Hideki se pasó la mano por el rostro cuando por fin consiguió colgar el teléfono y mantener una conversación medianamente lógica con Arata. Le preocupaba no haber sido capaz de hablar con Sora tampoco, pero, no era el momento ni el lugar para precisamente estar pendiente de ellos dos. Eran otros los que requerían su atención.

Odiaba no haber sido capaz de entrar en detalles con ellos sobre lo que había pasado, pero, realmente, no lo sabía. Todo parecía haber estado perfectamente bien, no entendía qué era lo que había pasado Ni él, ni nadie. Quizás no debería de haber avisado de lo que pasaba hasta tener algo de información, pero no le parecía justo que simplemente estuvieran esperando y esperando.

- Tú – reclamó la atención de uno de los trabajadores-. ¿Tenemos novedades? – chasqueó la lengua al ver como negaba con la cabeza.

Lo dejó irse antes de volver a guardar el teléfono y decidir hacer lo único que podía hacer. Dirigió sus pasos hacia la recepción de la base para dejar indicaciones directas de que cuando apareciera por allí Arata lo avisaran. No estaba seguro de que fuera a ir acompañado de la esposa de Yamato, pero, dejó los pases preparados en aquella ocasión por si acaso, incluso alguno más por si acaso fuera necesario.

Odiaba verse en esa situación. Odiaba no tener ninguna información que dar cuando, sin duda, él era el único que podía hacerlo. O más bien, era el único que se preocupaba por hacerlo. Sabía como funcionaban las cosas por allí y lo último por lo que alguien se preocupaba era por las familias de los implicados. Él tampoco debería implicarse, pero las cosas habían tomado un camino muy diferente en los últimos tiempos con aquel equipo.

No pudo evitar resoplar antes de quedarse mirando hacia las escaleras. Quizás fuera un buen momento de aprovecharse tanto de su puesto y rango como del nombre que se había hecho gracias a la primera misión a Marte. Cogiendo aire lentamente antes de dejarlo ir, avanzó en dirección hacia alguna de las zonas donde sí que sabía que le podrían decir algo.


- Sora – Taichi volvió a reclamar su atención, habiéndose quedado frente a ella-. Eh, ¿me estás escuchando?

Hacía un rato que había estado hablándole y estaba completamente seguro de que no había escuchado ni media palabra. No había dejado a Arata irse tampoco todavía, intentando hacer que se calmara para antes de hacerlo, lo cual, estaba siendo complicado ya que tampoco tenía el trato suficiente con él como para intentar hacer algo más.

- Sora – repitió, viendo como por fin parecía enfocarlo- Vamos a…

- ¿Qué te ha dicho exactamente Hideki? – cortándolo, pareció volver a la realidad de golpe.

- Nada – negó con la cabeza-. No me ha dicho nada porque por el momento no sabe nada más. Me ha dicho que han tenido un problema, pero ni siquiera me ha especificado sobre si ha sido técnico, ni están aquí o no…. Nada.

- Están aquí – cortó Arata-. Te lo digo yo que sé reconocer esa estela y dudo que tuvieran previstas más entradas hoy.

- Están aquí – repitió ella-. ¿Y no te ha dicho absolutamente nada?

- No sabía nada. Acababa de salir de una reunión y poco más podía decirnos. Iba a intentar enterarse de algo más y en cuanto supiera algo nos…

- No – negó con la cabeza, por fin terminando de reaccionar-. Ni hablar. Si alguien cree que me voy a quedar aquí de brazos cruzados esperando a que alguien me diga algo… No.

Dejándolo con la palabra en la boca, se puso en pie, saliendo en dirección hacia la habitación en la que habían dejado a los niños y digimon, comprobando que estuvieran aún durmiendo y volviendo hacia el salón.

- ¿Os quedáis vosotros dos aquí? – les dijo a Koemi y Taichi.

- No – negó ella con la cabeza-. Me quedo yo con ellos. Vosotros dos no vais a ninguna parte sin Taichi, que me niego a dejar que alguno coja el volante así.

Sin recibir ningún tipo de protesta por parte de ninguno de los demás, únicamente una mirada de agradecimiento por el ofrecimiento por parte de su marido, ya que ninguno de los otros dos estaba demasiado pendiente de ello. Desde que habían llegado las noticias no había podido evitar que en su cabeza despertaran los recuerdos del día en el que de repente la propia Sora la había llamado para decirle que Taichi estaba entre los heridos por el atentado en Londres. El trayecto desde Tokio hasta la capital británica había sido el más largo de su vida. El tiempo parecía no haber pasado desde ese momento hasta que por fin la dejaron verlo y al menos sabía que estaba siendo atendido y tenía algo de información.

No se quería imaginar lo que podría estar pasando por la cabeza de los otros dos que estaban con ellos y más con los antecedentes que ya sabían… No se lo quería ni imaginar.

- ¿Te arreglas bien solo con ellos? – preguntó Taichi cuando se acercó hasta dónde estaba.

- Tranquilo, si necesito algo con Biyomon por aquí ya le pregunto a ella – viendo como asentía, cuando se acercó a ella para despedirse con un beso en la mejilla, aprovechó el momento para hablarle el voz baja-. ¿Cómo…?

- Ni idea – le contestó a sabiendas de lo que estaba preguntando-. Te llamo en cuanto sepa algo. Si llama alguien diles que me llamen a mí, ¿de acuerdo?

Estaba especialmente preocupado por Sora, la estaba viendo especialmente paralizada. Le daba mucho miedo saber lo que podía estar pasando por esa cabeza, ya que no verla reaccionar no le gustaba nada. No con la forma de ser que tenía ella. Quizás estuviera intentando mantener la calma hasta saber algo y no querer sacar conclusiones antes de tiempo, pero… La conocía.

La conocía demasiado bien.


Sora se había quedado en silencio, sin ser capaz de volver a abrir la boca. No estaba demasiado segura de que fuera a recordar como se hablaba. Se le había olvidado cuando había escuchado a Arata desde el salón cuando había hablado por primera con Hideki. El simple hecho de haber escuchado cómo alzaba la voz la había preocupado, pero, más aún cuando había llegado a entender de lo que hablaban.

Yamato le había dicho que aquel viaje no era algo más que rutinario, totalmente seguro. Le había repetido muchas veces que era algo sin peligros y que estaba todo perfectamente estudiado. Y, sin duda alguna, se había querido creer cada una de las palabras que le había dicho.

El miedo que había tenido años atrás no era nada comparado con el que había sentido cuando le había dado la noticia de que se tenía que ir aquella vez. Sabía que el motivo de aquello cumplía un año en cuestión de unos días, y, de verdad que estaba dando gracias a quien pudiera escucharla de que estuviera completamente dormida y que no supiera nada de lo que estaba pasando.

No quería dar nada por supuesto, no tenía información para ello, pero casi que eso era lo peor de todo. El no saber. ¿Habían tenido un problema y se habían retrasado? ¿Hacían tenido algún pequeño fallo y hasta que no se arreglase no los dejaban salir? ¿Había pasado algo más grave? Esa última pregunta no quería tan siquiera formularla, le daba demasiado miedo que la respuesta pudiera llegar a ser afirmativa.

¿Qué había pasado?

Pudo ver la mirada de Taichi posada en ella a través del espejo retrovisor. Estaba preocupado por ella, podía verlo, no había dejado de vigilarla desde que la noticia se había estrellado contra ellos, pero también se podía hacer a la idea del nivel de preocupación por Yamato. Seguramente estuviera casi a mismo nivel que ella, pero, en esa ocasión, no era ella la que iba a ser capaz de dar ánimos a nadie.

Lo único en lo que era capaz de concentrarse era en que necesitaba saber. Lo que fuera… pero saber.

- Gira a la derecha – le indicó Arata a Taichi, quien necesitaba algo de ayuda aún para no perderse, rompiendo así el hilo de pensamientos de Sora.

Podía ver perfectamente la base desde donde estaban, ya que solo quedaban algunos minutos para que pudieran llegar. No estaba segura de querer tampoco atravesar la puerta, sin fiarse demasiado de que fueran a poder arreglar algo así. Por lo que había escuchado decir a Arata, la última vez había tenido que esperar días y recurrir a ir por las malas para que alguien le hiciera caso.

Esperaba que el hecho de que en el último momento a Hideki se el hubiera ocurrido unirse al equipo del aterrizaje sirviera para algo y que él les facilitara las cosas. Pero quizás estaba esperando demasiadas cosas como para que todas se fueran a cumplir.

Cuando se bajó finalmente del coche, se quedó mirando hacia la entrada, levantando la vista hacia el edificio, observándolo en silencio hasta que sintió la mano de Taichi posándose en su cintura, haciendo que así caminase.

- ¿Estás bien? – le preguntó por lo bajo.

- Quiero saber qué ha pasado – seguramente era la frase más larga que había articulado desde hacía un rato, por no decir que fue fuera la primera-. Quiero saber… - se le cortó la voz, atragantándosele las palabras en la garganta. No era capaz de decir en voz alta que lo que necesitaba en ese momento es saber qué había pasado con Yamato, fuera lo que fuera.

Tampoco fue necesario que lo dijera, aquel que la acompañaba en ese momento lo sabía perfectamente y se limitó a empujarla ligeramente sin soltarla para que echara a andar con él hacia el interior, dándose cuenta de que Arata no había esperado por ellos. También lo entendía. De ninguna de las maneras se quería poner en la misma situación de ellos.

Se sorprendió en el momento en el que nadie puso pegas a que entraran, encontrándose a Arata en la recepción, girándose justamente hacia ellos con unos pases en las manos.

- Hideki – dijo únicamente mientras que los tendía-. Ha dejado el aviso de que nos dejen entrar y que se le informe inmediatamente de cuando llegásemos – miró hacia Taichi, dándole un pase a él también-. Tenemos que… Tenemos que esperar aquí.

Por algún extraño motivo, parecía más tranquilo que cuando habían salido de casa y eso llamó la atención del castaño, sin atreverse a preguntar nada por el momento, limitándose a asentir y vigilar a Sora por el rabillo del ojo.

- Siéntate – le dijo a su amiga señalando hacia algunos bancos en la zona de recepción.

Sorprendido de que le hiciera caso, la siguió con la mirada hasta que tomó asiento, quedándose mirando hacia ella mientras que se ponía el pase en torno al cuello para evitar que nadie pudiera ir a tocarles las narices. Lo cual, sin duda, era lo último que necesitaban en aquellos momentos.

- Cuando salieron vivos de milagro en la vuelta a Marte – empezó a hablar Arata, habiéndose dado cuenta de que Taichi lo había estado observando momentos antes – la locura que había aquí… No te la puedes ni imaginar. Creo que es la primera vez que el silencio es la mejor de las señales.

- ¿Tú crees?

- Totalmente. Aquí dentro no tiene acceso la prensa, nadie ajeno a la JAXA debería de tener acceso sin previa autorización. Nadie tenía que guardar las apariencias entonces y mentir a los medios diciendo que no había pasado nada y por eso mismo estaban todos corriendo de un lado para el otro completamente histéricos. ¿Oyes algo? – esperó a ver cómo negaba con la cabeza.

No estaba demasiado seguro de si esas palabras se las estaba diciendo a sí mismo a modo de convencimiento para no querer preocuparse más de la cuenta, pero no iba a negar que le gustaba como sonaban. Giró la cabeza hacia Sora, viendo justamente el momento en el que dejaba de estar completamente recta y se inclinaba hacia delante para poder esconder la cara entre sus manos, quedándose así.

Dudó, no sabiendo si dejarla tranquila o ir junto a ella.


AnnaBolena04: un poquito de piedad, por favor, que sin duda este no ha sido el mejor fin de semana - y no pinta que tampoco vaya a ser la semana - del año. Si es que ahora me he quedado afónica, verás tú que gracia. Y que conste en acta, antes de que me riñas, que solo he salido de la cama en toda la tarde para ir a merendar y tomarme mis sobres.

La pelirroja la pobre tiene las neuronas desconectadas todas de golpe. Y normal, la pobrecilla se ha quedado atascada en que quiere saber qué es lo que le ha pasado a su rubio y cuanto antes. Que no hay nada peor que estar esperando noticias de algo y que no lleguen. Por lo menos parece que Arata está algo más tranquilo, lo que no podemos decir es si está de verdad más tranquilo o lo que pasa es que tiene miedo de que alguien mande un T-Rex a morderle el culete por poner a la pobre Sora más nerviosa de lo que ya debe de estar. Se aceptan apuestas, que ya sabes que últimamente las acierto con facilidad.

Me voy a seguir haciendo de setita en la cama a ver si consigo ser algo más persona mañana, que no tengo yo todas las garantías del mundo.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: en realidad puedo decir que estos capis los escribí hace tiempo, así que la situación actual que tengo ahora tampoco influye mucho. Pero mira, que te la resumo: he tenido que trabajar todo el fin de semana, la semana que viene posiblemente salga a las 9 todos los días y el catarro aquel que no me dio en su momento me ha dado ahora a lo bestia y he acabado arrastrándome por ahí con fiebre. Suena bien, ¿no?

Eeeh, no soy tan mala de cargarme a nadie. Que luego a ver cómo arreglo yo semejante desastre. Ni mucho menos al rubio, que menuda crisis que monto a demasiados frentes, peor ya sabes que me gusta hacer mis maldades. No todo va a ser siempre bonito y era la mejor oportunidad que tenía para poder liarla, porque era la última y la cosa estaba demasiado tranquila. Si lo raro es que nadie viera venir que iba a liar algo jajajaj Dentro de algunos capis, si me acuerdo, ya te comentaré cierta cosa que me dijiste en su momento y que yo, ya sabiendo que esto iba a pasar, sufrí un poquito por ello jajajajaja

¿Qué tal el fin de semana? ¿Os ha llovido tanto como aquí? Porque se está empezando a liar gordilla por aquí con tanto agua, que estamos empezando a tener zonas inundadas y han cerrado parques y cosas. Me pillaron un par de buenos chaparrones - para encima - de la que iba y venía del trabajo dignos de ir en canoa... Si es que nos ha llegado el invierno antes de tiempo y de golpe al norte. Ánimo con la semana vecina.

¡Un bico grandote!