- Es una pena que no se entere de lo que pasa, pero menuda cantidad de regalos que habéis juntado incluso estando aquí…
Yamato se empezó a reír teniendo que darle la razón a Takao. Ya que iban a pasar el cumpleaños de la niña en Tanegashima, habían decidido avisar a sus compañeros de trabajo para que estuvieran presentes aprovechando que ellos tampoco habían viajado aún para incorporarse a sus puestos de trabajo.
- ¿Qué tal estás del brazo? – preguntó señalándoselo con la cabeza.
- Mejor, pero bueno… Por el momento sigo bajo secuestro con Katsu.
- ¿No me habías dicho que había venido su familia ya?
- Sí, si incluso con esas. Que "cómo me voy a quedar solo yo así".
- Bueno, yo tampoco las tendría todas conmigo. Ya incluso en condiciones normales no te tendría demasiadas esperanzas…
- Qué gracioso… - puso los ojos en blanco, girando la cabeza hacia donde estaban los demás-. ¿Cuándo os vais?
- La semana que viene. ¿Vosotros?
- No lo sé todavía. Llevo demasiado tiempo aquí y ni siquiera sé si me voy a acostumbrar a volver a la gran ciudad. Creo que ya sabes de lo que te hablo… Pero bueno, algo tendré que hacer.
- ¿Tienes ya donde quedarte?
- Sí, por el momento me quedaré con mi familia y luego ya buscaré dónde quedarme con algo más de calma.
- Pues buena suerte… Pero bueno, supongo que lo tendrás bastante más sencillo que nosotros para dar con algo. Digamos que no tienes los mismos requisitos ni necesitas un sitio con un espacio determinado.
Takao se rio, girando la cabeza hacia los demás, mirando así a la niña pequeña que estaba distraída jugando. Sin duda entendía que a ellos les hubiera costado más tiempo dar con la casa, pero esperaba no tener los mismos problemas o acabaría volviéndose loco.
- Avísame cuando estés en Tokio y te ayudo. Creo que ya voy teniendo práctica, entre cuando se supone que estaba buscando para mí y ahora para los tres… Le tengo cogido el truco ya.
Sora se agachó, quedándose cerca de Aiko esperando a que fuera hasta ella para cogerla y dejarla sentada encima de sus rodillas. Había ido a buscar el proyector solar ya que no quería que la pequeña se le quemara al estar tanto tiempo enredando en el exterior.
- A ver, señorita… Que luego te me pones toda roja y te duele. Vamos a echarte la crema – dejándola entre sus rodillas se quedó sentada en el suelo-. ¿Has visto que de gente ha venido a verte? Vaya importante que eres…
Se empezó a reír cuando vio que la pequeña alargaba las manos hacia las flores que tenía más cerca, habiéndose quedado todavía en el jardín de la casa. Cogió una de ellas, llevándosela a la nariz como solía hacer siempre cuando iban a ver a su abuela y luego se la enseñó a su madre.
- Vaya flor más bonita… - le dijo aprovechando entonces para ponerle la crema en las mejillas, esparciéndola-. ¿Vas a salir a tu abuela con eso? Menos mal, seguro que le das una buena alegría porque como siga esperando por mí la pobre mujer… - se rio, dejándola finalmente irse-. Ale, venga, corre… Que tienes a Daigo ahí esperándote para jugar.
Cerró el bote de crema, dejándola irse a jugar, esperando unos segundos mientras tanto con la vista fija en la pequeña. Sonrió antes de hacer por levantarse, no llegando a hacerlo al ver una mano delante de su cara, levantando entonces la vista viendo a Yamato. Sonrió, aceptándola sin usarla demasiado de apoyo para tener cuidado con su hombro.
- ¿Has visto? Parece que va a salir a mi rama de la familia…
- ¿Por qué? ¿Tiene la habilidad de aterrorizar a su padre? – no la soltó, aprovechando el momento para entrelazar sus dedos con los suyos.
- Seguro que sí. Verás que cara de pánico pones el día que te diga que ha quedado con un amigo para jugar – sonrió divertida-. ¿Dónde estabas?
- Con Takao hablando. Ahora tiene que buscar dónde mudarse en Tokio, así que le he dicho que yo le ayudo.
- ¿Tienes práctica buscando casas?
- Un poco… Sobretodo en dar vueltas con la excusa de que no veo nada que me guste esperando a ver si alguien se apiada de mí y me dice que me quede con ella…
Sora se echó a reír automáticamente con lo que acababa de decir, sabiendo perfectamente a lo que se refería. En realidad, se podía hacer a la idea de que lo que realmente había motivado que no hubiera encontrado casa propia cuando había vuelto a Tokio. El caos inmobiliario de la ciudad era uno de los principales motivos, pero estaba segura de que Yamato aún no tenía claro si quería volver a la ciudad. Decía una cosa, pero, a ella no le había costado tampoco demasiado adivinar que pensaba otra cosa totalmente diferente.
- Yo creo que entre los dos podéis sobrevivir. Te diría que podríamos decirle que si quería quedarse él donde estamos ahora nosotros… pero es demasiado grande para una sola persona, ¿no?
- Lo pensé… Nosotros dos estábamos bien, y cuando estabas con Haru también. Para uno quizás es mucho…
- Hablo desde la experiencia. Incluso con Biyomon conmigo cuando se mudó ella con Andrew…
- ¿Ya estáis haciendo el empalagoso? – dijo Taichi colocándose al lado de ellos, haciendo que se sobresaltaran al no haberse enterado de que se estaba acercando a ellos.
Yamato puso los ojos en blanco mientras que Sora se echaba a reír. Aprovechó el momento para vigilar dónde estaba Aiko, dándose por contento segundos más tarde antes de volver a enfocar a los que lo acompañaban.
- ¿Qué quieres que te coja también a ti de la mano? Pídele permiso a Sora que luego se me pone celosa y a ver quién la aguanta.
- Eh, por mí no os cortéis, de verdad. Tenéis total libertad, que yo ya me busco algo qué hacer… - divertida, se soltó de la mano de su marido, haciéndole así un gesto a su amigo-. Es más, ahora vengo que tengo que ir a mirar una cosa dentro.
- Oye, que no hace falta que me dejes el camino tan libre, que sino pierde todo esto bastante interés – dijo Taichi mientras que la seguía con la mirada a medida que se alejaba-. ¿Qué? Venga, cuéntame… En una escala del 0 al 10, ¿si te cuentan esto hace unos diez años te lo habrías creído?
Yamato giró la cabeza para quedarse mirando hacia su amigo, observándolo con una ceja arqueada. Sin duda, no esperaba la pregunta, pero entendía por lo que se lo decía. Se tuvo que acabar riendo, porque era la opción más lógica.
- ¿Menos… veinte? Creo que hace diez años estaba… más o menos pisando por primera vez este sitio, con más miedo que vergüenza, pensando en la que se nos venía encima. Bastante se me ocurría a mí tan siquiera la idea de que fuera a estar celebrando el cumpleaños de Aiko…
Diez años atrás seguramente acabaría de empezar con la última parte de la preparación para el viaje a Marte. Seguramente estaría más muerto de miedo que de vergüenza por aquel entonces y su cabeza quisiera acordarse precisamente de aquellos que lo estaban acompañando aquel día, eso no lo iba a negar. Pero jamás le daría la cabeza para imaginarse que en cuestión de un década estaría casado con Sora y que estaría celebrando el cumpleaños de su hija.
Frunció el ceño de repente, llamando así la atención de Taichi.
- ¿Qué?
- ¿Ya llevas seis años casado?
- ¿A qué viene esa pregunta?
- ¿Ya? – lo miró aún más extrañado.
- Sí, este verano caen los seis. ¿Qué te pasa?
- ¿Koemi no ha sido diagnosticada aún con ningún tipo de enfermedad? – no se molestó tan siquiera en apartarse cuando vio venir el codazo del otro.
- El mismo tiempo que llevas tú "oficialmente" de vuelta con cierta pelirroja, así que también tendrían que haberle certificado algo a ella…
- Unas cuantas cosas – asintió, provocando que los dos se echaran a reír.
Le había pasado demasiado rápido el tiempo, especialmente desde que se había podido mudar a Tokio más o menos de forma definitiva. Los dos años entre medias sí que le habían pasado mucho más lentos. Eternos podría llegar a decir. Pero a partir de ese momento el tiempo se había echado a correr de una forma tan veloz que poco más y no lo había visto pasar.
Era demasiado drástico el cambio que había dado su vida en lo que se podía considerar un lapso muy corto de tiempo. Y, sin duda, no tenía demasiada pinta de que las cosas fueran a tomar ahora un camino diferente. O al menos él no tenía ni la menos intención de ello. Todavía estaba demasiado ocupando dando las gracias a quien pudiera escucharlo por haber llegado a darse cuenta de que tenía que dejar de hacer el idiota y reaccionar de una vez.
- Bueno, da igual. Estupideces del pasado… Que se queden donde están. Ahora mejor me dedico a ir a ver si Sora necesita ayuda porque posiblemente Aiko solo se entretenga en tirar de todos los papeles para romperlos y no le haga caso a nada más que no sean juguetes…
- Oye, siempre podéis dejar dónde vivís ahora en Tokio como trastero para todas las cosas de la niña…
- No te diría yo que no… Vigílamela, ¿quieres?
Diciendo aquello, echó a andar hacia el interior de la casa, viendo como su amigo asentía con la cabeza, aunque Aiko parecía estar demasiado entretenida en intentar perseguir a Nyoko, quien ya tenía más facilidad para moverse que ella e iba más rápido tras Agumon.
- ¿De dónde sales tú? – le preguntó Sora cuando lo vio entrar.
- Vengo a ver si necesitas algo…
- ¿Aiko?
- Bajo la atenta mirada de su padrino, si es que deja de babarse él solo cada vez que lo llama Chi…
- Será complicado – divertida, se acercó hasta él-. ¿Me ayudas con las cosas?
- A eso venía… ¿qué saco?
- Pues… ¿Vamos sacando la comida y esas cosas y luego ya le daremos a la peque los regalos?
- Vale… - caminó tras ella hacia la cocina-. Creo que mi hermano sigue de morros porque no hubiéramos vuelto a Tokio para esta fecha…
- Bueno, no puedo culparle… Pero… Tampoco nos viene mal ser un poquito egoístas y quedarse con Aiko para nosotros solo un día como hoy. Que la compañía que tenemos no va a ser tan acaparadora como sus abuelos, seguro…
- Tu padre y el mío seguro que siguen ocupados pelándose para ver quién de los dos le consigue el mejor regalo a su nieta… - divertido, se acercó para coger lo que ella le iba dando-. ¿Lo dejo todo directamente en la mesa?
- Sí, yo creo que sí. Ponlo por donde quieras… ¿Fuiste por la mañana a por la… tarta de Aiko?
- ¿Por quién me tomas? – sonrió, divertido-. Yo creo que es más grande la vela que la bolita de helado, pero no podía ser de otra forma… Ya tendrá tiempo para otras cosas – se quedó mirando hacia la pelirroja, viendo entretenido la sonrisa también en su cara-. ¿Te espero?
- Sí, que tenemos que dar varios viajes…
Saliendo a su vez, llevando ella también algunos platos, fue a dejar las cosas a la mesa. Incluso aquella isla pedía que las cosas se hicieran de esa forma, con una tranquila merienda en el jardín para luego poder acercarse a la playa que tenían al lado. Y no iba a ser ella la que dijera que no era exactamente cómo se podía imaginar aquello.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó divertido al ver su expresión.
- Nada de tu interés, Ishida…
- Vale, Ishida…
Caminó tras ella, de nuevo para ir a por más cosas, entretenido en las vistas que tenía desde ese punto, entrando de nuevo.
- Oye, ¿qué tal tienes la rodilla y el hombro?
- Mejor, ¿por qué?
- Porque te vi antes tirado por el suelo jugando con la niña…
- Para jugar con nuestra tortuguita se me olvida fácilmente el dolor… - comentó, aprovechando para acercarse disimuladamente hacia ella por detrás-. Y si tengo que recordártelo, para hacerte caso a ti… también, solo que eres tú la que no me deja acercarme más de la cuenta.
Pudo escuchar cómo se echaba a reír incluso a pesar del tono que había usado y de la cercanía entre ambos, únicamente girándose hacia él para dejarle encima de las manos otro plato y levantar la vista para observarlo.
- Vete a dejarlos junto con lo demás anda…
Beyond an Epic Night: jajajajajajaa Hay varios frentes de guerra abiertos con esa nena. Empezando por los abuelos y siguiendo con el tito y el "tito" jajaja Pero bueno, eso les pasa por ser precisamente los que viven rodeados de nenes polvorilla que al final cuando aparece una cosita tranquila como Aiko se tienen que tirar de los pelos los unos con los otros jajajaja Al menos a las abuelas no les da por ponerse a montar el drama también, porque entonces igual cambiaba la cosa y eran los abuelos los que se aliaban para esconderse por ahí.
Mientras tanto Aiko, ajena a todos los dramas a su alrededor de todos los tipos anda entretenida de la vida disfrutando de la compañía de tanta gente y de la vuelta de papi y Gabumon que es lo que tiene que hacer mientras que los demás dan la lata. Seguro que ella no tiene drama o queja alguna con la situación.
¡Un beso!
