CAPITULO 8
LLEGADAS, REEENCUENTROS Y MISTERIOS.
Entrada la noche y la neblina escocesa cayendo por los alrededores de un apartado bosque al norte de Edimburgo, una figura cubierta por una capucha se paseaba impaciente sin soltar las riendas de su caballo. Miraba a lo lejos por aquel sendero de grandes arboles imponentes y de arbustos, la llegada de algún invitado. La luz de la luna cubría aquel polvoriento camino, el ruido de los animales nocturnos se hacia presente, cuando de pronto el ruido de trote de un caballo desarmonice la serenata impuesta por el bosque. La figura cubierta de capucha esbozo una sonrisa al ver aquel jinete que se acercaba en un corcel negro a su encuentro.
El jinete descubría su cabeza al bajar su negra capa. El bello percherón de manchas blancas y pelaje negro era inconfundible, el hombre de 45 años, alto como roble, su pelo corto negro caoba; su cuerpo era sumamente atlético sin llegar hacer corpulento, el porte aristócrata se le veía a distancia. De un solo movimiento bajo de aquel noble caballo, acercándose aquella figura que lo esperaba, enfundado en un traje de montar negro y ajustado, que permitía observar perfectamente su musculoso cuerpo, botas al talle y de cuero, pasos seguros y una sonrisa endiabladamente hermosa, se quitaba los guantes con la elegancia propia de un príncipe Los ojos de Minrret se abrieron de par en par, mientras se descubría bajando su capa y se acercaba a él con cautela; su mente solo pudo decir-no, de todos los irlandeses del mundo tenías que ser tu Alexander Kalan-.
El joven capitán se acercó a Minrret, inspeccionándola de pies a cabeza cuando un rayo de la luna permitía iluminar aquel paraje, observó a detalle como la Capitana Escocesas se encontraba mas perfecta que como el recordaba la ultima vez que la vio, llevaba su traje azul marino de montar, la chaqueta un poco desabotonada permitiendo ver su camisa de seda blanca, el traje ajustado permitía ver en detalle su escultural y bien formado cuerpo de mujer madura y su olor a frescas gardenias era para volver loco a cualquiera. Se detuvo frente a ella después de la inspección, la cara de Minrret permanecía inmutable.
Con una sonrisa y sosteniendo su mano le dijo antes de besarle- como siempre es un placer, poder tener el privilegio de ver- movió su cabeza y cerro sus ojos aspirando aquel perfume – a la mas perfecta y sensual capitana de la guardia imperial escocesa-
Minrret trago un poco de saliva, al observar como su mano era llevada a los labios de aquel hombre, retiro su mano con rapidez, viéndolo a los ojos y con la voz más fría que pudo- pues yo hubiera preferido entrevistarme con algún otro noble milord- la cara de aquel hombre soltó una risa.
-mi querida Minrret- se acercó rápidamente a ella y el la tomo de la cintura, aspirando su perfume- pues hubiera matado aquel hombre que osara posar la mirada en ti querida- por un momento ella quedo sin palabras perdida en el azul de sus ojos, después un impulso la hizo reaccionar y lo empujo.
-le recuerdo capitán que estamos aquí para sellar una entrevista de nuestros superiores- dijo tratando de recomponer su postura. Alexander sonrió al ver como aquella mujer de temple de acero, se perturbaba después de tanto tiempo aun en sus brazos, hizo una reverencia su boca se abrió, pero ella gano la palabra – además le recuerdo capitán, que su esposa lo espera en casa-
Touche, el capitán se descompuso ahora ante aquella frase – entonces capitana ¿su majestad la regente cuando podrá entrevistarse con el rey Dimitri? - dijo ahora fríamente.
Minrret sonrió había ganado la partida, por un momento al sentir el calor y la fuerza con la que Alexander la sostenía en sus brazos estuvo a punto de perder la cordura, como en aquellos años donde ella estaba perdidamente enamorada de él. Pero sabia que solo la mención de "su esposa" era suficiente para terminar con el romance que la impedía hablar.
-lo mas pronto posible su majestad recibirá al Rey Dimitri- dijo viéndolo a los ojos.
-perfecto entonces en tres días, si así le parece- dijo suspirando. Minrret le regalo un asentamiento – el lugar lo figaran ustedes-
-me parece perfecto entonces le mandara un telegrama con la ubicación capitán- mientras ella se giraba para abordar su caballo, sintió como unos fuertes brazos la sujetaban por la cintura y la hacían girarse de nuevo, encontrándose con ese par de ojos altaneros. Ella por instinto cerro sus ojos y en una fracción de segundos sintió como los labios de Alexander tomaba posesión de una porción del blanco cuello de Minrret.
Por un momento la capitana se perdió entre el calor que empezaba a surgir en su cuerpo, Alexander sintió como el cuerpo de ella hiba perdiendo postura y la apretar mas hacia al suyo mientras sus labios seguían surcando su cuello.
La respiración agitada fue un factor detonante para que Minrret recuperara la cordura, volvió a empujarlo para alejarse de el e instintivamente levanto su mano para golpear al atrevido capitán, pero Alexander fue más rápido y sostuvo la mano en vuelo – un momento preciosa, los asuntos gubernamentales los habíamos deja finiquitados- sonriendo le dijo – pero no podía irme sin probar la exquisita piel de tu cuerpo- bajo la mano y la acerco pero ella empezó a forcejear y Alexander la soltó
-suéltame Alexander- dijo fríamente Minrret, pero su voz era entre cortada. Cosa que le agrado mucho a él.
-descuida fierecilla escocesa, esta noche perdonare a tu cuerpo- mientras la mirada era sostenida de ambos, giro dejando a Minrret petrificada con el sonido de su voz varonil, mientras sujetaba las riendas de su percherón y subía, giro para verla – pero te prometo que guardare el delicioso sabor de tu cuerpo en mi memoria y la tarea pendiente para después- giro su caballo y comenzó el trote – buenas noches mi dulce Capitana-
Un consultorio dos hombres discutían mientras un hombre mayor sostenía unos papeles y este miraba fríamente al hombre sentado. El consultorio tenia un gran escritorio de roble, una decoración austera pero confortable, la única ventana brindaba la iluminación suficiente, detrás del escritorio un amplio librero y en la pared derecha estaba tapizada por varios diplomas, una pequeña vitrina de aluminio con vidrio dónde se podían observar medicamentos, una cama de auscultación perfectamente ordenada, una pequeña sala en color café y dos sillas enfrente del escritorio de caoba.
-milord, entienda si usted gusta el doctor Schilling-Torgau, en Berlín puede verlo cuando guste- se ajustaba el galeno sus lentes.
-no, he dicho no Robert- dijo rotundamente Lord André mirando al doctor Mackensi a los ojos- no voy a ir a morirme a otro lugar- movía su cabeza- me quedare en Escocia a pasar mis últimos días con mi familia-
El doctor volvió a mover la cabeza dejando sus lentes en el escritorio- entiende André tu familia te necesita y lo mejor que puedes hacer-
Lord André se levantaba de su silla- ya te dije que lo mejor para mi familia es que este a su lado- el doctor se levantó igual.
-eres un terco André- sin bajar la mirada – por lo menos déjame que le avise a tu familia, tu hija tiene derecho de saber- mientras azotaba las manos en su escritorio.
André se volvió para darle la espalda y ver la ventana de aquel consultorio – por ella amigo, por ella no le voy a decir que su padre tiene Leucemia- dijo sin apartar la mirada- mi pobre hija, con la toma de la regencia, la epidemia de gripe española- suspiro – son demasiadas cosas para verla sufrir por este viejo, ya perdió a su madre- se llevo las manos a la cara para ocultar unas lagrimas que escurrían de sus ojos, volteando haber al medico que se había acercado al verlo tan afligido, dejando sus manos al costado y empuñándolas- no sé cómo decirle que ¡ahora también perderá a su padre!, mi pobre niña- con una desesperación en su voz- entiende Robert no puedo-
El doctor Robert Mackensi aparte de ser el doctor principal encargado de su salud era amigo de su infancia, conocía a la perfección el temperamento de aquel hombre. Su voz fue calmada al ver la reacción de Lord André – entiende André, tu hija sufrirá mas cuando la enfermedad avance más-
Lord André voltio a verlo con una extraña sonrisa- descuida, lo se, pero ya pensaremos en algo por ahora solo debo de enfocarme en entrenarla para la regencia- miro al viejo doctor- prométeme Robert que no le dirás nada a mi hija-
Movió en afirmación su cabeza sabía que no podría hacerlo cambiar de decisión, llevaba 6 meses rogándole que se atendiera por aquel doctor alemán que en 1913 había logrado clasificar aquella enfermedad y era un experto, pero, en fin, suspiro – esta bien André como tu quieras- resignado se sentó en su silla- entonces seguiremos con la farsa, te hare la prescripción - André asintió y volvió a tomar asiento, mientras el doctor recetaba las medicinas.
Lejos de ahí en Glaswo la situación era muy diferente, un amplio escritorio de un estudio, se encontraba un joven de cabello castaño oscuro, de vestimenta implacable enfundado en un traje italiano café, una camisa negra de seda; se encontraba sumido en sus pensamientos leyendo unas hojas. El amplio escritorio estaba lleno de papeles y unos cuantos retratos familiares, la iluminación de aquella habiatacion era dada por unas lamparas. El decorado sobrio era hermoso en paredes de color verde seco, amplias cortinas estaban corridas, una taza de té se observaba cerca de él.
De pronto la amplia puerta de roble se abría dejando entrar a una joven de pelo cobrizo, piel blanca y una figura perfecta, enfundada en un bello traje de montar azul entraba al estudio, siendo muy sigilosa acercándose detrás de la silla donde se encontraba aquel joven. Con una hermosa sonrisa en sus labios como una niña pequeña que esta apunto de hacer una travesura alzo las manos para cubrir los ojos de su amado sacándolo de aquel trabajo.
Terry sonrió al sentir la travesura y el perfumen de Karen, tomo aquellas manos con las suyas – has vuelto amor- dijo travieso, mientras Karen acercaba su cara al oído de.
-si, pero no me agrada cabalgar sola– susurrándole mientras cerraba sus ojos tratando de oler la rica fragancia a maderas finas-sin su compañía señor, es aburrido sino siento tu cuerpo junto al mío ni el calor de tus besos mientras cruzamos la campiña-
Toma una mano de ella, en un giro rápido la pasa por un costado mientras separaba la silla y la colocaba en su regazo, mientras posesionaba sus manos en su cintura- y usted cree- mientras le robaba un rápido beso de aquellos labios- que mi alma puede estar tanto tiempo lejos de usted- Karen bajo la mirada mientras la cara de Terry dibujaba una sonrisa y levantaba la cara de su amada robándole un beso más profundo.
Las manos de ambos empezaron a tomar posiciones traviesas en el cuerpo de queda uno mientras las respiraciones se hacían mas agitadas por la profundidad del beso, de pronto esa puerta abrió de nuevo y los amantes se separaron inmediatamente, una mujer de belleza inigualable en vestido lila con un gran vientre entraba, la maternidad le había sentado a la perfección , aunque sus movimientos eran lentos por sus 6 meses de embarazo; entraba moviendo la cabeza con un papel en las manos.
Eleonor movió su cabeza y sonrió, amaba ver a su hijo con esa sonrisa que solo Karen podía dársela y actuando como lo que era un joven muchacho enamorado- hijos- mientras se acercaba.
Terry sujeto por la cintura a Karen cuando ella intento levantarse apenada – si madre- dijo tratando de aguantarse la risa. Eleonor se aproximó al escritorio
-esto llego para ti- estiro su mano para darle aquellos papeles. Terry los tomo y vio a su madre con curiosidad.
-y ¿por qué no los trajo el mozo? Madre- Eleonor sonrió
-porque sabía que los encontraría muy ocupados- mientras Karen se sonrojaba – y prefiero ser yo que el mozo- Terry sonrió al ver como Karen había quedado sin palabra mientras invitaba a su madre a sentarse en una de las sillas enfrente a su escritorio. Terry leyó los dos telegramas, las mujeres lo veían atentas. Después de unos minutos hizo un movimiento para que Karen se levantara, esta entendió y fue a ocupar la silla junto a Eleonor.
Terry movió la cabeza, ante su hermetismo su madre hablo- ¿Qué sucede hijo? ¿acaso algo malo? - llevándose las manos a su pecho, pues sabia perfectamente que Richard aun se encontraba en el frente por órdenes del Rey.
Terry encendió un puro y volvió a tomar asiento- madre, uno de estos telegramas es de mi padre- a Eleonor se le detuvo el corazón mientras pensaba que algo le había pasado a Richard, al ver su reacción Terry se apresuró a contestar – el duque viene en camino, gano la batalla de Arras y el rey le concedió un premiso especial para regresar y estar presente en el parto- sonrió a su madre viendo como su cara se relajaba- llegara en un mes pues aun se encuentra en el frente occidental-
Karen lo miraba extrañada esa noticia no debía de poner a Terry ese semblante tan oscuro- ¿pero eso no es todo verdad Terry? - dijo curiosa por el cambio de actitud del joven
El movió su cabeza en afirmación- es cierto querida- suspiro- mi tío abuelo el Rey Jorge me ha pedido que dirija a Edimburgo a la brevedad- las mujeres lo miraron asombradas ¿Por qué el Rey solicitaba a Terry ir a Edimburgo?
-hijo ¿acaso hay algún problema con Candy? - Terry movió su cabeza negando.
-el problema no es con ella, Madre- con voz seria- el problema es con Eduardo de Inglaterra-
-¿qué tiene que ver tu primo en esto?- dijo Eleonor desconcertada
-todo madre, según mi tío le ha enviado un telegrama informándole que se quedara mas tiempo ahí- vio a su madre preocupado.
Karen no entendía el problema – y ¿eso que tiene de malo? - Terry paso su mano por su cabello y la miro
-me temo que el asunto que lo entretiene en Edimburgo es Candy- Karen suspiro, ahí estaba otra vez Candy, ella sabia que Terry la amaba, pero no al nivel que a ella. Siempre la resguardaría por el mínimo problema, cerro sus ojos y los abrió – ahora entiendo- era un fantasma que siempre estaría entre los dos pero ella había prometido vivir con ese recuerdo en el corazón de Terry.
Terry comprendió y hablo rápidamente – lo que pasa amor- se levanto y se acerco a donde estaba, inclinándose y viéndola a los ojos- mi primo es muy mmmm – pensó muy bien lo que hiba a decir- aferrado-
Karen lo vio con cara de que no entendía y Eleonor se apuro a contestar- veraz querida- se giro para verla- Eduardo es como decirlo- pensó ella igual.
Terry se levantó y con voz segura – un canaña- las dos mujeres se voltearon a verlo, la furia se apodero de el- cuando algo le gusta no le importa las consecuencias asta que lo consigue y temo que su nuevo blanco sea "la pecoza"- Terry cerraba las manos en forma de frustración.
Karen comprendió el dilema y el problema- ¿pero ella está casada? - dijo
-eso no le importara el siempre logra sus propósitos- la cara de Karen se descompuso y entendió.
-debes ir ayudarla- dijo rápidamente como si una fuerza en ella brotara – no puedes dejarla sola Terry no puedes- al ver su estado Terry la abrazo mientras Karen se aferraba a él.
-iré amor- no comprendía lo que pasaba, pero lo averiguaría después, mientras Karen temblaba en sus brazos- descuida no la dejaremos sola- su mirada estaba decidida no dejaría sola a Candy a merced de su primo.
La noche había caído en Edimburgo, el castillo estaba solo y solo una leve luz se dejaba escapar de la puerta de la oficina del regente. Mercy se encontraba leyendo los últimos reportes de las fronteras. Cuando de pronto escucho unos toquidos en la puerta
-pase – dijo sin dejar de ver los papeles que tenía en sus manos.
La voz grave de un hombre con una carpeta en las manos, la hacía sonrojar detrás de esos papeles- miladie, si no despeja los ojos de esos papeles, me pondré tan celosos de ellos que le pediré a San Andrés ser uno de ellos para que sus hermosos ojos solo me vean a mi- dijo Arturo mientras se acerba a ella.
Mercy soltó los papeles y le regalo una amplia sonrisa- entonces- se levanto para darle alcance y el la recibía con una abrazo- con gusto acabaría mis ojos viéndolo siempre Sir- Arturo no perdió tiempo mientras la envolvía con un abrazo besaba a su amada.
Cuando el aire les faltaba la soltó para perderse en sus ojos- amor mío ¿nos vamos? - dijo tiernamente mientras con una mano acariciaba su mejilla.
Mercy cerro sus ojos para disfrutar la caricia- en un momento amor solo me hace falta revisar el ultimo informe, sobre los enfermos y- Arturo le dio una sonrisa deshaciendo el abrazo.
-entonces miladie, nos iremos pronto- dijo mientras le mostraba la carpeta y Mercy se la quitaba y la abrió - le resumiré para irnos- la miro con una sonrisa. Le indico que se sentara y ella ocupaba un asiento, la cara de Arturo cambiaba- desde el ultimo reporte se ha duplicado en un solo día el número de enfermos-
Mercy soltó la carpeta, ¿Cómo era posible eso? Por dios la epidemia se extendía muy rápidamente -¿pero cómo?- levantándose inmediatamente ante el asombro.
-las medidas fueron tardías amor, ahora tenemos que controlar la epidemia y no tratar de evitarla- fue lo único que dijo mientras Mercy caminaba tratando de encontrar una solución. Se giro y lo vio.
-debemos informar a Candy- Arturo asintió cuando de pronto se escuchó como abrían la puerta
-buenas noches- dijo la secretaria que entraba sigilosamente-miladie ha llegado un telegrama urgente para usted- Mercy se acercó a ella.
-buenas noches, ¿pensaba que ya se había retirado señorita? - la secretaria movió su cabeza- no miladie. No la dejaría sola-
-gracias- dijo con una sonrisa
-si me disculpa- dijo la secretaria haciendo una reverencia mientras Mercy hacia una señal para que se retiraran.
La cara de Mercy se movió en negación, lo que hizo que Arturo se acercara- ¿todo bien amor? -
-no- dijo viéndolo a los ojos- aparte de la epidemia- cerro sus ojos- mi padre-
- ¿tu padre? - dijo desconcertado mientras la abrazaba
Mercy suspiro y lo vio a los ojos- llega en dos días- mientras el silencio se hacía presente.
Candy lloraba mientras sonreía, tenia a Paty en sus manos. No sabía que había pasado y no le importaba daba gracias a dios por haberla encontrado. Albert se mantenía en la entrada observando como su esposa abrazaba a su amiga.
-Paty- dijo Candy deshaciendo su abrazo y con su mano retirando unas lagrimas del rostro de ella- descuida, ya estas segura- Paty le regalaba una sonrisa, mientras trataba de sentarse en la cama de aquel cuarto de hospital.
Al ver el dolor reflejado en su cara, Candy la ayudaba a sentarse- debes tener cuidado aun no estás bien- ella asentía con la cabeza.
-Candy- dijo mientras un hondo suspiro salía de su boca
-todo estará bien- le regalo una de esas sonrisas – nosotros te cuidaremos, nada te pasará-
De pronto ella reacciono – Candy unos hombres me encontraron yo quiero agradecerle- sus lágrimas volvía a salir- pensé que moriría, sin verlos- llevo sus manos a su cara – fue horrible Candy, aquellos hombres, dios santo- Albert se acerco y en tono sereno hablo
-descuida Patty todo ese infierno se acabó- dijo rodeando con su mano la silla donde Candy estaba sentada – todo está bien-
Patty movió su cabeza en signo de negación y como si volviera a vivir lo ocurrido se empezó a agitar- Candy, ellos, ellos- dijo entre sollozos. Candy apretaba sus manos se imaginaba lo peor y su rabia se hacía presente, como una persona osaba dañar a una criatura tan hermosa como Patty. En silencio le pedía a dios que lo que su mente pensaba no fuera cierto, por que si fuera no tendría piedad con aquellos rufianes.
-Calma Patty ya paso- tratando de escucharse serena mientras le tomaba una mano y trataba de tranquilizarse.
En un movimiento brusco Patty alejo su mano – no tu no sabes lo que paso- su desesperación se hacía presente – ahora ¿Qué voy hacer? ¿Cómo volveré a verlo? No tengo cara- su agitación llego al máximo. Una enfermera entraba cuando escucho los gritos- tengo que ir por él, tengo que llevarlos, lo deje solo-
Albert y Candy no entendían lo que Patty decía, al borde del colapso la enfermera le aplico un sedante para tratar de controlarla. Patty seguía perdida repitiendo lo mismo- lo deje solo, tenemos que ir- mientras Candy trataba de que se recostara. Cuando por fin después de unos segundos caía por los efectos del sedante lo único que pudo decir fue -Steart está solo-
Albert y Candy solo se vieron mientras Patty se quedaba dormida y repetía – Steart está solo- y un silencio se hizo presente en aquella habiatacion.
Hola a todos, espero que les este gustando el giro de esta nueva historia, muchas gracias por sus comentarios y una disculpa si no contesto rápido sus preguntas, les agradezco mucho por ellos ya que agracias a ellos me ayudan para desarrollarla con sus comentarios.
Para aclarar la duda jiji los niños son todavía bebes e igual que ustedes me siento mal por que Candy no le comenta a Albert sus secretos, les prometo que todo esto tiene un fin solo les pido un poco de paciencia. Seguiré tratando de subir lo mas pronto que pueda las actualizaciones.
MUCHOS BESOS Y ABRASOS, SIGUAN DEJANDO SUS COMENTARIOS POR FAVOR. ASTA PRONTO
