Yamato se quedó sentado al lado de Taichi, con gesto cansado, quedándose mirando hacia la nada durante un rato, sin estar tan siquiera pendiente de lo que estaban poniendo en la televisión.

- Pues yo no veo que hayas recogido gran cosa para estar tan acabado…

La voz del castaño reclamó su atención, haciendo que girase la cabeza hacia él intentando entender de lo que le estaba hablando, pero tampoco había estado prestando atención antes, de manera que aquello podría ser cualquier referencia a algo que hubiera dicho y no hubiera escuchado.

- ¿Qué te pasa? ¿Tan mal has vuelto a nuestro planeta o qué?

- Alguien se ha pasado la tarde demasiado ociosa incluso para mí… - contestó encogiéndose de hombros.

Taichi fue a decir algo, abriendo la boca, sin poder llegar a hacerlo cuando escuchó la voz de Koemi llamándolo desde la habitación, levantándose para ir a ver qué quería, posiblemente también terminando de hacer las maletas ella también.

- ¿Te quedas tú con Daigo? – le dijo al rubio cazando al pequeño que pasaba correteando.

- Trae – alargó los brazos hacia él para poder cogerlo-. ¿Vas a intentar acabar conmigo?

Riéndose por la pregunta del rubio, Taichi fue hacia la habitación en busca de Koemi para ver qué quería, dejando la puerta abierta por si el niño acababa yendo tras él, viendo que precisamente con la maleta a medio hacer delante de ella.

- ¿Qué? – preguntó.

- Ayúdame anda, que quiero acabar pronto… - le dijo girándose hacia él para señalarle donde tenía el resto de las cosas.

Asintió, acercándose hacia ella para ayudarla con lo que estaba haciendo, aprovechando también para dejar encima de la cama la bolsa con las cosas del niño.

- Con lo que enreda ese elemento menos mal que hemos tenido buen clima para poder lavar a ropa porque sino con lo que le habíamos traído no sé cómo nos hubiéramos arreglado quedándonos más días – comentó divertida-. Si hoy por la tarde llegó con los pantalones llenos de verde por todas partes…

- Porque se pasó la tarde tirado por el suelo detrás de Aiko…

Riéndose por lo que decía empezó a recoger tambien por la habitación, pasándole lo que iba encontrando para que pudiera meterlo en la maleta. Frunció el ceño de repente, quedándose pensativo.

- ¿Qué te pasa? – preguntó Koemi al darse cuenta de ello.

- Pues…

Alargó la mano para quitarle lo que tenía entre las manos, dejándolo poner caras raras, no estando tampoco demasiado segura de lo que estaría pasando por esa cabeza o si quería saberlo tan siquiera.

- Si Aiko se ha pasado la tarde con nosotros…

- ¿Eh? ¿Qué dices?

- Yamato, antes, que me ha dicho que estaba cansado porque… - frunció algo más el ceño, quedándose pensativo.

- Cariño cuando no hablamos el mismo idioma de verdad que no te…

- ¿¡Para eso querían que nos fuéramos de niñeros!? – soltó de golpe alzando más de la cuenta el tono.

Sora pasaba por el pasillo, dando un brinco al escuchar de repente la voz de Taichi, quedándose confusa en un principio antes de escuchar cómo empezaba a decir tonterías y a montar el drama habiéndose dando cuenta por fin de por qué los había mandado con Aiko. Se rio sin poder evitarlo, yendo hacia la cocina a poder dejar las cosas.

- ¿Quieres dejar de montar el drama? – le dijo Koemi-. ¿Se puede saber qué tiene de raro?

- Pero…

- ¿Pero qué? Vamos a ver, ni que tú fueras precisamente el rey de la castidad, vamos a ver… Es que no entiendo el drama que tienes con esos dos y con lo que hagan o dejen de hacer. Si te parece ni se acercan… - puso los ojos en blanco-. Entiendo el drama cuando se trata de Hikari, pero… - no dijo nada más, dejando así la frase en el aire y decidiendo que iba a ser mejor girarse-. ¿Vas a ayudarme con la maleta o te vas a quedar ahí con cara de susto?

- ¿Nos han usado de excusa para quedarse toda la tarde solos?

- Sí, y fue idea de ella para que tengas más detalles. Así que venga, dame esa camiseta para que la guarde de una vez… ¡Taichi!


La pelirroja se quedó apoyada en la mesa del salón, distraída. Hacía rato que los demás se habían ido a la habitación a descansar, salvo Taichi, quien había aprovechado para darse una ducha. Cuando ella había salido de la habitación y había visto la luz de la habitación del baño por debajo de la puerta encendida se había dado cuenta, dejándolo tranquilo.

- ¿Qué haces? – preguntó Yamato, yendo tras ella.

- Nada… No tengo sueño…

- ¿Y eso?

- Pues alguien me dejó dormir esta tarde más de lo que debería y ahora no tengo sueño…

Sonrió de medio lado, divertido, yendo hasta su lado asegurándose de arrinconarla contra la mesa, posando él las manos en ella, una a cada lado de su esposa.

- Creo que de todas las acusaciones que se pueden hacer sobre esta tarde no soy precisamente sobre el que deberían recaer… - murmuró por lo bajo, provocando así que se riera.

- Y las acepto gustosa – dijo finalmente, quedándose donde estaba, dejando sus brazos en torno al cuello de él-. Mañana vamos a tener que darnos una buena paliza para recogerlo todo al final…

- Siempre podemos esclavizar a Taichi un rato, seguro que se deja…

La pelirroja volvió a reírse, asintiendo, quedándose en la misma posición. No le había dicho nada a Yamato sobre el drama que había escuchado aquella noche cuando estaba recogiendo las cosas. Estaba segura de que ni siquiera se había dado cuenta de que hubiera dicho algo extraño, ya que también lo conocía lo suficiente como para saber que no era dado a aquellas cosas tampoco.

Divertida, una idea cruzó por su mente quedándose mirando hacia él de forma más significativa, acabando así por bajar la mirada unos segundos hacia la piel que dejaba la camiseta del pijama de él a la vista y luego volviendo a levantarla mordiéndose el labio.

Arqueó una ceja automáticamente al ver cómo lo estaba mirando su esposa.

- ¿Tanto me has echado de menos estas semanas?

- No te haces una idea – le dijo, poniéndose de puntillas para poder quedar mejor a su altura.

- Sora… No estamos en el mejor sitio… - murmuró, sin poder evitar cerrar algo más sus brazos a sus laterales.

- Están durmiendo…

- ¿Taichi no se había ido a la ducha?

- Debe de haber terminado ya – mintió, intentando disimular, empezando a jugar con sus dedos en su cuello.

- Bueno, pero… Podemos volver a la habitación y… - no terminó la frase, teniendo que callarse cuando ella alcanzó sus labios finalmente.


Taichi dejó caer la toalla con la que se estaba quitando la humedad del pelo, dejándola apoyada encima del lavabo. Debería de haber hecho aquello primero ya que tardaría en secarse, pero no había tenido tiempo. Esperando unos segundos a que el vaho se quitase del espejo, se quedó mirando su reflejo distraído, empezando a buscar entre sus cosas el cepillo de dientes.

Distraído, no pasó demasiado tiempo hasta que terminó por fin, recogiendo todas sus cosas y caminando hacia la salida del baño para poder volver a la habitación. Se iba a llevar la toalla con él para terminar de secarse el pelo más tranquilamente. Apagó la luz antes de salir, abriendo la puerta con cuidado de no hacer ruido a sabiendas de que la habitación en la que dormían los niños estaba cerca.

Frenó en seco al dar unos pasos por el pasillo, pudiendo ver desde allí el salón y como, justo en ese momento Yamato empujaba a Sora algo hacia atrás par que se quedara sentada encima de la mesa a la vez que ella colaba sus manos por el interior de la cintura del pantalón de su pijama, bajando desde la espalda.

Habiéndose dado cuenta de que Taichi había apagado la luz y que por lo tanto estaba a punto de salir del baño, aprovechó para mover sus manos de lugar, acercando algo más así a su marido a ella. Estaba cansada de haber estado revolviendo por casa toda la mañana y por haberse pasado la tarde atenta a otros asuntos, pero, sin duda, merecía la pena.

Distrajo a Yamato para que no se diera cuenta de los pasos que se habían escuchando acercándose a su cuello, empezando a dejar pequeños besos en su cuello, saliéndose con la suya al echar él así la cabeza hacia atrás. Se apartó suavemente de él ante una caricia que le dedicó, comportándose de una forma algo más exagerada, dejando escapar de entre los labios una exhalación que, en otra ocasión quizás hubiera necesitado más para dejarla ir.

Sufrió para aguatar la risa cuando al acercarse de nuevo al cuello de Yamato, pudo ver como Taichi volvía sobre sus propios pasos, yendo de nuevo hacia el baño. Intentó comportarse y que él no se diera cuenta de lo que realmente pasaba, decidiendo aprovechar algo más el momento y centrarse en las atenciones de él.

- Vamos a la habitación – le murmuró ella por lo bajo, acercándose de nuevo para darle un pequeño beso.

Asintió, dando un paso hacia atrás para dejarla ponerse en pie, buscando su mano para caminar con ella hacia la habitación. No estaba demasiado seguro de si seria para continuar con lo que parecían querer empezar o para irse a dormir pero ambas opciones le parecían bien llegados a ese punto. Sin duda, ese día no podía tener queja alguna si simplemente se iban a dormir. Cerró la puerta con sumo cuidado para no hacer ruido al entrar en la habitación.


- ¿Se puede saber qué narices estabas haciendo anoche? – le preguntó Koemi a Taichi mientras que se sentaba a desayunar-. Me quedé dormida y todavía no habías vuelto del baño…

- Quería secarme bien el pelo… - contestó de forma automáticamente.

Había tardado en volver a salir, sin atreverse a salir sin querer poder ver o escuchar nada. Por suerte, cuando lo había hecho, el salón estaba vacío y la puerta de la habitación principal cerrada. Si algo más había pasado o no, él no había llegado a saberlo, pero las ojeras con las que había visto a Yamato le dejaban bastante clara la respuesta.

- A Sora se le han quedado pegadas las sábanas – comentó el rubio mientras que se sentaba, todavía algo adormilado-. Creo que la voy a dejar dormir y ya luego que desayune… Ayer se durmió bastante tarde.

- Podemos sobrevivir sin ella, tranquilo – contestó Koemi, mirando de reojo hacia Taichi el cual estaba muy concentrado en su plato vacío-. ¿Qué te pasa? ¿Tienes sueño? ¿Dormiste mal anoche?

- No pasa nada…

- Llevas mirando hacia la mesa o al plato desde hace un rato…

- He dicho que no me pasa nada…

- Madre mía, cuando te pones especialito ni siquiera yo soy capaz de entenderte – negando con la cabeza alargó la mano hacia el zumo.

- ¿Qué te pasa a ti? – le preguntó Yamato, revolviéndose el pelo distraído. No se había molestado en cambiarse o arreglarse para ir a desayunar, estaban en completa confianza como para andar teniendo cuidado con esos detalles-. ¿Se te atragantó la ducha anoche o qué?

- Seguro – contestó Koemi por él-. Debió de caerle encima demasiada agua fría porque entre que estuvo una eternidad allí hoy por la mañana se ha levantado especialito.

- ¿Más de lo normal? – comentó el rubio riéndose por lo bajo, acercándose su taza para poder dar un trago-. Eso ya tiene que ser grave…

El sonido de la puerta de la habitación dejó ver a una adormilada Sora que iba hacia ellos bostezando todavía.

- No me lo digas, te ha desertado el olor de la comida… - divertido al verla, Yamato se levantó para ir a coger algo para ella, viendo como le contestaba asintiendo simplemente-. Buenos días… - se acercó hacia ella de la que pasaba por su lado para saludarla con un beso en la mejilla-. ¿Café?

Riéndose, se alejó de ella al ver como asentía e iba a sentarse más dormida que despierta todavia.