… Solo para volver a olvidarse de cómo se hacía segundos más tarde.
- ¿Cómo que ha habido un problema? ¿Qué problema? ¿Qué pasa? ¿Que me calme? No, no me calmo. ¿Qué narices ha pasado esta vez?
Taichi, quien había estado pendiente de él desde hacía unos minutos cuando lo había visto alejarse, se acercó al escucharlo alzar más el tono de la cuenta con aquellas últimas preguntas confuso. Sin duda, no tenía pinta de ser el típico que se alteraba por nada y algo le decía que todo aquello empezaba a retrasarse demasiado.
- ¿Cómo dices? – silencio.
El embajador no pudo más que quedarse mirando para el fijamente. No le gustaba nada, absolutamente nada lo que estaba escuchando pero tampoco iba a ser él quien abriese la boca en aquellos momentos.
- ¿Que no? Ya te digo yo que sí. Me voy para allí ahora mismo, vete avisando a quien te venga en gana – colgó el telefono sin darle tiempo al general a poder contestar, dándose cuenta entonces de que no estaba solo.
- ¿Qué pasa?
- "No me lo puede decir" – soltó de golpe-. Pero han tenido complicaciones… ¡Complicaciones las narices! Y pobre del que me vuelva a dejar en la puerta esperando noticias…
La habitual piel morena de Taichi había perdido todo el color. Aquello era lo último que quería escuchar y precisamente, estaba pasando. No tuvo tiempo a reaccionar antes de ver como Arata volvía hacia el interior de la casa.
Se había quedado paralizado, intentado procesar lo que acababa de escuchar. No habían visto nada raro a la hora en la que supuestamente tendrían que haber llegado y aunque sí que llevaban esperando un buen rato por noticias de ellos, no hubiera pensado que fuera porque algo hubiera pasado. La voz de Sora de fondo lo devolvió a la realidad.
- ¿Cómo? – fue lo único que la escuchó preguntar, reaccionando y volviendo sobre sus propios pasos para quedarse observándola-. ¿Qué acabas de decir? – pudo ver que parecía completamente confusa-. Eso no… no puede ser.
Pudo ver perfectamente que ella se había quedado completamente pálida y que apenas era capaz de gesticular ante las palabras que acababa de escuchar. Sus ojos estaban fijos en Arata, prácticamente como si esperara que fuera a desaparecer de repente aún sentada tal cual la había dejado.
- ¿Qué te han dicho? – Taichi se acercó hasta ellos, volviendo a intentarlo.
- Nada. Eso es lo que me ha dicho. ¡Absolutamente nada! Y que no sabía cuándo podían salir…
- Pero, ¿qué ha pasado?
- Un problema… Esas estupideces ya las tuve que escuchar una vez y te digo muy en serio que me importa muy poco que sean asuntos secretos o del propio Emperador…
La reacción de Arata había sido totalmente diferente a la de Sora, pareciendo haber explotado mientras que la pelirroja aún parecía estar intentando asimilar alguna de las palabras que estaba diciendo él, completamente confusa. El sonido del teléfono de ella tampoco consiguió que reaccionase, aprovechando así el momento Taichi para ser él quien cogiera la llamada.
Pudo ver que el que estaba llamando era de nuevo Hideki, decidiendo contestar con más motivo, intentando mantener la calma.
- No, No se puede poner ahora… Soy Taichi – por suerte, esperaba que lo reconociera ya que habían sido varias las veces que se habían cruzado incluso por motivos laborales-. ¿Y no puedes decirnos qué ha pasado? No, olvida eso. Lo que haya pasado ahora mismo me da exactamente igual, ¿no puedes decirme si están bien? ¿Cómo que no lo sabes?
Pudo ver por fin reacción por parte de su amiga, viendo su expresión cambiar a una asustada que jamás le había visto. No, no era cara de estar asustada, era algo mucho peor. Sora estaba completamente aterrada por lo que estaba oyendo.
- Vale, de acuerdo… Ya se lo digo yo. Gracias por llamar.
Koemi se había alejado para comprobar que los niños siguieran durmiendo, quedándose entretenida con ellos y ahora se acercaba hasta donde estaban los adultos con el ceño fruncido a punto de decirles que dejaran de montar escándalo o iban a acabar despertándolos. No llegó a hacerlo, quedándose confusa al ver las caras de todos y escuchar algunas partes de la conversación.
- Sora – acercándose a ella, Taichi dejó el teléfono encima de la mesa, agachándose así para quedar a la altura de su amiga-. No le han contado gran cosa, solo sabe que han tenido un problema y poco más – alargó las manos hacia las de ella, buscando cogérselas-. Os ha llamado en cuanto ha podido.
No sabía qué decirle realmente, no estaba preparado él tampoco para verse en una situación de ese tipo. No estaba seguro de poder estarlo en algún momento de su vida. De lo que sí que lo estaba era de que la expresión de ella iba a tardar en olvidársele mucho tiempo.
Pudo ver por el rabillo del ojo que Arata volvía a salir, con su teléfono en mano, teniendo aún el autocontrol suficiente para no querer tener aquella conversación delante de Sora. No necesitaron preguntar a quién iba a llamar, esperando que pudiera sacar algo en claro.
AnnaBolena04: lo primero de todo, trabajo mañana. Lo segundo de todo, tengo que ir a aguantar a las fieras ahora una hora de más que en teoría no tenía que hacer... Así que si me vas a linchar tú piensa que sería un favor y no cuenta como una amenaza muy seria... Además, tengo una sensación encima, como si me fuer a dar un gripazo o si fuera a subirme la fiebre próximamente que no lo sabes tú bien.
Sobra decir que llevo mucho tiempo portándome bien y que, de vez en cuando, tengo derecho a liarla y armar alguna que otra desgracia. Así que las reclamaciones se las puedes ir mandando a mi secretario peludito y ya veremos nosotros cómo las gestionamos luego jajaja Que parece ser que tendrían que haber tenido noticias y no solo no las han tenido, sino que lo único que saben es que han tenido un problema.
¿Hacemos apuestas? Venga, podemos apostar a ver a quién de todos ellos le da algo, aunque, por el nivel de histeria, yo votaría porque Arata lleva las de ganar... Un besito de tortuguita, pero desde lejos, que me pegas seguro.
Guest Vecina: ya lo sé vecina, y sí, normalmente me aborrece la idea jajajaja Pero lo mismo que me puede aborrecer hacer algo con mi vida, no porque no me apetezca contestaros jajajaja Mucha gente no lo hace, porque, como dices tú, precisamente no es una obligación. Yo lo hago porque me gusta y aunque sea una contestación cortita, pues oye, vosotros también os molestáis en dejarme la review.
Te digo lo mismo que a Anna, tú piensa que lincharme ahora mismo contaría casi como que hacerme un favor, así que no quiero que me lleguen cosas por el oeste de la península volando, que nos conocemos y está la cosa bastante cerca jajajaaj Tú piensa que si me linchas ahora, luego no sabes qué es lo que he hecho realmente y hasta qué nivel la he armado y verás tú luego la que liamos.
Jajajaja si le cuenta lo de la playa se queda una temporada mirándola de reojo y luego al rubio otro tanto jajaajaja Pero bueno, solo te diré que algo se habrá ganado... Y, de nuevo, me voy a las carreras que hoy tengo que quedarme hasta más tarde y te digo yo que me apetece lo mismo ahora que a Hideki cogerle el teléfono a Arata...
¡Un bico grandote!
