- Menos mal que ya estáis de vuelta en Tokio… - comentó Toshiko, divertida, desviando la mirada de su marido-. Aunque no sé qué es más llevadero. Si tener a tu padre dando la lata con que os quiere de vuelta o peleándose con Hiroaki por ver quién es el abuelo favorito…

- Pobre Aiko… El día que se le ocurra hacerle algo más de caso un segundo a uno de ellos dos va a conseguir el mayor drama familiar que se recuerde…

Sora se rio ante las palabras de su madre. No necesitaba que ella le dijera nada para poder imaginar perfectamente la situación que se traían entre los dos abuelos. Había visto a su padre gruñir cuando le había dicho que Aiko había dado sus primeros pasos ella sola para irse a perseguir a su otro abuelo. En el fondo le hacían gracia, no lo iba a negar. Y si quería añadirle un poco más de drama a todo aquello, simplemente tendría que picotear a Takeru con que Taichi había estado con ellas en Tanegashima y que a la pequeña se le había ocurrido empezar a llamarlo Chi.

Aquel pensamiento hizo que frunciera el ceño y buscara a Yamato con la mirada, habiendo recordado que había estado amenazando con cambiar el contacto de su teléfono desde que lo había escuchado. Y, teniendo en cuenta de quién estaban hablando, estaba más que segura que si investigaba mínimamente no tardaría en descubrir que en vez de Taichi, en la agenda, ponía otra cosa.

- No tenías que haber venido a limpiar nada, mamá… Nos las habríamos arreglado – volvió a la realidad, centrándose en temas más serios.

- Bueno, ¿y qué? Así os evitáis el trabajo hoy y ya mañana podréis ir haciendo las cosas con calma. ¿Cuándo vais a ir a ver la nueva casa?

- Pues… Cuando podamos – se encogió de hombros con resignación-. Tenemos que… - resopló-. No sé si nos merecerá la pena empezar a adecentar todo aquí o ir primero a ver cómo está todo allí y si lo único que queda es decorar… Además, tengo que pasarme por el estudio y…

- Vale, frena. No he preguntado nada. No te empieces a agobiar que acabas de llegar todavía a la ciudad. ¿Le han dado a Yamato días?

- Creo que sí, pero no sabemos todavía cuántos… Qué poco me gusta volver a la realidad – se rio ligeramente-. No te preocupes, sobreviviremos… O al menos eso espero. Sino ya sabes lo que te toca aguantar, pelearos entre los abuelos por ver quién se queda con la custodia de la niña…

Riéndose por lo que había dicho su hija, Toshiko giró la cabeza, viendo que el menor de los dos rubios se acercaba hacia donde ellas estaban, quedándose mirando hacia la pelirroja.

- Como se te ocurra volver a pedirme perdón por no haber podido venir al final te tiro algo a la cabeza… Segundo aviso – dijo antes de que pudiera tan siquiera abrir la boca-. Y ahora, ¿qué tal va la publicación de la novela?

- Y luego la que tiene mala fama es tu madre… - riéndose, se colocó al lado de su cuñada-. Muy bien. Ya casi está todo listo. Mi hermano no ha leído la copia que le mandé todavía, ¿verdad?

- Creo que no, no hemos tenido precisamente tiempo… ¿Por qué?

- No… por nada… - esperaba que lo hiciera. No porque tuviera especial interés en saber lo que opinaba, cosa que también, sino porque quería ver su reacción a la copia especialmente hecha para él que le había mandado-. No pasa nada, ya la acabará leyendo ahora que estáis de vuelta…

- ¿Has visto la cara que está poniendo? – dijo Sora a su madre-. No sé si me atrevo a preguntar qué estás tramando, que luego se me acusa de cómplice…

Toshiko se echó a reír por lo bajo, negando con la cabeza. Ella también se había dado cuenta de la expresión de Takeru y no necesitaba conocerlo tan bien como su hija para saber que precisamente por esa cabeza no debía de estar pasando nada bueno.

- ¿Os destrozó muchas cosas Daigo por casa?

- Oye, pobrecito… Que tú con ciertos dos que yo me sé tampoco deberías de hablar mucho… - negó con la cabeza-. La verdad es que se ha portado bastante bien. Ha estado entretenido ocupándose de que cada vez que Aiko se caía al intentar caminar ella sola tuviera quien la ayudara a ponerse en pie.

- Pronto va a empezar Yamato con el drama… - dijo Toshiko mientras que se ponía en pie-. Voy a ver si traigo a tu padre de la oreja para que deje dormir en paz a la niña..

La única respuesta por parte de la pelirroja fue reírse. Sin duda porque su padre estaría todavía en la habitación de la pequeña y porque, además, tenía toda la razón con lo de los dramas. Especialmente desde que Taichi se había dado cuenta de lo fácilmente que saltaba con ese tema y se dedicaba a picotearlo a la mínima oportunidad que tenía.

- ¿Todo bien en Tokio? – volviendo a la realidad se quedó mirando hacia su cuñado.

- Sí, ninguna desgracia natural ni nada por el estilo… La verdad es que ha estado todo bastante tranquilo. No os habéis perdido nada interesante. Yo también hubiera aprovechado para quedarme más tiempo en el sur…

- Si no fuera por el estudio créeme que hubiera convencido a tu hermano para quedarnos todo el verano… Y quien dice convencer dice dejarlo caer de la forma más sutil del mundo… Así que para los que tenían tantas ganas de volver a ver a Aiko no les ha podido venir mejor que tenga un trabajo que no puedo dejar más tiempo desatendido… Bueno, desatendido…

- Ya, todo lo desatendido que lo puedas tener con tu minitú… - divertido, se rio-. ¿Tienes mucho trabajo pendiente?

- Creo que no… La verdad es que yo creo que es la tranquilidad que hay por allí, pero siempre suelo venir con mucho trabajo adelantado. Tengo unos cuantos bocetos e ideas con los que ponerme más en serio en cuanto recupere la rutina.

- La tranquilidad – asintió-. Sobretodo cuando el pesado de mi hermano se nos va a flotar por ahí…

- Ya, de los dos el pesado soy yo… - dijo Yamato, quien se había acercado hasta donde ellos estaban.

- ¿Con Sora? JA… ¿Hacemos la prueba a ver cuánto tardas en ponerte paranoico y en ir a acosarla si de repente la escuchas hacer media queja?

- Lo mismo que tú – le contestó, encogiéndose de hombros, viendo como su hermano no tardaba en tener que darle la razón.

- Menos mal que tienes a tus compañeros de trabajo para tirarte de los pelos con ellos que sino vaya mal que lo ibas a pasar sin tener cerca a tu hermano y a Taichi… - dijo Sora divertida, quedándose mirando hacia su marido.

- Mi padre también se apunta a tocarme las narices de manera profesional, no te preocupes…


Hiroaki aprovechó que los demás se habían quedado distraídos tras la cena, pudiendo entonces acercarse a su hijo. Debía de reconocer que no había sacado el tema desde que lo había llamado por teléfono para contárselo, pero tampoco se había quedado a gusto. Aunque no hubiera pasado nada, realmente no era lo que a alguien le gustaba escuchar y, por eso precisamente, respetaba que no hubiera querido decir nada.

- ¿Ya estás bien del todo? – preguntó, asegurándose de que no había nadie más pendiente de ellos.

- ¿Por? – giró la cabeza, confuso, tardando unos segundos en darse cuenta de lo que le estaba preguntando-. Sí… No tenía nada. Solo estaba dolorido y con algún que otro rasponazo, pero tampoco se me nota ya – señaló hacia arriba, a la altura de su ceja donde realmente a simple vista no parecía haber nada.

- No le he dicho nada a tu madre ni a tu hermano como me pediste… ¿Vas a decirles algo?

- No creo que merezca la pena – giró la cabeza buscándolos con la mirada para observarlos detenidamente-. No se merecen el susto…

- ¿Y yo sí?

- Sí, tú sí. Porque tú nada más que me vieras ibas a leérmelo en la cara – devolvió la mirada hacia su padre viendo que se estaba riendo-. Mai llevaba unos días algo rara, peor tampoco suele ser raro. Lo peor fue el susto que nos llevamos todos…

- ¿Desde cuándo se supone que sabes pilotar tú? – preguntó, curioso.

- ¿Desde cuándo? Yo sé darle a los botones que hay que darle y poco más… Seguir instrucciones por radio y mantener la dirección. No están mal de la cabeza como para jugársela a una sola persona, papá. Por eso llevamos dos ingenieros. Se supone que ellos tienen funciones diferentes, pero, podrían hacer lo del otro sin problemas…

- Suena lógico. No lo había pensado así hasta ahora, supongo que me quedé demasiado confuso cuando me lo contaste…

- Lo importante es que estamos todos perfectamente. Si te digo que los que peor lo debieron de pasar son los que estaban en Tierra. Y creo que te puedes imaginar de lo que hablo.

- ¿Tardaron mucho en dejarte salir?

- No es que no me dejaran salir. Es que no me quise ir yo hasta que me asegurasen que todo estaba bien. Soy el comandante, es lo que se supone que tengo que hacer. Pero mandé a Gabumon a que me hiciera de recadero en cuanto pude… Aún así, pasó algo de tiempo antes de que pudiera hacer eso.

- ¿Cómo lo llevaron?

- No me he atrevido a preguntar. Al menos estaba Taichi ahí para calmar un poco los ánimos…

- Ese tiene el don de la oportunidad. No sé cómo lo hace, pero siempre acaba metido en medio cuando hace falta.

- Déjalo… Mejor. Estaba Arata también y sin duda no era ayuda para nadie. Lo primero que se supo fue que si había pasado algo había sido porque Mai había empezado a encontrarse mal. Ese pobre debía de estar para que lo atendieran a él en vez a ninguno de nosotros… Una pena haberme perdido la cara que se le quedó cuando le dijeron lo que realmente pasaba. Cuando llegaron a casa seguía con cara de susto…

- Mientras que solo fuera por eso – se rio ligeramente-. Bueno, casi que mejor que no le preguntes y que lo dejéis pasar y ya está. A fin de cuentas, ha sido el último viaje y si dices que solo estabas dolorido, bienvenido sea. Nada de lo que preocuparse.

Yamato asintió no pudiendo estar más de acuerdo. Hacía años, si alguien le hubiera dado la noticia de que tenía que dejar la parte que más le gustaba de su trabajo, seguramente hubiera protestado e intentado hacer porque aquello no fuera así. No se iba a engañar, una parte de él era lo que quería hacer. No se había esforzado tanto y pasado por tanto para que todo se hubiera acabado tan pronto. Pero la balanza se inclinaba rápidamente hacia otro lado cada vez que posaba la vista en cualquiera de las dos Ishida. Tenía cosas más importantes a las que dedicarse ahora que la vida espacial. Tenía una pequeña a la que ver crecer.

Sin poder hacer nada por evitarlo, desvió la mirada hacia su suegro unos segundos. Solía pasarle con mucha frecuencia y no conseguía entender cómo había pasado tantos años fuera. Tomándose las cosas en serio y dejando de lado el comentario sobre si Toshiko asustaba lo suficiente como para buscarse otra ciudad, no era capaz de entenderlo. Si bien no había querido renunciar al trabajo de una vida, no podía culparlo, pero, entonces, no quería ponerse en su lugar, ya que no debía de haberlo pasado demasiado bien. Quizás nunca había tenido la relevancia suficiente hasta aquellos últimos tiempos como para ser capaz de trasladar su investigación a Tokio… Era un tema que solía esquivar también con Sora, ya que no quería meter la pata al hablar de más o de algo que no sabía.

- Oye, ¿se puede saber qué me ha dicho mamá que llevas en guerra con Haruhiko por el tema del cumpleaños de Aiko semanas? – recordó de repente aquello, girando la cabeza hacia su padre.

- ¿Yo? ¡Pero si es él!


AnnaBolena04: claro, de vuelta en Tokio y con toda la familia con mono de ir a ver a la cosita. Que ahora ya tiene un añito y seguro que la ven todos mucho más grande de lo que la vieron irse, especialmente el tito que es el que más tiempo lleva sin verlos.

Y los dramas de Yamato con la suegra... Es que son para echarle de menos aparte. Menos mal que se le han ido pasando con el tiempo, aunque como ya le dijo ella, no son tan sinsentido como parecen. Que se había ganado que le tuviera manía en su momento, pero ahora es que no puede estar más contenta. Que no le puede haber salido mejor yerno ni de casualidad, que se muere por Sora y la nenita y no las trataría mejor ni en sueños. Así que nada, ahora se pone ella también a consentirlo. Solo le queda a él dejar de morirse solo del susto.

Y tenemos a Hirokai rondando a su nene grande también que siempre viene bien, que se había quedado con las ganas de tratar más directamente el tema del aterrizaje que había tenido el rubio. Ahora que ya ha comprado con sus ojos que todo estaba bien, ya se ha quedado más que tranquilo y puede dedicar todo su tiempo a pelearse con el consuegro por la nieta jajaja

¡Un besito de tortuguita!