- ¿Qué padre dices que nos iba a venir a buscar? – preguntó Sora una vez que se centró en la terminal de llegadas del aeropuerto.

- Pues… No lo sé, no te vayas a pensar tú que lo tengo muy claro. Porque te diría que tienen los dos que trabajar pero… Capaces de pedir el día y estar viniendo a las carreras por los pasillos para ver quién de los dos llega primero – se encogió de hombros, acercándose hasta ella-. ¿Todo bien? – dijo al verla fruncir el ceño ligeramente.

- Sí… No te preocupes. Me duele un poco la cabeza, pero sería del aterrizaje… - levantó la cabeza hacia él-. O a lo mejor es de pensar que vamos a tener la casa patas arriba y que al llegar vamos a… ¿qué? ¿Por qué me estás mirando así?

- Pues… por nada – sonrió ligeramente-. Mira, ahí viene tu padre – le dijo, señalándolo-. Esperemos que no me llame mi padre para decirme que se ha encontrado las ruedas del coche pinchadas…

Distrayendo así a la pelirroja con su comentario provocando que se rie se giró hacia donde él había señalado para ver entonces llegando al profesor. Sonrió ampliamente, ya que había echado de menos a su padre y, además, pudo notar como automáticamente la niña, nada más tenerlo cerca, empezó a mover sus bracitos para llamar su atención.

- ¡Hola papá! – se adelantó hacia él para ir a saludarlo.

Rodeando a su hija con los brazos, aprovechó para dejar a Aiko en el medio y así poder saludarlas a ambas a la vez. No se podía quejar, tampoco hacía tanto tiempo desde la última vez que había estado con ellas, pero también se había acostumbrado rápidamente a la vida en Tokio teniéndolas tan a mano.

- Hola Yamato – saludó, levantando la vista hacia él dándose cuenta de que estaba observando la escena entretenido.

A su yerno sí que llevaba mucho más tiempo sin verlo, pero a pesar de lo que pudiera creer él sobre si le tenía manía o no, eran las otras dos las que más habían llamado su atención. Solo cuando se separó de ellas, ya con Aiko en brazos, se acercó a saludarlo.

- Ya me han dicho que te vas a quedar en el mismo plantea que nosotros. Enhorabuena…

- Gracias – asintió a sus palabras.

- No sé dónde se ha metido tu padre, así que os llevo yo a casa – explicó antes de que pudiera preguntar-. ¿Tenéis solo ese equipaje con vosotros?

. Sí, todo lo demás lo hemos enviado como siempre… - contestó a su suegro-. Lleva tú a la niña si quieres, ya llevo yo las maletas…

- Déjame una – le dijo Sora, escapándose del agarre de su padre para ir a coger el objeto-. Que ya sé que tienen ruedas, pero nadie quiere que acabes atropellando a alguien.

No protestó, dejándola coger una de ellas y pudiendo asi echar a andar tras su suegro, tranquilamente. Sabía el motivo por el que él estaba allí y aunque no había estado demasiado acuerdo con todo aquello, pues había tenido que ceder ante la insistencia de Toshiko. Su suegra se había empeñado en ir a recibirlos a casa, adecentándosela para que pudieran pasar aquella noche tranquilamente al menos y dejando la cena hecha. No estaba demasiado de acuerdo con que ella tuviera que hacer todo ese trabajo, pero, no iba a ser él quien le llevara la contraria.

- A ver, espera – dijo divertida al ver las caras de su padre cuando finalmente llegaron al aparcamiento-. Dame las llaves papá, que ya conduzco yo.

- ¿Por qué?

- Porque si te quito a Aiko ahora igual me desheredas… - riéndose, alargó la mano para que le diera las llaves-. ¿Cómo vamos a hacer con la silla para Aiko?

- Está puesta… - contestó el profesor mientras que le pasaba el llavero-. Ya voy yo atrás con ella… A ver que la siento y os ayudo a meter las maletas.

- Ocúpate tú de la niña, papá, ya hacemos nosotros lo otro – le dijo la pelirroja yendo hacia donde estaba su marido.


Toshiko estaba en la cocina, no queriendo revolver más de la cuenta. Por la mañana se habían encargado de hacer la compra básica para que pudieran arreglarse al menos hasta el día siguiente y que pudieran descansar del viaje y no andar a las carreras el día siguiente. Tampoco había querido meterse más de la cuenta en los temas de la casa, dejando las zonas comunes y las habitaciones habitables.

Giró la cabeza hacia la puerta de la casa cuando la escuchó abrirse, sonriendo sin poder evitarlo, esperando a ver la cara que se le quedaba a su hija. A fin de cuentas, con Yamato ya había hablado para avisarlo y comprobar que estuviera de acuerdo con la idea que había tenido. Esperó, viendo a su marido entrar el primero, llevando a su nieta en brazos.

- Hola preciosa – dijo automáticamente echando a andar hacia ella-. ¿Dónde está la niña más guapa de todo Tokio?

La niña empezó a buscar a su abuela con la mirada nada más reconocer su voz, revolviéndose entre los brazos del profesor, queriendo que la posara en el suelo para poder echar a andar hacia ella. Sin hacerse de rogar, hizo que la pequeña le pedía posándola y viendo como se iba, con sus pasitos tambaleantes a buscar a Toshiko, la cual no dudó en arrodillarse en el suelo y esperar por ella con los brazos abiertos.

- ¿Mamá? – Sora se quedó confusa, frenando en la puerta al ver la escena.

Haciendo caso omiso de su hija, se centró en su nieta, a la cual había echado muchísimo de menos. A Sora también la había echado en falta, pero con ella podía hablar de forma normal y había mantenido el contacto con ella a lo largo de todas aquellas semanas, pero la pequeña era otro tema.

- Vaya guapa que estás. Te has puesto morena y todo… - sonrió, rodeándolo con los brazos para atraerla hacia ella y darle un sonoro beso en la mejilla-. Hola – saludó a los otros dos cuando levantó la vista.

- ¿Nos has hecho la cena? – preguntó la pelirroja confusa.

- Y os he limpiado un poco para que no os coma el polvo hoy por la noche… - se puso en pie con la pequeña en sus brazos para ir a saludarlos-. Bienvenidos a casa.

Yamato sonrió también a su suegra a modo de saludo, terminando así de cerrar la puerta y dejar las maletas donde no fueran a estorbar, entretenido en ver la cara de confusión que todavía tenía su esposa puesta.

- He avisado también a tus padres y Takeru… Creo que se morían también de ganas de venir a veros. Espero que no os importe.

- ¿Importarnos? ¿Por qué? – preguntó totalmente confuso.

- A lo mejor tenéis gana de estar tranquilos hoy en casa…

- Claro que no, no digas tonterías mamá – se acercó a ella para abrazarla, aprovechando para dejar a la pequeña en medio-. Ya me parecía a mí raro que Hiroaki no estuviera también por el aeropuerto.

- Mira cariño… No me hables de los dramas de los abuelos de Aiko, porque de verdad que me entran ganas de dejarte a tu padre a dormir aquí por no aguantarlo…

Riéndose, se acercó algo más hacia la cocina, dándose cuenta de que estaba la comida terminando de hacerse en el fuego y que había algunas bolsas con cosas por allí. Arqueó una ceja, volviendo a girarse hacia su madre, confusa.

- ¿Nos has hecho la compra también?

- Cariño, tenéis que desayunar mañana por la mañana… Con la nevera vacía del todo eso no iba a poder ser. Te he comprado algunas cosas para que os arregléis… Deja de protestar. ¿A que sí, Aiko? ¿A que tu madre es una gruñona?

Negando con la cabeza ante las palabras de su madre, se empezó a reír por lo bajo, escuchando el sonido de la puerta de repente, sin que Yamato se hubiera podido alejar todavía demasiado de ella. Les hizo un gesto para dejar claro que ya iba él, acercándose a abrir suponiendo que serían los que faltaban de su familia. No pudo ver gran cosa nada más abrir la puerta, notando como un borrón rubio se adelantaba rápidamente a abrazarlo.

- ¡Que me tiras! – dijo Yamato teniendo que dar un paso atrás para no perder el equilibrio, devolviéndole el abrazo a su hermano con fuerza. Sonrió ampliamente cuando sintió los característicos tirones en sus pantalones, dándose cuenta, sin necesidad de bajar la vista hacia ellos que ahí estaban también sus sobrinos.

- ¡Tito!

- ¿Y a mí no me saludáis? – dijo Sora acercándose también hacia la puerta para poder saludar a los niños primero, divertida al ver cómo se soltaban de Yamato y se iban corriendo a por ella, frenando únicamente al chocar contra ella consiguiendo que se quedara sentada en el suelo-. Yo también os he echado muchísimo de menos, elementos…

Toshiko acabó posando a la niña en el suelo, dejándola irse a buscar a sus primos. No pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro ante la escena. Sora, Yamato y Aiko se habían hecho echar de menos en la ciudad, eso no lo podía negar nadie. saltaba a la vista en la reacción de los pequeños. Saludó a Hikari y a sus consuegros cuando llegaron también.

- Takeru, haz el favor de quitarte del medio que los demás también queremos saludar a tu hermano – dijo Hiroaki adelantándose unos pasos para saludar a su nuera-. Bienvenido a casa, hijo.

Haciendo lo que su padre le decía, se apartó dando a su hermano por saludado y acercándose entonces a Sora, tendiéndole la mano para ayudarla a ponerse en pie tras el ataque de los niños. La pelirroja sonrió aceptando su ayuda y aprovechando para tirar de él y saludarlo también con un abrazo.

- Perdona por no haber podido ir a veros… Me han tenido como loco con los últimos preparativos para la salida a la venta de la novela.

- Déjate de tonterías… Creo que ya he tenido suficiente tráfico en Tanegashima como para tener derecho a quejarme de casa – saludó, sonriendo también a sus suegros y a Hikari cuando la soltó-. ¿Qué tal todo por aquí? – le preguntó a la última.

- Muy bien, no hemos parado en todo este tiempo – saludó a la pelirroja también con un abrazo-. A ver, vosotros dos, no me acoséis a Aiko que yo también quiero verla… ¡Hola preciosa!

Natsuko sonrió a su hijo cuando finalmente pudo llegar hasta él, quedándose mirándolo unos instantes. Había hablado con él, sin duda, pero era la primera vez que lo tenía delante después de la jugarreta que le había hecho por el día de la madre.

- Bienvenido a casa… para quedarte, ¿no?

- Para quedarme, sí – asintió, siendo él quien se adelantó para abrazar a su madre.

Sin mediar palabra al principio, se dejó abrazar, disfrutando del momento, cerrando los ojos. Todavía le costaba acostumbrarse a esos gestos viniendo del mayor de sus hijos, a pesar de que las cosas no pudieran estar mejor que nunca.

- Debería de darte vergüenza hacerle esas cosas a tu madre – acabó por murmurarle por lo bajo.

- No sé de qué me hablas… - sonrió, divertido-. Las flores las eligió Toshiko… Me fui con demasiada antelación como para que ella supiera tan siquiera lo que tendría o no en la tienda…

- Creo que lo que más me gustó de todo fue cierta fotocopia de la notificación de tu nuevo puesto – sonrió ella también, alejándose ligeramente de él-. Creo que a todos nos va a venir muy bien no tener que despedirte otra vez porque te vas del planeta. Yo te acompaño al aeropuerto todas las veces que quieras, pero mientras sea porque te vas de vacaciones con la familia…

Entretenido por la declaración de su madre, se apartó ligeramente de ella para terminar de dejarla entrar y cerrar la puerta tras ella. A pesar de que hacía semanas que no se veían, algo le decía a él que Natsuko tenía otro orden de prioridades y había otra persona en la casa a quien realmente quería saludar.

- Aiko, vas a tener que ponerlos a hacer fila para ir a saludarte… - escuchó como decía Sora, divertida al ver como todos iban a ver a la niña.


AnnaBolena04: pues ya tenemos a los Ishida de vuelta en Tokio con su nena. Ya pueden ir poniéndose los demás a hacer cola para ir a verla porque de verdad que son muchos los que van a querer ir a ver a la cosita.

Que seguro que se han hecho echar mucho de menos todos ellos, pero especialmente Aiko, que ya sabemos que se mueren todos por tenerla cerca y mimarla mucho. A ver cuántos peluches es capaz de acumular ella sola si de los dos abuelos depende, que algo me parece a mí que la guerra por recuperar esta temporada perdida empieza ahora y tiene para rato. Y Yamato el pobre, en sus paranoias más especiales en las que moría a manos de Toshiko difícilmente se iba a imaginar semejante escena de vuelta a Tokio, que la suegra le ha hecho la compra y la cena para que puedan sobrevivir el primer día sin tener que andar a las carreras de un lado para el otro. Que ya se le debía de atascar la neurona al meter a Natsuko en todas esas cosas como para que fuera también la suegra la que le saliera con algo así.

¡Un besito de tortuguita!

Natesgo: jajajaja lo que le pasa a ese es otra cosa bien diferente. No quiere saber absolutamente nada de esos temas por dos motivos un poquito muy evidentes y que van bastante de la mano. El primero de ellos, porque a pesar de todo, las cosas han ido evolucionando con la pelirroja tal y como van con Hikari y sin duda alguna, no quiere saber ni media palabra de lo que hacen o dejan de hacer. Y, llevando la contraria un poquito a este pensamiento, después del jaleo que se montó hace unos años, sin duda le preocupa más la mención de esos temas que cualquier otra cosa jajaja Especialmente con Yamato. Y ya si tenemos en cuenta los paranoias y agonías que sabe ser tiene drama para una semana o dos.

Y Sora que lo sabe, pues ya se ha visto cómo se las juega jajajaja Pero bueno, por el momento parece que han vuelto todos de una pieza a Tokio y que les toca reunión familiar para ir a ver todos a Aiko, que deben de estar todos con un mono horroroso por ir corriendo a darle mimos a la niña, que ya sabemos de qué pie cojean sobretodo esos dos abuelos.

¡Un beso!