Sora se echó a reir sonoramente al ver como una ola pillaba desprevenido al rubio, empapándolo por completo y haciendo que se callera. Aiko estaba en brazos de su madre y ellas eran el motivo que no la hubiera visto venir, ya que se habían sentado en la orilla y la niña estaba sentada entre sus piernas.

- Mira cielo, tenemos una merluza rubia rondándonos – intentó serenarse, viendo como volvía s asomar la cabeza de debajo el agua, con todo el flequillo por delante de la cara-. ¿Estás bien?

- Traidora, deja de reírte – le dijo desde donde estaba, frotándose el brazo-. Sí… Sí, estoy bien – caminó hacia ellas, sacudiéndose para salpicarlas a ambas-. Aiko, haz el favor de defenderme que tu madre se está riendo de mí…

Sentada todavía, empezó a mover sus manos, chapoteando así, levantando agua a su alrededor, riéndose. A aquellas alturas del año en aquella isla hacía un clima que en Tokio sería más típico de agosto, de manera que habían sido muchas las veces que ellas dos se habían acercado a la playa. La cogió por debajo lo de los brazos, levantándola algo más hacia su padre par que él pudiera cogerla.

- Dale unos mimos a ver si deja de poner morros, que luego se nos pone feo y le salen arrugas de tanto fruncir el ceño… - divertida, se fue incorporando para poder acercarse ella también al rubio-. ¿Seguro que estás bien?

- Que sí, tranquila… Que además el agua salada me va venir bien para las heridas de la cara… - se acercó a la pequeña para hablarle de forma más confidencial-. Oye, ¿atacamos a tu madre por reírse de mí?

Metió la mano en el agua, arrastrándola para salpicarla de pleno, pillándola algo desprevenida al estar todavía riéndose de él, viendo como se ponía a agitar las manos en el aire por el contraste térmico al haber estado tomando el sol hasta entonces.

- ¡Yamato! – protestó, todavía haciendo aspavientos, escuchando las risas de la chiquitina de fondo al ver a su madre poniendo caras raras y haciendo gestos extraños-. ¿¡Tú de qué te ríes!? ¡Traidora! – acercándose hasta ella, fue directa a hacerle cosquillas en la barriguita, viendo como la risa de ella se hacía más fuerte.

El rubio se quedó mirando a una y a otra, encantado con lo que estaba viendo. Cosas como aquella era lo que más había echado de menos. Era perfectamente capaz de reconocer la forma de reírse de Sora en Aiko y le encantaba. Le encantaba que a cada día que pasaba aquella pequeña iba dejando más claro que únicamente se parecía a él en lo físico. Sonrió agradeciendo que una de las olas volvió a salpicarlo, devolviéndolo de la realidad y sacándolo del embobamiento.

- Oye, ¿has traído la pelota? – le dijo a la niña-. ¿Quieres ir a jugar con ella? Creo que Gabumon es capaz de salir de debajo de su escondite para jugar contigo…

Como si hubiera entendido bien lo que decía empezó a hacer ruiditos. Sora la observó, encantada de verla así de feliz. No era que la pequeña hubiera estado triste los días que habían estado ellas solas. Al menos no más allá de los primeros días donde la usencia de Yamato se había hecho más notable. Pero, una cosa era verla simplemente de buen humor y otra tan contenta como estaba en aquel momento.

La chiquitina estaba realmente feliz porque él había vuelto a su lado y, sin lugar a dudas, se lo contagiaba con demasiada facilidad. Ella, que a pesar de todo y de lo mucho que se preocupaba por los demás, siempre había sido una mujer independiente. Había ido y venido, pasado meses fuera de casa, incluso años, y nunca había notado una necesidad como aquella. Aquella vez no sintió culpa como otras veces en las que había echado la vista atrás y había comparado la vida que había tenido, incluso relaciones que hubiera tenido, con la actualidad. Lo sintió fueron ganas de ampliar más su sonrisa al ver como finalmente el rubio se había tirado en el suelo para que Aiko pudiera alcanzar mejor para jugar con él.

No podía estar más encantada con el tipo de vida que llevaba ahora. Caminó hacia ellos dos, arrodillándose en la arena para poder jugar con la pequeña, cogiendo la pelota ella para pasársela con cuidado.

- ¿Qué? – le preguntó Yamato al darse la cuenta de la expresión de ella.

- Déjame en paz… - contestó, intentando disimular su sonrisa.

- ¿Segura? – adivinando lo que podía estar pasando su cabeza, se distrajo cuando Aiko se fue a por los digimon a buscarlos para que jugaran con ella.

Se quedó mirándolo unos segundos, acabando por encogerse de hombros. Sabía que no necesitaba explicarle lo que pasaba por su cabeza, esperaba que fuera lo mismo que pasaba por la de él.

- No estuvo triste los días que estuviste ausente. De verdad que no. Se puso un poco rebelde a la hora del baño y esas cosas… Incluso con mi madre, pero más o menos lo ha llevado bien. Puede que la haya tenido más mimada de la cuenta y… que con las visitas haya estado más distraída de la cuenta… Pero es que hacía tiempo que no la veía tan contenta como hoy.

- Bueno, debe de ser contagioso – comentó, desviando la mirada hacia la niña, comprobando que estuviera bien y volviendo a enfocar a Sora-. Yo me ponía también gruñón a la hora del baño, pero porque aquello es una lata…

El comentario de él provocó que la pelirroja se echara a reír de nuevo por la tontería que acababa de escuchar, despistándose cuando sintió como rápidamente dejaba una caricia en su mejilla antes de irse tras Aiko.

- Eh, señorita, ven aquí, no te escapes…


Taichi se quedó mirando hacia Yamato. Cuando los habían llamado para avisarlos de que estaban al llegar, les habían dicho que estaba en la playa todavía, decidiendo aprovechar también la jornada veraniega con el niño ellos también.

- ¿Eso que es para hacerte el interesante? – le dijo señalando los moratones con la cabeza.

- Claro, es para que te preocupes un poco por mí que sino no me siento querido… - desvió la mirada de la orilla donde ambas mujeres estaban con los niños y los digimon entretenidas-. ¿Tienes idea del alivio que sentí cuando Hideki me dijo que estabas rondando por fuera? No te lo puedes ni imaginar… - vio como el otro arqueaba una ceja-. No sé por qué no lo había supuesto, claro… Raro sería que no hubieras removido cielo y tierra para no dejarla sola. Pero cuando escuché que estabas a su lado respiré.

- Bueno… digamos que era donde tenía que estar. Conseguí mover las fechas en el trabajo para tener unos días libres a la vez que Koemi. ¿Cómo no íbamos a venir? Hablé yo con Hideki cuando llamó para avisar de que te había pasado algo, ella ni siquiera fue capaz de contestar.

- Me lo puedo imaginar – gruñó con aquello último-. Era mi mayor preocupación: no haber sido capaz de que me dejaran mandar aviso fuera y que ella estuviera sola. Suponía que estaría con Arata, pero claro, no era la mejor de las compañías.

- ¿Por qué? Estaba nervioso, pero dentro de lo que cabe…

- ¿Cómo no iba a estar nervioso? Yo lo vi cuando habían pasado varios días y aún no se habían dignado a decirle si Mai seguía de una pieza o no. Tenía que estar histérico viendo que parecía repetirse la situación.

Chasqueó la lengua el embajador, entendiendo a lo que se refería. Nunca se había planteado aquello. Por una vez casi que hasta se alegró de que sus amigos hubieran estado tan alejados el uno del otro durante aquellos años. Sin duda no hubiera querido ver a Sora pasar por aquel infierno. La conocía y sin duda hubiera sido algo que prefería ni siquiera imaginarse. Más aún después de lo que había visto el día anterior.

- Bueno, mira… Ha sido el último viaje. Ya por mucho que se empeñen no pueden aliarse contigo para matarnos del susto. Tu mayor preocupación por el momento puede ser intentar evitar que a Aiko no se le acerque ningún chico más de la cuenta.

- Déjate… Déjate, que para eso todavía me queda una buena temporada – dijo poniendo los ojos en blanco-. Gracias por haber estado aquí…

- Yamato, os habéis dado a la fuga de vacaciones a la playa con el mejor clima de todo el país. No te lo creas tanto, os he usado de excusa para venir a ponerme moreno junto con Koemi y el niño.

Riéndose mientras que negaba con la cabeza, puso los ojos en blanco por las tonterías que escuchaba. Debería de saber con quien estaba hablando y no sorprenderse de aquello.

- Creo que nos vamos a quedar unos días más aquí – explicó.

- ¿Unos días más?

- Sí, lo estuve hablando hasta con mi padre. Nos apetece estar de verdad de vacaciones aquí con Aiko sin el fantasma de tener que irme yo a ninguna parte. Creo que nos va a venir bien.

- Eso, échale la culpa a la niña de que no tengas gana de coger un avión hecho un cromo como estás… Oye, el cumpleaños de la niña os pillaría aquí, ¿no?

- ¿Por qué?

- ¿Se nos acepta aquí? – pudo ver como el rubio se giraba con una ceja arqueada confuso-. No me mires así. Tengo días… Y no te voy a negar que esto no está nada mal. Podríamos aprovechar nosotros también a descansar y relajarnos.

Giró la cabeza hacia la pelirroja, haciéndole un gesto para que fuera hasta donde ellos estaban, viéndola acercarse con cara extrañada, quedándose delante de ellos dos.

- ¿Qué os pasa ya?

- A mí nada, mira a ver lo que te tiene que decir aquí el serio y digno embajador… - se ladeó, quedándose así mirando hacia ambos.

- Envidioso… - Taichi puso los ojos en blanco-. Le estaba diciendo aquí al translucido de turno que tengo más días libres. Me ha dicho que os queréis quedar aquí más tiempo y… si se nos acepta por aquí, podríamos haceros compañía.

- ¿Os vais a quedar en casa con nosotros? – saltó rápidamente ella, dibujando una sonrisa en los labios.

- ¿Qué? No, no, primero tengo que preguntar en el hotel y…

- No, no, ni hablar – negó con la cabeza-. Os quedáis con nosotros… Bueno, si a Yamato le parece bien, claro que…

- ¿Que qué? – preguntó el rubio divertido-. ¿Tengo que explicarte otra vez que esa casa es tanto tuya como mía?

- Oye, por favor, no os pongáis empalagosos ahora, que estamos hablando algo serio…

- Os quedáis con nosotros y punto. Así podéis acompañarnos el día que celebremos el cumpleaños de la chiquitina. Ya verás lo encantada que está de tener otro niño con el que jugar por casa… ¿Se lo has dicho a Koemi? Bueno, espera que se lo digo yo…

No le dio tiempo a contestar nada más, deshaciendo el camino que ya había hecho yendo directa hacia Koemi para ser ella quien le dijera lo que acababa de escuchar, incluida su amenaza.

- ¿Qué? ¿Te ves con ganas de discutir con ella el derecho a pagar alojamiento? – le dijo Yamato divertido tras haberla seguido con la mirada, aprovechándose de las vistas que ofrecía en la playa.

- No gracias… creo que ya tiene elegidas hasta las sábanas que nos va a dejar… Pero, ¿Y Daigo?

- ¿No has visto la habitación de Aiko? Tiene una cama aparte, así que puede quedarse ahí si os parece bien, y lo mismo Agumon. Solo tengo una duda…

- ¿De qué?

- ¿Qué piensas hacer con mi hermano cuando se entere de que te has quedado aquí unos días con el cumpleaños de Aiko por el medio?

Taichi se echó a reír por la pregunta que le acababa de hacer, pudiendo ver de fondo a Koemi poniendo cara extrañada desde la orilla, seguramente acabando de recibir la misma información que él. Parecía que la estancia se iba a prolongar y, a él, personalmente, no podía parecerle mejor.

- Lo que pasa es que tenemos pagado el hotel hasta dentro de unos días y no creo que nos lo vayan a devolver…

- Bueno, tú no te preocupes por eso, ya veremos cómo nos arreglamos cuando seamos capaces de sacar a los niños del agua… Que eso ya va a ser más complicado.


Ya lo sé, lo sé. Ya sé que no tengo que responderos, pero ya sabéis que me gusta y que si un día paso rápido por aquí y no comento nada me gusta hacerlo al día siguiente. Además, es eso hoy o seguir dándome cabezazos con la tele de fondo, así que creo que va a ser más sano esto...

AnnaBolena04: el rubio no debe de haberse recuperado mucho del ataque recibido a manos de las Ishida porque ahora ha decidido caerse él solito y con público de culete al agua. Sin duda todo un experimentado astronauta... Al que no es la primera vez que le pasa y acaba de narices en el agua... Solo que la primera vez le salió mucho mejor la jugada.

Parece que ahora se van a quedar de vacaciones todos bajo el mismo techo. A ver qué tal se les da a los Ishida y los Yagami estar bajo el mismo techo unos días. Yo diría que bastante bien porque ese matrimonio a cuatro bandas ya ha desmotrado que funciona de maravilla se les mire por dónde se les mire y más ahora que tienen dos nenes a los que les encanta jugar juntos.

Voy a ver si consigo adelantar un poquito o si por el contrario, con el frío de los horrores que hace soy incapaz de teclear porque no me doblan los dedos jajaja ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: vecina... madre mía que clima estamos teniendo... Es que hasta sin internet me quedo por las noche de loquísimo que se está volviendo el clima. Hoy se ha pasado el día granizando sin parar... Por suerte, este fin de semana no he trabajado fuera de casa. He aprovechado para preparar algunas cosas y remolonear en pijama, que aparte de que falta me hacía, tampoco se podía hacer mucho más con este clima infernal. Y la semanita que tengo por delante mejor ni te cuento... Solo te lo voy a resumir en el que el viernes de la que me iba me hablaron de que igual había que volver a ampliar horas para enero... ¿Cómo vais vosotros con el clima? Si aquí hace malo vosotros soléis estar peor... Así que espero que la cosa no esté tan deprimente como aquí, pero me da a mí que va a ser complicado.

El pobre Yamato ha sobrevivido como ha podido a que Aiko haya empezado a llamarlo papá. Si es que nadie le iba a decir a él años atrás que iba a tener a una cosita chiquitina por ahí llamándolo papá mientras que él se bababa encima... Ni echándole imaginación, sobretodo cuando se ponía en todo cascarrabias asocial máximo por paranoias que él solo se montaba. Quién lo vio y quién lo ve.

Creo que estos capis que van a venir de ahora en adelante te van a gustar porque vamos a tener a todos bajo el mismo techo y eso va a dar muchos más momentos de dinámica con Taichi pululeando por ahí en torno a Sora, Yamato y Aiko que van a ser de tu agrado. Si es que era tontería que no estuvieran quedándose con ellos, pero bueno, lo de ahora sí que cuenta como un secuestro en toda regla. Seguro que aburrirse no se van a aburrir.

Voy a intentar escribir un poquito, a ver si así se me calman las ansias asesinas provocadas por la tele, que no son pocas... Si no fuera más que repartir collejas... Te digo yo que iba a dejar de quejarme de tener las manos heladas. EN fin, vecina... ánimo con la semana y el clima. ¡Un bico!

Beyond an Epic Night: yo como siempre te contesto y cuando llegues por aquí me lees jajajaja

La verdad es que no las tenía todas conmigo con lo de Mai, pero bueno, mejor un nene que otra cosa. Aunque eso siempre depende de a quién le preguntes, porque en mi caso bien te diría que un mareo por un bajón de tensión o algo de ese estilo son mucho mejores jajajaja Pero lo importante es que la cara de susto que tiene Arata parece que le va a durar lo que queda de verano y que el resto se van a reír bastante con el tema.

Parece que tanto padre como digimon se han quedado más que contentos con el recibimiento que han tenido por parte de Aiko. Yamato el pobre ha necesitado algo más de tiempo para reponerse a lo que ha podido escuchar de boquita de la nena, pero si es que nadie sabe por qué se extraña, era algo que ya estaba tardando en pasar. Sobretodo teniendo a Sora metida en el ajo, claro jajajaa

¡Un beso grande grande!