- Ey – Taichi se acercó hasta Yamato cuando finalmente la pareja había vuelto a la realidad, sonriéndole a modo de saludo-. Bienvenido de nuevo…

Los ojos del rubio se posaron en él rápidamente, comprobando así con sus propios ojos que sí, que estaba ahí. Que se las había arreglado para viajar hasta allí y estar exacta y justamente dónde consideraba importante estar. No le dijo nada, tampoco fue a saludarlo de una manera más cercana, quedándose al lado de Sora, rodeándola todavía con el brazo, simplemente se limitó a cruzar una mirada con él.

A esas alturas, tampoco necesitaba demasiado con él. Ya tendrían tiempo de hablar más tarde, ahora, sin duda, prefería centrar toda su atención en la pelirroja que estaba a su lado. Taichi, por suerte, tampoco necesitaba explicaciones para entender lo que pasaba.

- Nos vamos nosotros cuatro a casa, ¿de acuerdo? – habló el castaño.

- ¿Nosotros? – el rubio giró automáticamente la cabeza hacia Arata.

- Me quedo yo con él – contestó el general por él-. Los llevo yo luego a vuestra casa para que puedan recoger a Nyoko. Vete, Yamato. Necesitáis estar en casa. Y tú con ese hombro y esa rodilla estás mejor echado tranquilamente.

No discutió a sabiendas de que tenían razón. Si era egoísta, aquello era exactamente lo que quería. Irse a su casa, con su familia. Llevaba días fantaseando con aquello y sin duda no podía negar que quería irse en ese mismo momento. Sin embargo, una parte de él no quería irse sin saber qué había pasado con Mai.

- Vete – dijo Arata-. ¿Prefieres esperar aquí y que sea ella la que te eche a gritos porque "qué narices estás haciendo tu todavía aquí, no tienes casa en la que te quieran"?

Echándose a reír automáticamente a sabiendas de que aquello era totalmente real, asintió, sin protestar más. Bajó la vista hacia Sora, extrañado en parte porque no hubiera dicho nada más, pero sin duda parecía estar distraída en sus propios pensamientos y ocupada en no soltarlo. No le dijo nada, buscando con la mirada a Gabumon, viendo que estaba entretenido terminando de comer.

- A ver si no vas a tener hambre al llegar a casa… - le dijo, asintiendo-. Vale, venga, nos vamos.

- Arata – volviendo a la realidad, Sora habló-, me da igual que se os haga tarde. Venid igualmente a casa a por Nyoko. No creo que Mai quiera estar sin verla un solo día más, ¿de acuerdo?

- No creo que tengamos que esperar mucho más – contestó Hideki por el otro-. Fuera… - miró hacia el rubio-. Yo me encargo de lo que quede por aquí. Si haces falta para algo… Ya veremos cómo hacemos. Vete a casa y descansa.

Asintiendo a las palabras de él, no consideró importante decir nada más esperando a poder salir de allí. Fue entonces cuando Sora se terminó de dar cuenta de que caminaba más despacio de lo que estaba acostumbrada, notando como ponía ligeramente mala cara al mover la rodilla.

- ¿Qué te ha pasado? – murmuró por lo bajo-. Bueno, no, luego me lo cuentas. Vámonos a casa… Y ni pienses que te vas a mover de ahí ni a por el pan…

Sonriendo por la amenaza que acababa de recibir, fue caminando a su lado, dándose cuenta de que había cambiado su posición para facilitarle las cosas y así poder ayudarlo, viendo como Gabumon echaba andar tras ellos, llevándose todavía lo que no se había terminado.

- Claro, normal que haya estado de morros medio viaje diciendo que te echaba de menos, si mira qué bien lo tratas nada más que te lo cruzas… - murmuró el rubio, viendo como su esposa sonreía.

- ¿Me has echado de menos? – giró la cabeza hacia el digimon viendo como se ponía completamente rojo, sacándole así una sonrisa sincera-. Yo también te he echado mucho de menos.

Y no mentía. Se había notado mucho en casa la ausencia de aquel encantador ser, las tres lo habían podido notar. Estaba segura de que aunque posiblemente Aiko no se enterase cuando llegaran a casa, la mañana siguiente cuando despertase y lo viera a su lado se iba a poner muy contenta.

- ¿Estás bien? – preguntó la pelirroja cuando finalmente se separó de Yamato y lo vio hacer una mueca al querer sentarse.

- Sí, solo algo dolorido, no te preocupes – asintió-. Créeme... Puedo sobrevivir a ello.

- Más te vale – Taichi se quedó mirando hacia él-. Venga anda, siéntate, que creo que Koemi debe de estar empezando a pensar que me he fugado o algo.

Habiendo visto la mueca de Yamato, apartó a Sora con un gesto, acercándose hasta él para ayudarlo a que tomase asiento. No parecía tener nada grave, eso se lo iba a conceder, pero eso no quitaba que no pudiera estar dolorido.

- Gracias – le dijo el rubio tras haber tomado asiento.

- Déjate de gracias… Vamos de una vez, que creo que me sé de dos que no han tenido tantas ganas de ir a casa como hoy.

- No te lo puedes ni imaginar – cruzando una mirada con él, sonrió ligeramente.


Koemi estaba sentada vigilando a Daigo y Nyoko mientras que cenaban. Al contrario que Aiko, quien había cenado hacía un rato y llevaba un rato durmiendo con Biyomon, ellos eran más mayores y no necesitaban irse a dormir tan rápido. Tenía los ojos fijos en la pequeña, sin poder evitar darle vueltas a lo que Taichi le había dicho y que todo lo relacionado con el incidente de aquel día era por la madre de ella. No la conocía demasiado, pero esperaba que todo se quedara en un susto.

Escuchó el sonido de la puerta abrirse, girando la cabeza hacia ella viendo aparecer la cara de Taichi en primer lugar, sonriendo. La había llamado para decir que ya volvían, de manera que verlo a él era la antesala de poder ver finalmente a Yamato.

- ¿Dónde vas tú? – le dijo a Daigo al verlo salir corriendo rápidamente, dejando la cena de lado.

Los pasos del pequeño fueron directos hacia el rubio que había aparecido justo en aquel momento, pasando de largo de su padre, quien no pudo más que reírse. Sin duda, estaba demasiado familiarizado con Yamato también como para no haberlo echado en falta durante tanto tiempo.

- Ey… ¿Tú de dónde sales? – se agachó, a pesar de todo, cogiéndolo con el brazo que no le dolía.

- Cuidar a Aiko – explicó, quedándose agarrado a él cuando lo cogió.

- No le digas esas cosas, que se altera – murmuró Taichi, divertido, yendo a saludar a Koemi-. ¿Qué tal los niños?

- Bien, no se han enterado de nada… He tenido dos buenos cómplices para distraerlos – sonriendo, levantó la vista hacia la pareja que había llegado-. Aiko duerme. Ya le he dado la cena, se hacía tarde para ella.

- Muchísimas gracias, Koemi… - dijo Sora, aprovechando para dejarla las cosas encima del sofá.

- Deja a Yamato en paz, elemento, vete a terminarte tú cena – dijo Taichi, yendo a coger al niño viendo como ahora era su esposa la que se acercaba a ellos, dejándolo sentado donde parecía estar su cena.


Yamato, a pesar de todo, no había tardado demasiado en desaparecer del salón. Se alegraba de estar de vuelta en casa, pero, había algo que tenía que hacer antes que nada. Haciéndole un gesto a Gabumon para que fuera con él, echó a andar hacia la habitación de Aiko. Le daba igual que la pequeña durmiera y no se fuera a enterar de que él estaba en casa ya, pero quería verla.

Necesitaba verla.

Entró en la habitación con sumo cuidado de no hacer ruido, dejando pasar tras él al digimon, saludando a Biyomon con una sonrisa cuando vio como posaba los ojos en él, acercándose hacia ella para acariciar con suavidad sus plumas unos segundos antes de centrarse en la niña. Ya tendría tiempo al día siguiente para saludarla en condiciones.

Sonrió ampliamente nada más enfocar a la pequeña, completamente dormida. Estaba echada en su cuna, con uno de sus pijamas de verano y las sábanas cubriéndola ligeramente de cintura para abajo. A su lado estaba un peluche que no conocía, sacándole una leve risa aquello, pudiendo imaginarse varios candidatos a habérselo regalado.

La tranquilidad con la que dormía y lo a gusto que parecía estar borraron con suma facilidad cualquier preocupación que hubiera podido tener en aquel día. ¿Cómo no iba a haber intentado él mismo aterrizar fuera como fuera? El motivo para hacer cualquier cosa, se creyera capaz o no de hacerlo, dormía delante de él. Alargó la mano con sumo cuidado hacia ella, posándola encima de su barriguita, disfrutando al sentir como subía y bajaba debido a la pausada respiración de la pequeña. Nadie hubiera podido hacerle creer años atrás que sería capaz de querer tanto a alguien como le pasaba con su familia, y más con aquella niña.

Cogió aire, soltándolo lentamente, viendo como Gabumon estaba mirándola fijamente también. Sonrió, retirando entonces su mano para ir hasta donde él, cogiéndolo por debajo de las patas para meterlo dentro de la cuna. Se merecía dormir con la pequeña, y sabía que no la iba a despertar. Ya tendría tiempo la mañana siguiente para estar con ella, ahora se merecían ambos dormir tranquilamente. Se quedó unos segundos más completamente hipnotizado mirando hacia el bebé, girándose al final hacia Biyomon, agachándose hasta quedar a su altura.

- Muchas gracias por cuidar de ellas – susurró.

- Bienvenido a casa – le dijo la digimon antes de acercarse algo más hacia él y abrazarlo.

- ¿No hay amenazas de picotazos? – entretenido por su reacción, devolvió el gesto, apretándola contra él.


No pasó demasiado tiempo antes de que sonara el teléfono de Sora, el cual seguía aún en el bolsillo de Taichi, el cual dio un respingo al haberlo olvidado por completo. Se acercó hasta ella para poder dárselo y que viera quién era el que estaba llamando.

- Espera… - la pelirroja le tendió el teléfono a su marido.

- ¿Arata? – fijando la vista en la pantalla y descolgando-. ¿Ya la han dejado salir? Menos mal…

Sora le dejó su espacio para que pudiera hablar con él, acercándose hacia la otra pareja y los niños, en concreto hacia Nyoko, agachándose para quedarse al lado de ella, dedicándole una sonrisa.

- ¿Te lo has terminado todo ya? Oye… ¿le preguntamos a Koemi cómo te has portado hoy? Seguro que has sido muy buena… A lo mejor quieres un helado de postre.

- ¿Helado? – Daigo giró la cabeza rápidamente.

- ¿Helado? – prácticamente a la vez que el niño, Agumon se asomó desde detrás del sofá.

Riéndose por la reacción que habían tenido, se incorporó de nuevo, deteniéndose unos segundos antes de mirar hacia los padres del niño.

- ¿Puedo?

- Claro… - riéndose ella también, Koemi asintió.

- Oye, ¿tú has cenado? – se quedó mirando hacia ella.

- ¿Yo? Claro que no… Estaba esperando por vosotros y…

- ¿En serio? – fue hacia la nevera para poder abrir el congelador, sacando los helados para los niños-. Yamato… ¿qué te ha dicho Arata?

- Ya vienen – asintió-. Y según parece estamos bajo amenaza todos.

- ¿Bajo amenaza? – arqueó una ceja.

- Shiori… - se encogió de hombros-. Está enfadada porque Takao y Katsu se fueron antes, pero ha dicho que ni se nos ocurra pensar en ponernos a preparar nada a ninguno y que ya que estamos todos aquí ya nos trae ella algo para cenar para que estemos todos tranquilos…

- ¿Qué? – confusa, se quedó mirando hacia él.

- ¿No la conoces ya? – sonrió ligeramente-. Voy a cambiarme de ropa, vengo ahora mismo…

Sora se quedó mirando el camino por el que él desaparecía hasta que lo perdió de vista tras la puerta de la habitación. Estaba en casa y, salvo por el susto y alguna que otra herida, estaba perfectamente. Eso le sonaba tan perfecto que no era capaz de describirlo de otra forma.

No era la forma en la que se hubiera esperado pasar aquella noche, claramente. Había estado preparando la cena favorita de él el día anterior para poder ir a buscarlo, dejándolo todo en la nevera y planeaba tener una cena los dos a solas… Sin embargo, ahora no podía parecerle mejor la opción de cenar todos juntos después del día de perros que habían pasado.

- Oye – fue tras él-. ¿Y si llamo a Katsu y Takao para que vengan? ¿En casa de quién estaban?


AnnaBolena04: si es que le ahorro al raptor hasta dinero en el dentista al final siendo buena. Venga, si en el fondo sabes que no soy taaaan mala y que al final me suelo portar bastante bien. Aunque en la vida pasada fuera la que le daba las ideas a Hitler como poco con la racha que llevo últimamente de venganza del karma.

Y ahora tendrá que ir alguien a limpiar el suelo donde ha estado Yamato mirando hacia Aiko porque debe de haber dejado un buen rastro de babas viendo a su cosita dormir plácidamente, ajena a todo lo que pasa y más feliz que nadie en su cunita. Ahora es el turno del peluche, pero, por la mañana, que se vaya mentalizando que Aiko va a monopolizar a su padre de forma muy seria.

Y parece que ya han soltado a Mai... Solo queda esperar para saber qué es lo que le han dicho o si simplemente la han dejado irse porque tenían miedo de que los linchase a todos jajaja Mucho meterse ella con Yamato, pero con la fama de tener un carácter especialito ella tampoco se queda especialmente atrás, no señor.

¡Un besito de tortuguita!

Beyond an Epic Night: de reencuentros va la cosa. Ahora el pobre Yamato sufriendo casi que por no despertar a Aiko para poder sobarla en condiciones. Que seguro que la ha echado más de menos él a ella que al revés, pero va a tener que aguantarse hasta por la mañana y ahora dejarle a Gabumon el monopolio de la pequeña. Ya tendrá tiempo para otras cosas...

Y ya lo tenemos en casa, de una pieza, aunque algo dolorido. Seguramente que si Yamato se pone a pensar en las otras veces que volvió del espacio y las compara con ese momento tiene para ir a darse cabezazos una semana o dos porque nadie más que él se había buscado que las cosas fueran así de complicadas sin que nadie se lo mandase. Ahora tiene ahí hasta el marido y parece que va a poder disfrutar de una cena tranquila con sus compañeros de trabajo incluso, cosa que nunca jamás aceptaba antes porque tenía que irse a casa a odiar al mundo.

Y me voy a trabajar T_T Los mocosos del mal hoy no tienen clase pero nosotros abrimos igualmente para sufrir un poquito más. Que no se diga... ¡Un beso!

Guest Vecina: jajajaajaja en realidad os llevo cosa de unos... 30-40 capítulos de delantera. No sé exactamente dónde está la cosa... Jajajaja pero bueno a nadie le extraña ya porque es mi forma de trabajar de siempre para no andar luego pillada de tiempo. Lo siniestro es que he conseguido avanzar bastante la semana pasada y no tengo tan siquiera idea de dónde saqué el tiempo/ganas para ello. Supongo que es el vicio ya jajajaa

Taichi se ha quedado sin su reencuentro más emotivo con su marido, pero, seamos realistas, en ese momento el rubio era propiedad única de Sora y ella no pensaba soltarlo de ninguna de las maneras ni siquiera para eso. Así que ya tendrá tiempo para jurarse amor eterno con él más tarde si quiere, que ahora mismo sabe quién tiene prioridad. Al igual que la primera de Yamato al llegar a casa fue a ver a Aiko, posiblemente con pena porque estuviera durmiendo, pero el poder verla en directo habrá hecho que se le pasen todos los males de golpe.

Mai tiene a todos firmes jajaja Seguro que la han dejado irse antes para no tener que aguantarla a punto de linchar a alguien. Hideki de fondo intermediando porque sino iba a haber también para él sin que hubiera hecho nada grave de lo que se le pudiera acusar al pobre más que intentar ayudar un poco jajajajaaja Y nadie en toda la sede se extrañaría seguro.

No son lectivos ni hoy ni mañana, al menos aquí, aparte del viernes que es festivo. Yo como a las últimas horas tengo a los de bachillerato y están de exámenes otra vez a la vuelta del puente pues nada, estaré hasta arriba. Solo espero que a las primeras no vengan los pequeños porque ayer acabé con más castigados fuera de clase que dentro... Y créeme, de los tres profesores, soy, con diferencia, la que tiene muchísima más paciencia. El resto de la película de miedo te la puedes imaginar tú. En fin vecina, vamos a por el miércoles, que ya queda menos jajajaja Si antes me he dado cuenta de que este viernes es el primer día realmente libre que voy a tener desde hace un mes... Solo te digo eso jajajaja

¡Un bico grandote!