Yamato sonrió al salir del baño al darse cuenta de que Sora se había quedado completamente dormida en la cama, ocupándola por completo. Se suponía que iban a aprovechar para recoger la habitación, pero algo le decía que había quedado en la intención.
La observó, completamente dormida, bocabajo, cubierta ligeramente con las sábanas dejando así al descubierto su espalda, en la cual se podían observar las marcas de la ropa de baño. Sin duda había estado aprovechando el tiempo bajo el sol. Estudió el rostro de ella, completamente relajado, ajena a que estuviera observándola.
No se acercó a ella, no queriendo despertarla, decidiendo que él mismo podía recoger todo lo que habían dejado tirado por ahí mientras que ella descansaba. Aquella vez no se había quedado dormida por la anemia, estaba seguro de ello, ya se suponía que estaba perfectamente de ella, pero algo le decía que el estrés por el que habría pasado el día de su vuelta y, que no habían parado aquellos días atrás, habían acabado pudiendo con ella.
Sin hacer ruido, dio la vuelta a la cama cogiendo así su camiseta y poniéndosela antes de empezar a mirar hacia los lados. No tardó en ver, no demasiado lejos de la cama, el conjunto con el que ella le había sorprendido. Se acercó con paso lento hacia él, agachándose para cogerlo entre sus manos. Aprovechó para observarlo más detenidamente, dejando ir una sonrisa ladeada.
Tras haber colapsado encima de su esposa, dejó su cabeza apoyada en el hueco de su cuello, intentando recuperar el aliento. No se había tomado las cosas con calma, sino que en cuanto había podido tomar el control se había dejado llevar. Habían sido muchas noches sin ella a su lado y la necesidad se había apoderado de sus acciones. Normalmente le gustaba disfrutar de los momentos previos, pero no en aquella ocasión.
Sonrió, sintiendo sus labios en su cuello, dejando así un beso en él. Esperó unos segundos más antes de volver a hacer fuerza con sus brazos para alzarse, aprovechando a observarla así de forma más detenida.
- ¿Intentas librarte de mí? – le dijo, quedándose arrodillado para poder así usar sus manos y seguir los tirantes con sus dedos-. Es una buena forma de hacerlo, que lo sepas…
Escuchó su risa a modo de respuesta, entretenido en seguir el movimiento de su pecho, aún subiendo y bajando más rápido de la cuenta debido a su respiración. Paseó sus dedos por encima del suave encaje, acariciándola de esa forma. No se había molestado ni en desvestirla… Adoraba el cuerpo de su esposa, pero había sido una de esas situaciones en las que ni siquiera había pensado en aquello. Cerró sus manos sobre su pecho, haciendo algo de presión, masajeando ligeramente así la zona.
Levantó la vista hacia su rostro, sonriendo al descubrir sus ojos clavados en él. No había llegado a calmar su respiración cuando ya se había asegurado él de volver a alterársela. Todo su cuerpo respondía más rápidamente debido a la situación. Sonrió, cambiando sus manos de lugar, de nuevo hacia los tirantes para bajarlos lentamente.
- ¿No me has explicado antes lo suficientemente claro lo mucho que me has echado de menos? – le preguntó, atenta a lo que hacía.
- No, creo que no. Así que mejor que no te quede ninguna duda.
Volver a escuchar la risa de ella no pudo sonarle mejor. Cerró sus dedos en torno a los tirantes una vez los hubo bajado, tirando con algo más de fuerza hacia abajo, pudiendo así provocar que toda la prenda se deslizara descubriéndola algo más. Sonrió sin poder evitarlo, recreándose así la vista en ella unos segundos antes de aprovechar para repetir las acciones anteriores, ahora, por fin acariciando su piel.
Sonrió al escuchar el ligero jadeo que escapaba de sus labios, dedicándole algo de tiempo a sus acciones. Lo bueno de que hubieran ido tan rápido al principio era que ahora ya no tenía prisa, podía dedicarle más tiempo a aquellos detalles. Todavía no se había querido dedicar a pensar en cómo iba a ser capaz de quitarle aquello, pero todo a su tiempo. Se inclinó algo más, comenzando a dejar pequeños besos en su cuello, bajando hacia su clavícula lentamente, tomándose su tiempo, llegando finalmente al pecho. Notó como ella se arqueaba ante aquello, facilitándole así el acceso, dejando ir un suave gemido cuando le dedicó un pequeño mordisco. Sonrió de medio lado, acariciando sus costados hasta dejar sus manos en su cadera, dedicándole su tiempo a aquella zona. Sabía que era especialmente sensible y por ello le gustaba dedicarle la atención suficiente.
- Espera… espera – murmuró ella-. Dame un momento…
Levantando la vista, la dejó revolverse, viendo como llevaba una mano debajo de su brazo, buscando así el cierre y tirando de él hacia abajo. No pudo más que dar las gracias por no haber tenido que llegar a hacerlo él, porque hubieran tenido muchos más problemas hasta que se le hubiera ocurrido aquello. Sonrió, dejando que adivinara lo que estaba pensando, viendo como se reía, antes de darle un ligero manotazo para terminar de hacerlo él. Aprovechó el momento para desvestirla por completo, quedándose mirando su cuerpo.
- Hoy me has puesto complicado saber cómo te prefiero – le dijo antes de volver a inclinarse hacia delante, sintiendo como empezaba a jugar con su pelo mientras.
Le dedicó de nuevo especial atención a su pecho, entreteniéndose en dedicarle besos y caricias notando como cada vez se le alteraba más la respiración, revolviéndose a causa de las sensaciones, cerrando sin darse cuenta con algo más de fuerza sus dedos en su cabello. Levantó la vista hacia ella, pudiendo observarla, disfrutando de la visión que ofrecía. Cruzó la mirada con la de ella, aprovechando ese momento para darle un ligero tironcito con sus dientes antes de soltarla.
Se deslizó algo más abajo, aprovechando su postura, guiándose por el hueco de las costillas, disfrutando de cada centímetro de su piel, bajando hacia su vientre solo para luego volver a subir, acercándose hasta su rostro para darle un beso, dejándola a ella llevar el ritmo y que se separase de él cuando lo necesitara.
La vio revolverse para poder moverse, retirándose ligeramente de encima de ella, esperando a adivinar sus intenciones. Cuando la vio intentar sentarse para tomar una nueva posición negó con la cabeza, deteniéndola. Podía adivinar lo que quería, y sabía que lo hacía perfectamente por lo mucho que le gustaba a él aquello, pero se limitó a observar su expresión extrañada, llevando su mano a su rostro para darle una ligera caricia.
- Llevo casi un mes fuera, quiero verte la cara… - murmuró viendo como sonreía ante sus palabras.
Ya tendrían tiempo para otras cosas, sin duda. La dejó, a pesar de todo, que fuera ella quien tomara la posición de ventaja, quedándose él tumbado y ayudándola a acomodarse encima de él.
Se dio cuenta de que se había quedado completamente hipnotizado mirando hacia la prenda dejando la cabeza viajar por los recuerdos de hacía un rato. Aquello era lo que le había estado haciendo falta para terminar de sentirse de nuevo de vuelta en casa, tenía que reconocerlo. Recogió el resto del conjunto, dejándolo encima de la cómoda. La ropa de Sora se había quedado también tirada, de manera que fue a por él, dejándolo entonces junto a lo demás. Fue hasta el armario sacándole el pijama y ropa interior para que se pudiera cambiar más tarde.
Cuando terminó de posarlo encima de la mesa de noche y se giró, pudo ver una ligera franja canela que estaba observándolo. Arqueó una ceja, sorprendido, comprobando que no fuera algo momentáneo y que de verdad se había despertado.
- Ey… - se acercó hacia ella, apoyando una rodilla en la cama-. Buenos… ¿días?
- Hmm… - pudo ver como se empezaba a girar, quedando echada bocarriba, estirándose todo lo que pudo antes de girar su cabeza hacia él con una sonrisa en los labios-. ¿Me he quedado dormida?
- Como un lirón – la observó, inclinándose algo más para tirar de las sábanas y así dejarla algo más cubierta. Sin duda, no le molestaba la vista, ni mucho menos, pero no necesitaba distraerse de nuevo.
- Ven aquí – le dijo, todavía con la voz tomada por el sueño alargando sus brazos hacia él para atraerlo.
Obedeció automáticamente, quedándose tumbado ligeramente sobre ella, sin dejar todo su peso, apoyándose también en la cama. También le parecía un buen plan para el tiempo que tenían restante, sin lugar a dudas. La observó más de cerca, analizando sus rasgos, viendo como dejaba los ojos cerrados unos segundos tras haberse quedado con los brazos en torno a su cuello.
- ¿Tienes idea de lo mucho que he echado en falta esto? – le dijo, observándolo de nuevo.
- Yo creo que sí… Algo puedo hacerme a la idea – sonrió, inclinándose algo más hacia ella para dejar un beso en la punta de su nariz, como solía hacer tantas veces-. Debo decir que no sé si tu última travesura ayudó o no…
- ¿Mi última travesura? – arqueó una ceja.
- Aparte de la de esta tarde, claro – dejó ir una suave risa, arreglándoselas para obligarla a girar con él, pudiendo así rodearla con los brazos-. Cierta tableta llena de fotos, vídeos y todo lo demás…
- ¿Has tenido algún problema con ella? – entretenida, se dejó mover, acomodándose así bien, enredando una de sus piernas entre las de él.
- Alguno que otro. No sé si me ayudaba con el mono de volver a casa o lo empeoraba. Yo creo que las dos cosas a la vez si es que eso es posible.
Escuchó la risa de Sora a modo de respuesta, disfrutando de nuevo de ese sonido, bajando la vista hacia su cabecita pelirroja apoyada ahora contra él, sonriendo también. Sin duda, había pasado una tarde perfecta, pero ese momento entre ambos era la otra cara de la moneda. Valoraba de la misma forma ambas cosas. Se lo había dicho en el aniversario, no necesitaba llegar a poder acostarse con ella para disfrutar plenamente del tiempo a su lado de aquella forma.
- ¿Dónde habían ido los demás? – preguntó, dedicándose a rozar su brazo con sus dedos.
- No lo sé… Creo que a dar un paseo. Pero tranquilo, no quiero que vayan a dar señales, Koemi sabía que no tenía mucha intención de hacer las maletas…
- Bueno… Te has quedado dormida un buen rato – le dijo-. Puede que sí que vayan a llegar antes de lo que tú piensas…
La pelirroja levantó la cabeza hacia él, arqueando ambas cejas viendo como se echaba a reír. No era consciente el tiempo que se había quedado dormida, pero sí que sabía que habían estado entretenidos un buen rato, provocando que el sueño se hubiera apoderado de ella incluso. Giró el cuello en busca de algún reloj.
- ¿Cómo que las siete de la tarde?
- Te he dicho que llevas un rato dormida… - divertido por las caras que estaba poniendo, se encogió de hombros-. Ya he recogido yo, tranquila. Te he dejado el pijama al otro lado… Si llegan, ya los entretengo yo.
Pudo ver como finalmente asentía, volviendo a acomodarse. Tenía confianza suficiente con aquellos por los que esperaban para que le diera igual que se dieran cuenta de lo que había pasado, especialmente Koemi, que ya lo sabía de primera mano. Estaba demasiado a gusto tal y como estaba como para pensar en moverse. Fue una sensación en su estómago la única que hizo que frunciera el ceño.
- Yamato… - murmuró al cabo de unos segundos-. Me muero de hambre…
Volviendo bajar la cabeza hacia ella, se echó a reír por su confesión, la cual, tampoco le parecía extraña.
- Vas a tener que soltarme si con eso pretendes que te traga algo de comida…
- Lo sé – gruñó por lo bajo, sin muchas intenciones de moverse tan siquiera.
- ¿Vas a preferirme a mí antes que la comida? – preguntó entretenido.
- Tú dame tiempo, que cuando la cosa empeore ya veremos cómo se queda mi orden de prioridades…
A sabiendas de que estaba hablando totalmente en serio, no pudo más que reírse antes de apretarla algo más entre sus brazos, dedicándose únicamente en disfrutar del momento.
