CAPITULO 11
UN TRENAMIENTO MUY PECULIAR
Caía la tarde en Edimburgo, la oficina de Candy había permanecido con gente que entraba y salía toda la mañana, desde que llego de su casa. Detrás de su escritorio Candy tomaba la quinta taza de café, mientras cerraba sus ojos y descansaba su mente un momento del ajetreo del día recordando como había comenzado; al llegar a palacio. Lo primero que hizo fue a asegurarse que su familia se encontrara bien. Mientras Annie y Archie la escuchaban decir las indicaciones que Albert le dijo en el desayuno, Annie junto con las niñeras permanecerían en el área suroeste y se harían cargo de la vigilancia exclusiva de los niños, ella vendría de vez en cuando para checar que todo estuviera bien y ver sus pequeños. Deberían tomar las medidas de higiene máxima para resguardar esa área, así como todo aquel visitante.
De pronto inmersa en sus pensamientos sintió como unas cálidas manos rodeaban sus ojos y ese aroma de una conocida colonia de esencia de maderas finas; su cara sonrió al llevar sus manos hacia aquellas traviesas manos que la cubrían, las quito con delicadeza y las beso, mientras se levantaba para buscar esos hermosos ojos que la alegraban.
En un fino traje sastre de color café y una camisa de seda, con su pelo perfectamente alineado y una amplia sonrisa, Albert le regalaba a su esposa una mirada tierna cubierta detrás de aquellos anteojos verdes. Pero el también se deleitaba con la figura de su esposa, en un traje sastre confeccionado a su medida de color beige, con una blusa de satín bordado, mientras en el perchero estaba su saco, la blusa de su esposa era algo ajustada pues aun amamantaba a los gemelos, pero después del embarazo, la menudita figura de Candy se había estilizado para dar paso a una cadera perfectamente formada cubierta por una falda recta ajustada a su cuerpo. Una amplia sonrisa detrás de esa mirada cansada que mostraba oculta con un poco de maquillaje y sus bucles dorados atrapados en un chongo alto que dejaba escapar algunos traviesos mechones de pelo, esos labios cubiertos con un poco de labial rojo era una tentación que ningún mortal en su sano juicio podría no desear.
Albert solo pensó en cuantas entrevistas habría tenido su esposa y cuantos pudieron tener el mismo pensamiento, la sonrisa se dibujo cuando se dio cuenta que, aunque muchos los desearan solo él podría probarlos; así que los tomo de una forma apasionada. Recordándole aquellos labios quien era su dueño. De pronto los cuerpos de aquellos dos amantes empezaron a cercarse cada vez más, la necesidad de un poco de paz y tranquilidad, era lo que buscaban los dos entre sus cuerpos y el calor de sus almas. Las manos empezaron a tomar vida delineando con cuidado el cuerpo de Candy, y ella se dejaba llevar por la oleada de calor y pasión que su cuerpo despedía al contacto de su esposo.
Albert tratando de saciar a su alma del calor de sentir a su amada entre sus brazos, abandono su boca para ir a buscar la suavidad de su cuello y llenarse de la fragancia de rosas de ellas, Candy arqueo su cuerpo mientras la sostenía por la diminuta cintura, como si temiera que ella se separara de él. La respiración agitada y un fuerte gemido de la boca de su esposa lo hizo volver de su mundo.
¿Cómo había llegado Candy a sentarse en el escritorio?, ¿Cómo su mano había llegado aquel lugar tan preciado por él, donde podía sentir la firmeza de sus muslos?, nadie podía explicarlos solo suspiro al ver la cara desconcertada de su amenté, solo pudo sonreír mientras ella abría poco a poco sus ojos.
-amor- la abrazo- te extrañe tanto- volvió a besar a su esposa, abrazándola con las dos manos, mientras Candy baja poco a poco de aquel mundo perfecto – lo siento, pero estamos en tu oficina amor-
Candy se dio cuenta que se había perdido en las caricias y el calor de su esposo, estando apunto de hacer el amor en su oficina, se separo un poco de el tratando de acomodarse la ropa que llevaba y regalándole una sonrisa- Albert- movió su cabeza
El se aliso un poco su cabello – solo venía a ver ¿Cómo te había hido amor?, pero creo que – la volvió a tomar entre sus brazos- que usted mi amada ninfa sigue embrujándome como la primera vez- acaricio su mejilla mientras Candy tenía un tono carmín en su cara – y este pobre hombre cae irremediablente a sus pies-
Candy solo le regalo una sonrisa y lo beso fugazmente- amor me apenas-
El la soltó de sus brazos, tocándole su barbilla como cuando eran mas jóvenes- dime pequeña ¿Cómo va todo? -
Candy suspiro- pues- se toco su cabeza y busco su silla mientras Albert se sentaba enfrente de su escritorio- hemos logrado hacer los balances para tener a las familias en el castillo, pero me temo que solo tenemos víveres para una corta temporada- mientras le entregaba unas hojas qué el revisaba- los suministros médicos han sido también contados y-
Albert dejaba las hojas y la veía a los ojos- Candy, pero esta proyección solo es a tres meses amor ¿no creo que la epidemia dure tan poco?-
Candy movió la cabeza – lo se amor, tendré que buscar cómo solucionar todo porque los suministros médicos solo alcanzaran para un mes- la cara de Albert se puso seria- tengo que buscar una manera de tener suministros suficientes y aun no sé cómo lograrlo-
Albert se levanto y se acerco a ella, inclinándose para verla a la cara, dijo- américa- Candy no entendió lo que dijo su esposo
-¿América?- dijo con duda y Albert asintió
-si amor, América- la levanto- según tus estadísticas has pedido suministros a Inglaterra, pero no han respondido ¿verdad? - Candy asintió y el regalo una sonrisa- entonces pediremos ayuda a América-
-pero amor la guerra- movió su cabeza tratando de explicarle que eso no era posible y Albert asintió.
-lo sé, pero si los víveres y los medicamentos son traídos por la cruz roja, podrán atravesar el mar y llegar para ayudarnos, si le pedimos ayuda a Thom y a Mery Jaén para conseguir los suministros yo creo que – Candy abrió sus ojos, como no había pensado en eso; se giro y busco entre las hojas de su escritorio, las listas de lo que se necesita
-sí, nos ayudaran podría llegar en mes y medio- seguía buscando las listas- podría conseguir un poco de medicamentos si- volteo a ver a Albert y lo abrazo- gracias amor -.
Albert recibió el abrazo y acaricio su mejilla- se que es pesado amor, pero si permites que te ayude- levanto sus hombros – siempre podremos encontrar una salida- regalándole una sonrisa.
Candy se quedo pensativa, mientras un sentimiento de culpa se hiba albergando en su pecho, suspiro- es cierto amor- bajo su cabeza. Albert lo noto y se acerco a levantarla, que mal se sentía por estarle ocultando miles de cosas y si Albert tenía razón ¿Por qué no decirle de lo demás y buscar una solución? ¿pero qué diría si supiera que ella había matado a gordo?, movió su cabeza.
-¿Candy esta todo bien ?- ella asintió sus dudas las dejaría para otro momento.
-si amor solo que- le regalo una sonrisas- ¿Cómo los contactaremos tan rápido? - Albert sonrió
Tomo los papeles del escritorio y se giro a verla- eso déjamelo a mi- Candy lo veía desconcertado.
-pero Albert tu tienes mucho trabajo amor, sin obviar que cuidas a la tía abuela y George no esta en la oficina- dijo preocupada.
Albert se acerco y le regalo una sonrisa con un beso- Candy amor, te recuerdo que está casada no solo con un patriarca sino con un gran hombre de negocios- ella sonrió- además ya estoy grandecito para llevar las riendas sin George cuidando mi espalda, tu cuida de los niños, a Escocia déjame ayudarte con esto- dejo a su esposa se aproximó a la puerta; de pronto se giró – además después cuando estemos en la alcoba ajustaremos cuentas- le mando un beso.
Candy agradecía a Dios por ese gran hombre que era su esposo grito llevándose las manos a su cintura- WILLIAM ALBERT ANDREW- el solo le sonrió mientras cerraba la puerta.
Candy tomaba su lugar atrás de su escritorio con una gran sonrisa mientras se volvía a sumergirse en el mar de papeles, habían pasado unas cuantas horas mientras volvía hacer los balances para tratar de surtir todo lo posible, cuando de repente, escucho el caer de algo pesado en su escritorio que la hizo girar al lugar donde provino aquel ruido; vio como una daga de plata fina y de empuñadura de oro reposaba arriba de los documentos que termino de leer unos minutos antes. De pronto subió un poco su mirada para observar quien había dejado caer este objeto.
-así que la regente estaba – guardo silencio- trabajando- decía Mercy con cara de risa, mientras caminaba enfrente del escritorio. Su traje era peculiar puesto que llevaba un traje de muy parecido al de montar, de un color rojo y camisa blanca. Pantalones ajustados y una pequeña chaqueta que amoldable su cuerpo, su pelo recogido en un rodete alto, perfectamente arreglada y unas botas altas negras de cuero.
-Mercy- dijo Candy levantándose de su asiento -por dios, prima casi me matas del susto- la cara de Mercy se movió sin perder su sonrisa – para tu información estaba haciendo los últimos balances-
-pues espero que has terminado prima por que ahora nos atañe un asunto de importancia - dijo sentándose en una silla – Toma asiento Minrret- indicándole a la capitana que llevaba su uniforme de rigor – bueno, por lo que veo es que ya terminaste con lo que mi tío y mi abuelo te encargaron- tomando los papeles y dejando a un lado la daga.
Candy movió su cabeza- sí, pero ¿Qué es esto? - dijo mientras señalaba la daga. Mercy la observo dejando a un lado los papeles, tomando aquel objeto
-una daga birmana- la sujeto entre sus manos acariciándola- y a mi gusto es hermosa ¿no le parece capitana? - Minrret se mantenía callada y solo asintió.
Candy hecho para atrás su cabeza – se que es una daga, ha lo que me refiero querida prima es ¿el porque se encuentra en mi escritorio? - dijo intrigada.
Bueno – dijo coquetamente Mercy, sentándose al filo del escritorio de Candy jugando con la daga, suspiro mientras Candy se ponía enfrente de ella- esta bella daga será parte de tu entrenamiento especial-
Candy no entendía las palabras de su prima-¿Qué entrenamiento especial ?- miro a Minrret tratando de buscar una respuesta.
-te juro Candy que aunque le preguntes ella no te contestara- con una sonrisa le contestaba Mercy
Candy se acerco a su prima – entonces dímelo tu prima-
De un salto dejo su asiento – bueno, el proceso de ser una regente no solo consta de la parte burocrática querida- mientras Candy se llevaba las manos a la cintura.
Movió su cabeza – no entiendo Mercy, habla claro- sentándose con las manos cruzada en la silla que antes ocupara su prima.
Mercy camino un poco y con un movimiento rápido lanzo rápidamente la daga, la cara de Candy paso de sorprendida a susto, cerro sus ojos, cuando los abrió vio que Minrret había atrapado la daga antes de que la tocara, ella se levanto furiosa y camino hacia su prima, su voz era alta - ¿Qué te sucede? Por dios pudiste haberme matado-
Mercy no bajo su mirada – efectivamente y si hubiera querido te hubiera matado querida prima y tu no hubieras hecho nada al respecto-
Se te ha zafado un tornillo Mercy- dijo Candy enojada, mientras la capitana se acerco
Mercy se mantuvo en su lugar- no prima solo quiero tratar de poner un punto- la capitana se acercó más-sí, tú te encontrabas trabajando sumamente concentrada en tu despacho, si alguien por alguna razón la que quieras hubiera entrado y te hubiera lanzado la daga ¿Qué hubiera pasado? - Candy se puso pálida la verdad nunca pensaría que eso pudiera pasar, al ver la cara de su prima sonrió – si la capitana no hubiera estado tu hubieras muerto-
Candy se giró – si entiendo el punto, pero no acaso ¿ese el propósito de la guardia especial escocesa prima? - dijo volviendo su mirada
La capitana hablo – en efecto majestad, pero aun mis mejores hombres y yo- bajo su cabeza- no somos perfectos – dijo con voz firme- por eso-
Mercy se adelantó – la otra parte de entrenamiento para llegar a ser una regente es el ENTRENAMIENTO DE RESGUARDO PERSONAL querida prima- lo ojos de Candy se volvieron abrir.
-¿ENTRENAMIENTO DE RESGUARDO PERSONAL?- asintieron las dos mujeres.
-en efecto Candy; como veras, tienes que saber defenderte y no solo física sino mentalmente, ya que no siempre estará protegida y en las reuniones serán a morir por defender o conseguir algo que te propongas - dijo Mercy con un dejo de superioridad- en esa parte la capitana y yo te ayudaremos- Candy había caminado a la sala de su despacho tratando de asimilar la información recibida, Mercy se acercó sentándose junto a la capitana en el amplio sofá- la capitana- señalo a Minrret- te enseñara a defender de cualquier ataque y yo-
Movió sus manos tratando de que Mercy fuera más despacio- déjame entender- dijo llevándose una mano en su barbilla- entiendo que Minrret me enseñe a defenderme, lo que no me cuadra es ¿Qué papel desempeñas tu en el entrenamiento? Sin obviar que si no te has dado cuenta estamos en medio de una epidemia de Gripe Española-
Mercy rodeo sus ojos y respiro profundamente, sabía que sería difícil, pero alguien tenía que hacerlo – lo se, pero eso no debe excluirte en seguir con tu entrenamiento, mi tío y mi abuelo te seguirán enseñando la parte gubernamental y nuestro entrenamiento será por así decirlo – movió su mano en circulo mientras la otra la sostenía- la forma de pulirte querida, no menosprecio tus habilidades de negociación pero deberás aprender a mandar y que te escuchen, defender tu puesto y tu país; recuerda prima que aunque eres una regente este mundo esta manejado por hombres- rio- unos muy necios y testarudos a mi ver, así que sino te sabes desenvolver y dejar bien marcado tu lugar te comerán viva, los hombres escoceses suelen ser recios en su carácter pero los del mundo están mas cerrados y no les será fácil que una dulce mujer mande o pida algo, no están acostumbrados a eso y ese motivo te hará la vida un martirio si no sienten que puedas tener el asador por la manga, deberás aprender hacer mas astuta que ellos. De eso se trata las relaciones exteriores, prima que donde quiera que vayan ellos sepan que no eres una dulce gatita a quien podrán manejar a su antojo-
Candy la miro intrigada - ¿a mandar y que me escuchen? - Mercy la miro a los ojos.
-así es prima- se reacomodo en su silla y comenzó- en el transcurso de la historia de los grandes Reinos, han habido mujeres muy sabias que han podido mandar y gobernar aun mejor que los hombres- sonrió- algunas han sido Cleopatra, Juana de Arco, Isabel l, Catalina la grande por citar algunos ejemplo- Candy seguía desconcertada- todas ellas mandaron las naciones mas poderosas con solo tres puntos fundamentales-
- ¿puntos fundamentales? - Candy no entendía lo que su prima le quería decir con exactitud
-si FIRMEZA, ASTUCIA Y UTILIZAR SUS ARMAS ESPECIALES- dijo mientras cruzaba sus manos
Candy comprendía que tenia que tener Firmeza para reinar, Astucia para llevar a cabo sus objetivos pero ¿armas especiales?, curiosa por aquellas palabras dijo dudosa -¿armas especiales?-
Asintieron ambas mujeres- así es majestad, la mejor arma que tiene una mujer es SER UNA MUJER, para poder tomar ventajas en muchas situaciones que requieren que las personas a su alrededor la tomen en cuenta no solo por su belleza sino por su astucia- la cara de Minrret se sonrojaba y Mercy sonreía.
-aun que creo que la belleza de mi prima seria una buena arma- Candy se sonrojo – pero hay que pulirla mucho y no hay tiempo - rio
- Mercy- Candy se levantó con una mano en su barbilla -así que armas especiales-
Mercy al igual se levanto y se acerco cortando su caminata- las armas especiales, es aquel poder oculto que tenemos las mujeres para hacer que nuestra presencia sea notoria y con el cual somos capaces de conseguir cosas mas allá de lo imaginable-
Candy la miro - y esas armas espaciales ¿Cómo me ayudara a mí?- con una voz más seria – aparte te recuerdo que estoy casada prima – dijo algo escandalizada por aquella confesión
Mercy soltó la risa – lo se Candy, no creas que te voy a enseñar a seducir hombres para que hagan lo que quieras- puso su mano en la barbilla y recorrió a su prima con su mirada – aunque no estaría mal con tu belleza no dudo que alcanzarías muchas cosas-
Candy se puso seria- Mercy- grito firme.
Se dio la vuelta y movió su mano – esta bien no lo hare- voltio su cara con una sonrisa – pero si te enseñare a seducir mentes y ojos, de aquellos que se consideran hombres poderosos para que puedas por así decirlo manipularlos sin peligro para ti- la cara de Candy se puso roja como su prima le hiba a enseñar semejante cosas.
-¿pero eso no estaría mal? Sin pensar lo que diría Albert – se llevo la mano a su cabeza cuando un rizo trataba de escapar de su peinado – POR DIOS MERCY NO PODRIA HARCELO-
Mercy movió su cabeza- descuida que tu integridad y reputación, no se verán comprometidas- el tomo de la mano – entiende Candy no te pido que hagas cosas no son permitidas ¿Qué clase de prima crees que soy? -
Candy se sonrojo, miro aquel par suspiro- entonces por donde empezaremos- Mercy y Minrret se daban las manos en señal de triunfo. Candy solo rogaba que eso no fuera un error más a su cuenta. Mercy extendió su mano para levantar a Candy- lo primero es llevarte a cambiarte de atuendo querida ¿Por qué dudo que así puedas entrenar?, después serás de Minrret por un rato luego serás mía y de alguien más-
Ella movió la cabeza - ¿de alguien más? - asintió Mercy mientra enganchaba el brazo de su prima al suyo, Candy solo sonrió levantándose y caminando junto aquel par a la puerta, empezaría ese dichoso NUEVO ENTRENAMIENTO.
En una sala del ala este del castillo, un par de figuras se encontraban esperando. Una mujer enfundada en un conjunto café vino, manos enguantadas y una camisa de satin. Su peinado era sencillo de un rodete alto, joyería de plata sencilla pero hermosa. Dejaba su taza de te humeante en la mesa de centro de la habitación para levantarse hacia la sombra que se encontraba estática frente a una amplia ventana, de cortinas verde seco observando atento una escena muy peculiar en el jardín.
El hombre en un atuendo de traje de color gris con camisa de seda blanca sostenía con la mano una cortina, su pelo sujetado en un cola de caballo impecable, recibía el abrazo de aquella mujer.
Ella fijo su mirada a la escena, mientras una sonrisa salía de su boca- amor, no te preocupes por ella- decía en una tonalidad muy dulce.
Terry volteaba a ver a Karen con una mirada fija- ¿Qué no preocupe por ella Karen esto es una locura? - mientras caminaba por la amplia sala asta llegar al servicio de te y servía un poco en su taza- por dios, todo esta mal desde que esa mujer apareció en la estación-
Karen rio y siguió a Terry con la mirada por un momento, después volvió a ver la escena del jardín, mientras el se acercaba a su lado- es normal que quiera proteger a su prima- lo miro inclinando su cabeza- no veo que tiene de malo-
La voz de Terry era fría y con una ligera mezcla de preocupación- ¡que tiene de malo! ¡todo óyeme todo! - Karen soltó la cortina y se aproximó a él.
-Terry Granchester- se puso las manos en su cintura- Candy debe aprender a defenderse sola amor y si Mercy nos pidió ayuda debemos ayudarla- su cara era firme
Terry avanzo por la habiatacion colocando su taza de te intacta en una mesa, se giro y vio a Karen con ojos desafiante- A DEFENDERSE AMOR; no a lo que su prima loca pretende-
Se acerco a el y con voz firme hablo- ¿pretende? - Karen se puso seria – haber Terry, la pobre chica nos fue a buscar a la estación para pedirnos ayudar a Candy a defenderse ante la aristocracia y que pueda conseguir ayuda para su pueblo- se acercó más a el – no veo el problema señor mío-
-el problema, señorita es que pretende que Candy – alzo la voz- se transforme en – movió sus manos con desesperación buscando la palabra perfecta.
-en una gobernante y sepa defenderse- grito Karen
Terry movió su cabeza – no ustedes pretenden cambiar a una dulce niña en una mujer desconocida, manipuladora y …-
-¿y?- dijo Karen sin bajarle la mirada- que tome su lugar como regente de un pueblo nada más.
-en eso estoy de acuerdo, pero la forma que pretenden que sea no- movió su cabeza en signo de negación- no es la adecuada- dijo secamente
Karen se giro poniendo una mano en la frente- entonces señor como pretende ayudarla- sonrió – ¿acaso usted estará junto a ella las 24 horas del día?, sin obviar milord que ella es una mujer casada y usted un lord inglés-rio al escuchar silencio y prosiguió- además que Albert y su tío no estarían muy contentos por su andar hacia la regente de escocia y obvio la harían ver débil ante los de más lores y mandatarios no lo cree? -
Terry dudo en responder -bueno yo- dijo mientras pasaba su mano a su cabeza y caminaba
-vez, si ella no aprende a defenderse en este mundo se la comerán los lobos querido- mientras se sentaba en el sofá
Terry seguía el ejemplo de Karen de tomar su lugar- entiendo eso ¿pero? trataran de cambiar su esencia y eso no lo permitiré- empuñaba sus manos en signo de frustración. Karen se percataba y se giro a tomarlo de las manos, viéndolo fijamente a sus ojos hablo con suavidad.
-no tengas miedo de tu ángel, amor, ella no cambiara solo la haremos ver el poder que tiene y que lo sepa explotar, sin cambiar su esencia- Terry se perdió en su mirada y con voz suave dijo
-ella está buena que temo que se pierda en el cambio- suspiro- no me malinterpretes, te amo pero me preocupa que ella pueda salir lastimada-
Karen acaricio su mejilla y le regalo una sonrisa- descuida, solo será para su protección y beneficio, el cambio no le quitara su esencia, pero si la hará más fuerte- suspiro – te prometo que tu dulce Candy seguirá ahí, pero no permitiremos que alguien la dañe otra vez amor-
Terry asintió, tomo a Karen entre sus brazos amaba a esa mujer que podía comprender a la perfección sus sentimientos sin muchas palabras, de pronto la besa para demostrarle que la amaba, aunque su preocupación fuera Candy. Karen recibió ese abrazo, la sombra de un amor del pasado seguía presente, lo noto en su mirada cuando observaba como Candy caía bajo la espada de entrenamiento de Minrret en el jardín, con cada golpe que no podía esquivar y cuando el apretaba la mano en la cortina por no poder correr ayudarla.
Pero en ese momento cuando la tenia en sus brazos y la beso, supo que, aunque aquella mujer rubia y de ojos de esmeralda viviera en el corazón de Terry ella hiba entrando poco a poco en él, algún día solo estaría ella, pero ahora debía de seguir ayudando a esa pequeña rubia hechicera.
Al terminar el beso Karen le regalo una sonrisa- además tendré tiempo de averiguar que clase de magia utiliza Candy para que todos la amen mucho ¿no lo crees? - la cara de Terry se desconcertó así aquella afirmación- tal vez pueda aprender-dijo Karen titubeante
Terry se levantó y estiro su mano para levantarla del sillón, cuando la tuvo frente a el la abrazo- la misma, amor que tienes tu para tener a este tonto a tus pies- beso de nuevo a Karen con el mas profundo sentimiento, ella se dejo llevar por el calor de sus besos. De pronto el ruido de unos pasos acercándose se hicieron que se separar mientras Karen con una sonrisa trataba de alisar su vestuario.
Terry le regalaba una sonrisa y le decía dulcemente, después de un suspiro- a empezar el entrenamiento- ella le regalaba una sonrisa mientras la amplia puerta de la habiatacion se abría despacio y tres siluetas entraban a la habiatacion.
