CAPITULO 7

UNA ESPERANZA RENOVADA.

Había transcurrido la mañana, la familia Andrew se encontraba reunida en la estancia; la tía abuela se encontraba tomando su cuarta taza de té, mientras Albert se encontraba viendo el enorme ventanal, la sorpresa de ver aquella joven en la mañana fue para todos inesperada. Ahora estaban esperando a Archie que llegara para poder encontrar la hebra escondida de esta situación. La tía abuela dejo la taza en la mesa de centro y rompió el silencio.

-hijo ¿Qué vamos hacer? - mientras Albert era sacado por estas palabras de sus pensamientos volteando a ver a la tía abuela

Movió su cabeza- no lo se tía todo esto es demasiado raro- dijo acercándose al sillón donde estaba la tía abuela- aun no puedo entender como ella esta aquí- la tía abuela asintió – no pensé que se encontrara en Europa- el sonido de unos pazos acercándose los hicieron voltear. Era George que entraba en su impecable traje negro con unos documentos en sus manos.

-disculpen- dijo haciendo una reverencia- el señor Archivald viene en camino- dijo secamente. Albert lo miro a los ojos.

-has podido averiguar algo George- dijo dudoso poniéndose de pie, al ver como George asentía con la cabeza y estiraba las manos dándole unos documentos.

-al parecer- hablo George mientras Albert hojeaba los papeles- la señorita, efectivamente llego hace 5 días a escocia- Albert seguía revisando los papeles.

La tía abuela tomo la palabra- ¿de dónde venía? - mirándolo fijamente, cuando George hiba a contestar Albert se le adelanto tomando la palabra.

-de Inglaterra, antes viajo de Francia- la tía abuela se quedó observándolo fijamente, mientras Albert cerraba aquel folder y los miraba fijamente- desde el frente occidental-

La tía abuela se levantó de inmediato- pero ¿Qué hacia esa niña en el frente occidental? - decía con incertidumbre. Albert movió su cabeza en signo de negación

-no, lo se tía- acercándose a una mesa donde reposaba una botella de whisky y dejaba los papeles sirviéndose un trajo, suspiro- pero tendremos que averiguarlo- dijo secamente.

En el transcurso del recorrido a la villa Archie estaba muy inquieto viajando en el carruaje- que era lo importante que tenia que decirle su tío que tuvo que salir casi corriendo de las oficinas- era la duda que rodeaba su cabeza, sabía que estaba en una junta muy importante con Eduardo y Niel, habían vuelto de América y traían nuevos proyectos, el desconcierto para el empezó cuando esa mañana su tío y tía abuela salieron antes que el dejándole solo un recado que tenían una importante cosa que hacer y que el se adelantara a la oficina a ver los pendiente.

-pendientes que aun no he terminado- decía Archie mientras observaba como se habría la amplia reja de la villa- espero no sea nada grave- mientras perdía la vista en el rosedal, desde hace unos cuantos día, había sentido una fuerte opresión en el pecho que lo había impedido descansar bien; Annie le había sugerido que fuera al medico pero el no la había tomado en cuenta diciendo que era solo cansancio por el trabajo, con la aceptación del titulo de Candy y las juntas del tribunal. Archie había estado a cargo de las empresas Andrew apoyando a su tío, la situación era mas endeble en América como permitirse no estar supervisando las acciones y movimientos del mercado bursátil. Si era cierto que su tío había estado invirtiendo en otras partes del mundo pero un gran porcentaje de las acción aun radicaban en las empresas en América, alguien tenia que vigilarlas de cerca, con Albert atendiendo los asuntos del tribunal; Archie, Eduardo y Niel estaba al pendiente de los cambios de las bolsas y de las nuevas inversiones.

Esto daba vueltas en la cabeza de Archie cuando entro a la estancia de la villa, observando como su tío se serbia una copa, la tía abuela estaba parada junto a George con un semblante muy serio, él pensaba -¿Qué es lo que esta pasando para que todos estén reunidos a estas horas de tarde en la villa?- de pronto se acerco y saludo- buenas tardes disculpen el retraso pero estábamos en una reunión de trabajo checando el mercado americano- fue todo lo que dijo cuando su tía abuela volvió a tomar asiento y le indicaba que se sentara ante la mirada estupefacta del chico.

Albert se acerco mientras George, la tía abuela y Archie tomaban asiento en el sofá de la estancia- disculpa Archie por haberte sacado de las oficinas- decía seriamente.

Archie lo vio fijamente, el semblante de Albert era serio, raro en su tío y sospecho que en verdad era algo sumamente importante lo que debían de decirle- descuide tío, me dijeron que era algo urgente y aquí me tiene- dijo un sereno Archie.

Albert tomo un trajo de su copa y lo miro fijamente- el día de ayer vinieron un grupo de guardias a la mansión, para infórmanos que un joven se encontraba mar herida en el hospital de Edimburgo-

Archie lo vio con desconcierto- ¿una chica? ¿que tenía que ver con el, una chica mal herida? -no comprendo tío- dijo desconcertado

La tía abuela toma la palabra- esa joven hijo- colocando una mano en su regazo- esta delirando y en su delirio solo mencionaba dos nombres- Archie la miro aún más desconcertado.

-eso que tiene que ver conmigo tía- dijo secamente

-todo y nada Archie- fue la respuesta de Albert al ver la actitud de su sobrino.

-lo que pasa que esos nombres eran el tuyo y el de William- dijo su tía abuela mientras la cara de Archie se desfiguraba

-le juro tía que yo no tengo nada que ver con ninguna otra mujer que no sea mi esposa- se levanto exaltado viendo con preocupación a su tía.

La tía abuela le regalo una sonrisa discreta- lo se hijo-

Entonces Archie vio a Albert- ¿ no entiendo entonces cual es el problema?- Albert se llevo la mano a su bolsillo derecho del pantalón sacando un pañuelo de seda de color beige un objeto que le entrego a Archie.

Este lo vio y se quedó estupefacto cuando desenvolvió aquel pañuelo dejando ver el contenido- es la insignia de Steart- dijo mientras su cara se olvia pálida y sentía que sus piernas se doblaba, en un momento un sentimiento de enojo se apodero de el - ¿pero por que esa chica tenia algo tan personal de mi hermano?- sus ojos no daban crédito de lo que tenia entre sus manos, tanto el como sus padres había mandado cientos de cartas al ejercito ingles pidiendo que verificaran donde había quedado la insignia familiar de los Cornwell ya que no solo era un reliquia familiar, sino que era el signo de sucesión de aquella familia, ninguna carta fue respondida y la familia pensó que se había perdido para siempre junto con el cuerpo de su hermano.

Albert tomo aire, ni el comprendía lo que estaba pasando- por que esa chica era- dijo mientras Archie lo vía con ojos serios- era Patricia O'Brien- el silencio se hizo presente en la estancia mientras el corazón de Archie se detenía por un segundo.

Mientras en la estancia de la villa, se dejaba caer una bomba para Archie, en el palacio era otra escena Candy estaba descansado un momento en la sala de la oficina de su padre, Mercy se encontraba en los almacenes y su padre y abuelo habían hido a despachar las cuadrillas de guardias para dar las indicaciones a los lugares mas alejados de la capital. Candy había cerrado unos momentos los ojos pensando todas las ordenes que había dado y repasando los planes para hacer el cerco sanitario en toda escocia. Tan sumida estaba en sus pensamientos que no noto que alguien había entrado a la oficina y se acercaba por su espalda. De pronto sintió como unas manos se posaban en sus hombros dando un pequeño masaje.

Esta acción hizo que Candy se sobresaltara y se pusiera de pie, girando para ver al intruso. Sintió esas manos desconocía y la alertaron. Pero su sorpresa fue mayor cuando vio quien era el intruso.

-¿pero que esta haciendo usted aquí?- dijo en un tono molesto -¿Cómo se atrevió?- su mirada fulminaba al intruso.

En un traje color café de gamuza y con una camisa de seda blanca, su pelo recogido hacia atrás y una sonrisa retadora y una mirada fija en la suya, hablo – mil disculpas miladie pero llame a la puerta y nadie me contesto- acercándose a ella – su secretaria me dijo que se encontraba aquí así que-

Candy esta furiosa por el atrevimiento de aquel hombre- aun así – sin bajar la mirada- no debió osar tocarme príncipe Eduardo- dijo con su mirada más fría el no se amedrento, podría perderse en esos ojos verdes por una eternidad y la furia de ellos le dio mas valentía para acercarse a su presa.

En tono irónico- disculpe mi osadía miladie- estando muy cerca de ella en un ágil movimiento- pero se lo agotador que puede ser los días al mandato de un reino-

Candy nunca había sentido tanto enojó, ella no había dado pie a ninguna mala interpretación a ese príncipe osado, como la había atrevido a tocarla- si pero no le permito que ose poner sus manos en mi- lo miro retadoramente.

Un moviente osado o un paso hacia atrás; era lo que se debatía el príncipe ante la situación de tener a esa hechicera tan cerca de el en aquella oficina, después de meditarlo por un momento hizo un movimiento, estiro su mano para tomar la de ella, llevándosela a sus labios- discúlpeme por semejante osadía, pero- la vio directo a sus ojos- se me hizo fácil ayudarla a relajarse-

Candy quito la mano rápidamente de donde estaba presa y le dijo en un tono serio- le agradezco pero si necesito que alguien relaje mi día le aseguro que no sería usted príncipe Eduardo, para eso tengo a mi esposo-

Al sentir esa fiereza en su mirada Eduardo perdió los estribos, era una mujer sumamente sensual y esos destellos de su mirada le hicieron perder el control impuesto, en su mente solo tenia el deseo de besar aquellos apetitosos labios y con eso callar aquel regaño. Sin dudarlo un momento y como un tigre al asecho la tomo por la cintura y la acerco a él susurrándole al oído- pero dudo que su marido, pueda ser lo que yo en la cama-

Candy se le subió el color a su cara, el enojo se poseyó de ella mientras sentía como el aliento de aquel hombre profanaba su oído, junto todas sus fuerzas alejándose de él, segundos después el sonido de una fuerte cacheta se escucho por la habiatacion. Mientras aquel hombre se llevaba una mano a su mejilla y Candy apretaba las manos en signo de frustración, el hombre la miro y sonrió.

-no le permito semejante majadería príncipe así que- el hombre se acercó a ella y la hiba a tomar por las muñecas decidido a besar aquella boca y demostrarle que podía o no permitirle. Cuando el sonido de la puerta se hiso presente y la figura de Mercy entraba a la oficina viendo aquella escena.

-¿Qué esta pasando aquí?- dijo observando el enojo de su prima y la mejilla enrojecida del intruso inglés, el príncipe Eduardo se voltio a verla, maldiciendo por sus adentros- nada miladie solo una desavenencia con su prima- dijo dirigiéndose a ella, Mercy veía a Candy.

La cabeza de Candy esta al mil por hora, ese atrevido inglés como pudo haber le dicho aquella aberración, quería matarlo, pero recordó que tenía que ser diplomática era el heredero al trono inglés – maldita sea- se digo para ella. Suspiro tratando de calmar su agitada respiración, tenía que ser diplomática.

-descuida Mercy el príncipe ya se retiraba- fue lo que dijo viendo con una mirada fulminante a ese hombre, mientras Eduardo comprendió que no era el mejor momento, hizo una reverencia

-entonces me retiro- volteo a ver a Candy- veo que se encuentra muy ocupada, esperare un mejor momento para seguir con esta charla con su permiso- retirándose de la oficina, mientras Mercy corría a lado de Candy.

-¿estás bien Candy?- examinando de pies a cabeza a su prima, ella sabia que ese ingles no era de fiar - ¿te hizo algo?- viéndola a los ojos

Candy trababa de calmarse y le regalo una sonrisa fingida a Mercy- descuida querida solo intercambiamos ideas y no me gusto la forma en que me hablo- Mercy estaba confundida ella aseguraba que algo más había pasado pues la mejilla del príncipe se observaba roja – mejor dime ¿Cómo estamos de provisiones para empezar el plan de contingencia?- dijo tratando de minorizar el impacto, ella sabia bien que si le mencionaba algo, ella no dudaría en informarle a su padre o peor a Albert y entonces si tendrían un problema. Lo mejor seria que ella misma arreglaría esta situación con el principito y le pondría en su lugar.

Mercy comprendió que Candy no quería ondear en el tema, suspiro y movió su cabeza, pero sabia que era mas importante ahora checar como conseguir los aranceles que faltaba para la contingencia- aquí traigo los reporte ¿quieres revisarlo? - dijo mientras Candy asentía y caminaba a su escritorio.

Archie entraba a su habiatacion sujetando con todas sus fuerzas la insignia y tratando de encontrar el ¿Por qué, Paty tenía ese objeto en sus manos?, entro sigilosamente y se fue directo al ventanal para tratar de poner en orden sus pensamientos. Annie vio a su esposo perdido en sus cavilación mientras dejaba a Steart en su cuna, se aproximo a su esposo y lo abrazo por la cintura, con suaves palabras le dijo- amor ¿todo está bien? -

Archie se giro al sentir el calor de su esposa, mientras Annie soltaba su abrazo observando como Archie sostenía algo en su puño, el sin hablar solo viéndolo a los ojos, Annie comprendió que algo estaba mal por que las lagrimas de su esposo amenazaban con salir. Fijo su mirada en la mano y con cautela la tomo entre las suyas y este aflojo su tesoro. Annie lo observo y se llevo inmediatamente las manos a su boca - Lo encontraste ¿pero cómo?- vio a Archie.

Archie no supo que mas decir, abrazo y empezó a sollozar en el hombro de su esposa- Paty, Paty lo trajo- Annie abrió sus ojos quedando petrificada ¿Qué rayos hacia Paty en Escocia y por qué tenía la insignia de Steart con ella?, solo abrazo a esposo dejando que llorara en su hombro momentos después Archie soltó su abrazo y le empezó a contar la situación que minutos antes escucho de la boca de Albert y de su tía, sobre como Paty se encontraba en el hospital y que la insignia le ayudo a localizar a la familia, mientras Annie no daba crédito a las palabras de su esposo.

La noche amenazaba con hacerse presente en la villa de los Andrew, Albert estaba regresando de la oficina puesto que había relevado a Archie, los acontecimientos no eran para menos, Doroty le había informado que tanto Archie como Annie habían hido al hospital para ver a Paty, quedando se ella con el pequeño Steart y su pequeña. Albert asintió y se dirigió a la habiatacion de sus hijos aun dormían en sus cunas. El pregunto por su esposa y la niñera le había dicho que vino hace un par de horas a revisar a los niños y dejar leche, pero había regresado a la oficina.

El giro y vio que algunas maletas se disponían en un rincón de la habiatacion, la mudanza seguía en pie, suspiro y fue a refrescar su cuerpo con la suave brisa otoñal abriendo las ventanas y saliendo al balcón, sin duda había sido un día pesado pero aun no terminaba tenia que decirle a Candy sobre Paty, seguramente su esposa al saberlo pediría ir a ver a su amiga, por boca de Arturo que lo visito por la tarde supo que los casos de Gripe española se habían confirmado e imaginaba lo cansada que estaría.

De pronto sintió como un familiar calor cubría su espalda y unas pequeñas manos encerraban su cintura. - un céntimo por sus pensamientos Sir William- Albert esbozo una sonrisa y tomo entre sus manos esas pequeñas y juguetonas manitas para darse la vuelta y regalarle una sonrisa a su amada esposa.

Candy miro los ojos de su esposo y se dejo perder en ellos. Todo el día había sido un caos desde su llegada poniendo se de acuerdo con el gabinete de su padre, dando indicaciones, checando planos y dictando el primer edicto para cerrar las fronteras, hecho por el cual tuvo que mandar mas personal para hacer los puesto de retenenes. Después esa visita "inesperada" estaba de tan mal humor que contaba los minutos por salir, gracias a dios fue a ver a sus amores, eso la puso de buen humor. Al regresar a la oficina estaba mas calmada, trabajo lo que resto de la tarde y cuando los últimos rayos de sol caían se disculpó retirándose a su casa. El silencio sepulcral de la villa la reconforto pensando que todo estaba bien, seguramente Annie y Archie salieron a dar un paseo, la tía abuela estaría en la casa de Lancaster y su Albert estaría en la habiatacion de sus pequeños, si "su Albert" cuanto deseaba verlo a los ojos y perderse en ellos, cuando vio su figura delimitada por la luz de la luna del banco se acerco a el hipnotizada por la imagen y deseando encontrar esa paz que solo el podía darle.

Albert vio el cansancio de su amada esposa en la cara, esos hermosos ojos verdes se teñían de un rojo suave, seguro el fruto de haber estado revisando varios papeles todo el día. Suspiro mientras la abrazaba y respiraba su aroma "su mujer", "su pequeña Candy"; sin duda era una formidable mujer, pero el peso se dejaba ver en su cara. Como quisiera poder ayudarla con semejante carga, pero sabía que aunque lo deseara con el alma el no podía ayudarle, era su responsabilidad, sintió frustración en su cuerpo, no quería verla así de cansada y aparte de todo lo de "Paty" tenia que hablar con ella. Pero ahora solo quería resguardarla en ese abrazo y poder darle un poco de paz. Se retiro y beso sus labios.

Después de unos minutos se separo y le sonrió a su esposa- ¿Cómo fue tu día pequeña? - ella regreso la sonrisa sin querer desatar el abrazo

Inclino su cabeza- pesado- Albert la vio con ternura y consternación, inmediatamente vio una sonrisa- pero creo que valió la pena si al regresar puedo estar entre tus brazos y perderme en tus ojos amor mío- Albert entendió si lo único que podía hacer era darle esa paz lo haría con gusto, volviendo a besar a su esposa.

Candy sintió que en ese momento todo se desvanecía y era como tomar un gran respiro de aire fresco, - ¿tienes hambre pequeña? - dijo Albert acariciando su mejilla, ella asintió, la tomo por la mano y con paso seguro camino con ella- entonces vamos a asaltar la cocina antes de que despierten los pequeños- los dos sonrieron como niños dirigiéndose a la cocina.

En ella empezaron a preparar bocadillos, mientras Candy le contaba a Albert lo ocurrido en el día, omitiendo la visita inesperada, él le comentaba sobre las noticias de las empresas. Sonrieron y comieron como en los viejos días del Magnolia, igual recordaron con grato placer esas cenas cuando ella llegaba de trabajar.

Al terminar Candy y Albert fueron con los bebes a la habitación, ellos habían despertado y despidieron a las nanas para atenderlos. Disfrutaron de bellos momentos a lado de sus hijos jugando y arropándolos. Albert recibió una llamada y fue a atenderla a la oficina de alado dejando a Iain en su cuna mientras Candy seguía amamantando a William.

Regreso con su esposa después de unos minutos y la encontró dormida junta a William en la mecedora, sigilosamente le retiro al niño y la dejo dormir mientras cubría su cuerpo con una frazada y se disponía a bajar a la biblioteca a esperar a Archie y Annie para saber de Paty.

En la biblioteca Albert checaba unos estados financieros, cuando de pronto la puerta se abrió dejando ver a una pareja Lancaster y Eloy entraban con los rostros ruborizados y abrazados. Albert dejo un momento los papeles que revisaba y les regalo una sonrisa.

-buenas noches- se dejo escuchar en la biblioteca mientras Lancaster sin soltar la mano de su Emmy, veía a su sobrino.

-buenas noches William- entrando de la mano con Emmy y acomodándose en sala de la biblioteca. Albert se levanto tratando de descansar su mente un momento.

-¿has tenido noticias de Archie, hijo?- fue lo que dijo la tía abuela seriamente

-ninguna tía, estoy esperando que regresen del hospital- acomodándose en un sillón frente a la pareja.

-no se como pudiera ayudar en estos momentos muchacho pero lo que necesites solo dime- Albert agradeció el gesto de Lancaster con una sonrisa- Emmy me conto sobre la muchacha-

-gracias, en verdad aun es un misterio para mí- dijo suspirando- el cómo y por qué Paty está aquí además me preocupa su estado de salud-

-le has comentado a Candy- dijo la tía abuela con seriedad

-aun no tía, ella llego muy cansada- acomodándose en la silla- pero tengo que avisarle que Paty está aquí y su estado-

- ¿Paty está aquí? Y ¿en qué estado William?- dijo Candy que estaba entrando a la biblioteca, todos voltearon a mirarla, después de un rato ella había despertado dándose cuenta que se había quedado dormida, reviso a los pequeños dejando a una niñera velando su sueño y se fue a buscar a su esposo.

Albert sabia que era momento de informarle- Si amor, Paty está aquí, pero en el hospital civil de Edimburgo- Candy se aproximó tomando asiento

Cruzo las manos- pues empiece hablar Sir William- esperando el reporte de su esposo.

En el palacio, un joven se encontraba disfrutando un vaso de brandy en la penumbra de su habiatacion. Solo había recorrido las cortinas del ventanal, miraba el firmamento cuando la puerta se cerro sacándolo de sus pensamientos.

- ¿pudiste averiguar cuando llegara al castillo? - fue lo que dijo en voz alta al ocupante.

Este atravesó la habitación – si la mudanza estará en tres días completa- dijo y Eduardo sonrió levantándose mientras el conde encendía la luz del cuarto quitando las penumbras.

-perfeccto- lo miro desconcertado mientras tomaba un sorbo de su copa- tres días amor mío y mi plan para tenerte en mis brazos comenzará- se voltio a verlo

-Eduardo por dios- dijo mirándolo fijamente – ¿estas seguro de lo que vas hacer?

Lo miro a los ojos- por su puesto esa gatita escocesa sabrá por que Escocia cayo en manos de Inglaterra- rio por aquella alegoría llevándose su mano a su mejilla- te enseñare CANDY ESTUARDO que se permite y que no a un príncipe Ingles-

Lo que no sabia ese par que una sombra rondaba la habiatacion y había escuchado aquella conversación, solo pudo empuñar sus manos en signo de enojó y dejo escapar en un susurro- SI TE LO PERMITO YO- mientras sus pasos se alejaban y su mente trabajaba a mil por hora.

En la habiatacion del hospital, una mujer abría los ojos, sujetándose con una mano su cabeza-¿Dónde estoy?- tratando de reconocer el lugar mientras una punzada se hacia presente en su cabeza, una voz familiar le decía con ternura.

-en un lugar seguro, Paty- ella volteo y le sonrió

-Gracias a dios, eres tú- mientras la figura le regalaba una sonrisa y esta se refugia en sus brazos llorando.