CAPITULO 12

TRANSFORMANDO A UNA REGENTE Y UNA VISITA PECULIAR

Después de una practica interesante de esgrima en el jardín, una Candy con unos cuantos golpes llegaba a su habitación y tomaba un baño rápido, salía con su bata de fina seda y encontraba un peculiar atuendo, un vestido recto con vuelo entallado de la parte de arriba con un escote entallado cubierto por una fina capa de guipur francés que dejaba ver un poco de su pecho llegando justo adonde comenzaban su busto, las mangas de corte recto. Este atuendo sorprendió a Candy junto de aquel vestido unas zapatillas de color plata. en la mesa de su tocador una gargantilla de plata sencilla y un par de aretes. Suspiro y se lo puso. Frente al espejo vio la figura de una mujer en todo su esplendor y se sonrojo, hacia algún tiempo había dejado de usar los vestidos que Mercy y su padre se le habían comprado para usar de maternidad y de lactancia.

Pudo observar el cambio después de su embrazo y le gusto su nueva figura, pero una pregunta rondaba su cabeza ¿Cómo podría amamantar a sus hijos con ese vestido?, movió su cabeza en signo de negocio y vio una pequeña nota que no había visto en su tocador junto al maquillaje.

-el secreto prima es que: SEAS UNA REGENTE DE DIA, PERO DE NOCHE VOLVERAS A SER TU QUERIDA, ABRE TU ROPERO-

Ella sonrió y se aproximo a ver su ropero, encontró batas parisinas de fina seda y algodón muy cómodas, sin perder la elegancia que distinguía a Mercy, pero con eso sería más fácil seguir la rutina, de pronto algo llamo su atención al fondo del ropero un par de cajas delicadamente colocadas y otra nota.

-ESTOS SON UN PRESENTE PARA ALBERT, RECUERDA QUE NO NADA MAS ERES MADRE-

La curiosidad de Candy la llevo a abrir aquellas cajas y lo que vio la sorprendió de sobre manera, eran unos extraños y modernos conjuntos de noche para dormir o eso pensaba, todo era de satín en colores blanco, negro, rojo vino, champagne y azul. Los levanto y su cara se sonrojo puesto que no dejaban nada a la imaginación ya que el satín había sido cortado en forma muy corta que el vuelo y el largo de aquellas prendas solo cubrían la parte superior de su pierna y podía asegurar que no cubrían sus glúteo, sin contar que no encontró botones algunos ,solo finos listones de seda para cerrarlos que con una solo movimiento se abrirían, el color seguía a Candy mientras pensaba una y mil formas de disfrutar esos atrevidos conjuntos con su esposo. Cuando de pronto el ruido de la puerta indicaba que su prima la esperaba para la segunda fase de su entrenamiento.

Después de dejar los conjuntos en su lugar, volteo a ver se en el espejo por última vez y abrió la puerta, las dos primas y Minrret caminaban por los amplios corredores asta llegar a la ala este; la puerta de roble frente a ella indicaba que empezaría el segundo tiempo de su entrenamiento. Ambas suspiraron. Mercy se volteo a verla.

-Candy para continuar con tu entrenamiento especial he pedido ayuda a dos buenos amigos- Candy se sorprendía ¿ayuda? Pensó que acaso no seria suficiente con su prima para este loco entrenamiento – nos esperan querida- diciendo esto Mercy abrió la puerta de la estancia y Candy se sorprendió al ver quien las esperaba.

Candy corrió para abrazar a Terry y Karen que la veían con ojos sorprendidos, ambos no daban crédito de que aquella mujer tan distinguida de pelo suelto con solo un listón que lo sostenía era Candy. Ellos la habían visitado durante su embrazo y después un par de ocasiones, pero ese cambio era increíble.

Un patito feo convertido en un cisne pensó Karen y con una sonrisa- ahora veo por que necesitas el entrenamiento especial- mientras Candy le sonreía

Terry seguía sin palabras sabia que Candy era hermosa, pero este cambio era increíble, por dentro maldecía una y mil veces su estupidez de haberla perdido, después maldijo a Albert por tener entre sus mas bellos tesoros a una mujer así y por ultimo y mas furioso a su atolondrado primo por querer tener aquella diosa en sus manos- Candy ¿Cómo estás? - fue lo único que pudo pronunciar cuando ella se separo del abrazo que les había dado a los dos.

Con una sonrisa le dijo – bien, aunque preocupada por la epidemia y por –

La voz de Mercy interrumpió- no, querida estamos en entrenamiento- acercándose a ella – problemas de gobierno y policía, familiares y reencuentros para después- Candy se voltio a ver a su prima y sonrió ante la cara de risa de Terry.

-jaja a la mona pecas la han dejado callada – reía mientras se aproximaba a Mercy – si tu hubieras estado en Real Colegio San Pablo tu prima se hubiera ahorrado tantos regaños de la hermana Grey –

Candy enojada – Terry Granchester ¿Cuándo cambiaras? - mientras hacia un gesto con su boca y su nariz

Terry se sentaba en el sofá- cuando tu sea una fina dama- con burla y asiendo ademanes- pagaría por ver eso jajaja-

Karen movió su cabeza en signo de negación, mientras Mercy le daba un pisotón a Terry y este se levantaba tocándose su pie exagerando el dolor- les aseguro a los dos que si eso hubiera pasado- mirando a Terry y cruzando sus manos – ninguno de los dos hubieran sido un dolor de cabeza para esa pobre madre- muy orgullosa de lo que dijo.

Candy y Terry se voltearon con cara de asombro - ¡pobre madre! -

Minrret y Karen reían al ver la cara de ese par, la ultima se apresuro a interrumpir aquella pelea verbal o nunca empezarían con la practica- haber – tomando a Candy por el brazo y caminando a donde estaba Mercy- es mejor que empecemos y después pueden seguir con su amena conversación- Terry y Mercy asentían, ella se giró a ver Candy y dijo- querida empezaremos con algo simple te parece- ella asintió.

La invito a tomar asiento y Mercy aproximo el servicio de te. Karen la miro y dijo – la ayuda que nos pidió tu amable prima fue la siguiente- Terry había tomada una actitud de seriedad- debemos enseñarte a –

-hacer una actriz- dijo Mercy con cara de alegría interrumpiendo a Karen, mientras la cara de Candy se sorprendía.

-¿una actriz?- se levantó rápido y negó con su cabeza- Mercy estas loca- dijo exaltada – eso es imposible-

-lo mismo les dije yo- dijo Terry levantándose y mirando a Candy- es imposible que una mona aprenda el fino arte de la actuación- se sentó llevando sus manos a su cuello – es imposible-

-Terry Granchester- dijo Candy alzando la voz y con una sonrisa- si un malcriado como tu puede- se intento recoger las mangas de su vestido – lo podre hacer yo sin duda- se dejo caer en el sofá mientras Terry sonreía.

-vez querida- dijo Karen con una sonrisa, mientras Candy la veía sorprendida- es lo que queremos que aprendas- se levantó- el fino arte de actuar y convencer a tu publico de hacer lo que tu quieras con unas simples palabras- Candy se giro y vio la cara de Terry regalándole una sonría.

-¿pero?- veía con cara de ingenuidad

Mercy intervino- si prima Terry te hizo hacer que aceptaras aprender actuación de una forma muy sutil- sonreía

-pero no fue sutil me hizo enojar para que- el silencio se hizo presente y Candy comprendió como Terry la había manipulado para aceptar, en menos de un minuto. Su cara cambio era cierto solo un par de gesto y unas palabras, ella había cambiado su opinión ¿pero ¿cómo lo había logrado?

Terry se levanto y camino por la sala- el secreto querida, es el saber conocer a tu oponente y manejar sus debilidades, la manipulación la aprendemos de una forma sutil para interesar a nuestro público cuando actuamos- dijo mientras de tenia su andar- es descifrar que piensa el publico y dárselo, si hay en el publico en una obra mas mujeres que hombre, entonces el actuar debe ser mas emocional para tener una mejor critica y respuesta del público-

-en cambio- dijo Karen levantándose- si por el contrario la mayoría es hombre, las maneras deben ser mas finas para la actriz, la sutileza- empezó a mover las manos de una forma mas estilizada y movimientos lentos- deben explotar tu atractivo para poder desviar la concentración de la persona que observa y cautivar su pensamiento, atraparlo en esa sensación placentera- su voz era mas modulada y algo baja- para que su mente se distraiga y poder dar- se acerco a Candy mientras observaba sus manos la tomo por los hombros y esta brinco al sentir las manos de Karen- el toque final- rieron los presentes.

-¿por como pudiste llegar desde donde estaba Terry hasta aquí sin que me diera cuenta?- decía Candy viendo a Karen .

Esta subió sus hombros- sencillo distraje tu mirada con mis manos querida y pude acercarme a ti sin que te percataras- cruzaba las manos y una sonrisa se dibujaba en su cara.

Candy estaba sorprendida, sin duda su primera clase seria muy provechosa- ¿y yo podre aprender eso? - asintió Karen y Candy vio a su prima- ¿para qué me servirá? -

Mercy se levantó- para cuando estés llena de buitres puedas moverte y ala vez hacer que ellos se convenzan de tus palabras y te apoyen aun sin estar conscientes de eso-

Candy abrió sus ojos- pero eso esta mal ,jugar con la mente de una persona no es adecuado- dijo desconcertada.

-Minrret hablo – no es jugar con la mente majestad, se llama PERSUACION- Terry asintió

-es verdad y te aseguro que en el mundo donde estarás se usa muy seguido para convencer y el que mejor lo haga gana Candy me entiendes- dijo acercándose a ella y esta solo asintió.

-entonces empecemos- dijo Candy entendiendo el punto que le habían mostrado.

El entrenamiento siguió por un par de minutos, pero no avanzaba mucho mientras Karen y Mercy trataban de enseñarle a Candy a mover las manos con sutileza y que coordinara su voz con los gestos hechos con las manos para tratar de desviar la mirada de Minrret. Terry empezó a reír mientras aquellas damas seguían con el entrenamiento.

Karen volteo furiosa a verlo, mientras apagaba un cigarro y se mantenía alejado sentado en la silla- ¿se puede saber que te causa tanta risa Terry? -su voz era seria mientras sus manos se colocaban en su cintura. El rio al ver como Mercy le seguía por vigésima vez dando indicaciones a Candy.

Se levanto y se aproximo a ella, le extendió la mano a Candy y la levanto ante la mirada atónita de las presentes, la acerco a el y se dirigió a las mujeres- todo, porque están tratando de enseñarle un arte imposible para ella- la cara de todas se puso seria- no me malinterpreten señoritas, el problema es que el punto fuerte de Candy no es ni será, nunca sus manos son muy torpes-

Candy golpeo a Terry con su codo- TERRY no seas grosero-

El rio y se coloco sus manos donde le había pegado- no me malinterpretes Candy- tomo de nuevo su postura. Se giro y la vio fijamente acercándose a ella- tu fuerte son ESOS HERMOSOS OJOS VERDES- sus miradas se cruzaron y él pudo ver que seguían igual de hermosos y con aquella luz, de inmediato movió la cabeza y se alejó de ella, poniéndose junto a Karen- ese es el problema no están explotando su fuerte- Candy bajo su mirada y se sonrojo.

Karen lo vio a tratando de no darle importancia a lo que había pasado- ¿Por qué no lo habías dicho antes? - Terry la abrazo por la cintura y beso su mejilla

-por que me gusta verlas esforzarse- dijo Terry con una sonrisa burlona acercándola a el y susurrándole al oído- tendrá ojos hermosos y de perdición, pero los tuyos amor son mas bellos y son míos, solo míos- mientras besaba su mejilla Karen se sonrojaba, mientras Mercy se acercaba a ver a Candy con detenimiento.

Giro su cabeza y vio al par de tortolos y dijo con una sonrisa- creo que es cierto- Candy seguía sin hablar y sonrojada, Mercy la miraba otra vez- los ojos siempre han sido la fortaleza de las mujeres Macgregor- se golpeo en la cabeza y se sentó en el sofá.

Candy la miraba intrigada y se acomodo a su lado mientras los presentes tomaban el lugar- ¿Cómo dices? - Mercy sonrió y se acomodó.

-un día, mi tío y yo salimos a cabalgar y se detuvo en un paraje muy bello, yo me había adelantado cuando gire no vi y regrese asustada- cerro los ojos- cuando regrese mi tío tenía los ojos llenos de lágrimas y le pregunte el ¿Por qué?- suspiro- me dijo que lo que le enamoro mas de Melody era esa mirada verde que le hacia recordar a las praderas en primavera, que los ojos de ella podían derretir asta un tempano de hielo con su luz y daba paz a cualquiera- Candy empezó a llorar por aquella platica, Mercy tomo las manos de su prima – discúlpame Candy pero mi tio siempre dijo que hubiera podido recorrer todo el mundo, solo por verlos de nuevo y que aquel paraje le recordó a ella- Mercy la abrazo .

Entre sollozos Candy hablo- papa siempre ha dicho que mis ojos- mirando a Mercy. Mientras todos estaban atentos a la historia y Karen apretaba la mano de Terry.

Mercy limpio las lagrimas de su prima- son iguales a los de ella-el silencio reino.

-entonces – dijo Karen para romper el silencio y la melancolía que reinaba el lugar- empezamos- las dos asintieron. El entrenamiento de miradas era mas sencillo y Candy podía hacerlo con mucha naturalidad, Terry estaba complacido, cuando giro la cabeza para ver el reloj que marcaba las 8:00 pm.

-señoritas temo interrumpir esta sección- todas giraron a verlo- pero el reloj a marcado las 8 y dudo mucho que Albert y los pequeños no quieran ya ver a Candy- todas se giraron para ver el reloj y Candy se levantó.

-es cierto, creo que debemos terminar por hoy- todas asintieron-chicos ustedes se hospedarán aquí ¿verdad? - dijo con ojos suplicantes- será un gusto para mi y mi familia tenerlos de huéspedes.

Los dos se voltearon a ver y Karen sonrió- será un gusto- Terry asintió

-será un placer para nosotros- sonrió y dijo sarcásticamente- después de esta clase me hace falta algo de compañía de hombres- movieron la cabeza-y será un gusto hablar con Albert-

-entonces los espero a cenar en media hora- asintieron y se fueron retirando cuando solo quedaba Mercy, Minrret y Candy, esta hablo- Me permites unos minutos con Minrret-

-claro querida tengo que ir arreglarme y estar en primera fila para cuando Albert te vea con ese vestido- dijo sonriendo y retirándose.

Candy se sonrojo al recordar el atuendo que llevaba y la expresión que tendría Albert al verla- Mercy- mientras veía como se alejaba su prima y giro a ver la -capitana- dijo Candy seriamente

-si majestad- Minrret se cuadraba.

-he encontrado el lugar para la entrevista con Dimitri de Irlanda- Minrret guardo silencio- será en la casa de mi difunto abuelo, daremos una fiesta este viernes para celebrar la llegada de mi tío, por lo tanto, tendremos tiempo de hablar, hay una cabaña en la zona norte que podremos utilizar-

Minrret asintió- perfecto majestad tendré la vigilancia y el plan para que deje la fiesta- se cuadro- con su permiso me retiro para mandar el telegrama-

Candy la miro fijamente – no capitana- Minrret no comprendió – esta información es vital y secreta le pido que lleve usted misma el recado el enviado de Dimitri se encuentra en Edimburgo todavía, se hospeda con Mackensi vaya por favor lo mas pronto quiero ese asunto confirmado-

Minrret trago en seco sabia lo que le estaba pidiendo Candy, suspiro- lo hare majestad- el temor de volver a ver Alexander se apodero de ella, pero era una orden y no podía negarse. Lidiaría con el nuevamente y esperaba salir de nuevo victoriosa. Después del saludo rígido se retiro mientras se llevaba una mano en su corazón.

Candy fue a revisar a sus pequeños y arreglarlos para la llegada de su esposo, Mercy daba el informe respectivo de las clases extra de Candy a su tío y abuelo; Terry se refrescaba y Karen arreglaba. Una sombra solitaria cursaba las amplias praderas de Escocia, rumbo a la villa de los Mackensi.

El viento de la noche golpeaba su rostro sin clemencia, pero el golpeteo de su corazón era mas fuerte que la brisa fría; Minrret recordaba cuantas veces le había pedido a Dios volverlo a ver, después las veces que rogaba por no encontrárselo. El dolor en su corazón y la falta de frialdad que se presentaba cuando estaba cerca a Alexander la confundía, sabía que ya no lo amaba o al menos eso se repetía. Tenia un buen hombre a su lado, Mitchell, el capitán de la guardia le había vuelto a mostrar lo que ella pensaba que estaba perdido. ¿Por qué tenía que volver él? cuando su vida esta tomando un nuevo rumbo. Sacudió su cabeza cuando se dio cuenta que estaba en a la puerta de la villa Mackensi.

Decidida a que aquel amor que sentía por Alexander se mantenía sepultado toco a la puerta, el mayordomo le llevo al estudio, mientras era llamado por un mozo a Alexander. Minrret se quedo viendo como la chimenea, los leños crujían mientras el fuego los consumía con el único afán de calentar aquella habitación los destellos azul y amarillo la hipnotizaron por un momento. Asta que la voz de Alexander la saco de su concentración.

-buenas noches capitana- dijo muy cerca de ella- a que debo el honor de su visita a esta hora de la noche- Alexander llevaba un traje negro estilo italiano, una camisa desbrochada de los tres primeros botones, desfajada y el saco abierto; sin duda le habían llamado cuando se alistaba para cambiar su ropa por una de cama- Minrret voltio y por un momento se dejo llevar por aquella imagen entre desalineada y seductora. Tocio y suspiró dando marcha para acercarse aquel personaje.

-buenas noches capitán- dijo ceremoniosamente- la regente le manda un mensaje urgente para su señor- dijo firmemente esquivando la mirada. Alexander sonrió. Desde su último encuentro había hecho todo lo posible para volver a ver a la capitana, pero no había logrado grandes avances más qué el soñar con el aroma de aquella mujer y recordar el calor de ese cuerpo. Ahora la tenía frente a él, su uniforme azul marino perfectamente alineado, una cola de caballo, sus manos enguantada y ese maldito uniforme que entallaba su figura era la perdición para él. Saberla tan cerca, tan perfecta pero intocable.

La historia entre ellos era trágica, el, la amaba y sabía que era correspondido el cruel destino los había separado, solo por cumplir con el deber "maldito deber", cuantas noches injurio así su padre, su título, su dios por haberlo separado de la mujer que amo, solo por un deber y ella tenia que cumplir otro. Si había algún culpable fue el destino que quiso jugar con el mostrándole el amor para después alejarlo y ahora era un deleite prohibido. Nada podía ofrecerle, puesto que era casado, tenía un deber con otra mujer y ella la criatura mas perfecta en todos los sentidos no se merecía el título de amante; ella no. Pero nadie podía negarle contemplarla así tan sublime.

Si los mortales cometen pecados, el con gusto daría su alma inmortal para que fuera quemada solo por poder tener otra vez entre sus brazos aquella mujer y en un par de años cuando su condena hubiera sida cumplida talvez, reclamar de nuevo su corazón si la suerte y Dios se apiadaran de él.

Con voz suave le dijo- gusta tomar asiento capitana- señalando una sala cómodamente colocada cerca de la chimenea, le sonrió- para recibir mejor el recado-

La mirada hielo de Minrret, le borro la sonrisa de inmediato- no gracias prefiero de pie y dárselo rápido milord, es tarde y alguien espera mi regreso- esas palabras dieron un golpe bajo al corazón de Alexander, pero no claudicaría pasaría unos momentos con ella así tuviera que amarrarla en el sofá.

Sonrió y dijo- por favor capitana, tome asiento un momento- dirigiéndose al sofá- le prometo no morder-

-le he dicho que no- decía Minrret con la misma frialdad.

Alexander se giro y la vio con una dulce mirada- Minrret, no seas terca se por tu aspecto- la mira de pies a cabeza- que tuviste sesión de entrenamiento- se quedo un momento viendo los ojos de aquella mujer- se muy bien que esa vieja herida en tu costado debe darte lata como siempre y que el dolor solo se mitiga cuando estas descansando-

Minrret se asombro que recordara ese detalle cuando estaban juntos y ella llegaba de entrenar, se quedaban platicando en el sofá de la villa de Lancaster mientras se quitaba ese dolor, causado por una flecha que recibió enfrentando una revuelta cuando recién ingreso a la guardia.

-esta bien solo unos minutos- suspiro dándose por vencida y se sentó en el sofá.

Alexander tomo un lugar enfrente de ella para no incomodarla- bien capitana soy todo oídos- dijo mientras cruzaba la pierna y buscaba un cigarro en su saco.

Minrret le arrogo un encendedor mientras el seguía buscaba en su saco, lo tomo al aire- y tu no has dejado de fumar – sonrió, mientras encendía el cigarro- y como siempre nunca traes con que prenderlo-

Con el cigarro en su boca le sonrió- aun recuerdas- fue la frase que dijo mientras el humo salía de su boca.

Ella volvió a sonreír y cerró los ojos por un instante- si, por que según tú. Relaja tu espíritu y aleja-interrumpió sorprendido que aun recordaba esa frase- los demonios nocturnos- rieron los dos.

-si es verdad, tus demonios- se puso seria.

-todos tenemos demonios Minrret – la miro fijamente

-pero dudo que con el cigarro los alejes- dijo sin pensar

-lo mismo me decía todas las noches antes de dormir y perderte entre mis brazos- el silencio reino por unos segundos, ambos recordaron aquellos días felices- pero dudo capitana que haya venido hablar del pasado- dijo seriamente

-es cierto milord, los muertos aun siendo recuerdos deben permanecer en sus tumbas y no ser molestados- dijo con seriedad y sus miradas se encontraron,

-soy todo oídos- se volvió acomodar mientras apagaba el cigarrillo

-la regente, afijado el lugar para el encuentro con su rey- dijo finalmente- la villa de los Macgregor-

Alexander se levanto y camino un poco, con su mano en su barbilla tratando e acomodar sus ideas- perfecto- dijo voltease a verla deteniendo su marcha- ¿Qué día capitana? -

-este viernes, durante la fiesta de bienvenida del rey de Austria- asintió con la cabeza Alexander

-ahí estaremos- dijo firmante mientras Minrret se levantaba él se acercó a ella

- es todo capitán – se giró para marcharse, cuando de pronto sintió como su brazo era sujetado

Se marcha tan pronto capitana- su voz la hizo temblar mientras se giraba y chocaba con el cuerpo de Alexander y sus miradas se fijaban una con la otra, ella dio un paso atras.

Por ahora si capitán- dijo zafándose del agarre, girándose para verlo, en un momento sintió como las fuertes manos de Alexander la tomaban por la cintura y su mirada la obligaba a verlo a sus ojos- suéltame-

Los ojos de Alexander la miraban fijamente, mientras al fondo la chimenea seguía crujiendo, de pronto la abrazo mientras ella se quedaba fijamente sin saber que hacer- no te vayas Minrret, por favor, aun no- mientras susurraba a su oído- sé que no tengo derecho a pedir nada- se separó de ella y la volvió a mirar a los ojos- se que he no he sido el mejor de los hombre, pero asta el condenado a muerte tiene derecho a una ultima petición, para morir en paz-

Cerro sus ojos y aspiro la dulce fragancia de ella. El corazón de Minrret galopeaba en su pecho ella abrió su boca- no, Alex, por ella, por nosotros no podemos seguir haciendo daño, ya no más- no supo cómo junto todas sus fuerzas y se zafo del abrazo.

Al ver sus manos sin ella y como giro, vio como comenzando su caminar a la puerta, Alexander se acerco a ella mientras decía- no Minrret, hemos sacrificado mucho y – la tomo de su brazo nuevamente girándola hacia a el y la acerco a la pared aprisionándola con su cuerpo, mientras ella alcanzaba a poner una débil barrera con sus manos- esta vez no te iras dejando mi alma con el frio de la tuya, esta vez condenare mi alma al infierno por tener la tuya una última vez-

Minrret suspiro y trato de hablar, sabia que si el capitán hacia un movimiento, no tendría fuerza alguna para detener lo que su corazón le pedía a gritos, cerro sus ojos tratando de juntar valor, cuando sintió el roce cálido de los labios de Alexander en los suyo, ella como si fuera una niña inexperta se dejo llevar por aquel beso cargado de pasión, dejo que entrara a su boca y perforara su alma, al sentir el calor que tanto extrañaba, solo pudo decir rompiendo el beso – Alexander por favor-

La mirada de ternura y duda de ella le dio el impulso para seguir a Alexander- por favor Minrret solo esta vez déjame llenarme del calor de tu alma y permite que nuestros cuerpos reencuentren el calor perdido, sin importar mas que el hoy y el ahora- Minrret suspiro al ver la franqueza en los ojos de aquel joven y bajo las manos para que ambos cuerpos se acercara, sabia que no era lo correcto pero su corazón le pedía solo una vez más.

Alexander comprendió, volvió a tomar con pasión los labios de ella, las manos de ambos comenzaron a recorrer esos caminos olvidados por el tiempo pero que a la vez los podían recordar a la perfección. Como si nunca se hubieran despedido se fueron acoplando, mientras que prendas salían de ellos, conforme la danza legendaria de los amantes se hacía presente.

Al quitar ambas camisas con la desesperación propia del hecho, Alexander vio el dorso desnudo de Minrret y se acerco a ella, acariciando su mejilla – amor mío – suspiro y empezó acariciar aquel cuerpo tan deseado por él, sus manos tomaban vida propia mientras recorrían su cuerpo haciéndola estremecer con cada roce, su boca delineaba su cuello y bajaba al compás del movimiento del cuerpo de ella, sus manos tocaban lugares prohibidos que solo el sabia como despertarlos, de pronto se detuvo para observarla, agitada, ansiosa y llena de pasión permanecía enfrente de el- no sabes, cuantas noches he pedido adiós la dicha de volverte a ver así- se acerco a ella y con paso seguro la levanto en sus brazos para depositarla la amplia alfombra de oso blanco que estaba junto a la chimenea.

Minrret cerro los ojos para grabarse esa noche en su alma, mientras Alexander quitaba su pantalón y su ropa interior, prosiguió hacer lo mismo con la suya, mientras acariciaba el dorso desnudo de Minrret con una mano. Abrió sus piernas y se coloco enfrente de ella. Le regalo una sonrisa y extendió su mano diciendo- permíteme ver tus hermosos ojos amor mío, mientras te hago subir al cielo junto a mi- ella los abrió y tomo la mano de Alexander, en un solo movimiento se introdujo en ella sentándola en sus piernas, mientras salía de su boca un gemido de placer y comenzaban a bailar, al mismo tiempo de que las llamas de la chimenea danzaban quemando la leña.

Al llegar al éxtasis completo de la entrega un solo gemido se escuchó de la combinación de dos cuerpos, el la abrazo y como si fuera una nube la alfombra se recostaron en ella, mientras su corazón seguía galopando dijo al oído de Minrret- te amo amor, siempre te he amado- mientras sus ojos comenzaban a cerrarse.

Ella solo pudo decir- Alexander- como un suspiro que se lleva el viento, sus ojos cayeron en un profundo sueño, mientras las manos de él, rodeaba su cintura y sus cuerpos se juntaron para mitigar el frio. Algunas horas pasaron mientras los amantes eran llevados por Morfeo a un dulce sueño, de pronto la capitana despertó tratando de reconocer el lugar donde estaba y se dio cuenta que no era su habiatacion y el hombre a su lado no era Mitchell, si no Alexander.

Su cara de sorpresa fue cuando vio aquel reloj que marcaba la una de la mañana, con sigilo fue liberando su cuerpo desnudo de las manos de Alexander, rápidamente se vistió. Se acerco aquel hombre que dormía aun, en aquella alfombra. Metió la mano al bolsillo derecho de su pantalón, buscando lo que se había quitado por precaución de que él lo viera antes de montar su caballo y saco un dije en forma de corazón azul, en una cadena de plata pura, acaricio su mejilla con sumo cuidado y deposito el dije a un lado de Alexander mientras decía en su pensamiento- amor mío, hoy estaba dispuesta a regresarte tu promesa- volteo a ver al dije- recibí más de lo que buscaba y te agradezco por esta despedida, adiós mi dulce Alexander-

Salió lo más rápido que pudo de aquella villa, agradeciendo que la servidumbre estuviera dormida, galopo en su corcel asta llegar al palacio, entro rápidamente a su oficina. El olor de el aun estaba en su ropa, toco delicadamente sus labios con su mano tratando de recordar el calor que había sentido cuando de pronto, el sonido de una puerta que se cierra la hiso volver de sus pensamientos y una voz la lleno de un escalofrió- ¿se puede saber dónde estaba capitana? -

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Mil disculpas por el retrasó con los capítulos, pero me había saturado de trabajo, así que en compensación del retrasó tratare de subir diario un capitulo jijiji. Espero que le guste el giro y como siempre les pido su colaboración con sus comentarios para seguir esta historia.

Atte. Ana; mil abrazos y besos.