- ¿Cómo que no van a volver todavía? ¿Y puede saberse por qué? – protestó Takeru mientras que dejaba a Reiji en brazos de su madre.

- No tendrán ganas de volver hasta aquí… ¿te parece extraño? Tu hermano estará hasta las narices de haber estado fuera de casa todas estas semanas y ahora querrá estar tranquilo – Natsuko aprovechó el momento para acomodar bien al niño.

- Si lleva de vacaciones ahí desde primeros de abril…

- Bueno, pero una cosa es estar ahí y tener que ir a trabajar y otra que ahora le apetezca estar de vacaciones de verdad.

- Ya… hasta ahí llego, mamá… Pero… El cumpleaños de Aiko es mañana.

- Bah… - puso los ojos en blanco-. ¿Y qué? Deja a sus padres que lo celebren con ella tranquilos y tú ya tendrás oportunidad de verla cuando toque que no te vas a morir. Si tu padre no anda por ahí montando el drama yo creo que eres capaz de sobrevivir a ello.

La mujer se rio de la cara que estaba poniendo el menor de sus hijos, negando con la cabeza antes de centrar su atención a su nieto. Sin duda a ella también le hubiera gustado poder estar presente en el primer cumpleaños de su nieta, pero, evidentemente, era decisión de sus padres cuando volvían y cuando no a Tokio.

- Tampoco van a estar tan solos para la fecha – dijo Hikari, acercándose hasta ellos, siguiendo los pasos de Dai entretenida-. Están todos los compañeros de trabajo de él allí y… creo que han secuestrado a mi hermano con ellos.

- ¿A tu hermano? – su suegra se quedó observándola.

- Sí… Debió de dar tanto la lata en el trabajo para que a él y a Koemi les dieran unos días para poder estar el día del aterrizaje que lo consiguió. Hablé con él antes, y parece ser que le han dicho que se quede con ellos sin muchas opciones a protestar.

- ¿Y qué tal la pataleta que montó aquí el serio escritor?

No dijo nada, simplemente echándose a reír, dejando así claro que sí que había estado gruñendo por aquello precisamente y que era tan evidente que ninguno de los dos tan siquiera se molestaba en ocultarlo.

- El serio escritor solo dice que hubiera preferido no perderse el primer cumpleaños de su única sobrina, nada más que eso.

- Y no te lo vas a perder, pesado. ¿O crees que en cuanto estén de nuevo instalados en Tokio no lo van a celebrar con nosotros? Además, ni que ella se fuera a enterar de lo que pasa. Déjala que pase el día en la playa persiguiendo tortugas que seguro que lo agradece mucho más…

- ¿Cómo te las arreglaste para engañar a alguien tan lista como mi nuera para que te hiciera caso?

Mirando hacia su madre, Takeru acabó haciendo una mueca, provocando que Reiji se riera desde los brazos de su abuela, llamando así la atención de Dai, quien todavía estaba correteando por el suelo con los digimon.

- Porque soy adorable – dijo sonriendo finalmente, entretenido viendo como de fondo Hikari no podía más que poner cara de resignación y asentir con la cabeza teniendo que darle la razón.

- ¿Así que no vuelven todavía? – preguntó Haruhiko mientras que le acercaba unas flores a su esposa a la mesa en la que estaba trabajando.

- No… - contestó distraída, con los ojos todavía sobre el arreglo-. Y normal, creo que yo también me lo pensaría seriamente.

No pudo más que darle la razón. Los días que habían estado allí había podido ver el lugar y no le costaba nada imaginarse que a su hija le gustara lo suficiente como para retrasar la vuelta a la gran ciudad. Nadie podría culparla.


- ¿Has hablado con Hiroaki sobe el cumpleaños? – volvió a hablar Toshiko, devolviéndolo a la realidad.

- Sí, ayer…

- ¿Has vuelto a pelearte con él sobre quien de los dos va a preparar la fiesta de cumpleaños para cuando vuelvan? – esperó unos segundos, interpretando el silencio de su marido como una respuesta afirmativa-. ¿Voy a tener que prepararlo yo con Natsuko? – preguntó levantando la vista hacia él.

- Eh, no me mires así. Yo no tengo la culpa de que sea un acaparador. Que tiene otros dos nietos… Venga ya, es la primera nieta que tengo, creo que me merezco un poco más de… ¿Por qué me estás mirando así?

- Por nada… Ya llamo yo más tarde a Natsuko, porque sino van a volver todavía y no vamos a tener nada preparado.

- Pero…

- Vete a por más flores abajo, que tengo que terminar este encargo. Venga…

- Pero…

- Que vayas a por flores.

Tras quedarse mirando hacia ella unos segundos, acabó por asentir y echar a andar hacia donde ella le había pedido, resignado. Hacía ya unos días que habían quedado en encargarse ellos de celebrarle el cumpleaños a la pequeña, sin embargo, no habían conseguido nada en claro porque a lo único a lo que se habían estado dedicando entre él y Hiroaki había sido a ver quién de los dos se salía más con la suya. Posiblemente lo mejor fuera dejar que fueran ellas las que se encargaran de todo, porque estaba seguro de que no iban a ser capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera en el color de los globos.

- Oye – preguntó cuando volvió con el encargo que su mujer le había hecho-. ¿Y la tarta?

- ¿Qué te pasa con la tarta?

- Pues que…

- Si te vas a poner a pelearte también por la tarta con él… Lo primero, eso es cosa de Mimi. Y lo segundo, Aiko tiene un año, no creo que sea lo mejor para ella comer tarta. Así que ya veremos qué le preparamos a ella, ¿entendido? Dame las flores de una vez, anda…


Yamato se aseguró de que la temperatura del agua estuviera perfectamente para poder meter a la pequeña en ella. El día anterior no se había encargado él de hacer aquello porque su hombro todavía le molestaba lo suficiente y la rodilla no dejaba que estuviera a gusto arrodillado el tiempo suficiente.

- Yo creo que ya está… - se giró, mirando entonces hacia Aiko, a la cual había dejado sentada junto a los digimon con su albornoz puesto-. ¿Le echamos burbujas?

Entretenido, viendo como estaba intentando alcanzar las orejas de Gabumon, como siempre, fue hasta el armario a coger lo que necesitaba, volviendo al cabo de unos segundos ya con todo listo para poder llevarla en brazos hasta la bañera.

- A ver… que yo creo que tengo yo más ganas de hacer esto que tú de que lo haga. Venga, señorita, al agua – quitándole el albornoz, la metió en el agua poco a poco, esperando que no protestara.

No tardó en ver a la pequeña empezar a mover sus bracitos dentro del agua, chapoteando como le gustaba hacer. Dejó que jugase un poco antes de empezar a mojarla él con sus propias manos echándole pequeñas cantidades de agua por encima del cuerpo intentando que se adaptase así del todo a la temperatura.

- ¿Con papi no protestas? – la voz de la pelirroja, asomándose desde detrás de Yamato los distrajo-. Menudo numerito que le fuiste a montar a tu abuela el día la pobre cuando intentó bañarte ella.

- Pues… no sé por qué puedes decir eso – dijo el rubio entre risas, viendo como la pequeña se alejaba de ellos, moviéndose por el agua encantada con la situación-. Oye, ¿te le has puesto rebelde a Toshiko? Vaya valiente que nos has salido.

- O cabezota…

- Eso sería otra prueba más para dejar claro que es hija tuya – miró hacia su esposa sonriendo de forma ladeada-. Creo que sigues teniendo el monopolio de ser la única de llevarle la contraria a tu madre… Porque por tu padre no va a ser, seamos realistas.

Intentando parecer seria, especialmente ante las últimas palabras de él tuvo que hacer un serio esfuerzo para no echarse a reír a sabiendas de que no podía tener más razón. Habían sido muchos los dramas que había tenido con su madre por ver las cosas como no eran y luego por intentar obligarse a sí misma a hacer lo que consideraba que "era lo que Toshiko esperaba de ella". Por suerte, todo aquello había acabado en el momento en el que por fin le había entrado en la cabeza que lo único que esperaba su madre de ella era que estuviera bien.

- Para tu información, posiblemente el último acto de "rebeldía" del que se me puede acusar hacia ella es haberte vuelto a hacer caso…

- Tranquila, que eso ya lo sabía… Venga, fuera.

- ¿Fuera? ¿Me echáis?

- Podría ser… Pero no te pongas celosa, ¿o voy a tener que bañarte a ti también luego?

Se quedó mirando hacia él, ladeando ligeramente la cabeza antes de acabar por dedicarle la mejor de sus miradas significativas y dar unos pasos hacia la puerta del baño, no queriendo decir nada con los dos digimon delante. Pudo escuchar como se reía antes de cerrar la puerta tras ella.

- A ver… ¿a que no me ayudáis vosotros a ir haciendo la cena? – le dijo a los dos que habían salido con ella-. Ya sabéis que esos dos se pueden tirar una hora tranquilamente bajo el agua hasta que se dignen a dar señales de vida…

Yamato se quedó con la misma expresión unos segundos más, con la vista fija aún donde había estado momentos antes su esposa, entretenido por la última mirada que le había lanzado. Era capaz de entender lo que la acompañaba sin necesidad de que hubiera dicho nada.

Volvió la realidad cuando sintió como el agua aterrizaba sobre él, salpicándole todo el brazo y sintiendo a continuación la clara risa de Aiko, teniendo que girar la cabeza hacia ella.

- Pero bueno, así que esas tenemos, ¿no? Ya verás, ya – metió la mano él también en el agua, con cuidado de no mover la espuma, salpicando así de vuelta a la pequeña, viendo como se reía todavía más.

Sin duda por cosas como aquella merecía la pena más que de sobra el que se hubieran acabado los viajes. Por mucho que los fuera a echar de menos, porque sabía que lo haría, no pensaba volver a jugársela. Tenía cosas más importantes que hacer como asegurarse de que Aiko estaba bien bañada.

- Ven aquí, tortuguita. Deja de escaparte que vas a acabar más arrugada que una pasa y luego nos va a poner tu madre a los dos a secar en el tendedero de fuera de las orejas – cazándola finalmente cuando dio por terminado el baño.

La envolvió en la toalla, asegurándose de dejar su cabeza también cubierta con ella antes de dejar que saliera todo el agua de la bañera, yendo a sentarse para poder dejarla encima de sus rodillas. Entretenido, al escucharla reírse, revolvió su cabello por encima de la toalla, secándoselo en parte así, sin dejarla ver lo que hacía.

- ¿Qué será este bulto tan raro que hay aquí debajo? – dijo antes de ver como no tardaba ella en asomar la cabeza y quedarse mirándolo-. ¿Qué? ¿Has quedado bien limpia? A ver, enséñame las manos para que lo pueda comprobar yo…

Sonrió de lado a lada cuando vio como hacía lo que él le había dicho, estirando sus manitas hacia él. Era una tontería que siempre había hecho con ella y parecía que se le había quedado. Divertido bien como estaba arrugada, negando con la cabeza.

- A ver… Vamos a ver donde tienes tus cosas que va a venir tu madre a buscarnos a ver qué estamos haciendo y a tirarme a mí de las orejas por dejar el baño hecho un cromo…

Empezó a secarla con cuidado para que la toalla no pudiera rasparla a sabiendas de que tenía una piel muy delicada, teniendo también cuidado de que no se le cayera de cómo la tenía sentada.


AnnaBolena04: sin duda, eso ya lo sabe todo el mundo ya. La vida matrimonial que se traen esos dos ya son conocidas hasta por los compañeros de trabajo de Yamato. Y más ahora que como poco, cuando el rubio deje de quejarse por las esquinas y se vaya a airearse con el embajador por las mañanas como tienen costumbre en Tokio. Seguro que esos dos dan el cante bien, que además, no pasan desapercibidos de ninguna de las maneras.

Aiko ha conseguido ya que papi la pase por la bañera. Esa cosita ha salido a él con el tema del agua y adora los baños con él, trasteando mientras que cualquier ser humano que vea eso se acaba muriendo en el rincón con la escena que montan esos dos. Sora tiene que seguir viva de puro milagro porque ella eso lo ve todos los días y eso sin duda no puede ser sano para ellas.

Y como ya empieza a ser costumbre, tengo que ir a preguntarte a ti si ya he subido el capi o no, pero de verdad que no tengo las neuronas ni para pedirles que se acuerden ni de qué día de la semana es. Antes me he dado cuenta de que era viernes y no sabía si fangirlear o quedarme en shock... Intentaré llegar al domingo viva, lo prometo. ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: madre mía el temporal. Puff... la cosa esta que da gusto. Salía de dar clase a ultimísima hora y me pilló un superchaparrón con granizo. Llegué a casa empapada. Si es que hasta la calle se estaba empezando a inundar. Y entre eso y el viento... La verdad es que llevamos una racha de clima deprimente. Tú me entiendes porque por desgracia no nos diferenciamos demasiado. Y yo estoy saliendo como mínimo a las 10 de la noche de trabajar todos estos días. Pero bueno, venga, no me voy a quejar solo. ¿Qué tal estás del catarro? ¿Has mejorado algo? Esperemos que sí y sino ya sabes, aprovecha el fin de semana con la mantita en la cama.

Yamato está volviendo poco a poco a su rutina. Primero tiene conversaciones altamente importantes con Chi y ahora está bañando a la nenita provocando que la gente se muera de la adorabilidad mientras que jugaba con ella. Si es que ha echado de menos mucho su rutina y normal, ¿cómo va a poder no hacerlo? Si ahora estaba leyendo yo por encima el capi porque no me acordaba de lo que iba y he estado fangirleando un rato jajaja Y yo lo creo más que capaz de andar llamándolo Chi. Eso y que lo del contacto en el móvil... Eso sí que lo veo yo como un hecho jajaja

Es que esos dos son otra cosa. Tienen una dinámica entre ellos que no tienen con nadie más. Y mira que Taichi con Yamato también da bastante el pego, pero entre ellos dos tienen un algo especial. Posiblemente me pegue Anna o me tire cosas a la cabeza, pero es que esos dos hubieran podido llegar a ser muy buena pareja incluso en mi versión de los hechos. De haberlo sabido llevar, posiblemente el cariño que se tienen desde siempre junto con la atracción física que más les vale ni siquiera intentar disimular... El problema ahí siempre hubiera sido el rubio ese aunque él ni siquiera estuviera presente, y yo creo que esos dos también lo tenían bastante clarito jajaja

Y no me enrollo más porque estoy zombie del todo y llevo media hora aquí para subiros el capi y nada... En fin vecina, si mañana llego viva a última hora celebra por mí. Ánimo con el catarro. ¡Un bico grandote!