LA REGENTE
UN NUEVO DOLOR DE CABEZA.
Candy estaba intranquila, trago saliva, volteo sonriendo a su prima y camino como una gran dama, dirigiéndose al centro de aquella sala, ¿cuántas veces había estado en esa sala?; había perdido la cuenta, pero se sentía como su fuera la primera vez. Solo que en esta ocasión se sentía más nerviosa. Dejo a su prima, dio una vista a su alrededor y sonrió a los ancianos, vio a su tía abuela con cara de pocos amigos, mientras Sir Lancaster le susurraba al oído una noticia. Su abuelito Armando con una sonrisa que nunca la había visto. Tomo el asiento designado para ella; al centro del tribunal, busco con la mirada a Albert, encontrándolo sentado en la estrada de enfrente por tanto su Kit con orgullo y este le sonrió, dándole un apoyo con su mirada.
-miladie Candice Estuardo, le hemos pedido una audiencia enfrente a este honorable – se acercó uno de los ancianos que dirigía el consejo, levantándose de su asiento y tomando una carpeta- el embajador Sir Laurel Duque de Canterville , ha solicitado por escrito una petición para la sucesión de la regencia de este honorable país, bajo la observación de que vuestro padre esta delicado de salud, su majestad- dijo mientras aquel hombre de capa negra que llegaba al suelo y su cabello cano, se acercaba a ella- sabiendo que solo el pueblo y el tribunal, puede decidir si votamos o no por el cambio; a falta de la presencia de su padre, majestad es mi obligación darse lo y que usted este enterada de esta penosa situación - Candy lo recibió el documento y lo leyó rápidamente moviendo su cabeza, le dio a su secretaria que se encontraba atrás de ella el documento y respiro.
-veo que la solicitud del Duque, esta fomentada de acuerdo a nuestras leyes- vio fríamente al grupo de ancianos que tenía enfrente- reconozco la preocupación del Duque por las relaciones y tratos mercantiles que le brindamos al Inglaterra, para apoyarlos en la guerra ¿ pero? – tomo un respiro- veo una falta de respeto hacia el clan de los Esturados – todos la voltearon a ver – ya que mi padre ha estado afrente del país desde hace muchos años, dando la cara al imperio británico y nunca les fallo- se levantó apretando las manos que tenía pegadas a su cuerpo – mi padre aun es un hombre fuerte y capaz de seguir llevando a cargo su Regencia, la lamentable enfermedad es transitorio y no creo que sea un impedimento para que continué su regencia-.
Del fondo de la sala un hombre con un traje de color gris a rayas, corbata de lino oscuro se observaba una camisa fina blanca y una bufanda gris larga y finamente tejida, avanzaba despacio al centro de la sala. Su cabello era café de corte algo largo sin llegar a los hombros, su tez blanca y sus ojos color miel, era un joven de 25 años aproximadamente, su complexión era atlética y alto. Lo que llamaba la atención era su porte y su caminar.
Llego a lado de Candy y quitándose el sombrero, brindo una sonrisa dando una leve inclinación para la dama y para los ancianos. De pronto sequito uno de sus guantes y los sostuvo con sus manos, todos quedaron a la expectativa de aquel hombre.
-buenas tardes señores y señoras- inclinándose – mi nombre es príncipe Eduardo Vlll Winstord, hijo primogénito del rey Jorge lll- todos se quedaron sorprendidos y el joven príncipe sonrió, acercándose a Candy y haciendo los procedimientos de rigor de la realeza- es un placer conocerla señora – besándole la mano y sonriendo – me habían dicho de que belleza era inigualable pero nunca imagine, lo corto que se había quedado mi padre, al describirla- un sosteniéndole la mano.
Candy estaba inquieta buscando con la mirada a Albert, viéndolo con una mirada que nunca lo había visto. Giro su cabeza rápidamente.
-descuide princesa, por la intromisión a los asuntos de su corte, pero mi padre me ha pedido que venga a solucionar este lamentable accidente, ya que fue informado por el Duque de Canterville- dijo dirigiéndose a los ancianos con diplomacia- no es fe mía, intervenir con sus decisiones, el motivo de mi presencia es para ratificar solemnemente la decisión que hoy se tome, respaldando los designios de los representantes de este honorable pueblo- dijo firmemente.
Un anciano se levantó- no hay problema príncipe tome asiento- indicándole su lugar, el sonrió recordando que su padre le había dicho "ten cuidado con los escoceses, hijos son personas que no les gusta que alguien más intervenga; pero si no vamos a poyar la decisión de esa joven princesa se la comerán viva. Los ancianos y los sir del tribunal son implacables cuando se ven afectado sus patrimonios y ganancias no permitirán que su padre siga en la regencia si es débil y – el rey vio la ventana de su oficina- ella es aún muy inocente- volteo a verlo.
-padre pero ella tiene a su esposo que le ayudara- el joven príncipe se acercó a su padre- que él sea quien la defienda
El rey se giró a ver a su hijo y le dijo solemne- tu sabes bien hijo mío, porque lo dijo es tu deber
El joven príncipe endureció su semblante- padre, pero sabe bien que yo
El rey puso su mano en el hombro de su hijo- lo sé, hijo solo que esa situación nunca estuvo en mis manos- el joven príncipe sonrió
-está bien iré -se pudo recto dándole una reverencia, su padre asintió con la cabeza y camino hasta la puerta antes de que el heraldo la abriera se giró con una sonrisa – espero que sea muy hermosa la princesa padre, es un viaje muy largo
El rey sonrió – es bellísima hijo- el joven rey salió de la oficina de su padre".
El príncipe tomo asiento y cruzo sus piernas, para escuchar la audiencia. Candy estaba sorprendida, no tenía idea que la resolución que ahí se tomara sería tan fuerte para que su tío abuelo que mando a su heredero a supervisarla.
Suspiro- como les comentara señores míos, pido que se consideración todo lo hecho a mi padre y no es posible que se le tome como un objeto; al estar enfermo sea sustituido, el dio su vida por esta tierra, siempre ha peleado por el bienestar de todos y dando su mejor esfuerzo por mantener nuestra integridad como nación; aunque estemos bajo el yugo inglés- dijo con voz fuerte – les pido tiempo para que la salud de mi padre mejore y pueda regresar a su puesto-
-entendemos su postura miladie pero también quisiéramos saber el punto de vista del médico real- dijo uno de los ancianos que se encontraba a lado del príncipe- entendemos que esta tierra y su gente le debe mucho a su respetable padre pero – guardo silencio por un minuto- debemos considerar que es momento de que el vele por si mismo, es cierto que ha dado mucho a esta tierra pero hay un momento de la vida que un hombre también debe velar por su familia, aunque digamos aquí- levantándose viendo a la multitud y señalándola con su mano- decidiéramos ahora que su padre necesita retirarse, le aseguro princesa que seguirá siendo la cabeza de tan honorable clan, solo lo relevaremos de sus funciones en la regencia-.
Los murmullos se hicieron mayor en la sala, si bien era conocido que el Lord estaba enfermo por el exceso de trabajo y merecía un descanso considerable, nadie en su sano juicio discutía la opción de solo ser relevado de los cargos políticos una cabeza como el siempre hace falta para controlar a un poderoso clan. Otros Sires estaban en desacuerdo puesto que dudaban que la sucesora a la regencia tuviera la capacidad de llevar a sus hombros, tan pesada misión sin obviar que sería ella y no su esposo quien llevara las riendas, era madre de dos gemelos ¿cómo podría ser madre, esposa y regente? En verdad no era una tarea fácil.
Las decisiones estaban divididas pero una forma de solucionar este embrollo era sin duda la objetividad del viejo medico real. Él era un hombre de 65 años, que desde que se graduó había estado a cargo de la salud del regente y era un hombre intachable. Era alto y de piel blanca, sus ojos aún tenían brillo, pero el paso de los años se observaba en su mirada.
Las puertas de la sala del tribunal se abrieron de nuevo, dejando entrar a un curioso hombre, una gabardina de color beige, un traje café y gafas negras era lo único que traía ese personaje, junto a su maletín. Entro despacio hasta que estuvo al centro de la habitación.
-buenas tardes damas y caballeros- dijo solemnemente
Un anciano tomo la palabra- mil gracias doctor Mackensi, por venir a darnos su punto de vista sobre la salud de Lord André Estuardo- el viejo doctor inclino su cabeza, Candy giro la cabeza observando al doctor, había escuchado rumores del doctor, pero nunca lo había visto siempre mandaba a sus subordinados y su tío Arturo siempre estaba al pendiente, así que tenía que decir este doctor si nunca había visto a su padre, cruzo las piernas y lo miro fijamente.
-bueno, la situación del regente es la siguiente, después de estar en cuidados intensivos después de su terrible accidente en el acantilado, el golpe recibido en su cabeza le ha traído fuertes jaquecas que desgracia mente en mermado la salud del regente-
Candy lo observaba sin darle crédito mientras en su cabeza se repartía ¿jaqueca?, mi padre nunca me hablo de eso-
Recordó esa tarde que entro a su despacho y estaba recargado en su escritorio.
-papa- dijo con una gran sonrisa – ya es tarde vamos a casa- pensé que estaba cansado
Mi padre se levantó poco a poco y sonrió- claro hija quiero ver a mis dos amores- se levantó y se mareo tocando el escritorio.
Reaccione sujetándolo por la cintura- padre ¿estás bien? - el me miro y me sonrió.
-solo estoy cansado- se reincorpora y tomo su maletín- descuida pequeña vámonos y llevaremos helado para todos te parece-
Salte de felicidad y lo abrace- si papa vamos- regresamos a la casa y paso la tarde con los niños, pensé que solo era cansancio, pero pensándolo bien hay comenzó solo a unos 15 días de la muerte de mi abuelito. - ¿Cómo no lo pensé antes? -
El medico continuaba diciendo su resumen médico, al ver pensativamente a Candy el doctor hablo más fuerte- en resumen, lo único que puedo decir es que Lord André sufre de presión alta, lo que da esas terribles. Jaquecas-
- ¿doctor está seguro? - dijo Candy levantándose de la silla.
El doctor giro y la vio- ¿disculpe, majestad?, pero creo que si escuche el reporte- ajustando sus lentes- siendo usted enfermera calificada no entendió, la gravedad de la enfermedad de su padre-
Candy se quedó helada una cosa era cierta, el doctor le recordó que era una enfermera y si claro había entendido todo, ella se descuidó velar por la salud de su padre por estar estudiando, viendo a su familia y su ¿Qué su padre no estaba dentro de su familia?, ¿su padre contaba con ella y no pudo cuidarlo?; su madre ¿Qué diría desde el cielo que no pudo cuidarlo? Ella había estudiado mucho tiempo y no pudo ver como se enfermaba su padre; se llevó las manos a su cabeza moviéndolo.
De pronto sintió como una mano le tocaba el hombro, mientras todos en la habitación la observaba. Suspiro y giro su cabeza vio a su costado- Mercy- su prima le sonrió
-vamos princesa- susurro- continua quieres-
Asintió con la cabeza y se levantó- ¿entonces doctor está diciendo que ratifica la moción para cambiar mi padre? - el doctor la vio y asintió
-en efecto majestad, sé que ama a su padre- vio a Candy- sé que usted entenderá majestad la gravedad, la tensión y las preocupaciones del cargo de su padre podrán ser fatales para el-
El murmullo volvió, todos tenían que replantearse el dilema. Uno de ellos era Candy, su tío no le había dicho nada cuando se vieron ¿Por qué? En un instante recordó la visita que le hizo a su tío en su consultorio la tarde de ayer.
-hola, ¿se puede pasar? - mientras tenía el cuerpo sosteniendo la puerta del consultorio -tío – sonrió.
Su tío estaba llenando unos formularios, levanto su cabeza – claro hija pasa ¿a que debo tu visita? - dijo levantando la cabeza.
- ¿quería preguntarte algo? - mientras entraba al consultorio y su tío le señalaba el lugar para sentarse
-dime – viéndola con una sonrisa
- ¿Cómo está mi padre? - soltó la pluma y la miro, suspiro y le dijo.
-tu padre- tomo sus manos y las coloca en su barbilla- se encuentra bien solo es cansancio pequeña- algo dentro de Candy no le creyó
-tío usted ¿está seguro de eso? - dijo con incredulidad, su tío inmediatamente se levantó y se dirigió a ella
-mira deja que me preocupe yo por la salud de tu padre y tu pequeña- dijo tocándole con su dedo la nariz- debes preocuparte por la tuya- Candy se sonrojo.
- este yo- dijo tratando de ocultarse, era cierto todo el día no había parado ni para tomar un refrigerio – pues yo…-
se giró al perchero al fondo de su consultorio y tomo su saco- entonces vamos a comer señora, o tendré que decirle a su marido- Candy se levantó rendida y se dirigió con ella comer. ¿Por qué no había preguntado más? Seguía siendo una tonta.
Un anciano se levantó – majestad ¿entonces que determina? - dijo viéndola a los ojos.
Candy trago en seco, sabía bien cuál era el siguiente paso. Había estado debatiéndose por mucho tiempo, a veces había flaqueado no quería esa responsabilidad. Ella solo quería ser una mujer normal, tener una familia y continuar con sus responsabilidades. Criar a sus hijos y envejecer a lado de su esposo. En fin, otras veces se decía a si misma que era su deber, la misión que la había traído de nuevo a la vida de su padre, el había sufrido tanto buscándola que ahora solo podía darle paz como el necesitaba.
En fin, no hay tiempo que no se cumpla ni decisión que se posponga así que se levantó y dijo firmemente- entonces que se haga la votación- fue lo único que pudo decir, empezó a rogar por dentro que la decisión que se tomara fuera la adecuada.
Todo se quedó en silencio, Lord Armando se levantó y miro a la audiencia – entonces empecemos señores- todos empezaron a murmurar y moverse en su sitio para tomar pluma y papel. Candy se mantuvo en su lugar.
Candy observaba el lugar donde estaba Albert, mientras el debatía con un grupo de Sires del tribunal, calurosamente. Volteo a ver a la tía abuela y estaba igualmente debatiendo junto a Sir Lancaster con los ancianos. Solo respiro de pronto sintió una mano en su hombro.
Se giro pensando que era su prima, pero al girar no le gusto lo que vio, era el príncipe Eduardo con una sonrisa, susurro al oído de Candy- descuida así son todos los políticos, asta en el parlamento ingles hacen lo mismo- ella lo miro con cara de sorpresa – pronto te dirán su fallo princesa- Candy asintió.
A Mercy se le hizo extraño que el príncipe fuera tan amable, era bien conocido por su despotismo y sorbia, pero algo estaría ocultando; ella lo tendría que averiguarlo. Nunca le gustaron los ingleses y menos su príncipe heredero. Su prima podría ser muy inocente a veces, pero ella la ayudaría
Mercy le tomo la mano a su prima – estamos aquí para apoyarte- mientras por dentro miro al oven príncipe –"ingles estúpido, crees que con tu linda sonrisa podrás entrar, hacerte pasar por uno de nuestros amigos sobre mi cadáver "- movió su cabeza mientras el príncipe le sonría
Mercy le regalo una sonrisa fingida, mientras el duelo de miradas continua Candy busco a Albert con la mirada, que haría ahora si el tribunal decía que tendría que asumir la regencia. Su padre que pensaría de ella "su padre", era algo raro que conociendo a Lord André no estuviera ahí en la audiencia apoyándola donde estaría.
Mientras tanto en la sala de espera entraba un hombre cansado y de paso lento, enfundado en un traje café, guantes blancos y perfectamente alineado su cabello pintaba algunas canas, entro junto a un buen hombre de color blanco un distinguido bigote y un traje negro impecable. Mientras el otro hombre se aproximó a la ventana donde veía el jardín. El acompañante se dirigió al centro de la sala. Era hermosa, su estilo Luis XVl era envidiable en colores ocre y un cubre polvo de color guinda, la sala de estar era de la misma época de la decoración en cojines blancos satinados y los bordes de los muebles tallados en finas maderas y pintados en dorado, un amplio candelabro en el centro, cortinas de color guinda se abrían en ellos dos ventanales para dar la iluminación, el escudo de la familia Estuardo en el fondo arriba de una chimenea, la mesa del centro de a la habitación una fina mesa de té, con su servicio dispuesto en una tetera fina de porcelana orienta, el olor de jazmín invadía la habitación.
La tarde caía poco a poco, y aquel hombre seguía en sus pensamientos viendo como jugaba el viento, el otro cabalero se acercó con la taza de té humeante.
-milord su te- dijo con una voz calmada.
- ¿llevan mucho en sesión verdad? - dijo el caballero de pelo canoso
-me temo que si, las deliberaciones debieron ser muy arduas- miro el reloj – pero ¿creo que ponto podrán terminarse? -
Tomo su té y se volvió a girar- eso espero George, mi pequeña deberá tomar una decisión muy importante- tomando un poco de té.
-cuando me mando el telegrama a Dubái, mi lord pidiéndome que regresara sin avisarle a nadie pensé que era una locura- dijo George colocándose a un lado de André- pero ahora que se lo que me comento creo que fue la mejor decisión que viniera lo más pronto –
André se volteo con una sonrisa- de nuevo te pido disculpas, sé que lo que Albert te mando hacer es muy importante-
George movió su cabeza- nada m i señor es más importante que el bienestar de la familia y ese par-
Rio André con disimulo- lo se George son como tus hijos ¿verdad? -
-si milord los he visto crecer y madurar, hemos compartido tanto desde hace tiempo- suspiro – los quiero como a mis hijos y mi esposa igual-
André levanto la mano y toco el hombro de George- por eso mi querido George me tome el atrevimiento que viniera, sé que no será fácil para ninguno de los dos este cambio-
George sorprendido lo miro - ¿entonces milord cree que en verdad lo harán demitir de la regencia?-
André sonrió – claro George, hasta los más tonto vería que mi capacidad esta disminuida- se giró y camino hacia la mesa de la sala, dejo su servicio y se sentó- lo que me duele George, es que mi hija es muy joven- miro a la ventana m mientras George se sentaba frente a el- pero todo tiene un principio y un fin , no quiero dejarla así pero sé que su madre me espera y es mi más fuerte deseo ver de nuevo a Melody- dijo volviendo a ver a George- temor por su felicidad-
George había servido un servicio para él y volteo a ver al regente- ¿por lo que pueda pasar con los patriarcas de los demás clanes? - André rio y movió su cabeza en signo de negación
-no querido amigo sé que tengo una fiera muy salvaje y bien adiestrada; también sé que mi querida sobrina la cuidaría ese par son de temer ¿no lo cree George? -
El solo rio – en efecto milord, Candy tiene una fuerza de voluntad envidiable y la señorita Mercy la fuerza de toda escocia en sus venas- Rio André con semejante comparación de sus niñas, la verdad era que él consideraba a las dos, finos ejemplares de mujeres escocesas, altas como las montañas de aquel país, su corazón latía tan fuerte al enojarse como el mejor día de lluvia y su espíritu era indomable como las amplias planicies de su tierra al ser azotadas por los cambios de climas de su país. Algo era cierto Lord André se sentía orgulloso de tener a ese par como sus hijas, eran como su país Candy tenía la nobleza de su tierra y los ojos del color de las praderas; Mercy era furia pura como la tormenta, pero las dos tenían el corazón tierno y un alma pura, como la calidez de la gente de su patria eran DOS ESCOCESAS.
-entonces no veo su preocupación señor- dijo George confundido.
-no me preocupo por ellas- suspiro- sino porque las personas que eligieron como esposos, se es hará muy difícil para ellos, que sus mujeres tengan el poder y ellos no- dijo fríamente. George se volteo casi dejando caer la taza.
-debo decirle que yo me hago responsable por el señor William y Sir Arturo yo creo que- André lo miro fijamente y George titubo.
-se George que has cuidado de William y conozco a mi cuñado desde pequeño- suspiro de nuevo- pero también hay que reconocer que también reconozco el carácter de los hombres de mi tierra, no dudo que su corazón sea de cada una y las protegerán asta con su vida misma- lo miro a los ojos- también conozco el corazón de los hombres de esta tierra, sus cuerpos están forjados con la dureza del trabajo y la noción de ser líderes de familia; nuestros hombres George aman a sus mujeres, honran y respetan a su familia pero…- George dejo la taza en la mesa
-ellos están acostumbrados a tener el control y la responsabilidad de velar por ella- cruzo su pierna- ahora entiendo mi Lord el problema cree que los señores no están preparados para dejar las cargas a sus mujeres por mucho que las amen verdad-
-así es George un hombre escoces, tiene sus manos para luchar por todo lo que ama, pero creo que esto será más de lo que puedan, sé que en este mundo es difícil que las mujeres salgan solas, siempre dejan que los esposos velen por ellas, pero…- suspiro- ser regente y adjunto del regente solo puede ser de una sola persona ni distintamente que sea hombre y mujer-
George se puso serio- lo se fue instituido por la Reyna María de Escocia, ella rigió con soberanía y sabiduría, su esposo era solo un concubino y no pudo ser rey puesto que la Reyna decreto que solo una persona puede reinar- movió su cabeza- ¿pero aún no veo el problema señor? William es un hombre muy rico, jefe de un poderoso clan, aparte su cuñado es un médico muy famoso y respetado ¿dónde habría el problema? -
André se levantó y empezó a caminar por la sala- la historia de la Reyna María de Escocia es más complicada, mi tatarabuela no solo tuvo que lidiar con Inglaterra y el tribunal, lo que acabo con la salud de ella era – suspiro y se paró para observar a George- las disputas con mi tatarabuelo el papel de que una mujer gobernara acabo con su amor y su matrimonio, dejando peleas, malentendidos y problemas-
-ahora entiendo- dijo George levantándose y dirigiéndose a el- el problema es que no quiere que se repita la misma historia señor-
-en efecto George, solo un buen timonel podrá llevarlos a salvo por todo lo que van a pasar y tú eres una persona en el cual podrán apoyarse cuando yo…- dijo cercando los ojos por un momento.
-no diga eso majestad no creo que usted parte pronto- le sonrió y le coloco su brazo en el hombro de George, cuando quedaron de frente.
-no querido amigo, mi camino está llegando a su fin las chicas aun no lo saben, pero la vida se me va- dijo haciendo una mueca con la boca
-pero si ellas supieran lo que tiene majestad – dijo George preocupado
-no amigo ellas tienen que tomar sus caminos por convicción y no por misericordia asía mi – dijo André
-pero es su hija y su sobrina no – tratándolo de convencer
-no quiero hablar de ello amigo le he dicho todo y como caballero prometió guardar mi secreto- dijo con voz firme George asintió- entonces tomemos un te mientras termina de deliberas ¿quiere? - dijo haciendo una señal con la mano indicando el sillón, George asintió y se dispusieron a tomar él te.
Mientras tanto los mozos habían recogido la votación y el más anciano del tribunal, terminaba de contarla. Albert, Mercy, Candy, Armando, Eloy, Henry y la mitad del tribunal se mantenían con el corazón en un hilo cuando el anciano comenzó a levantarse
-el tribunal de York, ha tomado una decisión, esta es irrevocable y justa de acuerdo con lo que sea expuesto en el mismo por lo tanto el tribunal dictamina que…-
El espacio de la oración no solo dejaba al tribunal con el corazón en un hilo sino a toda la nación en espera de que pasaría con ellos.
-Lady Candice Estuardo de Andrew póngase de pie- en ese momento Candy se levantó y llevo su mano al pecho, mientras todos contenían la respiración- la resolución del tribunal es…
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HOLA POR FAVOR NO ME MATEN SE QUE ME HE TARDADO EN SUBIR EL CAPITULO, PERO E TENIDO ALGO DE PROBLEMAS CON MI COMPUTADORA SOORRRYYY ESPERO QUE PRONTO ME PUEDA PONER AL CORRIENTE. MIENTRAS TANTO LES DEJO UN POCO DE PIMIENTO. GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ESPERO MUY CONTENTA SU MENSAJES GRACIAS A TODOS POR SEGUIR LEYENDO Y MIL PERDONES
ATTE. ANA BESOS Y ABRAZOS.
