El rubio siguió con la mirada al general cuando asintió a sus palabras. Dándose cuenta en el último momento de que había alguien más que podía salir y, que, sin duda, iba a ser muy bien recibido en el exterior.
- ¡Espera! – reclamó su atención, esperando que lo hubiera escuchado, viendo como volvía a asomarse por la puerta-. ¿Puedes llevarte a Gabumon contigo?
- ¿Gabumon?
- Por favor – miró hacia el digimon, quien, sin necesitar muchas explicaciones, asintió, alejándose de Mai con paso lento y yendo hacia el general.
Cayendo en la cuenta en lo que pasaba, asintió en silencio, sujetando la puerta para que saliera junto a él. Era evidente que Yamato quería que el digimon fuera precisamente a buscar a aquellos que esperaban fuera. Que fuera él quien directamente pudiera ir a decirle a Sora que estaban todos perfectamente, solo un poco doloridos.
- No me van a dejar salir a mí… No tengo el teléfono encima… Créeme, ya les he gritado para que al menos me dejaran llamar a casa avisando… - se encogió de hombros.
No iba a hacerle lo mismo a Hideki, estaba completamente seguro de que él ya lo había intentado de todas las formas y que no merecía queja alguna. Ya hablaría con él más tarde. Estaba preocupado por Sora. Mucho. Pero, ¿qué iba a hacer? Intentaba tomárselo con la mayor calma posible y, ahora que había enviado a Gabumon a buscarla, podía respirar tranquilo.
- ¿Estás mejor? Tienes mejor cara…
- ¿Qué pasó? – la piloto preguntó confusa, tras haber estado observándolo en silencio.
- No lo sé, Mai. Te me fuiste de repente… Yo sé que amenazo muchas veces con que podría hacer tu trabajo, pero no hacía falta comprobarlo. Te empezaste a marear y sé que en algún momento debiste de perder la consciencia.
- No me acuerdo de nada. Sé que todo estaba bien y que estábamos volviendo ya a casa, peor a partir de ahí tengo un borrón. Si te soy sincera ni siquiera sé cómo he llegado hasta esta sala.
- Aterricé como pude y no tardaron en venir los asistentes. Takao y Katsu salieron ellos solos, están más o menos bien… Y yo creo que ya es la edad de lo que me quejo – intentó bromear, viendo las caras que estaba poniendo ella, había tenido tiempo para tranquilizarse.
Yamato estaba desorientado. El aterrizaje había sido más brusco de lo que cualquiera hubiera esperado, pero, era lo mejor que había podido hacer. Había avisado a Takao y Katsu para que se sujetasen, pero, con los nervios, no sabía si lo habían llegado a escuchar.
Había conseguido llegar gracias a las indicaciones que le llegaban desde la sala de control y lo poco que Mai había podido colaborar. No era tan complicado, en los protocolos de entrenamiento se había visto obligado a hacer aquello en los simuladores. Pero, de ahí, a verse teniendo que hacerlo en la realidad… Había un salto demasiado grande. ¿Qué otra opción quedaba? No eran un avión comercial para dar vueltas hasta que la verdadera piloto se recuperase y, llegados a ese punto, le preocupaba bastante más la salud de ella que lo que se le pudiera atragantar hacer aquello.
Cuando fue consciente de haber conseguido aterrizar, agradeció estar sentado, ya que dudaba que sus piernas fueran a sostenerlo. Cuando había tocado tierra, era consciente de haberlo hecho de forma brusca. Se había dado un golpe contra el control delantero, notando el resto del cuerpo dolorido a causa de la fuerza que las sujeciones habían hecho sobre él.
Maldiciendo por lo bajo, giró la cabeza hacia donde estaba su compañero, comprobando que estuviera perfectamente y haciendo lo mismo con Mai, viendo que parecía estar más o menos en sus mismas condiciones.
No había tenido tiempo de pensar en nada más que intentar tomar tierra… Y daba gracias, porque lo último que necesitaba, sin duda, era que su cabeza se hubiera desviado hacia su familia. Eso hubiera conseguido distraerlo demasiado… Aunque ahora esas ideas de hubieran estrellado contra él de repente, no queriendo imaginarse el susto que se iban a llevar...
Hizo una mueca, intentando incorporarse, maldiciendo mentalmente. Hasta donde él sabía, Sora estaba sola aquella vez con la niña y ahora le iba a llegar… No quería saber la información que le iba a llegar si es que alguien tenía la decencia de informar.
- ¿Estáis bien? – preguntó en voz alta, esperando recibir respuesta de los otros dos, intentando ponerse en pie por fin, sin conseguirlo al empezar a dolerle considerablemente una de sus rodillas.
No llegó a recibir respuesta, viendo y escuchando al personal de tierra llegando hasta ellos rápidamente.
- Lo siento mucho – dijo tras haber permanecido en silencio.
- Eh, no… Venga, no. No me empieces tú también como Sora y me pidas perdón por cosas que no son tu culpa. ¿Qué te pasó a primera hora de la mañana?
- Nada… me desperté revuelta, pero me ha pasado ya varias veces y al final se me acababa pasando con el desayuno.
- ¿Llevas varios días revuelta?
- Oh, venga, quien dice revuelta dice con el estómago algo repelente, nada que no se pasara al rato solo. No me había pasado nada como lo de hoy. De todas formas, tranquilo ya están los pesados estos comprobando que todo esté perfectamente. Hasta sangre me han sacado ya… Arata tiene que estar volviéndose loco fuera.
- ¿Tú crees? – sonrió de forma irónica muy ligeramente.
- El pobre… Después de lo que nos pasó… Hasta un simple retraso en el horario sirve para ponerlo nervioso.
- Pues estará fuera con Sora. Dudo que entre ellos dos sean capaces de no estar a punto de tirarse de los pelos…
Levantando la vista hacia el rubio, Mai no pudo más que arrugar el gesto. Todo aquello era culpa de ella y nadie se lo iba a sacar de la cabeza en aquel momento. Esa idea conseguía que se le formase un nudo en la garganta que no tenía fuerza ni ganas de aguantar.
- Eh, Mai… Venga ya – dándose cuenta de ello, se acercó hasta sentarse a su lado, haciendo una mueca al notar la rodilla tirante-. Ha sido un accidente, nos podía pasar a cualquiera. No quiero que te eches la culpa de nada, ¿queda claro? – posó su mano sobre su brazo.
Se quedó mirando hacia él, mordiéndose el labio. Ni loca hubiera iniciado la aproximación si hubiera previsto que algo así fuera a ocurrir. Podrían haber esperado o incluso quedarse en la estación algo más de tiempo. No era una inconsciente. Podía suponer que la tensión acumulada en ese momento le había pasado factura y que su cuerpo no había podido fingir que no le pasaba nada. Pero, jamás hubiera imaginado que las cosas fueran a acabar así.
- Oye, ¿de verdad te las arreglaste para aterrizar tú? – sonrió levemente, viendo como él hacía lo mismo antes de frotar con cuidado su brazo, intentando así tranquilizarla.
Sora alargó la mano, aceptando el vaso que su amigo le tendía, girándose hacia Arata para poder hacer lo mismo con él. No había conseguido la tila que seguramente les hiciera falta a todos, pero sabía que con Sora solía funcionar también el chocolate y eso mismo era lo que le había traído.
- Ten cuidado, que seguro que quema…
Los ojos de ella se habían quedado fijos en el líquido, distraída por completo, con la mente en blanco. No era consciente del tiempo que llevaban esperando. Koemi había llamado para decir que había dado la cena a los niños y que Aiko no había tardado demasiado en volver a quedarse dormida, dando así gracias porque al pequeña estuviera tranquila. Por el momento tampoco habían recibido llamadas de nadie y lo agradecía también ya que no tenía ganas de explicarle a nadie que no tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando pero… ella seguía sin tener noticias de su marido.
- Sora – la voz de Taichi reclamó su atención, haciendo así que levantase la mirada.
No tardó en ver el motivo por el que la había llamado, viendo aparecer por uno de los pasillos una redondeada y pequeña figura que conocía más que de sobra. No venía acompañado de aquel a quien ella quería ver por encima de todas las cosas, pero verlo sirvió para recordar cómo se respiraba.
Se puso en pie automáticamente, dejando caer sin darse cuenta el vaso que había tenido en sus manos, echando a andar rápidamente hacia el digimon, ignorando por completo la presencia de Hideki y, cuando llegó a su lado, se arrodilló en el suelo para quedar a su altura y abrazarlo contra ella.
- Está bien – le dijo el digimon mientras que se dejaba abrazar, devolviéndole así el gesto, cerrando sus ojos agradeciéndolo.
Esas dos palabras provocaron que la pelirroja automáticamente rompiera en llanto, descansando de esa forma todo lo que había estado aguantando hasta ese momento, abrazando con más fuerza al digimon contra ella.
Hideki se alejó unos pasos de ellos, dejándoles así su espacio, dirigiendo principalmente su atención hacia Arata, quien lo había estado siguiendo con la mirada desde que se había dado cuenta de su presencia allí.
- Están bien – explicó a sabiendas de que aquello era lo importante-. Mai se… ¿mareó? ¿Se empezó a encontrar mal? No lo tienen demasiado claro todavía, ella dice que no se acuerda de nada… Tuvo que aterrizar Yamato. No hay daños graves… y ella parece que está recuperada del todo.
- ¿Cómo que se mareó?
- Eso dice Yamato. De repente le pidió que fuera él quien cogiera el control y es lo último que supo de ella. Se están asegurando que esté bien y que no sea nada más que un susto. Está con ella él, a Katsu y Takao ya los dejan ir a casa, así que será cuestión de esperar un poco más que a ellos también – miró hacia Sora, dándose cuenta de que aún no se había separado del digimon, teniendo que buscar a Taichi con la mirada entonces-. El comandante es el último en irse siempre. Y más en este caso que dudo que quiera irse sin saber que está todo bien.
No estaba escuchando ni media palabra de lo que estaban hablando los otros tres. Sora se había quedado abrazada con fuerza al digimon, desahogándose así. Nada más verlo allí había sabido que Yamato tenía que estar perfectamente ya que sino no se hubiera movido de su lado de ninguna de las maneras. Y, además, quería mucho a aquel pequeño ser. No necesitaba estar casada con su compañero para preocuparse por él y tenerle tanto aprecio.
- Aiko está esperándote en casa – le murmuró por lo bajo cuando fue capaz de hablar, tranquilizándose.
El digimon asintió levemente, quedándose algo más de tiempo abrazado a Sora, al menos hasta que la sintió moverse y quedarse mirando hacia los otros. Notó la mano de Taichi posarse sobre su cabeza antes de agacharse él también.
- ¿Estás bien? – esperó a verlo asentir-. Me alegro mucho… Agumon tenía muchas ganas de verte, está haciéndote el favor de cuidar de Aiko él también.
Mirando a uno y a otra, el digimon no llegó a contestar, quedándose observándolos unos segundos antes de volver a acercarse a la pelirroja para quedarse mejor abrazado a ella, sacándole así la primera sonrisa a ella desde hacía un buen rato.
- Creo que alguien te ha echado de menos… - murmuró Taichi.
La pelirroja se puso en pie cogiendo en brazos al digimon, sin intención de soltarlo a pesar de que pesara más que su compañera, dejándolo así y acercándose entonces hacia donde estaban los otros dos.
- Están bien – repitió Hideki-. Mai se mareó y Yamato tuvo que aterrizar. Era la primera vez que lo hacía en la realidad… Nada grave, tranquila.
- ¿Están todos bien?
- Sí, Katsu y Takao son los que mejor están. Llevan un rato dando la lata por el pasillo. Creo que están esperando para ver si encuentran quién los lleve a casa…
- Yo los puedo llevar a casa – dijo Taichi automáticamente-. En serio, yo mismo los llevo. Estos dos no se van a mover de aquí hasta que les devuelvan a sus respectivos. Yo los llevo.
- Pues… Seguro que estarán encantados de oír eso. Uno tiene el brazo mal y el otro está bien, pero me niego a dejarlos que conduzcan nada ahora mismo. Iba a llevarlos yo mismo, pero no quiero irme hasta saber qué ha pasado exactamente con Mai.
- Díselo. Yo los llevo…
Él también había respirado al escuchar las buenas noticias. Respirado por él, respirado por el digimon, por Yamato y por Sora. Sabía que aunque ella ahora estuviera deseando verlo, partían de la base de que estaba bien. Era lo que le importaba. Se quedó mirando hacia el digimon que había posado su cabeza en el hombro de la pelirroja, volviendo a acariciar su pelaje con cuidado.
- Arata, ¿todo bien? – preguntó Sora, centrándose en él.
- Sí… Creo – no le había gustado saber el motivo de todo aquello, eso no lo podía poner en duda, pero eran buenas noticias las que les acababan de dar-. Mientras que sea solo un mareo… Compro lo que sea ahora mismo.
AnnaBolena04: me he escapado un ratito porque vengo ahora de dar clase y... ¿a que no sabes qué? Aaains, de verdad. Los padres de hoy en día tienen a los nenes agil********* perdidos, porque sino no me lo puedo explicar. Lo de tener a los mocosos entre algodones les está haciendo más mal que bien.
Bueno, no he sido tan mala, ¿no? No puedo liarla muy gorda de nuevo como para hacerle algo realmente grave al rubio. Seamos realistas. Las probabilidades de que saliera de una pieza, incluso con Gabumon, la primera vez eran casi de risa. Y en esta lo mismo. Que precisamente no puede ser el peor escenario para tener un accidente de ningún tipo. Tenía que ser algo llevado de forma más suave porque sino a ver de dónde sacamos el pelirrojito. Que el rubio no puede dejar dos viudos...
Y el peluche está haciendo honor a su apodo. Dudo mucho que Sora vaya a soltar a Gabumon nada más que para entretenerse en darle algo de comer si tiene hambre hasta que vuelva Yamato. Porque evidentemente, como para no quererlo ya de por sí mismo... Pero si para encima tenemos en cuenta cómo se ha estado comportando desde que Aiko existe...
En fin, voy a ver si descanso un poquito entre una cosa y otra, porque voy a acabar volviéndome loca a este paso... ¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: te digo lo mismo que le he dicho a Anna jajaja No iba a ser tan mala. Además, esto lo dejé escrito hace ya tiempo y mis ansias asesinas recientes no se han visto involucradas en estas maldades. Puede que fueran las de primeros de curso cuando quería cargarme al pintor y luego ir a dar saltitos encima de la tumba porque no aparecía, pero ese es otro tema aparte jajaja
Parece que lo más grave que tienen son algunos rasguños y poco más, que, para lo que podría haber sido, sin duda, es mínimo el daño. Tampoco podía hacer nada más gordo, la situación es demasiado delicada y yo creo que las probabilidades de que no hubiera que lamentar alguna desgracia gorda, incluso con Gabumon, eran nulas. Vale que igual Yamato se libraba gracias al peluche, pero, evidentemente, no iban a tener tanta suerte dos veces. Ahora solo falta ver si dejan salir a Mai o se los carga ella a todos y la dejan salir también.
Gabumon ahora ha pasado a ser también el peluche oficial de Sora, no solo el de Aiko. Partiendo de que con solo verlo ella ya comprendió que Yamato tenía que estar bien o sino no se habría separado de su lado... y siguiendo, porque, evidentemente, no se merece más que eso. Si es que se lo ha ganado él solo a pulso con el paso de los años. ¿Quién no va a querer ir corriendo a achucharlo?
Y mira vecina... Llevo una semana de perros. El catarro me dio bastante fuerte en plena semana de exámenes y con la agenda a tope. Así que me tocó aguantarme porque imposible cogerme días sin que se declarase el desastre universal. Y hablamos de tener la agenda a tope al nivel de tener los fines de semana llenos mañana y tarde... Por suerte, han dado como días no lectivos miércoles y jueves además del festivo del viernes y aunque nosotros no vayamos a abrir la cosa se relaja notablemente. Pero vamos, que sigo pocha, vengo de dar una clase y en nada tengo otra. Voy a ponerme un cartel para que no me hable nadie bajo riesgo de apuñlamiento... Si es que hasta horas extra me han caído en el trabajo incluso con el aumento de horas...
¿En qué quedó lo de la oposición? Porque ahora que me acuerdo me comentaste lo de que ibas justa de tiempo por las fechas. Yo me he enterado de una que me interesaría, pero claro, hasta que alguien me regale un giratiempo no puedo permitirme el lujo de tener las neuronas funcionales para tanto jajajaja ¡Un bico enorme!
Beyond an Epic Night: aprovecho ahora para contestarte la review que me dejaste hace unos días. ¿Ves? Tampoco he hecho ninguna desgracia, así que no se me puede acusar de nada demasiado grave. Aunque bueno, seamos realistas, me gusta daros sustos, pero ya sabemos todos que cuento con que exista un pelirrojito y que se supone que he dicho tropecientas veces que intento ser coherente con el epílogo. Así que eso se cargarme a Yamato no es muy viable jajaja Cualquiera aguanta a los dos viudos y al minirubio...
Es que yo creo que era muy evidente que algo podría pasar ahí. Era la única oportunidad que me quedaba para liarla jajaja Y, yo creo que si alguien ya sospechaba que algo podía querer liar, la llegada de Taichi a Tanegashima iba confirmando un poquito más lo que tramaba. Evidentemente tenía que estar él allí al lado de Sora porque nadie quiere ver esta misma situación sin él rondando cerca. Como mucho aceptamos a Toshiko como repuesto. Pero como siempre, voy poco a poco colocando todas las piezas en su sitio antes de liarla jajaaja
¡Un beso!
