Doblando la esquina de uno de los pasillos, Hideki frenó en seco nada más ver una cara más que conocida al final del pasillo, todavía dando explicaciones a unos y a otros, con cara de no demasiados amigos. Posiblemente, de todas las veces que llevaba tiempo sin saber de él, fue la que más se alegró de verlo de lejos. Aceleró el paso para llegar hasta dónde estaba, dejando a aquel con el que había estado hablando hasta entonces con la palabra en la boca.
- Fuera – dijo dejando la vista clavada en el personal que no hacía más que molestar.
- Nos han dicho que…
- Sea quien sea el que lo haya dicho si tiene algo que protestar que venga a decírmelo directamente a la cara a mí. Fuera. Es una orden – dijo lo más cortante que pudo, esperando a que obedeciera y que los dejaran solos. Fue entonces cuando se giró directamente hacia el otro-. Katsu… ¿qué ha pasado?
El ingeniero todavía necesitó unos segundos más antes de terminar de intentar averiguar de dónde había salido él. Estaba confuso, no teniendo demasiado claro lo qe estaba pasando a su alrededor o lo que había pasado horas antes. Hasta cierto punto, el simple hecho de tener que contestar a otra pregunta parecía darle ganas de salir corriendo en dirección contraria.
- No – cortó Hideki cuando fue a contestarle por fin-. ¿Cómo estás? ¿Sabes algo de los demás?
- No… Ya sabes cómo se ponen esta panda de insoportables. No me han dejado ver a nadie – miró hacia los lados, decidiendo que uno de los asientos del pasillo se iba a convertir en su nuevo mejor amigo, echando a andar hasta allí-. Estoy bien, no me hagas caso. Solo estoy dolorido… Otra cosa no lo sé, pero los cinturones funcionan demasiado bien.
Hizo una mueca mientras que se sentaba, aprovechando entonces Hideki para revisarlo con la mirada, dándose cuenta de que parecía estar más o menos ileso, salvo por algún que otro rasguño y las muecas que estaba poniendo. Lo importante era que parecía no tener nada roto ni que le hubiera pasado nada grave. Se fijó en como acababa dejando la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados unos segundos, no queriendo sofocarlo a preguntas.
- No tengo ni idea de lo que pasó. Llevo repitiendo esa frase desde hace un rato. Lamento no poder serte de ayuda. Hasta donde yo sé todos los paneles estaban funcionando perfectamente. Creo que el problema no fue técnico precisamente, o al menos que yo haya podido ver, tampoco he podido hablar con Takao.
Recordaba perfectamente haber estado en su posición, como siempre, comprobando que absolutamente todo estuviera dentro de los niveles normales desde el momento en el que habían iniciado la reentrada. No había saltado ni una sola alarma y todo había funcionado a la perfección. No podía decir lo mismo de lo que habría pasado desde donde Mai pilotaba, ya que su puesto no estaba cerca del de ella y no podía ver lo que hacían o dejaban de hacer.
- No te preocupes… Tampoco busco explicaciones. Me importa más saber cómo estáis. No he llamado a tu casa aún, iba a hacerlo cuando consiguiera hablar contigo… Están demasiado lejos para ponerlos de los nervios.
- ¿Cuántas normas nos podremos estar cargando si te pido que me dejes el teléfono para llamarlos yo?
- Pueden ponerse a la cola con los demás que van a querer venir a montarme el drama más tarde – metiendo la mano en su bolsillo, le tendió el aparato-. Voy a ver si consigo encontrar a alguien más, habla tranquilo.
Había permanecido en la misma posición desde que se había sentado, no queriendo saber absolutamente de lo que había a su alrededor. No se consideraba capaz de hacer nada más que esconderse detrás de sus propias palmas.
- ¿Te traigo algo? – Taichi reclamó su atención.
- ¿Un tranquilizante? – contestó levantando la vista hacia él-. ¿No han dicho anda nuevo?
Pudo ver como su amigo negaba con la cabeza, buscando con la mirada a Arata para verlo apoyado en una de las columnas con la vista fija en la nada. No quería saber lo que estaba pasando por su cabeza después de lo que a él le había tocado vivir años atrás. Tenía más que suficiente con lo que pasaba por la suya en aquellos momentos como para poder tener recuerdos de ese tipo.
- Está bien, ¿verdad? – habló en voz baja, no queriendo levantar el tono-. Solo ha sido un retraso y están completando trámites…
Taichi la observó, notando como había dicho aquello mirando hacia el suelo, guardando silencio mientras que pensaba qué poder decirle. No tuvo necesidad de llegar a abrir la boca, siendo ella la que volvió a hablar.
- Y luego se reirá de nosotros dos porque somos unos agonías y unos paranoicos… - apenas alzó la voz para decir aquello.
La única contestación que fue capaz de darle volvió a consistir en tirar de ella contra él, dejándola así apoyada en él, viendo como poco a poco se iba girando hasta dejar su cabeza sobre su hombro.
- Va a estar bien, ya lo verás. Ni siquiera despeinado, ya lo verás. Es el comandante, tendrá que esperar a que todo esté como tiene que estar antes de poder salir…
- Se te da peor que a mí mentir – murmuró-. Pero ojalá que sea cierto.
Pocas veces había querido algo tanto como aquello en su vida. No podía ser que a Yamato le hubiera pasado algo. La simple idea de aquello la aterrorizaba más de lo que había sido capaz de imaginar en algún momento. Él tenía que estar bien y aquella noche tenía que dormir en casa, a su lado. No había otra opción. Su cabeza era incapaz de pensar cualquier otra opción. Le daba demasiado miedo pensar otra cosa.
A aquellas alturas de su vida, después de todo lo que había pasado, nunca había estado tan asustada como en aquel momento. Cuando se había despertado en el hospital estando embarazada había sentido pánico por Aiko, pero Yamato había estado a su lado y le había explicado lo que pasaba. Ahora nadie le estaba explicando nada y, desde luego, él no estaba a su lado.
Era de él de quien no había sabido nada cuando debería de tenerlo ya a su lado. Había visto que estaban de vuelta en la Tierra. De eso estaba segura… ¿por qué no era capaces de pensar en las familias de los miembros del equipo y decir lo que tuvieran que decir?
- Necesito saber qué ha pasado – fue capaz de decir en voz alta-. Lo necesito…
Taichi bajó la cabeza hacia ella, observándola. Estaba completamente seguro de que nunca la había visto con semejante expresión en la cara, y podía decirse que la conocía en todos y cada uno de los aspectos de su vida. Sin duda, la entendía… Y esperaba de verdad que la cosa no quedara en más que un susto y que en breves recibieran buenas noticias.
- Ya verás como está perfectamente. Además, te estás olvidando de algo muy importante, Gabumon iba con él. Así que si piensas que va a dejar que se despeine tan siquiera en vez de traerle a Aiko a su madre creo que no lo conoces todavía.
Aquellas palabras hicieron que Sora se acordara también de Gabumon. No había pensado en él desde que Hideki había llamado y ahora no podía más que sentirse culpable por no haberse preocupado por él.
- Le prometió a Aiko que estarían los dos de vuelta hoy – murmuró, mordiéndose el labio a continuación.
- Pues ya verás como lo cumple… Tranquila, ¿de acuerdo? En el peor de los casos y que algo verdaderamente grave hubiera pasado, con Gabumon cerca, ya te digo yo que no vamos a tener que preocuparnos por Yamato.
Tragó saliva lentamente, intentando deshacer la bola que se estaba formando cada vez más grande en su garganta. Levantó la cabeza del hombro de su amigo, prefiriendo quedarse algo más recta, buscando a Arata de nuevo con la mirada, encontrándoselo no demasiado lejos de dónde ellos dos estaban.
- Oye – Taichi reclamó su atención-, lo digo en serio. Voy a ir a buscarte algo para que te tranquilices…
Al separarse de él se había hecho más notable que le temblaban las manos demasiado, especialmente porque había sacado su teléfono e intentaba desbloquear la pantalla sin ser capaz.
- ¿Quieres llamar a Koemi para ver si está Aiko despierta ya? – sabía que aquella pregunta iba a distraer automáticamente a su amiga, pero se sorprendió al ver como negaba con la cabeza-. ¿Y eso?
- Arata – hizo el esfuerzo por reclamar la atención de él-. ¿Estás bien?
Confuso, Taichi no pudo más que mirar hacia aquel que estaba con ellos, habiéndose olvidado de que estaba allí. Le lanzó una mirada de disculpa, ya que Sora y él estaban en la misma situación y, sin duda, no debía de ser nada fácil tampoco. Cuando giró la cabeza hacia ellos, pudo ver como acababa por contestar encogiéndose de hombros.
- Podría estar peor – admitió-. No te preocupes por mí… - bastante nerviosa estaba como para tener que estar pendiente de lo que él estaba pasando también. Sin duda, no la conocía lo suficiente como para saber que eso no iba con ella.
- ¿De verdad que no queréis algo? A ti no te iba a venir nada más una tila o algo que te sirviera par tranquilizarte. A ninguno de los tres, de hecho…
- No creo que tengan la cafetería operativa a estas horas – cortó él-. Pero… Espera, voy yo. Hay una máquina aquí cerca…
Arqueando una ceja, estuvo a punto de decirle que no fuera a ninguna parte que podía ir él, hasta que entendió que lo que realmente parecía necesitar era tener algo que hacer y despejarse la cabeza en vez de estar ahí esperando sin más.
Takao había llegado hasta donde estaban Hideki y Katsu, fijando la vista en el segundo rápidamente y yendo hasta dónde estaba.
- ¿Sabes algo de los otros? – fue la primera pregunta que le hizo habiendo estado con él hasta que habían podido salir de la nave.
- Nada, lo mismo que tú. Yamato no estaba precisamente para dar explicaciones cuando ya llegó el personal de tierra. Y no lo he vuelto a ver desde entonces.
- ¿Mai?
- Nada – negó con la cabeza.
Acercándose hasta ellos, Hideki se quedó observándolos, como si buscara de verdad asegurarse de que estaban los dos bien. Punzándose el puente de la nariz, se tomó unos segundos más antes de volver a hablar.
- ¿Queréis esperar aquí? Puedo autorizaros yo la ida a casa si queréis. Poco más tenéis qué hacer aquí ya…
- No – Takao negó con la cabeza-. Yo no me muevo de aquí hasta que sepamos algo del resto. Nos fuimos con ellos y volvemos con ellos… - tomó asiento, dando un respingo cuando al hacerlo movió más de la cuenta el brazo en cabestrillo-. ¿Tú? – giró la cabeza hacia Katsu.
- ¿Yo? No tengo a nadie esperando en casa en la isla. Aquí es exactamente dónde tengo que estar.
- Estoy seguro de que deben de estar esperando fuera Sora y Arata, ¿tenéis algo que les pueda decir?
- No… No más que lo que ya te he dicho. Yo no tuve tiempo de ver a ninguno de los otros tres – Katsu negó con la cabeza-. Era el que más lejos estaba de la parte delantera. Creo que es obvio…
Lo único que iba a tener era algunos moratones y el susto, nada más en apariencia. No había tenido tiempo de enterarse de qe estaba pasando algo fuera de lo normal. Solo unas sacudidas más fuertes de la cuenta antes de que todo se pusiera patas arriba.
- Algo… - Takao empezó a hablar, tardando unos segundos en arrancar del todo-. Algo pasaba con Mai. Es lo único que pude escuchar desde mi puesto decir a Yamato poco después de esta en la parte baja de la atmósfera. Estuve a punto de ir a ver qué les pasaba, pero la bajada fue demasiado rápida y ni siquiera tuve tiempo de poner otra vez bien las sujeciones.
- Pues precisamente eso que acabas de decir dudo que sea lo que ninguno de ellos necesite escuchar – contestó el otro antes de mirar hacia Hideki-. Te han ascendido, eres general y fuiste el comandante que dirigió el primer viaje exitoso a Marte… ¿no puedes ir a darles dos gritos? Creo que tienes nombre suficiente en esta institución.
Quedándose mirando hacia él, no pudo más que reconocer que tenía razón, asintiendo a sus palabras.
- Tú – frenó a uno de los miembros del personal – tráeles a estos dos lo que quieran… - miró hacia ellos-. Yo vengo ahora mismo.
Echó a andar por el pasillo, perdiéndose de la vista de ambos.
Pues hoy es uno de esos días donde le hago caso a la vecina y no contesto nada de nada porque no tengo ni moral, ni ganas, ni capacidad para ello. Pero bueno, aquí tenéis el capi que es lo que cuenta. Yo me voy a la cama antes de que me cargue a alguien...
