Haru se quedó esperando que la máquina terminara de hacer las fotocopias que necesitaba. Llevaba un rato peleándose con un boceto y no era capaz de decidir el color con el que estaba más contenta, de manera que había ido a fotocopiar el dinero base para poder probar por encima los colores sin tener que perderlo. Observó el dibujo, de nuevo pensativa. Llevaba toda la mañana con aquello y estaba completamente centrada en cómo prefería que quedarse el diseño. Tanto que ni siquiera se dio cuenta de que un par de ojos de color canela estaban fijos en ella y que poco a poco, Sora, se había ido acercando hasta quedar apoyada en la esquina más cercana por detrás de ella.
- Pues mira, yo casi que te diría que probaría con el color amarillo… - dijo de repente, rompiendo el silencio.
- ¿Tú crees? Es mi color favorito pero no se yo si…- empezó a hablar dándose cuenta, de repente, de dónde había salido la voz, girando la cabeza y encontrándose a la pelirroja con la mejor de sus sonrisas-. ¡Sora!
- Buh… - despegándose de la pared, fue directa hacia ella para saludarla dándole un abrazo sin darle todavía tiempo para reaccionar.
- ¿Cómo no me habías avisado?
Escuchó cómo se reía, dándole un apretón. Aprovechó cuando se separaron para lanzarle una mirada a su amiga, notando rápidamente que estaba más morena que la última vez que la había visto y que tenía un aire mucho más tranquilo y relajado.
- Llegamos ayer y nos hicieron una encerrona en casa. No he tenido tiempo de nada – explicó cuando se separaron, encogiéndose de hombros.
- ¿Has venido sola?
- Si preguntas por Aiko se ha quedado trepando por encima de su padre en la cama. No tenían mucha intención de moverse de ahí cuando me fui si te digo la verdad… - sonrió-. Antes de que digas nada, no he venido a vigilar… He venido a verte y a saludar…
- Tengo todas las cosas todavía en tu despacho porque como no sabía si ibas a venir o no… - empezó a parlotear-. Si quieres lo recojo ahora y… ¿qué? ¿Por qué me estás mirando así?
- Por… por nada – negó con la cabeza, recogiendo las fotocopias ella-. Anda, venga, vamos y así me pones un poco al día… - señaló con la cabeza en dirección hacia donde estaba el despacho.
Caminando al lado de su amiga, empezó a saludar a todos los presentes por el pasillo a medida que avanzaban. Algo en su cabeza empezaba a decirle que había echado demasiado de menos estar entre aquellas paredes aunque no se hubiera dado cuenta hasta entonces. Sonrió antes de cerrada tras ellas.
- A ver, porque vamos a tener que acabar tirándolo todo y va a venir tu madre a tirarnos de las orejas a los dos – le dijo Yamato a Aiko, la cual estaba revolviendo por encima de la cama mientras que él intentaba darle el desayuno-. Ven aquí, tortuguita, que como tires eso verás la que vamos a liar…
Cazó a la pequeña, cogiéndola así en brazos para que no se pudiera escapar escuchando como se reía. Sonrió bajando la vista hacia ella, quedándose así unos segundos atento a ella. Era capaz de reconocer en los gestos de la niña muchos de Sora y eso le encantaba, pudiendo así quedarse embobado observándola el tiempo que hiciera falta.
- ¿No vas a comerte lo que queda? – la voz de Gabumon lo devolvió a la realidad.
- ¿Eh? – confuso al haber estado más pendiente de la pequeña que de la realidad, buscó al digimon con la mirada.
- Que si no te vas a comer lo que queda – señaló hacia el desayuno que quedaba en la bandeja en dónde todavía se podían ver sin empezar algunas de las cosas que había subido.
- No, ¿las quieres? ¿No me dijo antes Sora que tú habías desayunado ya?
- Tengo hambre…
Divertido le hizo un gesto para que cogiera lo que quisiera. Hacía ya rato que había dado el desayuno por terminado y lo único que lo había impedido todavía levantarse y empezar el día era Aiko. Le debía unas cuantas mañanas así, o al menos, eso se había dicho a sí mismo. Era una pena que Sora no se hubiera podido quedar, pero entendía que quisiera acercarse hasta el estudio.
- Solo esperemos que a tu madre no le dé por querer recuperar todo el tiempo perdido fuera del trabajo… - le dijo a la pequeña entreteniéndose en hacerle unas cosquillas, viendo cómo se reía de nuevo.
- Tiene mucho trabajo adelantado – dijo Biyomon al escucharlo-. Se ha pasado gran parte del tiempo haciendo dibujos de esos que hace ella para poder traerlos a Tokio…
- No lo ponía en duda…
Aparte de que ya había visto algunas de las cosas en las que había estado trabajando ella, sin duda, estaba seguro de que cuando se había quedado sola con la niña, los días que no había tenido a nadie rondándola, había estado más que entretenida.
- Sino no sería ella – habló, decidiendo que era hora de levantarse por fin-. A ver… Que tenemos que ir a hacer la compra o no vamos a tener más que telarañas en los armarios. ¿Vais a venir conmigo? – le dijo a los digimon una vez que se puso en pie.
No estaba seguro de que organizar un poco las cosas por casa antes de salir o hacerlo al revés. Lo que no quería era que empezara a agobiarse Sora con la vuelta a la realidad que tenían encima. Ella era la que más lo iba a notar, estaba más que seguro, ya que, a fin de cuentas, él estaba de vacaciones.
No habían tenido tiempo todavía de pensar si iban a dejar todo lo que se habían llevado a Tanegashima recogido para poder llevarlo a la nueva casa o si iban a esperar. Él era partidario de intentar pasar sin todas aquellas cosas para no tener que sacarlo todo de las cajas para luego volver a meterlo, pero, prefería hablarlo con ella más detenidamente. Ni siquiera sabía lo que iban a necesitar o no, pensaba dejar que fuera Sora quién manejara todo aquello a su gusto. No estaba en su campo precisamente como para andar metiéndose. Podía dar su opinión sobre colores o cosas que le podían gustar más o menos, pero, más allá de eso… Lo único que podía decir en su defensa sobre todo aquello era que había tenido que recurrir a su madre para que lo ayudase con la decoración de la habitación de Aiko cuando había querido darle la sorpresa a Sora un año atrás.
- Voy a darme una ducha rápida, echadle un ojo vosotros dos a la niña, ¿vale? – les dijo a los digimon, los cuales no tardaron demasiado en subirse a la cama para acercarse a la niña.
Haru había empezado a recoger rápidamente todas las carpetas que tenía encima de la mesa, intentando que pareciera lo más ordenado posible. La pelirroja la estaba observando divertida, con todo el drama que le había supuesto que aceptara mudarse a su despacho mientras que ella estuviera fuera, ahora poco más y parecía que la hubiera pillado ocupándolo sin permiso y no quisiera dejar evidencia.
- Sabes que no me molesta que tengas las cosas aquí, ¿verdad?
- Pero…
- Tengo que ir volviendo poco a poco… No tengo prisa, Haru. Termina de hacer todo lo que tengas que hacer y ya nos iremos arreglado. No creo ser capaz de encontrar el pijama de verano en mi casa, creo que tengo otras prioridades en cuanto a cosas que me corren prisa… He venido a veros, nada más que eso…
No haciendo caso de lo que le decía, la chica continuó recogiendo, apilando al menos las carpetas que tenía por encima de la mesa, dejándolas todas una encima de otras en una pequeña columna en la mesa.
- ¿Qué tal está Andrew?
- Estresado. Lo último que supe de él por la mañana era algo sobre que eran unos inútiles.
- ¿Estaba comprando billetes de avión?
- Posiblemente – se encogió de hombros-. Lo que tengo claro es a quién odiaba, si a los de la compañía o a alguien del trabajo que no había hecho lo que le había dicho.
- Podrían ser las dos cosas juntas, sobretodo su gruñía mucho – se rio ligeramente-. Tengo que hablar con él…
- ¿Por? ¿Queréis venir a cenar a casa?
- Oh… Otro día, ¿vale? No quieres saber todo lo tengo pendiente en la nuestra… Y quiero hablar con él… Bueno, con los dos, de algunos temas de trabajo. Así que si acepto una invitación a cenar es para cualquier cosa menos eso – sonrió.
- ¿Trabajo? – arqueó una ceja.
- Tú te paseabas detrás de Yamato dando saltos por la base y yo le tiraba de las orejas a Andrew para ver cuándo narices hacíamos algo juntos. Pero bueno, ya te contaré...
La castaña arqueó una ceja, observándola. No recordaba que él le hubiera comentado nada de todo aquello, pero seguramente ni lo hubiera tomado en serio Andrew ni ella le hubiera hecho mucho caso porque probablemente habría estado parloteando por detrás de él por el hotel contándole lo que había podido ver y no. No todos los días conseguía que le hicieran una visita guiada de ese tipo.
- Cuando estés instalada de nuevo si quieres te lo traigo de la oreja para que hables con él.
- No sé – sonrió, quedándose apoyada encima de sus propias manos tras haber posado sus brazos en la mesa-. ¿Prefieres que te lo comente a ti primero y luego a él? Así no duermes con el enemigo todos los días…
- Pues si ese cuenta como enemigo no nos lo hemos buscado demasiado peligroso – no pudo evitar echarse a reír-. Lo mismo se pone a pegar los mismos saltos que la primera vez que me dejaste a mí hacer algo contigo.
- Seguramente – riéndose suavemente por lo bajo, negó con la cabeza.
Quizás en aquel lado del mundo no fuera donde precisamente él trabajara de forma más intensa. Sabía que si se quedaba allí era principalmente por Haru y porque, poco a poco, había ido haciéndose también mercado. Pero donde realmente estaba en su territorio era en Los Ángeles. Eso lo sabía todo el mundo y por eso recurría a él siempre que necesitaba algo al otro lado del mundo.
- Por el momento vamos a intentar centrarnos en que no se desquicia demasiado por culpa de un avión y en que yo sea capaz de encontrar la ropa de verano… Tengo que ir también a ver cómo ha quedado todo en la casa nueva…
- Sora, frena. No empieces a estresarte con todo lo que tienes que hacer. Acabas de volver, poco a poco. Tú por el estudio no te preocupes…
- No se me había ocurrido preocuparme. Como mucho me preocupo porque te debo unas buenas vacaciones por todo lo que has tenido que odiarme esta temporada fuera…
- ¿Vacaciones? ¿Cómo las que tuvimos nosotros dos y que para encima se encargó Yamato de pagarnos los billetes porque es así de cabezota?
- De las de perderte de vista un par de semanas mínimo par que vuelvas igual de morena que yo. Que te la has ganado seguro…
- Bueno, ya habrá tiempo para eso. Tú termina de instalarte en paz y luego hablamos sobre mis vacaciones si es que tengo con quien irme… Y ahora, a lo importante, ¿qué tal está Aiko?
- Ya me parecía a mí que tardabas mucho en preguntar por ella… En la cama, con su padre, haciendo el vago los dos. Eso si no está aprovechando de haberlo dejado K.O. otra vez llamándolo "papá" para quedarse con su desayuno.
Haru se empezó a reír. Había visto el vídeo que ella el había mandado de la pequeña aprendido a decirlo, y ya habría supuesto que sería más que capaz de hacerlo. Especialmente en el momento en el que volviera su padre a casa. La reacción de él tampoco era demasiado complicada de imaginar.
AnnaBolena04: poco a poco los Ishida van volviendo a Tokio. Ahora ya ha hecho acto de presencia Sora por el estudio es solo cuestión de tiempo que todo vaya volviendo a su cauce. Si es que la pobre Haru aun sigue con sus dramas de que ella nunca se podrá poner a la altura de la pelirroja y que cómo iba a ser ella la que estuviera ocupando el despacho principal del estudio jajaja Va a tener que ponerse más en serio con el tema de las collejas Sora si es que espera que le entre en la cabeza en algún momento.
Al que parece que no le va demasiado mal en sus vacaciones es a Yamato. Y normal, unas vacaciones que incluyen vaguear por casa y nenita adorable rondando, sin duda que son la envidia de cualquiera. Seguro que se entretiene en salir a matar gente paseando a la cosita por la ciudad aprovechando los días de verano. Que serán pocos los modelitos de esa nena...
¡Besitos de tortuguita!
