Sora tomó asiento, dejándose al digimon encima de las rodillas, sin querer soltarlo todavía, mientras que seguía con la mirada a Arata. Habían aprovechado cuando se habían ido los demás para que el digimon les explicara de forma más detenida lo que había pasado ya que sabían que él solía ir muy cerca de Yamato.

- ¿Y Mai? ¿La has visto? – preguntó Arata sin poder quedarse del todo tranquilo.

- Estaba bien. Yamato se quedó con ella mientras que esperaban. Le estaba gritando al personal médico por pesados.

Sora sonrió ligeramente, entretenida por lo que acababa de escuchar. Eso sonaba como algo que sin duda Mai haría. Pudo ver que el resto de Arata se relajaba al escucharla pensando seguramente lo mismo que ella. Ambos se habían llevado un susto enorme, pero, ahora que sabían lo que había pasado, la pelirroja se había relajado notablemente. No había llamado a nadie en casa, iba a dejar que fuera Yamato quien decidiera si quería decir algo sobre el tema o no.

- Ya verás como no ha sido más que un bajón de tensión o algo por el estilo – dijo quedándose mirando hacia él-. Hace nada ya ves como me puse yo y no fue más que una tontería al final…

- Eso espero… - resopló, acabando por tomar asiento a su lado-. De verdad que eso espero… Si fuera otra cosa deberían de haberlo visto en todas las pruebas que les hacen antes de irse.

- A lo mejor es "esa comida del mal" que ya le tienen tanta manía que hasta de pensar en ella… - intentó distraerlo, sonriendo ligeramente antes de quedarse mirando hacia Gabumon-. Oye, hablando de comida… ¿Tienes hambre? Seguro que sí, que nos conocemos ya… - se puso en pie, dejando al digimon en la silla en la que había estado sentada ella-. ¿Quieres algo? Aunque sea de beber…

- No… No tengo el estómago para comer nada. Tranquila, vete a por algo para él, seguro que te lo agradece.

Dudando unos segundos, decidió no insistirle más de la cuenta, avanzando hacia dónde había visto a Taichi hacerlo un buen rato antes, suponiendo que donde fuera que hubiera encontrado las máquinas para traerle la bebida, seguro que habría también para comer.

- Yamato… Estoy bien… O al menos estoy igual que tú. Solo tengo que esperar a que me dejen irme… A ti ya te han dicho que te puedes ir. Hazme caso, vete con Sora, seguro que va a agradecer más tu compañía que yo. Y ahora mismo, estoy muy, pero que muy agradecida de tenerte conmigo, pero creo que ella lo va a estar más.

La miró, sonriendo ligeramente de forma ladeada. Sabía que tenía toda la razón del mundo, pero no quería dejarla sola. Empezando porque realmente no quería dejar a su amiga, siguiendo porque en su puesto tenía que asegurarse de que todos estuvieran perfectamente bien antes de poder irse él.

- No creo que tarden mucho más… - negó con la cabeza.

- ¿Qué? ¿Tienes miedo de salir fuera y que te griten por no llegar a tu hora? – sonrió, divertida.

- Podría ser una opción…

El sonido de la puerta abriéndose tras ellos hizo que ambos girasen la cabeza, viendo como alguien del personal sanitario entraba por fin.

- Os dejo solos… - anunció Yamato poniéndose en pie.

- Vete fuera, hazme caso. Creo que me van a dejar irme ahora mismo, o vamos a tener más que palabras por aquí… Que aquí mi amigo y yo ya nos conocemos de otras veces…

Cruzando una mirada con aquel que había entrado, pudo ver como asentía ligeramente antes de girarse hacia ella. Aprovechó entonces para hacerle un gesto de despedida a la piloto y acercarse hacia la puerta él ahora.

- Te espero fuera con ellos… - se quedó mirando de nuevo hacia el otro-. Buena suerte…

Saliendo y dejándolos solos por fin, dirigió sus pasos hacia la zona de recepción, caminando más lento de lo que le gustaría ya que todavía le molestaba notablemente la rodilla, especialmente al moverse. Se acercó hasta donde había dejado sus cosas, para poder cogerlas con él. En otras condiciones las hubiera dejado allí y volvería a por ellas, pero, no tenía intención de volver por la base en unos cantos días.

- Deja eso ahí – le dijo Hideki.

- No, me lo quiero llevar… De aquí me voy a mi casa, y de mi casa a Tokio. Y pobre del que pretenda andar mareándome…

- Me parece muy buen plan, pero no estás ahora mismo para ir cargando con nada – se acercó hasta él-. Anda, trae… ¿Mai?

- Deben de estar a punto de soltarla también…

- Pues en ese caso… Siguen esperando en recepción. Tu amigo Taichi se ha ofrecido a llevar a Katsu y Takao, tiene que estar a punto de… ¿qué? ¿Por qué me miras así?

- ¿Taichi? – había frenado sus pasos.

- ¿No se llama así?

La sorpresa de escuchar ese nombre se había apoderado de él. No tenía ni la más remota idea de que él hubiera viajado hasta allí tan siquiera. Y más allá de la sorpresa, notaba un gran alivio. Si Taichi estaba allí eso quería decir que había viajado para estar con Sora aquel día. Y habría estado a su lado en todo momento.

- Sí… sí se llama así – asintió-. Es solo que… No sabía que estaba aquí.

- ¿No te lo había dicho? No se ha despegado de ella nada más que ahora que nos ha hecho el favor de llevarlos. Hablé con él ya cuando llamé para avisar que algo había pasado… Debe de llevar aquí desde ayer como mínimo.

Sin duda esas palabras estaban sonando demasiado bien. Por un lado, no debería de sorprenderle escucharlas. Era Taichi, era de esperar que hubiera hecho todo lo posible por poder estar con Sora… Pero jamás se hubiera imaginado que estuviera allí él también.

- Anda, vamos, que sé de alguien se debe de estar muriendo de ganas de verte… Y creo que debe de ser mutuo.

Asintiendo, dejó que cogiera su bolsa, echando a caminar a la vez que él, teniendo que buscar ayuda en el general cuando se acercó a los primeros escalones, gruñendo.

Sora volvió de la máquina de comida con cuidado de que no se le cayera todo lo que tenía sujeto entre sus brazos, agachándose para quedar frente a Gabumon y posarlo todo en la silla vacía de su lado.

- Arata – reclamó su atención, girándose hacia él con una chocolatina-. Hazme el favor, que llevas mucho sin comer nada…

- Lo mismo que tú…

- Ya, pero yo tengo toda la intención de comerme otra ahora mismo – sonrió-. Coge lo que te apetezca y si quieres más me avisas, ¿vale? – le dijo al digimon-. Voy a ir a por algo de beber…

Se incorporó, quedándose con la chocolatina aún en la mano, sin moverse hasta que el otro la aceptase. Sonrió al ver como cedía, negando con la cabeza y yendo hacia ella para cogerla, alejándose entonces.

Seguía necesitando tener a Yamato delante de ella y comprobar con sus propios ojos que estuviera perfectamente, pero se había tranquilizado notablemente nada más ver a Gabumon. Le servía para estar mucho más tranquila, eso sin contar el hecho de que ahora sabía que él estaba bien al menos. Se preocupaba por Mai, y por ello estaba pendiente de Arata, pero, sin lugar a dudas, no era lo mismo.

Llegó hasta la máquina de bebidas, quedándose delante de ella, pensativa, buscando algo que supiera que le gustaba al digimon, completamente distraída, no dándose cuenta de que en ese momento, Hideki se alejaba por el pasillo por detrás de ella, yendo a poder dejar las cosas. Estaba claro que su acompañante había encontrado alguien por el que darle el cambiazo.

La había visto desde lejos, era demasiado sencillo para él reconocerla. Reconocía la forma en la que caminaba, distraída, sin ser consciente de que no había nadie más allí, con un semblante más tranquilo del que debía de haber tenido apenas unas horas antes. Sonrió nada más posar la vista en ella, delatándose así y haciendo que Hideki entendiera sus intenciones sin necesidad de alzar la voz.

Le costó más tiempo del normal llegar hasta donde estaba ella, quedándose observándola desde la espalda, completamente concentrada en la selección de la bebida, hasta que se dio cuenta de que debía de haber visto su silueta en el reflejo de la máquina. Sora se giró de repente, habiéndolo reconocido incluso así.

- Yamato – susurró nada más enfocarlo.

Sonrió automáticamente hacia ella, observándola. Contaba con la ventaja de haberla visto desde lejos, pero sabía que sino estaría exactamente en la misma posición que su pelirroja favorita.

- Perdona por la espera – dijo, haciéndola así terminar de reaccionar.

Como era de esperar, apenas pasaron unos segundos antes de poder ver como rápidamente avanzaba hacia él para quedársele abrazada. Al contrario que en otras ocasiones, no fue con el típico salto para alcanzar bien y echarle los brazos al cuello. Aquella vez Sora simplemente recortó la separación entre ellos, escondiendo así el rostro contra su pecho y rodeando su cintura con sus brazos, con toda la fuerza que pudo, como si tuviera miedo de que fuera a desvanecerse entre ellos.

Sonriendo de la forma más amplia que había hecho en una buena temporada, se olvidó de lo que pudiera dolerle o no el hombro, rodeándola también con sus brazos y bajando su cabeza hasta dejarla apoyada sobre la de ella, no sin antes, dejar un beso en su cabello. No necesitaba un susto como el que de aquella tarde como para disfrutar de ese momento que necesitaba ya tanto como respirar. La había echado demasiado de menos.

- Estoy bien – murmuró, sin separarse ni un centímetro de ella-. Solo hemos tenido un aterrizaje movidito…

No le respondió, sintiendo únicamente como cerraba sus brazos con más fuerza en torno a él. Algo le decía que mandarle a Gabumon había servido de mucho, pero que hasta ese momento no había vuelto a respirar. Podía notarlo al tenerla entre sus brazos, estaban tan nerviosa que incluso en ese momento podía sentir el ligero temblor que la recorría.

Decidiendo que la mejor de las ideas sería no intentar hacerla hablar en ese momento, se limitó a afianzar mejor su abrazo en torno a ella, sonriendo al ver su cabello rojizo contra su pecho, solo segundos antes de cerrar los ojos para olvidarse de todo lo demás.

Taichi llegó poco después de que Yamato hubiera aparecido, pidiendo ver desde lejos la escena. Sin duda, era una buena forma de volver… Sonrió, observando a sus amigos desde lejos, dejándoles privacidad por muchas ganas que pudiera tener de ir a comprobar con sus ojos que él estuviera bien.

Hasta cierto punto, sentía que no estaba bien que se quedase mirando para ellos, que necesitaban su momento de intimidad, pero estaba ignorando ese pensamiento. Su cabeza estaba ocupada pensando en lo realmente correcto que era aquello que estaba viendo y como, a pesar de todo lo que había pasado años atrás, parecía estar cada uno donde debía de estar.

- Has vuelto pronto – lo distrajo Hideki.

- Takao se ha quedado en casa con Katsu. Tuvieron drama sobe quién no quería molestar sobre quién no tenía ganas de tener que meterlo en casa a patadas con el brazo en esas condiciones… - se encogió de hombros, volviendo así a la realidad.

- Gracias por llevarlos. Lo hubiera hecho yo mismo, pero no quería irme sin saber más por aquí…

- No hay nada que agradecer…

- Arata – reclamó su atención-. Mai tiene que estar a punto de salir también… ¿Nyoko?

- Está en casa de Yamato… Iremos a por ella cuando salga, Mai precisamente se tiene que estar muriendo de ganas de verla. Es más… ¿por qué no os vais ya vosotros? – se giró hacia Taichi-. Yamato no debe de haber tenido la mejor de las tardes, Sora tiene que estar agotada… Lleva toda la tarde de los nervios – hablaba por experiencia propia-. Cuando dejen salir a Mai iremos a por Nyoko y…

- Cuando dejen salir a Mai yo mismo os llevo a por ella – cortó Hideki-. Es buena idea. Yamato está bien, pero no le iba a venir mal echarse en la cama.

Asintiendo a lo que estaba diciendo, Taichi volvió a levantar la vista hacia la pareja, dándose cuenta de que no se habían separado aún.


AnnaBolena04: vengo corriendo - qué raro - para dejaros actu ahora y así luego cuando llegue no tener que ponerme a ello.

Ya tenemos al señor rubio de vuelta oficialmente y parece que no lo van a soltar en una buena temporada, que se han quedado pegada a él y no lo van a soltar. Como mucho cuando tenga que entrar en negociaciones con Aiko o le entre mucho hambre de repente a la pelirroja, pero, por el momento no parece precisamente que vaya a soltar ella a su señor rubio de ninguna de las maneras. Que lo ha echado mucho de menos y le ha dado un buen susto para despedirse por todo lo alto de la parte menos segura de su trabajo.

¿Ves como al final no soy tan mala? Si es que raptor al final el pobrecillo me vigila pero nunca le lio ninguna demasiado grave jajajaja - después de lo de Londres quiero decir jajajaja - y que conste que a veces me quedo pensando en posibles trastadas pero no se me ocurre nada coherente o de mi agrado para hacer a estas altura de la vida de estos dos. Así que, por el momento, puedes decirle que se puede quedar tranquilo.

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: bueno, más o menos jajaja Que la semana pasada ha sido horrible y esta no vamos a hacer puente. Porque aunque sea no lectivo para ellos, nosotros solo vamos a cerrar el viernes. Tenemos otra vez la segunda vuelta de exámenes de segundo de bachillerato encima y solo te diré que estoy pasando por casa casi que solo para gruñir y meterme en la cama un rato. Lo de las opos es un asco que te haya pillado entre medias, pero bueno, así tienes más tiempo. Más aún si has encontrado un trabajo - ¡qué bien! -. Poco a poco y sin agobiarse es la mejor forma de ir a por ellas y que te salgan bien.

Ya os he devuelto a Yamato de una pieza. Es más, ahora viene con una pieza de más porque parece que no entra dentro de los planes de Sora soltarlo en una buena temporada jajajaja Y Mai es cuestión de poco tiempo que la suelten y se queden todos en paz y armonía. Y lo que te decía el otro día era que me habías dicho que Mai iba a tener que hacer el honor de aterrizar gustosamente en su último viaje - o algo así - y mira la que he liado jajajajaja La pobre mujer ni se acuerda de su último aterrizaje.

Jajajaja ¿verdad? Es como su compañero, que mucho hacerse el digno y todas esas cosas, pero cuando prueba mimos de los buenos de gente a la que quiere no hay quien lo despegue. Tal para cual, sin duda. Y precisamente ha ido a dar con alguien que a cariñosa y todas esas cosas pocos la ganan. Debe de tenerlo muy mal acostumbrado, y ya Aiko ni se diga, que para algo es su peluche personal e intransferible.

Y me voy a las carreras de nuevo, vecina, a ver qué me encuentro hoy allí con la tropa de miniterroristas que tenemos... ¡un bico grandote!