CAPITULO 13
UNA CENA MUY INTERESANTE.
Mientras dos almas se reencontraban y volvía nacer un fuego que parecía apagado, en el castillo de los Estuardo, todos se preparaban para cenar. Candy había dejado a los gemelos cambiados y dormidos en la habiatacion, el reloj de pared marcaba 8:30 pm; cuando arropo a Iain, Albert estaba retrasado.
De pronto el sonido de la puerta llamando la hizo girar – adelante-
Se abrió esta y entro un hombre de 60 años, vestido de traje con rayas negras y color gris, guantes en las manos, tez blanca y ojos pardos, los zapatos perfectamente lustrados. Era el mayordomo principal del castillo Oscar tenia toda su vida en servicio de la casa Estuardo, herencia de su familia puesto que era generacional y honor servir a tan ilustre familia. Entrenado desde pequeño para llevar el castillo y estar al servicio del regente en turno, sabia perfectamente la sutileza de guardar silencio de lo que escuchara y sobre todo la discreción de su cargo.
Con una amplia sonrisa y en un tono muy respetuoso hablo- majestad, vuestro esposo Sir William ha arribado al palacio- Candy sonrió- la esperan en el comedor junto a los invitados y su padre- dijo firmemente en el portal de la habiatacion.
Candy asintió y hablo – gracias Oscar- volteo a verse al espejo – avise por favor que en un momento bajo- Oscar asintió con la mirada y se cuadro, cuando estaba dispuesto en marcharse, la voz de Candy lo hizo voltear, esta alisaba el vuelo del vestido que llevaba -Oscar ¿cree que le guste el atuendo a mi esposo? - con una cara de ternura y una voz que parecía a la de una peculiar niña que ya había escuchado antes.
Oscar le regalo una sonrisa y se acerco a ella- si me lo permite majestad- acomodo un mechón de su cabello que se liberado del peinado, inclino su cabeza- esta perfecta y sin duda Sir William quedara encantado – Candy le regalo una sonrisa y le tomo las manos olvidando el protocolo.
-gracias Oscar, es que no estoy acostumbrada a estos atuendos y – lo miro fijamente cuando de su mirada salió una lagrima - ¿está bien Oscar? -
La mano derecha enguantada limpio de su rostro la lagrima- si majestad disculpe, pero- suspiro- hace mucho tiempo en este castillo que una bella dama, me hizo la misma pregunta- Candy comprendió en seguida pues no era desconocido que su madre era muy querida por todos.
Ella sonrió- y ¿Qué le contesto? -
-que sin duda Escocia y la casa Macgregor tiene a las mujeres más bellas majestad- sonrieron los dos- es hora de bajar señora mía- Candy asintió y Oscar salió para informar del arribo, con una sonrisa en su rostro recordando a Melody y lo orgullosa que debería estar de su hija donde quiera que estuviera.
La noche caía y el amplio estudio parecía la antesala de una fiesta improvisada, en un sofá se encontraban tres bellas damas Annie estaba vestida con un conjunto de Razo blanco y una blusa beige, su pelo finamente acomodado en un chongo alto y dos caireles que se colocaban al lado de su frente, fresca y con una sonrisa platicaba con sus acompañantes, Mercy la escuchaba atenta en un vestido recto en color azul cielo y un chongo en alto, sus manos llevaban guantes de tres cuartos pues el vestido tenia mangas cortas y algo abombadas y Karen debatía con Annie la ultima moda parisina que había visto en la revista, ella llevaba un conjunto de saco y falda recta en color café con una blusa perla, su pelo era sujetado con un fino listón de color perla. Eran un trio de ángeles traviesos escuchando amenamente una conversación.
En una esquina junto a la ventana se encontraba un par de distinguidos caballeros en finos trajes de corte italiano Lord Armando discutía con Lord André sobre los últimos informes sobre el aumento de pacientes con gripe, enfundado en un traje gris perfectamente alineado, Lord André escuchaba con atención a su padre mientras su mano derecha sostenía su pipa enfundado en un traje de color azul marino y camisa blanca. Terry por su parte en un traje sencillo de color gris y una camisa de cuello alto se divertía tocando una sutil melodía en el piano junto a la chimenea
De pronto la puerta del estudio se abrió para dejar entrar otro par de caballeros y todos centraron su atención en ellos. Albert y Archie entraba al estudio discutiendo quien se quedaría a cuidar a los enfermos de la villa. Albert traía un traje sastre color café y su camisa de seda, Archie de color negro estilo ingles y una camisa de cuello blanco. De pronto se escuchó una voz
-buenas noches- dijo Terry interrumpiendo su melodía dando la bienvenida a los recién llegados con una sonrisa.
Albert se giro para verlo y le regalo una sonrisa- buenas noches- ambos se acercaron para saludarse con un fuerte abrazo – amigo mío es un gusto tenerte aquí- Terry le regalo una sonrisa amistosa.
-el placer es mío- se giro para ver a Archie- hola elegante-
-buenas noches aristócrata- dijo Archie mientras le extendía su mano- ¿a que debemos el placer de tu visita? - Terry alzo los hombros y dijo.
-alguien tiene que vigilar que no hagas locuras no lo crees- dijo soltando una risa.
Mientras Karen y Annie se aproximaban a ellos – buenas noches- dijo Karen con una sonrisa mientras Terry la tomaba de la cintura con una mano
Albert y Archie hicieron una reverencia y besaron la mano de la misma- es un placer volverla haber señorita Karen- dijo solemnemente Albert, Karen le sonrió.
-para mi también es un gusto volver a verlos, aun que me temo que no es el mejor momento- dijo seriamente, mientras se acercan Lord Armando y Lord André
-descuida señorita, siempre es un placer ver una cara tan bella como la suya- dijo Lord Armando con una sonrisa picara mientras el color carmín se notaba en la cara de la aludida.
-abuelito- decía Mercy acercándose – me pondré celosa- cruzando sus manos y haciendo un puchero, su abuelito se acerco a ella y la abrazo.
-nunca mi lucero tu eres un ángel, pero con la llegada de tu padre mañana- suspiro- te olvidaras de este viejo para darle todos los mimos a tu padre y yo tengo que buscar quien me mime un poco no lo crees- Mercy movió la cabeza.
-abuelito- dijo con dulzura- siempre tendrás mis mimos disponibles para ti-
Fue el turno de lord Armando para cruzar sus manos – igual me lo dijo mi ninfa favorita y mira solo tiene mimos para su padre, Sir William y esos pequeños bribones rubios y a mí me a olvidado- Mercy volvió abrazar a su abuelito y a llenarlo de besos, mientras reían los presentes por la escena.
-y hablando de esa ninfa padre- dijo Lord André- ¿Dónde estará mi hija? - Albert hiba hablar cuando la voz de Oscar se hizo presente.
-milord, la regente esta por bajar ya se le ha informado que están todos presentes- dijo ceremoniosamente.
Lord André asintió y fue el turno de Albert para hablar- iré a buscarla si me lo permiten- girando rumbo a la puerta cuando de pronto esta se abrió.
Dos caballeros enfundados en trajes de color claros hacían su arribo- buenas noches- todos asintieron, hacían su arribo el príncipe Eduardo y su acompañante. Asombrado vio que para la cena se encontraban una gran multitud de gente reunida.
-buenas noches ´príncipe- dijo Lord André y Eduardo asintió
Camino asta el, con aires de grandeza como si fuera dueño mismo del castillo y no un invitado- me parece Lord André que hoy tiene muchos invitados- viendo a los presentes, sonrió mientras fijaba su mirada a Karen- y muy bellos a mi parecer-
Una voz ronca se escuchó- lastima querido primo- dijo burlonamente Terry aproximándose a Karen- que rosas tan bellas no se hicieron para ti- besando a Karen en la mejilla.
Rio Eduardo fuertemente – un gusto verte primo- acercándose a Terry y dándole un abrazo, susurrando sutilmente a su oído- y dudo que tampoco están hechas para un bastardo como tu-
La cara de Terry se endureció, cosa que percibió inmediatamente Karen, cuando observó como Terry empuñaba sus manos y se adelanto antes de que hablara y comenzara una pelea con ese fanfarrón principito – creo que no nos han presentado milord- se inclinó haciendo una caravana perfecta – mi nombre es Karen Kleis y – Terry se aproximó a ella sujetándola por la cintura posesivamente
-mi prometida- dijo lanzando una mirada desafiante, el príncipe tomo la mano de Karen y la beso.
-es un placer conocer a tan bello ejemplar americano, lastima- dijo mientras sonreía retadoramente a Terry, sabía que tenía un mal carácter y le encantaba hacerlo berrear.
-¿lastima que ?- dijo Terry llevando por impulso a Karen detrás de el, El príncipe sonrió pero no era su objetivo tener una discusión con su pariente sino ver aquella hada de ojos verdes así que dijo solemnemente.
-que este comprometida contigo mi buen primo- los dos sonrieron sarcásticamente mientras todos habían observado la escena, Albert prudentemente se había quedado callado temiendo una confrontación.
Annie hablo tratando de aligerar el aire- ¿Albert no ibas por Candy? - este asintió con la cabeza cuando Albert hiba a caminar la voz de Eduardo volvió a resonar.
-Sir William, no me diga que ha perdido a su bella esposa- con un tono se sarcasmo viéndolo a los ojos- será un placer encontrarla por usted- sonrió- tan bella mujer es un delito perderla de vista- Albert se para en seco y giro sus pasos para estar frente de Eduardo.
-perdone milord-su cara se empezaba a transformarse- creo que su comentario no me agrado- estando frente a frente – mi esposa no es un objeto que hay que buscar y si necesitara de ayuda para encontrarla seria usted la última persona a quien recurría-sus miradas chocaron con una furia impresa, sin duda Albert no se dejaría amedrentar por él.
Eduardo rio y se giró, buscando una silla se sentó- no malinterprete las cosas Sir William, pero su esposa es muy bella – Albert estaba apunto de tomarlo por las solapas del traje cuando la mano de Mercy tomo la suya.
Albert giro y ella le regalo una sonrisa- sin duda querido primo el príncipe no lo dijo en afán de molestar- vio a Eduardo muy divertido con la cara de Albert- ¿verdad milord? -
-en efecto miladie solo reafirmaba que la regente tiene una belleza sinigual- volvieron al duelo de miradas. Terry y Archie se disponían hablar cuando de repente una voz melodiosa se escucho y unas pisadas llamaron la atención de todos.
Candy entraba enfundada en el traje rojo que había utilizado llamando la atención de los presentes- le aseguro milord – dijo firmemente mientras se aproximaba a su esposo regalándole una sonrisa – mi esposo lo sabe de sobra, sin necesidad que le recuerde- dándole un beso en la mejilla.
Albert se giro y la tomo por la cintura con su brazo fuertemente – y por esa razón soy el hombre mas afortunado del mundo- beso fugazmente a su esposa.
Lord André y Lord armando se habían mantenido en silencio querían ver como manejaba la situación Albert pues estaban seguros de que no seria la primera vez que sufriría por comentarios así y su temple debería ser probado mas de una ocasión. Lord André sonrió al ver como había manejado la situación y dijo- esta charla deberá terminar señores se hace tarde y las damas tendrán hambre- estirando su mano indico la puerta- les parece si pasamos al comedor- todos asintieron y comenzaron a salir.
Albert y Candy esperaron un poco, Lord André se acercó y beso a su hija en la frente- ¿Qué tal tu tarde pequeña? - ella le sonrió
-bien papa- el asintió y le extendió la mano, después de pedir permiso a Albert con la mirada y soltó a Candy para entregársela- ¿tienes los informes de cierre del día? -asintió
-te pondré al día mientras pasamos al comedor- Candy volteo a ver a Albert y este le regalo una sonrisa aprobando el cambio. Después que se adelantaran Lord Armando se emparejo a Albert.
-bien hecho muchacho, defendiste lo tuyo como todo caballero escoses aunque a mi gusto- dijo dándole una palmada al hombro de Albert
El lo miro con cara de no haber comprendido- ¿perdón milord? - Armando rio
-yo en tu lugar hubiera tirado a ese cretino ingles por la ventana- carcajeo- sin importarme que su trasero principesco cayera en el rosedal, pero tu muchacho- movió su cabeza con una sonrisa- sacaste la casta de tu clan- volvió a palmearle la espalda.
Albert sonrió- le juro milord que falto poco, falto muy poco- solo rio.
-vamos muchacho que llegaremos tarde a cenar y mi nieta – sonrió caminando junto a el – no tiene tanta paciencia que tu y otro comentario y lo pondrá de patitas a la calle o peor le romperá su bello rostro- carcajeo.
Albert empezó a caminar junto a Lord Armando – tiene razón milord, mi esposa no dudara en hacerlo- rieron, él se quedó pensativo- más bien debería defender al pobre príncipe de la furia de Candy-
Lord Armando se detuvo y sonrió- sin duda muchacho sin duda-
La cena se llevo en relativa calma, un juego de miradas entre Albert y el príncipe Eduardo, la charla amena de Candy y Annie sobre como había sido el primer día en palacio y las mil y un ordenes que habían dado, Candy en la regencia y ella al centenar de niñeras desfilando en la área de los niños junto como había puesto el orden entre las madres de los mismo.
-Annie tienes el don de mando de la tea abuela- dijo Candy orgullosa de su hermana
Annie apenada dijo – aun me falta bastante Candy- mientras Archie la abrazaba y le daba un beso en la mejilla.
Así también comenzó la charla entre Albert y Terry de como había estado su viaje y el estado de la familia de Terry, Karen se unió a la charla contándoles como había visto varias carpas en su viaje con el símbolo de cruz roja atendiendo a los aldeanos y los miles de retenes que tuvieron que pasar. Cuando Candy pregunto con quien se había quedado Eleonor. Dijeron a coro Terry y Karen.
-con la mejor nana del mundo- eso hizo estañar la risa en la mesa pues era bien conocida la eficiencia de la nana por todos.
Por otra parte, Armando, André y Mercy tenían una plática muy interesante.
-cuando arriba tu padre querida- dijo André serio mientras degustaba su primer platillo.
Mercy lo vio con una sonrisa algo fingida- mañana en cualquier momento tío- suspiro dejando su servilleta en su regazo- ya conoce a mi padre "quiere darme la sorpresa de su llegada"- Armando sonrío y André se puso serio
-nunca cambiara- dijo tomando un sorbo de su copa- por mas rey que sea sigue careciendo de modales- Armando lo miro con mirada fría
-hijo tu hermano es- dijo tratando de defenderlo.
Al unísono dijeron Mercy y André- un caso perdido- rieron al recordar el peculiar hermano menor de Lord André.
El príncipe Eduardo susurraba por debajo de su servilleta a su acompañante – has visto lo hermosa que esta la regente hoy- el conde se acercó para escucharlo
-si mi príncipe, pero su comentario- dijo cerrando los ojos y moviendo la cabeza- asido muy inapropiado-
Rio bajamente- lo dudo querido Erick- se voltio a verlo- es mejor que Sir William sepa bien a quien se enfrenta- sonrió mientras el conde movía su cabeza.
La cena transcurría plácidamente, Candy comenzaba hacerse notorio su falta de sueño y comenzaba a cabecear, Albert lo noto y se acercó a ella – amor ¿deseas que nos retiremos a descansar? - ella adormilada asintió. Albert se levanto y aclaro su garganta – sinos lo permiten nos retiramos- los caballeros se levantaron para despedirlos.
-tío ¿será que podemos hablar del asunto pendiente? - Albert asintió
-veré a mis hijos y llevare a Candy a descansar-Archie asintió con la cabeza- nos veremos en una hora en el estudio Archie, buenas noches miladis y señores- todos asintieron y salieron del comedor.
Minutos después los comensales fueron dejando sus puestos para retirarse. Lord André y Lord Armando a su cuarto, Mercy esperar el arribo de Arturo en la sala de estar como todas las noches; Eduardo y Erick a sus habitaciones, Terry y Karen salieron al jardín para ver las estrellas antes de dormir.
Albert dejaba a Candy en su habiatacion para que descansara mientras el hiba a ver a sus hijos que habían despertado. Después de dejarlos en sus cunas dormidos, se dirigió al estudio para hablar con archie
El amplio corredor del castillo estaba alumbrado con lamparas, Albert respiraba mientras el sonar de sus pisadas retumbaba el corredor, su andar era cansado un día demasiado agitado mientras su esposa trabajaba sin cesar el había podido escaparse un par de ocasiones a ver a sus pequeños, suspiro; le preocupaba que últimamente los dejaban muy solos, pero Candy y Albert hacían espacio en sus apretadas agendas para estar con ellos. Sabia que no era mucho tiempo y sus hijos necesitaban mas a sus padres, pero en medio de la epidemia como lograrlo, también vio a Candy cansada entre tanta reuniones y planeaciones que su cara era muy notoria el cansancio.
-un respiro- pensó mientras susurraba al aire- tendré que planear algo- sonrió mientras se detenía un minuto.
De pronto el sonido de un tosido lo hizo voltear, la figura de un hombre delgado recargado en la pared con un cigarro en boca fue lo que observo.
Terry tenia una mirada fija y fría en él – te habías tardado amigo- tiro el cigarro y se aproximo a el mientras la cara de Albert era de extrañeza- tu dices amigo, podemos desaparecerlo, descuartizarlo o simplemente darle una paliza- mientras sonreía.
Albert lo miro extrañado-¿a quién te refieres Terry?- sonrió- antes de decidirme por algunas de tus "sugerencias"
Terry lo palmeo comprendiendo que lo escucho no era referente, lo que pensó – pensé que hablabas de Eduardo- Albert empezó a comprender y sonrió.
-creo Terry- sonando diplomático – que la casa real de Inglaterra notaria la falta de su príncipe- movió la cabeza.
-dudo amigo mío, que mi tío- rio- extrañe a su gran dolor de cabeza, además me tiene a mi - mientras reía.
Albert volvió a mover su cabeza en signo de negación- hay Terry- lo vio- no creas amigo que no me paso por la mente darle su merecido a ese imbécil- Terry inclino su cabeza
-¿entonces?, no creo que te falte valor para darle su merecido- mientras chocaba sus manos.
Se puso serio- en efecto, pero hay veces que los golpes no son la solución- Terry sonrió discretamente – con gente como esa hay que tenerlas vigiladas, porque tienen muchas caras que mostrar y debemos tener mucha cautela-.
-entiendo amigo- dijo Terry con seriedad- pensé que no te habías dado cuenta-
Ahora fue el turno de reír para Albert- descuida, en los negocios como en la política- giro su mirada y sonrió – nunca debes destapar todas tus cartas, me he dado cuenta de las intenciones poco ortodoxas que tiene tu primo, hacia mi esposa- termino serio.
Terry tomo una postura igual- si lo dices por que casi quiere comerse a Candy por los ojos- reafirmo en su postura- no me agrada-
-lo sé, pero solo espero que de su primer movimiento- los dos movieron su cabeza – descuida lo tendré vigilado-
Terry asintió y Albert comenzó a caminar, cuando Terry hablo – recuerda amigo- Albert se giró – es tuya por ahora, pero a tu muerte – ambos rieron- no permitiré que Eduardo la moleste, ha sufrido mucho-
-lo se y te juro que yo no bajare la guardia- sonrió – la amo demasiado para que un "IDIOTA" quiera lastimarla- asintieron los dos.
-descuida yo te cubriré la espalda, no solo vine a visitarlos sabes- Albert asintió
-gracias- fue lo único que dijo mientras comenzaba su marcha. Con Terry en casa, su ayuda no le caería mal. Entre las empresas, los niños y cuidar a los enfermos había descuidado a Candy, sabia que era fuerte y no se dejaría lastimar, pero desde que vio al príncipe y su forma de hacer no le había dado una mala espina. Confiaba en Candy, Candy otra de sus preocupaciones, no entendía el por que de sus pesadilla, una cosa era la escena traumatizante que había vivido con la muerte de su abuelo, pero ¿sus pesadillas? , movió su cabeza tratando de sacudirse esos pensamientos por ahora solo necesitaba enfocarse en la plática con Archie, esperaba que las cosas se calmara y hablaría con Candy.
Aun no entendía bien la situación de sus temores y esa mirada de tristeza al estar sola, sin pensarlo llego a la biblioteca pues Archie lo esperaba. Su último pensamiento nuevamente fue para Candy, tendría esa conversación larga con ella, le debía algunas explicaciones. Abrió la puerta y se sorprendio de ver quien acompañaba a Archie.
