- Pero vamos a ver… Habéis estado un mes casi sin veros, ¿de verdad que no preferís quedaros los dos solos hasta volver? – preguntó Taichi mientras que ayudaba a poner la mesa a Yamato.
- ¿No te ha quedado claro quien de los dos suele tomar las decisiones por casa? – se rio por lo bajo posando los platos-. Mira… Aunque tiendas a ser igual de encantador que una buena patada en el culo cuando quieres, no tengo ninguna pega en que os quedéis.
- Vaya cosas más bonitas que me dices… Ten cuidado, no vaya a ser que aprovechando que estamos aquí me quiera fugar contigo…
- Vaya castigo más terrible e inmerecido…
Riéndose, fue a coger algunas cosas al armario, mirando hacia el sofá donde se había quedado sentada Aiko. El resto se había quedado en el jardín, aprovechando todavía el buen clima que tenían y el tiempo que quedaba hasta la hora de comer. Abrió la puerta, quedándose distraído mirando hacia el interior del armario, pensando en qué era lo que había ido a buscar, habiéndose quedado con la cabeza en blanco.
- Chi – se pudo escuchar no demasiado alto-. Chi chi.
Yamato frunció el ceño, girando la cabeza hacia el sofá donde estaba la pequeña, observándola, viendo que era ella la que estaba haciendo el ruido. Arqueó una ceja, dando por perdido lo que estuviera buscando sin ser capaz de acordarse.
- Chi.
Divertido, se acercó hasta ella, agachándose para poder observarla.
- No me irás a decir que has cogido catarro ahora, ¿no? – se quedó a su altura, volviendo a ver como repetir el sonido varias veces.
- Chi, chi, chi.
- ¿Eso son intentos fallidos de estornudar?
- Chi – riéndose por la cara de confusión del rubio, acabó por señalar hacia Taichi-. Chi… ¡Chi!
- Tai… ¿chi? – miró hacia donde ella señalaba y luego hacia la niña de nuevo-. ¿En serio?
- ¡Chi chi chi! – soltó una risotada, como si aquello fuera lo más divertido que había hecho en aquella última temporada consiguiendo así que se acercara también él.
Dibujando una sonrisa en su cara, fue hasta su ahijada, alargado con brazos hacia ella para cogerla, viendo como repetía el sonido de nuevo, terminando por echarse a reír él también.
- Si estaba claro que alguien de mi familia iba a tener que acabar desarrollando una alergia por tu culpa… - divertido por la situación se quedó mirando hacia ellos.
- Cuando llegamos por sorpresa empezó a llamarme así – se encogió de hombros-. Tampoco te voy a negar que no se me haya caído la baba bastante… Si llego a sabes que entre vosotros dos ibais a tener una cosita así de adorable lo mismo no me hubiera puesto tan defensor de Sora en su día…
Arqueó una ceja por la tontería que acababa de escuchar, negando posteriormente con la cabeza antes de acercarse algo más a ellos dos, dándole así un toquecito a la niña en la punta de la nariz.
- Eh, que ahora está conmigo, ya la monopolizarás más tarde – protestó el castaño, alejándose unos pasos con ella, escuchando como la niña se reía.
- Vale, vale… Como tú digas "Chi" – no pudo más que echarse a reír él también, volviendo a lo que había estado haciendo.
- Tú lo que tienes es envidia… - cogió bien a la niña contra él, aprovechando para hacerle algunas carantoñas-. Cuando aparecimos por sorpresa aquí empezó a llamarme así. Que yo la haya escuchado, claro. A saber a lo que se dedica cuando está sola con su madre.
- Pues… A saber, tú lo has dicho. Algo me dice que estas dos han estado muy entretenidas esta temporada.
Caminando hacia la cocina finalmente recordó lo que había ido a buscar el armario, cogiendo entonces las servilletas y volviendo hacia la mesa para colocarlas. Le hacía gracia, y, sin duda, ya tenía una nueva forma para llamar a su amigo, pero, lo que más le gustaba de todo aquello era que la niña le tuviera el suficiente aprecio como para haber aprendido su "nombre". Sonrió ligeramente, observándolos unos segundos.
- Se va a poner celosa tu madre – le dijo Taichi a la niña-. Se suponía que ella era mi chica favorita de esta rama de la familia. ¿Cómo vamos a hacer ahora?
- Seguro que va a estar muy enfadada con ella, ten cuidado de que no se entere no vaya a ser que te intente poner a espinacas los días que os quedéis aquí.
- ¿Espinacas? – entrando en ese momento por la puerta, Sora se quedó mirando hacia ellos, sin entender de lo que estaban hablando.
- ¿No las querías para comer mañana? Yamato me estaba diciendo que tienes que comerlas para tener bien el hierro…
Arqueando ambas cejas, miró primero a uno y luego hacia el otro, dejando sus ojos fijos en el rubio, quien volvió a reírse él solo rápidamente, yendo de nuevo hacia la cocina para coger la comida y poder ir dejándola encima de la mesa.
¿- Tenéis sitio vosotros en la habitación del hotel? – caminando hacia su amigo, dejando así que el resto pudiera entrar-. Porque puede irse él a comer espinacas allí si le apetecen… - llevó su mano hacia la frente de Aiko, echándole así el pelo hacia atrás-. ¿A que sí, chiquitina?
- Podemos darnos el cambiazo… Yo me vengo contigo y dejamos a Taichi con Yamato en el hotel. Yo creo que es la combinación ganadora – dijo Koemi, metiéndose en la conversación-. ¿A que sí, Daigo? ¿Venimos nosotros a quedarnos con Aiko?
- No metas a Aiko en el juego, que nos cierra la puerta en las narices – dijo Taichi, girándose hacia ella-. Oye, ¿tú nos defiendes? – le dijo a la niña-. Tu madre quiere mandarnos a tu padre y a mí al hotel.
- Depende de quien tenga el helado… - contestó el rubio, terminando por fin de dejarlo todo en su lugar.
Sora se acercó hasta Taichi, tomando asiento a su lado en el último escalón de entrada de la casa. No dijo nada, simplemente se quedó mirando hacia el mismo punto que él disfrutando del paisaje que tenían delante de la casa, tan tranquilo, pudiendo incluso escucharse desde allí el sonido de las olas. Sonrió ligeramente, sin poder evitarlo, y acabó dejando caer su cabeza hacia él, de tal forma que quedara apoyada en su hombro.
- ¿Cuántas probabilidades había de que hayas podido estar aquí el día que volvía Yamato justo cuando de verdad me ibas a hacer falta? – le preguntó finalmente.
- ¿No habíamos quedado ya en que tengo un sensor? – dijo habiéndose tomado su tiempo para responder, permaneciendo en silencio-. Ya lo tenía pensado – le dijo-. Solo tenía que conseguir que los dos tuviéramos los días libres. Y creo que pocas veces me debo de haber alegrado tanto de tener una idea feliz.
La pelirroja sonrió, teniendo que darle la razón. Poco podría haber hecho él para arreglar lo que fuera que estuviera pasando, pero sabía a lo que se refería ella. Sabía a qué se refería ella a pesar de todas formas. Sabía que hablaba de que se las había arreglado para estar con ella en el momento exacto en el que había hecho falta.
Ese momento en el que, sin duda, era, de todos sus amigos, a él al que necesitaba a su lado. Por mucho que adorase a Mimi o incluso a Haru, no podía negar que era otro tipo de relación que había entre ellos dos. Era mucho más cercana y abarcaba mucho más. Eso saltaba a la vista de cualquiera, y era algo que simplemente avanzaba también con el tiempo.
- Me gusta mucho la idea de que os vayáis a quedar aquí unos cuantos días más.
- ¿Tanto me has echado de menos? – pudo escuchar como Sora se reía.
- Podría decirse que sí… Y podría decirse también que me suena muy bien la idea de que vayáis a estar en el cumpleaños de Aiko.
- Tú lo que quieres es que nuestro querido y adorado cuñado me linche. Porque no va a ver quien lo aguante en una buena temporada en cuando se entere de eso.
- Es un riesgo que vas a tener que correr, tú verás si te compensa…
Pudo escuchar que se estaba riendo, levantando ligeramente la cabeza hacia él, entretenida con la situación y la conversación.
- Yo creo que es un riesgo que merece la pena, y sino le echo la culpa a su hermano y yo creo que nos arreglamos – dijo, divertido-. ¿Qué tal estás? ¿Has dormido decentemente?
- Toda la noche… Cuando se fue todo el mundo no tardamos nada en irnos a la cama, estábamos a cada cual más muerto.
- ¿Seguro? ¿Nada de estar diciéndoos lo mucho que os habíais echado de menos el uno al otro?
- Intenté limpiarle algo los rasponazos esos, pero el sueño pudo con nosotros.
Aunque las cosas habían tomado otro camino aunque fuera por unos segundos, poco más hubieran acabado haciendo. Sin duda alguna no le iba a entrar el sueño si él no se hubiera quejado de que le dolía el hombro cuando se empezaron a poner más cariñosos de la cuenta, pero era posible que el cansancio les hubiera pasado factura. Lo mejor que habían podido hacer era echarse a dormir y ya tendrían tiempo para todo lo demás cuando él estuviera mejor.
- Vaya par… ¿qué hizo Aiko hoy por la mañana cuando lo vio?
- Pues me la llevé a la cama con nosotros cuando estaba dormida todavía, así que cuando se despertó y lo vio con ella… Ya te lo puedes imaginar. Cuando se levantó porque tenía que ir al baño se puso a chillar y a revolver porque lo quería de vuelta con ella – la sonrisa se fue dibujando en su rostro poco a poco.
- Osea, que al pobre se le debió de caer la baba como pocas veces… ¿fue cuando empezó a llamarlo "papá"?
- Empezó y no paró…
- Eh, Chi – la voz del rubio distrajo a ambos, haciéndose acercado hacia ellos-. Se ha quedado Daigo dormido en el sofá y no tiene pinta de dar más señales de vida… Dice Koemi que si os vais ya…
Sora se quedó mirando primero hacia su marido por la forma en la que había llamado a Taichi, divertida, girando la cabeza hacia el segundo cuando lo sintió revolverse.
- Vas a estar llamándome así de ahora en adelante, ¿verdad?
- Ya he cambiado el contacto del teléfono, tranquilo.
Riéndose, se puso en pie, negando con la cabeza y caminando hacia el interior de la casa. Mientras tanto, en rubio se acercó a su esposa para tenderle la mano y ayudarla a ponerse en pie, aprovechando así unos segundos ellos dos fuera.
- ¿Chi?
- Chi – sonrió divertido-. Antes pensé que Aiko estaba estornudando… - se quedó mirándola, entretenido en ver cómo se reía, cogiéndola de la mano para que entrara con él de nuevo, todavía escuchándola-. ¿Os vais ya?
- Yo creo que sí – dijo Taichi girándose hacia ellos con el niño en brazos-. Alguien tiene que echarse a dormir de una vez…
- ¿Os llevo?
- No, ni hablar… Vamos dando un paseo y así nos da algo el aire. Tú aprovecha para irte a la cama temprano que todavía tenéis los dos cara de estar agotados – contestó Koemi-. No os preocupéis por nosotros….
Sora sonrió, teniendo que darle la razón. Todavía estaba cansada del día anterior, pero aquel día tampoco había parado. Se habían pasado toda la mañana enredando por casa con la pequeña y luego habían ido a la playa todo el resto del día. Sin duda no le iba a venir nada mal meterse en la cama y descansar.
- Idos a la cama, venga – dijo Taichi pasando por su lado con el niño en brazos-. Despedidnos de Aiko… Ya mañana hablamos, ¿de acuerdo?
Quedándose mirando hacia ellos, la pelirroja no pudo más que asentir y alzar su mano en modo de despedida. Había sudo un día, que, sin duda iba a tener en la cabeza durante mucho tiempo y que le hubiera costado llegar a imaginarse en algún momento de todos los años anteriores que habían ido pasando.
- Voy a acompañarlos hasta fuera – dijo Yamato-. Vengo ahora…
AnnaBolena04: bueno, me ha costado hasta situarme para ver si tocaba capi hoy o no. Si es que ya no sé si voy o vengo a estas horas del día, pero bueno, al menos estoy ya por casa y haciendo el vago que la cosa está complicado estas dos semanas (o desde que empezó el curso, claro).
Parece que a partir de ahora Yamato ya ha decidido como va a volver a llamar a Taichi para lo que le queda de vida. Sin duda la nenita diciendo Chi por ahí muerta de risa por las caras que van poniendo unos y otros cada vez que lo dice tiene que ser digno de grabar y poner en bucle un par de horas. Si es que además ahora que sabe que su padre se ríe cada vez que la escucha.
Les esperan unos días muy entretenidos por casa a las dos parejas con los nenes y los digimon, seguro que ninguno se va a aburrir en ningún momento del día... Eso por seguro. Ahí van a volar más puñales que cualquier otra cosa mientras que los nenes juegan tranquilamente por el jardín o en la playa... Menuda envidia jajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pufff mañana dan 5ºC donde trabajo y me entran ganas de salir huyendo a esconderme debajo de la manta, porque vamos con este mal tiempo y frío tener a los pequeños liándola cada cinco segundos y a los mayores a punto de tirarse por la ventana... Si es que no motiva nada de nada. Es más, ¿te quieres reír? Hoy acabé a las 10 de la noche de dar la última clase. ¿Qué te pareció? Para echarse a llorar muy fuertemente, ya lo sé... ¿Qué tal vas con el catarro? Yo creo que todavía tengo algo del que me dio hace tiempo, pero es que con el tiempo que tenemos... Y sí, claro, ya hay alerta en las zonas más altas y se espera que el jueves la cota baje más, así que como le decía yo ayer a Anna mientras que hacía muajajaja puedo aprovechar a liarla cuando nos quedemos incomunicados por la nieve y así no vienes a lincharme jajaja
Y, como te iba diciendo, vienen capítulos que te van a gustar mucho, mucho. Porque como tú eres de las mías y fangirleas un montón con Taichi haciendo el tercer vértice, pues ya lo tenemos en su salsa y provocando que fangirlee todo el mundo por andar rondando a unos y a otros, incluso cuando se muere él solo del aksdhakuhfaf porque Aiko lo anda llamando Chi por las esquinas muerta de risa.
Espero que te mejores vecina, que con este clima para encima como tengas que andar saliendo de casa no es el mejor de los escenarios para que te mejores del catarro. Un bico grandote grandote y mejórate.
