Los ojos azules de Aiko se quedaron fijos automáticamente en la pequeña bolita de helado que acababan de dejar delante de ella. A esas alturas era perfectamente capaz de reconocer aquello sin ninguna dificultad, lo que había llamado especial la atención de la pequeña era la vela encendida que había encendido su madre. Estaba sentada encima de las rodillas de Yamato, quien la sujetó para que no se fuera a acercar más de la cuenta al fuego.

- Vas a tener que soplarla – le dijo tras haber inclinado la cabeza hacia ella, llamando así la atención de la niña, haciendo el gesto él, soplando, para que pudiera verlo.

Tuvo que aguantarse la risa al ver la cara de confusión de ella. Repitió aquello, buscando que hiciera como siempre e intentara imitarlo, viendo como parecía querer hacerlo o al menos, ponía el mismo gesto que su padre. Ahí ya no pudo hacer nada más que reírse ya, girándose hacia los demás que estaban pendientes de ella.

- Tienes que soplar hacia ahí – se la señaló, levantando la vista hacia Sora, la cual se había apartado para poder grabarlos.

Todos los demás presentes estaban también atentos, especialmente los demás niños pequeños, quienes habían sido capaces de reconocer el helado rápidamente. Volviendo a bajar la vista hacia la niña, le volvió a señalar hacia dónde tenía que soplar, acercándole con cuidado el vasito para que pudiera intentar soplarlo, ayudándola él sin que se diera cuenta.

Cruzó una mirada con la pelirroja viendo como estaba sonriendo atenta a la escena, haciendo él exactamente lo mismo, devolviendo la mirada hacia la pequeña, quien estaba completamente ajena a lo que pasaba a su alrededor, queriendo alcanzar ahora el helado con las manos.

- A ver, espera… - alargó la mano para poder coger el vasito, quitando así la vela, dejando que fuera ella la que cogiera la pequeña cuchara y empezara a comerse el helado. Posiblemente se rebozase entera como le pasaba siempre, pero ya tendrían tiempo de limpiarla.

- Feliz cumpleaños preciosa – dijo al pelirroja habiendo regalo hasta ellos, inclinándose hacia ella para darle un beso en el pelo, dejándola comer a su aire.

Posiblemente alguien diría que faltaba la tarta para la niña, pero, ambos la conocían más que de sobra para saber que Aiko iba a preferir la idea del helado por encima de todas las demás. Era demasiado pequeña para poder comer tarta tranquilamente además, de manera que así salían todos ganando. Si quería de la que habían comprado para los demás, ya le darían la prueba.

- Felicidades, chiquitina – le dijo Taichi-. Anda, que te estás poniendo buena con el helado…

- Tú no sabes lo que es que se ponga buena de helado – dijo el rubio riéndose-. Me llegó a mí una foto cuando estaba en la estación espacial digna…

Sora se echó a reír sabiendo perfectamente a la fotografía que se refería. Se la había enviado ella el día de la madre para que viera cómo se había puesto la chiquitina, ya que su abuelo se había empeñado en invitarlas a las dos a merendar aquella tarde en la que habían aparecido por sorpresa.

- A ver… Que voy a por la tarta porque me sé yo de dos que se están quedando bizcos de tanto mirar hacia Aiko…

- Sí, Katsu sin duda parece tener ganas… - dijo Mai, riéndose mientras que vigilaba que Nyoko no revolucionara más de la cuenta precisamente por lo que había dicho la pelirroja.

- Ya me lo parecía a mí – contestó Yamato mientras que volvía a vigilar a la niña, viendo que ya habia conseguido mancharse ella sola la nariz, riéndose y dejándola, ya tendría tiempo a limpiarla más tarde-. La pataleta que van a montar nuestros padres por no poder estar aquí va a ser digna…

- Ya tendrán tiempo de ver otros cumpleaños… Tú aprovecha ahora, que luego cuando te des cuenta con quien va a celebrarlo va a ser con sus amigos en vete tú a saber dónde en vez de ahí sentada…

Hideki se había quedado mirando hacia ellos divertido por la cara que había puesto Yamato ante sus palabras. Acabó riéndose cuando sintió el suave manotazo que le daba su esposa, incluso aunque aquello se lo estaba diciendo desde la experiencia.

- ¿Qué? Si le digo la verdad… - se empezó a reír-. Que se vaya mentalizando…

- Que simpático que eres… - le dijo el rubio desde allí, acabando por reírse.

- Pues díselo también a Arata, que ya verás tu qué drama. Si además el año que viene nos empezará la peque al colegio y él que trabaja desde casa la mayoría de las veces y se pasa el día con ella ya verás tú que drama.

- ¿Y qué pinto yo en esto ahora? – dijo él, girando la cabeza hacia Mai-. Como me salga como la madre me parece a mí que me va a dar muchos dolores de cabeza…

Echándose a reír, no tardaron en ver como Sora volvía con la tarta, dejándola encima de la mesa ante la atenta mirada de los niños. Ella misma no pudo aguantarse la risa al ver que los ojos de Taichi también estaban fijos en ella, girando la cabeza hacia él.

- Tranquilo, para ti también hay… - le dijo, divertida.

- Te ayudo – Koemi se giró hacia ella.

- No, no… Tranquila….

- Claro que sí, venga – se incorporó para poder coger los platos y ayudarla, divertida en parte por la cara que se le había quedado a Taichi-. Y tú vete pensando en lo que le han dicho a Yamato a ver si se te va a pasando el mono de tener una niña…

Los ojos del rubio se posaron directamente en su amigo, quien estaba chasqueando la lengua de fondo y negando con la cabeza. Le llamó especialmente la atención el notar como se le habían subido los colores por las palabras de ella, riéndose él entonces.

- ¿En serio?

- ¿Qué? – protestó.

- Cada vez que lo dejáis con la niña más de diez minutos lo tengo rondándome porque quiere una… - dijo Koemi desde algo más allá-. Pero no os preocupéis, que se le pasa en cuanto escuchamos a Daigo tirando algo de las estanterías de fondo…

- Oye traidora, ¿tú de parte de quién estás?

La risa de su esposa fue lo único que Taichi necesitó a modo de respuesta, limitándose finalmente a escogerse de hombros. No lo iba a negar. Cada vez que lo dejaban con Aiko no podía evitarlo, pero, entendía también todos los motivos que tenían para no tener más niños. El primero de todos ellos, el estilo de vida que ellos dos llevaban y el no querer cargar más a los padres de ninguno.

- No te preocupes – le dijo Sora, asomándose a su lado para dejarle la tarta-. Yo te dejo a Aiko todas las veces que quieras para que se te pase el mono, tú tranquilo…

- Qué graciosa… Se te empieza a pegar de Yamato, ¿lo sabes?

- ¿Yamato gracioso? – Takao se empezó a reír también al ver la rapidez con la que había girado la cabeza el rubio hacia él.

- Sora, a este no le eches nada…


- No he tenido todavía oportunidad de darte las gracias por el favor que me hiciste con lo del regalo de Yamato – le dijo Sora a Hideki.

- Tonterías… - respondió él, negando con la cabeza-. Lo primero… igual me hubieran mandado a dormir al sofá… Y lo segundo, no tienes que darme gracias por nada. Era una tontería.

- Ya bueno… - se quedó pensativa, terminando por tomar asiento a su lado en la silla que había quedado libre-. También quería haberte dado las gracias por… Bueno, no, a los dos. Quería daros las gracias a ambos por haber estados pendientes de nosotras todos estos días, sobretodo el día del aterrizaje…

- ¿Qué te acabo de decir? No me des las gracias por nada Sora. Es más, lamento no haber podido daros más información – señaló a Arata con la cabeza-. Si hubiera estado en la sala de control hubiera sido más sencillo explicaros que había pasado y no teneros horas sin saber nada de nada.

- ¿Y a mí por qué se supone que tienes que darme las gracias? – Shiori se quedó mirándola-. No lo hago precisamente como un favor, creo que ya deberías de saberlo…

- Ya te digo yo que no lo hace, si cuando le enseñé la invitación de boda que me había dado Yamato y leyó tu nombre poco más y se pone a gritar. Luego se pasó dos semanas muerta de la vergüenza sobre si debería de decirte algo o no… ¡Ay!

El codazo que recibió le general por hablar hizo que diera un ligero brinco, desviando así la atención de Sora, la cual se había puesto roja, al igual que Shiori por lo que había dicho él, consiguiendo que se echara a reír.

- Digo la verdad…

- Hoy vas a dormir donde yo te diga…

- Pobre… - Sora se quedó mirándolos-. De todas formas, muchas gracias a los dos. De verdad… Creo que precisamente habéis hecho bastante más por nosotros dos de lo que sois capaces de pensar.

No quiso entrar en detalles pero espera que Hideki fuera capaz de entender de lo que le estaba hablando. Sabía que si había tenido en cuenta a Yamato para muchas cosas era porque lo consideraba apto y preparado para los puestos para los que lo había recomendado, pero sino hubiera sido precisamente por él, su pequeña posiblemente no estuviera cumpliendo un año aquel día. Pudo ver en la forma en la que le estaba sonriendo, que había sido capaz de entender perfectamente a lo que ella se refería.

- No tienes que dármelas – se limitó a responder-. Venga, corre, que creo que ya es hora de que le deis los regalos a la niña para que pueda ir a jugar…

La pelirroja le sonrió ampliamente a modo de respuesta, acabando por asentir y volver a ponerse en pie para ir hasta donde estaba Yamato sentado con la pequeña haciéndole un gesto para que la siguiera y así poder dejar a la niña en la manta que habían dejado en el suelo.

- Ya verás como esto sí que te gusta – le dijo el rubio a la pequeña nada más posarla, volviendo a incorporarse-. ¿Voy a por una bolsa para meter los papeles?

- No, déjala, ya lo recogemos luego… A ver, venga… ¿le damos los nuestros?

- No, no – Taichi se acercó hacia ellos, caminando con paso rápido-. Dale el mío primero, venga…

Sora se quedó mirando hacia él. Recordaba el primer regalo que le había hecho a la niña, de hecho, ese día le había puesto el pasador en el pelo para echarle el flequillo hacia atrás y que no le molestara en los ojos. No puso ninguna pega, quedándose entonces al lado de Yamato, vigilando lo que hacía él.

- Feliz cumpleaños - contento por haberse salido por la suya, se agachó para poder darle a la niña el paquete, viendo como curiosa, no esperaba y empezaba a golpearlo con sus manitas-. A ver, que te ayudo… - tiró ligeramente del papel para que ella viera como se abría.

No tardando en imitar las acciones de su padrino, empezó a romper todo el envoltorio, entretenida simplemente con aquello hasta que empezó a quedar más al descubierto una caja. Al no estar cerrada del todo, curiosa, la niña intentó levantar la tapa, consiguiéndolo sin problemas, dejando ver que en el interior había una pelota.

- Tenemos todavía unos días para que aprendas a jugar con ella conmigo, ¿eh?

Sora había arqueado las cejas nada más ver lo que había dentro del paquete. Sin duda, no debería de sorprenderle algo así, quedándose mirando hacia Taichi, especialmente atenta a sus palabras. Notó la mano de Yamato posarse en su cintura, dándole una ligera caricia, a sabiendas perfectamente de lo que podía pasar por su cabeza.

- ¿Tú tramas algo en mi contra? – le dijo finalmente a su amigo.

- ¿Yo? – agachado aún, dejando que la pequeña cogiera el juguete-. ¿Por qué?

- Lo sabes perfectamente… - intentó entrecerrar los ojos para lanzarle una mirada desdeñosa, sin conseguirlo demasiado.

Evidentemente, a ojos de los demás, aquello era una simple pelota, pero precisamente ellos tres entendían el significado. Ellos dos habían pasado mucho tiempo jugando y gracias al fútbol se habían hecho tan cercanos. El simple hecho que fuera él quien le diera aquel juguete a la pequeña y que además le dijera que era para aprender a jugar con él le traída demasiados buenos recuerdos a la cabeza.

- Tú no la provoques, Yagami, que en nada la tendrás pateándote el trasero porque juega mejor que tú… - consiguió bromear finalmente.


AnnaBolena04: y este de premio para compensar el capi del sábado que no tuve tiempo de subir.

Y por favor, recuerda que las autoridades sanitarias advierten que determinadas escenas de esta historia pueden resultar perjudiciales para la salud mental y del mobiliario que esté cerca de una mientras que lee. Que no se diga que no he avisado... Que esta es una de esas cosas que tardo dos años en escribir porque estoy visualizando las cosas en mi cabeza y me puedo morir un montón de veces de solo proyectarlas en mi cabeza.

Así que no creo que te tenga que decir demasiadas cosas más ya, porque este capi podría ser solo la parte del principio y ya nos serviría para fangilear con él un par de semanas. Buena suerte sobreviviendo a él... ¡Un besito de tortuguita!