Los ojos de Yamato llevaban un buen rato fijos en Arata, estudiando la cara que traía puesta. Estaba seguro de que estaba hasta más pálido de lo normal, pero no se atrevía a preguntar todavía. No había pasado demasiado tiempo hasta que todos hubieran llegado, aprovechando que vivía cerca de Katsu para que ellos también pudieran llegar. Sora tenía razón, no se hubiera sentido bien sabiendo que ellos se habían quedado apartados aunque hubiera sido todo de forma improvisada.
- ¿Has llamado a casa? – preguntó su esposa.
- Les he mandado un mensaje diciendo que ya estaba aquí y que teníamos una cena, que en cuanto pudiera los llamaba… ¿Sabían a qué hora llegaba?
- No, no les dije nada porque tampoco lo sabía yo...
- Pues entonces todo bien – asintió volviendo a mirar hacia el mismo punto de antes-. Oye… ¿Arata no tiene cara de…? No sé ni como llamarlo – murmuró por lo bajo a Sora, la cual se había quedado sentada a su lado.
- Tiene cara de susto… - contestó ella.
Lanzándole una última mirada, prefirió dejarlo por el momento y no ser él el primero en sonsacarle nada. Mai había dicho únicamente que al final estaba bien y que por eso la habían dejado irse a casa finalmente, de manera que tampoco estaba demasiado seguro de cuál podía ser el motivo de la cara de él.
- ¿Cuándo se supone que has llegado? – cayendo de repente en la cuenta de que no había llegado a preguntar, se quedó mirando hacia Taichi.
- Pues el simpático este llegó hace un par de días – contestó la pelirroja por él-. Apareció de la nada, en mitad del paseo y mandó a Daigo a darme un buen susto. Porque se suponía que estaba en un viaje muy importante y claro, estaba fuera de la ciudad…
- Venga, atrévete a negarme que te hubiera mentido -le dijo, observándola él entretenido-. No mentí en nada. Cuando me llamaste acabábamos de llegar al aeropuerto y eso fue lo que te dije. Y el viaje, sin duda, era muy importante.
- No he sido capaz tampoco de conseguir que se quedaran en casa – se encogió de hombros.
El rubio se quedó mirando hacia el otro, dejando una ligera sonrisa de agradecimiento en su rostro. Ya tendría tiempo de hablar con él más detenidamente cuando estuvieran solos, cruzando también una mirada con Koemi.
- Entonces, ¿os han dejado subir a la fiera al avión?
Mai giró la cabeza, dejándola apoyada encima de su mano, quedándose así mirando hacia Arata. No pudo más que reírse ligeramente por lo bajo al ver que seguía exactamente con la misma cara con la que llevaba desde que la habían dejado salir. Alargando en brazo contrario, dejo su mano apoyada sobre la de él.
- Como sigas así van a pensar que te he hecho algo – comentó divertida.
- ¿No me digas?
- Cariño… - acercándose a él para murmurar aquello-. El que ha hecho algo de los dos eres tú…
Giró la cabeza para quedarse mirando hacia ella, provocando que se echara a reir abiertamente de la que le estaba poniendo, llamando la atención así del resto, notando como Hideki de fondo no podía más que hacer lo mismo que ella, habiendo estado él presente cuando la habían dejado salir.
Se giró hacia los demás, quedándose mirando especialmente a los otros tres miembros del equipo, los cuales todavía no había recibido ninguna explicación sobre lo que había pasado con ella.
- Lo primero de todo, creo que os debo una disculpa – dijo la piloto.
- No es culpa tuya que te hayas encontrado mal, Mai, faltaría más – contestó Takao.
- Ya, ya lo sé… Pero bueno, sin duda no pdo haber sido en peor momento…
- Tú no tienes la culpa de que aquí el comandante no tenga especialmente mucha práctica en aterrizajes…
Mai giró la cabeza hacia Yamato, riéndose con las caras de unos y otros.
- Dale las gracias, zoquete, porque sin duda alguna, no estaba yo precisamente para poder hecho aterrizar nada. Imagínate que tiene que hacerlo Katsu…
- No gracias – dijo de repente, girando la cabeza hacia su otro compañero-. Prefiere que lo haga Gabumon…
- Estoy perfectamente – dijo, tras haberse reírse por el último comentario de él, retomando el tema-. De hecho… No son malas noticias tampoco lo que me han dicho, solo que… un poco inoportunas.
Desde donde estaba sentado, Yamato pudo ver como Hideki en vez de estar mirando hacia Mai parecía más entretenido en las caras de Arata, quedándose aún más confuso. No entendía demasiado bien lo que estaba queriendo decir la piloto ni a qué se debía la expresión de él, pero se quedó a la espera de que volviera a hablar.
- Estoy embarazada – dijo quedándose mirando hacia ellos-. De algo menos de seis semanas. Parece ser que… tuvimos un descuido y como ya nos habían hecho todas las pruebas rutinarias pasó totalmente desapercibido…
Las caras de todos los presentes fueron de sorpresa, quedándose mirando hacia ella. Sin duda aquello explicaba la cara con la que había llegado Arata. Posiblemente fuera lo último que todos hubieran esperado escuchar, especialmente después de un susto como el que habían sufrido aquella tarde.
- No era la comida de allí – dijo Yamato, siendo capaz de reaccionar pasados unos segundos-. Por eso llevabas unos días revuelta por las mañanas…
- Oye, ¿desde cuándo te has vuelto un experto? – sonrió, divertida todavía por las caras que se les habían quedado a todos-. Lo siento muchísimo… Pero no tenía ni la más remota idea, sino evidentemente que no hubiera viajado tan siquiera – se puso mucho más seria para decir aquello. Era consciente de que se la habían jugado mucho por su culpa, aunque no hubiera podido hacer nada por evitarlo-. Lo siento mucho, de verdad… Sobretodo por el susto que te di – giró la cabeza hacia Yamato-. Supongo que lo último que se te hubiera ocurrido oírme decir de repente era que tenías que coger los mandos tú…
- No sé hasta qué punto considero buena noticia que te hayas decidido reproducir otra vez, pero… Mientras que sea eso lo peor que me tienes que contar, creo que me puedo arreglar.
Cruzando una mirada con ella, sonrió finalmente. Ya hablaría más tarde de forma más calmada con ella o al día siguiente. Sin duda alguna, había dicho exactamente lo que pensaba. Pasado el susto del aterrizaje y tras saber que nadie había salido demasiado herido, la mayor preocupación que había tenido había sido saber qué era lo que había motivo el mareo de Mai. Mientras que solo fuera aquello, no había nada de lo que asustarse.
- Eso explica la cara de aterrorizado de Arata… - Katsu se quedó mirando hacia él-. ¿Qué? ¿Te gritó mucho cuando la dejaron salir?
- A ver de quién te crees que es la culpa – contestó la piloto por él, consiguiendo que él se acabara riendo, relajándose algo por fin.
- Imaginas bien… Pero me quedo con que el motivo sea este. Y más ahora que este ha sido el último viaje.
- Claro, tenía que ser por todo lo alto y además aprovechar que yo no estaba en la sala de control para liarla – Hideki se centró en las caras de los demás, entretenido.
- Era para que no te sintieras discriminado…
Yamato se había quedado distraído con la mirada fija en Mai y Arata desde hacía un rato. Sin duda aquella noticia que les habían dado era la que menos hubiera esperado escuchar en las circunstancias en las que lo habían hecho. No le extrañaba el hecho de que fueran a volver a ser padres, eso, conociéndolos tampoco era tan raro, pero el contexto era lo que hacía que todavía estuviera intentando asimilarlo.
No había podido evitar que, en el momento en el que Sora se había alejado con Taichi para ir a comprobar que Aiko siguiera durmiendo, una ligera punzada de envidia hubiera invadido su mente al recordar la conversación que había tenido con Sora ya algunas veces.
Había sentido aquello tiempo atrás, cuando las cosas entre ellos dos eran demasiado inestables aún y Dai se había quedado unos días allí con ellos. Había sentido envidia de la vida que tenía que hermano y al tener a su sobrino en sus brazos. No había vuelto a notarlo desde entonces y ahora hasta estaba sorprendido. Solía descartar demasiado rápido ese pensamiento de su cabeza por el pánico que le daba, pero, aquella vez, había pegado mucho más fuerte en su mente.
Volvió a la realidad cuando vio a la piloto acercarse hasta él, sonriéndole.
- ¿Qué? ¿Te parece bonito? – le dijo.
- Lo sé… Lo siento.
- Déjate de estupideces - alargó el brazo para acercársela más, dejándolo entonces por encima de sus hombros-. Con el susto que me pegaste me alegro muchísimo de que al final fuera esto. Se te ve contenta…
- Pues… creo que sí…
- ¿Crees?
- Oye, intento digerirlo todavía. Lo que menos esperaba escuchar era eso. Especialmente porque no se supone que fuera algo buscado… - vio como el rubio se reía-. Pero sí, yo creo que sí que estoy contenta, no me disgusta, para nada que Nyoko tenga con quien crecer.
Asintió, estando totalmente de acuerdo con sus palabras. Él, aunque la gran mayoría de las veces jurase y perjurase que sería mucho más feliz siendo hijo único, sabía que en su vida faltaría algo muy importante al no haber tenido a Takeru en su vida.
- Lo que no tengo muy claro es que vayamos a poder contar con el padre de la criatura, porque parece que esté a punto de darle algo todavía ahora.
- Yo también lo pongo en duda, pero bueno, si sobrevive a hoy, yo creo que no me puedo quejar – sonrió, buscando a su marido con la mirada-. Pobre… La verdacd es que hoy debería que darle una tila antes de meternos en la cama.
- Me sé de alguien a quien no le vendría nada mal tampoco hoy algo de eso…
- Tiene que haberla puesto mucho más nerviosa Arata – la piloto buscó también hacia la pelirroja.
- No sé, no creo que le haya hecho falta mucha ayuda para ponerse de los nervios ella sola con lo que sabe – se encogió de hombros-. Que entre los dos no hayan estado en su mejor día, eso no te lo voy a negar… Pero en tu caso yo creo al final la noticia ha compensado.
Riéndose ligeramente, se giró del todo de nuevo hacia Yamato, observándolo de forma más detenida, frunciendo el ceño sin poder evitarlo al cabo de unos segundos.
- ¿Sabes lo peor? – le dijo con gesto serio-. Que esos rasponazos te dan un aire interesante muy llamativo, oye…
Arqueando la ceja ante sus palabras de forma automática no tardó en gruñir al notar la piel tirante tras el gesto escuchando como Mai se empezaba a reír, alejándose unos pasos de él cuando lo vio amenazar con tirarle un cojín de los que más a mano le quedaban.
- Arata… ¿no deberíamos de irnos? Ya es muy tarde para Nyoko… - colocándose a su lado, se cogió a su brazo.
- Huye… Cobarde… - le dijo sin llegar a seguirla, dándose cuenta de que Takao se acercaba hasta ellos, decidiendo centrarse en él-. ¿Qué tal el brazo? ¿Qué narices estabas haciendo para acabar peor que yo?
- Pues estaba intentando apagar unas alertas que había saltado en el panel justo cuando decidiste aterrizar delicado como una pluma. Pero estaba sentado, solo que no del todo bien sujeto… Y sabes, podéis usarme como ejemplo cuando estéis aterrorizando nuevos sobre lo que no hacer…
- ¿Es roto?
- No, no es roto, tranquilo… Creo que yo les doy menos miedo que tú y me he dejado manejar algo más, porque por la cara que pones cuando te mueves tienes tú las de perder.
- Podría ser… Pero tampoco es para tanto. Ya veremos mañana cuando me levante de la cama…
Se fijó en que Mai se había acercado hacia el sofá en el que había estado Nyoko sentada, cogiéndola en brazos y volviendo hasta donde estaba el grupo, acompañada también de Arata.
- Nosotros vamos a irnos a casa ya, que se nos está haciendo muy tarde para esta señorita.
- Se está haciendo tarde para ella y para ti – corrigió Arata-. Que no te va a venir mal descansar tranquilamente…
- No te irás a poner otra vez paranoico, ¿verdad? – giró la cabeza hacia él.
- Hoy estoy en mi derecho, así que venga, sin protestar…
- Aprovecha hoy que está cansada – dijo el rubio riéndose-. A ver lo que te dura…
- Nada, mañana cuando se levante ya va a estar mangoneando, déjala.
- O a lo mejor te dejo durmiendo en el jardín…
AnnaBolena04: pues parece que ya sabemos lo que le pasaba a Mai, y la mejor conclusión que podemos sacar a todo esto es que a Arata le va a durar el cara de susto unas semanas como poco jajaja Yo me sigo decantando porque Hideki los llevó hasta casa del rubio de la oreja por pegarles semejante susto a todos por tener un poco oxidado eso de ser adultos funcionales y tener más cuidado con algunas cosas.
Al menos vamos a quedarnos con que el motivo del susto que se han llevado eran buenas noticias, ya que de entre todas las opciones esa no está tan mal. Y ahora ya están todos en tierra y de una pieza, que es dónde tienen que estar, pendientes de lo que tienen en casa y esperando por unas buenas semanas de vacaciones antes de pasar página y dejar los viajes atrás. Evidentemente que tenían que despedirse por todo lo alto. Hasta el rubio ahora puede andar presumiendo si le viene en gana de que era cierto eso de que si hacía falta, aterrizaba él jajajajajaja
Y voy a seguir haciendo el vago, porque me he levantado de la cama hace un rato y lo más que pienso hacer con mi vida hoy es irme a mirar tiendas y para de contar. Suena bien, ¿verdad? Y poco creíble viniendo de mí, pero bueno, es la intención que tengo jajajajaja ¡Un besito de tortuguita!
Beyond an Epic Night: ¿Decías algo de mareos sospechosos? Jajajaja ahora solo tenéis que echar la vista atrás y hay comentarios sobre ella protestando algo los días anteriores y más sospechosos que se han vuelto jajaajaja La verdad es que sin duda tiene que ser una escena digna de ver todos en la mesa parloteando y Arata que debe de estar más blanco que Yamato en enero jajajajaja
Yamato tiene algo más fácil el aguantarse el ir a ver a su nena en condiciones. Aparte de que tiene compañía por casa para un rato más, hay alguien más en casa que no va a estar durmiendo y que seguro que tiene algo que decir sobre el haber estado sin su compañía desde hace semanas. Así que seguro que puede sobrevivir hasta que la niña despierte para ir a verla y a babarse encima con ella como ya tiene por costumbre. Ahora que se la deje a Gabumon que se lo tiene más que ganado y ya podrá acapararla todo lo que él quiera.
Y sí, he tenido algo más de calma, porque solo han venido los que tienen interés por estudiar y los demás se han quedado en sus casas. Así que he estado hasta arriba de trabajo, pero del bueno, no del de tener que ir a robarle el uniforme a Indiana Jones para imponer un poquito de calma y paz en el aula. Espero que tengas un buen fin de semana, ¡un beso!
Guest Vecina: jajajajajaja lo que no sé yo es cómo me las he arreglado, porque de verdad que creo que no hace falta que jure que tiempo, lo que viene siendo tiempo, no es que haya tenido demasiado. Hoy me he levantado a la hora de comer, no sé ni cómo, poco ya tengo el cuerpo acostumbrado a levantarse siempre a la misma hora, así que es hasta para apuntarlo en el calendario. Mañana trabajo, pero bueno, trabajo del "bueno" que no implica estar como vigilante de un campo de velociraptores.
Si seguro que el rubio le tenía pánico a volver a encontrarse con el marido por miedo a que no quisiera saber de él después de tanta tontería. Con lo que menos debía de contar era con que fuera el primero en pasar de todas esas tonterías del pasado y recibirlo con los brazos abiertos. Y ahí están, bien casados ellos dos jajajaja Si es que se debió de sorprender en el momento en el que supo que estaba allí, pero luego ya caería en la cuenta de que era la cosa más normal del mundo, que tenía unos cuantos motivos para tenerlo rondando, tanto por él, como por Sora, como por Aiko si me apuras. Y, al igual que siempre, Taichi, demostrando que tiene un sensor y sabe precisamente cuándo y dónde tiene que aperecer.
Y tranquila que seguramente no lo lleguemos a ver, pero en mi cabeza tampoco es que haya más opción que esos dos acaban juntos. Está claro que es la única opción existente y aceptable por muchos motivos jajajaja Aparte de que seguramente cuando crezcan sean dignos de ello, solo por la relación entre consuegros ya merece la pena todo lo demás jajaja No está escrito la nenita despertándose y viendo a Gabumon, pero porque hay otra cosa escrita, tú tranquila que puedes seguir haciéndote ilusiones y que te queden preciosas con purpurina rosa jajaja
Los digimon son parte de la familia, están demasiado acostumbrados a la convivencia, incluso cuando no había niña todavía, y aunque Biyomon aun venga a veces con las amenazas de los picotazos sabe perfectamente lo que hay. Así que tienen que haberlo notado mucho...
Voy a seguir vagueando, vecina, que todavía me sigue pasando factura la semana pasada, estoy segura jajajaja Pasa buen puente que buena falta te hace a ti también. ¡Un bico!
