- Os habéis pasado… - acabó diciendo Yamato después de haber estado recogiendo el papel de los regalos-. ¿Sois conscientes de que me lo tengo que llevar todo de vuelta a Tokio y que intento mudarme?
- Dijo el que cada vez que ve algo parecido a un avión o nave de juguete o peluche… O cualquier cosa relacionado con ello… aparece con él para Nyoko… - contestó Mai, quedándose mirando hacia él con los brazos cruzados, viendo como no tardaba en echarse a reír el rubio intentando disimularlo-. Te aguantas, eso te pasa por haber decidido tener una versión adorable tuya en miniatura.
- Cuando tengo que darle la razón, se la tengo que dar… - Katsu se encogió de hombros-. Además, no seas petardo. De la que te envías todas las cosas, ¿qué te importa una caja más que menos?
- No iba a llevarme nada de lo que le hemos comprado… - explicó-. Vamos a dejar la casa más o menos habitable por el momento y luego ya veremos qué hacemos con ella…
- Alguien quiere tener un sitio al que fugarse de vacaciones a hacer quien sabe qué. Bien, perfecto. Eso sirve como prueba de que Yamato sigue siendo el mismo… Que no nos lo han cambiado por un alien o algo en alguno de los últimos viajes…
- ¿El de siempre?
- Claro, sigue gruñendo contra la gran ciudad y viene a esconderse aquí. Me llega a decir ahora que se quiere quedar en Tokio porque le gusta mucho el caos de la ciudad y me lo llevo directamente a la JAXA para que comprueben mi teoría…
- Madre mía, es que no sé por qué te sigo soportando a estas alturas. Y no le eches la culpa a las hormonas del embarazo porque no acepto negociaciones con ese tema… - el rubio puso los ojos en blanco antes de empezar a reírse.
Los demás se unieron a él también, ayudándolo a recoger todos los papeles y poder tirarlos, habiendo los niños enredado más de la cuenta rompiéndolos para jugar. La piloto se acercó hasta el rubio, tendiéndole los últimos que había recogido viendo entonces que Katsu se quedaba algo más apartado.
- ¿Qué tal lo llevas? – le preguntó Yamato.
- Bueno… Más o menos. Apenas he tenido tiempo de notar más síntomas y si me apuras apenas he podido terminar de asimilarlo – sonrió-. Ya no se diga de Arata, el cual creo que sigue de los nervios porque cualquier cosa que le dejas se le cae…
- ¿De los nervios?
- Por la encantadora forma que tienen en este maldito lugar de dar las noticias… Ya sabes, silencio sepulcral y sin nada de empatía a los familiares porque evidentemente todo está perfectamente… Lo del embarazo creo que aún no lo ha terminado de digerir.
- No le he sacado el tema a Sora. Algo me dice que me puedo imaginar la respuesta y tampoco quiero que me lo confirme ella – dijo ante el primer tema-. Y lo otro… Pues normal – sonrió de medio lado-. Tiene que intentar asumir la culpa… Aunque yo creo que convivir contigo con las hormonas revolucionadas una buena temporada le vale como penitencia…
- Qué simpático eres… - entrecerró los ojos, intentando lanzarle una mala mirada-. Pues… de eso precisamente quería hablar contigo.
- ¿Qué? ¿Quieres que lo deje quedarse con nosotros hasta que se te pasen los instintos asesinos? – se giró, quedándose de brazos cruzados apoyado en la mesa, mirando así hacia la piloto.
- Bueno, eso puedes negociarlo con él. Yo creo que podría estar interesado en la oferta… Estaría gracioso que vosotros dos os hubierais animado a la vez. A ver quién se ponía más histérico…
- Ni lo digas – negó con la cabeza.
- ¿Qué? ¿Ahora me vas a decir que no quieres más niños? ¿Tú? Si se te cae la baba…
El rubio se rio, girando la cabeza hacia donde estaban los demás, observándolos así. No se iba a molestar en negar la evidencia. Era algo que se sabía y que, sin duda, se le notaba. Siempre se le había notado cuando había estado con sus sobrinos, y con los pequeños del resto del grupo de amigos. Evidentemente se le notaba todavía más cuando estaba con Aiko.
- Ya veremos, por el momento estamos bien exactamente así – dijo no queriendo entrar en detalles entonces-. ¿De qué querías hablar conmigo? – retomó el hilo original de la conversación.
- Pues… - aceptando el cambio de tema, se quedó mirándolo.
- ¿Qué? No me irás a dar otra vez la lata con que "gracias por blablablá", ¿verdad? – esperó a ver qué respondía, viéndola poner los ojos en blanco-. ¿Qué pasa, Mai?
- Evidentemente es muy pronto, y tampoco sabemos si va a ser niña o niño, pero…
- ¿Qué? ¿Te está dando vergüenza decirme lo que sea que me tengas que decir? ¿Tú a mí?
- ¿Quieres callarte de una vez pedazo de idiota? – negó con la cabeza-. Intento decirte que si querrías ser el padrino…
Se quedo con la boca a medio abrir, ya que había estado a punto de decir algo más para meterse con ella por la forma en la que se estaba comportando. La miró con extrañeza sin poder evitarlo a pesar de todo, no habiendo visto venir el tema. Como bien decía ella, era muy pronto y no era la conversación que hubiera esperado tener en ese momento. A pesar de todo, pasada la sorpresa inicial, sonrió.
- Con lo raro que suele ser ver eso, ¿me lo tomo como un sí? – dijo la piloto.
- Eso ni se pregunta – amplió más la sonrisa-. ¿No se te ocurrió una mejor opción o qué?
- Eh… Ya lo pensé para Nyoko… Lo que pasa es que yo elegí la madrina y claro… No se puede ser acaparadora… - se quedó observándolo, sonriendo ella también-. Llevamos bastantes años sufriéndonos el uno al otro, yo creo que pocas opciones se me ocurren mejores que tú.
Sin duda sabía de lo que hablaba. En su caso, también había pensado en ella para la madrina de la niña, sin embargo, su madre le había parecido mejor opción a sabiendas de que la relación entre ellos siempre había sido más delicada y sabía la ilusión que le iba a hacer aquello.
- ¿Sabes? Me parece una buena compensación después de que me mataras por el susto el otro día.
- Ya… Supongo que tampoco era el mejor momento para dejarte a ti los mandos…
- No, no lo era. Pero más o menos me habrías dado el mismo susto allí que en tierra. No me tienes acostumbrado a que el moreno de la relación sea yo.
La piloto se rio por lo bajo, encogiéndose de hombros como única respuesta que podía darle.
Sora se había quedado observando a los pequeños completamente distraída con una ligera sonrisa en los labios. Eran una buena escena que contemplar, especialmente cuando Aiko todavía no era la reina del equilibrio y a la mínima que se movía más rápido de la cuenta se caía. No le divertía ver a la pequeña caerse una y otra vez, eso sin duda, pero sí que lo hacía ver como Daigo iba corriendo a ayudarla.
- ¿Has visto? Quien te iba a decir a ti que ibas a tener a la niña mimada por todos de la familia… - le dijo Taichi tomando asiendo a su lado, haciendo que girase la cabeza hacia él.
- Ya ¿eh? Yo que precisamente siempre era la que os bufaba que me dejaseis en paz que me arreglaba perfectamente yo sola… - se giró, observándolo-. Luego se lo contamos al padre, que seguro que monta un poco el drama.
- ¿Qué le pasa? ¿No se fía de los posibles problemas genéticos que prueba haber ahí?
- Oye, quién sabe. A lo mejor le genera trauma que a un minitú le dé por rondar a una miniél. Debe de considerar que con la especie de matrimonio extraño que os traéis vosotros dos ya sobre en este universo.
Automáticamente la pelirroja se echó a reír tras sus propias palabras, divertida por ellas. Sin duda era una imagen curiosa, peor a ella, sin duda, no podía gustarle más ver a los pequeños jugar tranquilamente. Observó a Taichi viendo que él también se estaba riendo.
- No te pongas celosa, creo que por el momento esos dos rubios siguen prefiriéndote a ti antes que a mí o a mi versión en miniatura por mucho que trabajemos en ello.
- No lo sé, podría atreverme a decir que Yamato se alegró más de descubrir que estabas en la isla que de vernos a los demás – bromeó exagerando algo más las cosas, aunque sabía que tampoco iba demasiado desencaminada.
- Porque hasta ese zoquete sabe que, de entre todos los niñeros posibles, quizás yo era la mejor opción para estar echándote un ojo. Tu madre o yo de hecho. Y como Toshiko sigue dándole miedo, pues mira, mejor llegar y verme a mí con cara de susto también que a ella.
- ¿Tú crees?
- Claro, es capaz de sacar la conclusión de que tu madre quiere lincharlo por andar dándote estos disgustos…
Sora tuvo que volver a reírse sin poder evitarlo por lo que él decía. No lo iba a decir en algo, pero conociendo a su marido era bastante probable que algo así pudiera llegar a pasar por su cabeza sin demasiada dificultad. Era la típica conclusión a la que llegaría él solo sin necesidad de que alguien lo ayudase.
- ¿Cómo voy a querer volver a Tokio? – dijo, reclamando así la atención de su amigo.
- Bueno, míralo otro lado. Todos los demás tenemos que volver a Tokio, así que… - se encogió de hombros-. Pero puedo entenderte, esto es muy tranquilo y bonito. Aunque también lo dicen del barrio al que os vais a mudar… - pudo ver como ella sonreía-. ¿Os queda mucho por hacer?
- No lo sé. Con un poco de suerte decorar y amueblar… Pero todo lo demás debería de estar listo…
- ¿Cómo que no lo sabes?
- No, prefiero verlo cuando llegue allí… Se ha encargado Yamato de supervisar que todo esté como lo habíamos pedido. Así que si todo va bien y nos queda solo eso… Yo creo que antes de que acabe el verano podremos mudarnos.
- Bueno, sabiendo como eres de repelente… - carraspeó un par de veces-. Perfeccionista… Eso suena muy bien.
Entrecerró los ojos para lanzarle una mirada desdeñosa. Había estado entretenida aquella temporada. No solo se había dedicado a adelantar trabajo para el estudio, sino que había estado haciendo algunos dibujos de cómo quería poner algunas de las estancias. Sin duda no era la materia en la que estaba especializada, pero había tenido demasiado tiempo libre, sobretodo para dedicarse a decorar la habitación de la chiquitina en su cabeza.
- A saber en qué estás pensando con las caras que estas poniendo – la voz de Taichi la devolvió a la realidad.
- En mi cosas… No te lo cuento por llamarme repelente… - se giró, comprobando que todo estuviera en orden-. Es una pena que los demás no hayan podido estar hoy aquí, pero bueno, supongo que los dos abuelos estarán peleándose en Tokio por ver quién celebra el cumpleaños de Aiko.
- Seguro. Vamos, es que puedo escucharlos perfectamente. Así que vete pensando en que vais a tener dos fiestas de cumpleaños más para la niña… Aunque eso tú porque le tienes paciencia que si se pone así de pesado Hiroaki con mis sobrinos no te digo yo a dónde lo manda mi hermana…
- Seguro que sí… - se rio ligeramente-. Tus sobrinos requieren de una alianza entre abuelos para comprobar que todo el mundo sea capaz de terminar de una pieza la fiesta. Que, además, como se junten con Daigo puede echarse a temblar toda la ciudad y lo sabes tan bien como yo…
- No te lo voy a negar, no…
- Es lo que pasa cuando andas tú metido por el medio. Y en el caso de Hikari ni te cuento, que tiene el peligro por ambas partes…
- Claro, como si tú fueras la cosa más tranquila y calmada de ese universo… Eso cuéntaselo a quien te crea Taken… - frunció el ceño.
- ¿Qué?
- ¿Tengo que llamarte Ishida? – se quedó mirando hacia ella, viendo como arqueaba una ceja.
- Bueno, por ser tú, te dejo que me sigas llamando Takenouchi, tú tranquilo… - se echó a reír finalmente, dejando caer su cabeza hacia él para observar así a los niños.
AnnaBolena04: sin duda ese video debe de andar rondando por los teléfonos de toda la familia mientras que Takeru se convierte cada vez más en un perita en su rincón. Pero bueno, seguro que se lo compensan, venga, que en el fondo es hasta comprensible el drama. Aunque también es comprensible que no quieran volver tan pronto a la ciudad pudiendo pasarse las tardes al sol en el jardín o en la playa con Aiko enredando por ahí. Y más ahora que ha encontrado más nenes con los que poder enredar.
Además, tiene que asegurarse de que su padrino la enseña a jugar a la pelota como debe ser, por mucho que pueda peligrar la salud de su madre con esas cosas o el brazo sano de su padre, porque podría ser que alguien empezara a sacudirlo mientras que fangirlea. Y nadie podría culparla, o al menos, yo desde luego que no.
¿A que no sabes qué? Llueve y hoy tengo mucho lío en el trabajo así que estoy más o menos en el mismo modo pera que Takeru pero con unos motivos más feos que los de él. Veremos a ver cuando salga si necesito terapia de algún tipo como irme de compras o algo jajajaja ¡Un besito de tortuguita!
Beyond an Epic Night: yo también quiero un padrino de ese estilo, sí. Si es que tiene mucho peligro Taichi porque como me encanta el personaje, cuando sale, se dedica a robar la escena totalmente haga lo que haga. Ya sea liándola, diciendo algo, o simplemente respirando, que mira, eso también se le da bastante bien al señor Yagami. Además, me hacen gracia estos capítulos porque como están escritos de hace un par de meses ya casi - OMG - pues cuando los releo me pongo a fangirlear yo sola también con él.
Y claro que era el mejor regalo que se le pudiera hacer... Aunque solo te diré una cosa, cuando el que tenga la pelota sea un miniclon de ella y vaya a decirle al "tito" que si le enseña a jugar a la pelota, esperemos que lo haga cerca de algún hospital para cuando venga el infarto jajajajajajajaja Y me voy corriendo al trabajo antes de que encuentre alguna excusa para ir a esconderme bajo la manta con el día de frío horrible que hace... ¡Un besazo!
