CAPITULO 14

UN TIO MUY SINGULAR.

Albert se quedo viendo fijamente con extrañeza a Arturo, sentado en la sala de la biblioteca, con Archie platicando, entro a la habiatacion y dijo – buenos noches, caballeros- inmediatamente Archie y Arturo se levantaron para darle la bienvenida.

-tío lo esperábamos- dijo Archie serio y con un brazo le indico que tomara asiento, Albert asintió y se acomodó en su lugar.

Suspiro y vio fijamente a Arturo- por su cara de preocupación Doctor me temo que no trae buenas noticias ¿verdad? - Arturo asintió, aun con su bata de doctor puesta, su cara cansada, su corbata esta desarreglada, esparcida en su fina camisa de color azul cielo, combinado con su pantalón de casimir gris, zapatos perfectamente arreglados, se acomodó en el sillón, cruzando su pierna.

-en efecto William- decía firmemente mientras Archie lo observaba con atención, desde su llegada solo habían hablado cosas triviales y la incógnita de su visita le inquietaba mucho.

-soy todo oídos- dijo Albert

-bueno, en primer lugar, vengo de su villa- dijo fríamente- he revisado al señor Jonhson y a la señora Emilia- Archie tomo la palabra.

Se llevo una mano a su cabeza -por favor ¿no me dijo que han empeorado? - Archie estaba muy impaciente y nervioso por las noticias. Albert le tomo un hombro y le regalo una sonrisa.

-no hay adelantarse Archivald, deja que el doctor nos de su informe- dijo seriamente.

-la verdad, me ha sorprendido mucho la recuperación de su Tía señores, en verdad es una mujer muy fuerte, ha estado respondiendo muy bien a las medidas que hemos tomado- sonrió - ¿aunque? -

Albert movió la cabeza sabia lo difícil que era su tía y se aventuro hablar- esta desesperada por salir y ver a los niños ¿no es así?-

Arturo asintió- en efecto William, sino fuera por Sir Lancaster- los miro fijamente- ya hubiera salido de su habiatacion y hubiera venido por todos sus niños, mencionando que no ha visto a ninguno de ustedes y sus niños seguro nadie sabe cuidarlos, por qué.- rieron los dos.

-solo un Andrew, sabe cuidar a otro Andrew- dijeron a coro

-lo mismo le dijo a los padres de Antony, Archie y Steart, cuando tomo la custodia de mis sobrino- movió su cabeza recordando la escena de histeria de su pobre tía abuela cuando la madre de Archie había dicho que se los llevaría al extranjero y les pondría niñeras; ni que decir cuando ni siquiera le dio una opción al Capitán Brown, sobre la custodia de Antony- dijo Albert divertido.

Archie se relajó un poco- hay mi tía seguramente esta muy molesta, ya que debido a la cuarentena no hemos podido verla- asintió Arturo.

-le hemos explicado que aunque la fiebre ha pasado aun esta muy delicada- dijo seriamente

-lo sé- Albert se masajeo los ojos por el cansancio- en la tarde que fui a checar la mansión Sir Lancaster me comento que mi tía se quiso parar y si no fuera por que el entraba a la habiatacion, ella hubiera caído-

-si aunque la fiebre ha pasado, aún está muy débil William- dijo Arturo

-¿si mi tía esta bien entonces George? Me imaginó que igualmente esta respondiendo dijo Archie muy seguro de su afirmación.

En ese momento respiro Arturo y Albert noto que le ocultaba algo- dime Arturo ¿Cuál es el estado de George? - dijo firmemente viéndolo a los ojos.

-delicado William- dijo sin tapujos mientras la cara de felicidad hiba desvaneciéndose de los dos – el señor Jonhson no responde al tratamiento, por más cuidados que le hemos dado la fiebre no ha cedido, por completo, hoy en la mañana comenzó a tener tos con sangre, su esposa no lo ha dejado solo, pero si el cuadro persiste por el bien de ella, tendré que sacar y poner a una enfermera- todo fue un silencio sepulcral – he venido hablar contigo para que autorices que el señor Jonhson sea llevado a un hospital o por lo menos- apretó los labios- que su esposa sea retirada de su cuidado-.

-¿Qué?- fue lo que dijo Archie mientras se dejaba caer en el sillón y su manos cubrían su cara.

Albert se quedo estático por un momento, no era posible que ese hombre que fue como su padre, mentor y gran compañero estuviera tan mal. Movió su cabeza y junto todas sus fuerzas para hablar- Arturo ¿Cuál es tu recomendación? - dijo tratando de sonar sereno

-la verdad William- guardo silencio para acomodar sus pensamientos- si el señor Johnson no responde en 72 horas, no creo que logre superar la epidemia- fue un gran peso que cayo en los hombros de Albert, esas palabras jamás pensó escucharlas.

Archie se levanto - ¿debe de haber algo que podamos hacer? Por Dios un tratamiento experimental, no se algo- se giro y vio la mirada perdida de Albert- Albert no podemos dejarlo morir-

Esas palabras lo hicieron reaccionar, claro que no hiba darse por vencido, no lo dejaría solo no cuando el nunca lo dejo – Arturo ¿debemos hacer algo?, no importa el costo, si es necesario hay que trasladarlo a otro lugar, pero hay que hacer todo lo posible-

Arturo bajo su pierna y llevándose las manos a su rostro pensado – podría intentar manejarlo con medicinas naturales como lo hicimos con Candy en Londres-

-esta bien inténtalo- dijo Albert -agotaría toda posibilidad para ayudarlo-

Arturo lo vio seriamente- el problema es que, con su tía enferma, solo conozco a una persona experta en medicina de ese tipo- dijo y Archie tomo la palabra

-¿Quién es?- mientras Albert veía a Arturo

- Dominic Estuardo, el primo del Lord André ¿o me equivoco? - dijo Albert recordando que el había ayudado para el problema de Candy cuando recién llegaron a Escocia, Arturo asintió.

-el problema es encontrarlo Sir Dominic con la epidemia se ha mantenido alejado de todos- dijo y un silencio sepulcral se hizo presente

-entonces iré yo a buscar a mi tío y se lo pediré yo misma- la voz de Candy retumbo en la habiatacion, mientras que ellos hablaban, Candy había despertado por el llanto de William, al ver que Albert no estaba tomo al pequeño y fue a buscar a su esposo; recordó que Albert hablaría con Archie y fue en su búsqueda.

Al entrar a la sala con sigilo y su pequeño en brazos, alcanzo a escuchar, se aproximo mientras su hijo se aferraba a su pecho- le debo mucho a George y lo menos que puedo es ir a buscar a mi tío, hay que agotar todas las posibilidades-mientras los caballeros se levantaban a su entrada. Albert se acercó a ella – no podemos dejarlo solo amor- El asintió con su cabeza

Mientras acariciaba una mejilla de su pequeño y abrazaba a Candy- descuida amor, haremos todo lo que sea posible y no escatimaremos en nada-

Arturo vio a su sobrina- ¿está segura hija? - Candy lo volteó a ver

-descuida tío yo lo conversare de ir a ver a George- dijo firmante

-gracias pequeña- la abrazo – te lo agradezco mucho-

Candy lo miro y le acaricio su mejilla- descuida amor yo también quiero a George como un padre, ha hecho tanto por nosotros que lo menos que podemos hacer por él es tratar todo para salvarlo- Albert asintió.

Archie se levanto y se dirigió junto Arturo a la pareja- tío estas cansado ve con tu familia- Archie acaricio a William y les sonrió- yo iré a la villa a pasar la noche por si algo se ofrece y tratare de convencer a Doroty para que permita que una enfermera ocupe su lugar-

Candy le dijo preocupada- ¿y Annie? - Archie se volteo con una sonrisa

-descuida Candy – dijo caminando al perchero – ella lo sugerido después de verlos en la cena, sabemos que están cansados y necesitan descansar; además estará cuidada por Alistar- hizo un guiño con su ojo, mientras tomaba su saco- en mejores manos que en las de mi hijo no puede estar-

Sonrieron todos – yo me retiro igual, pero estoy a su disposición- inclino su cabeza – descansen-dijo Arturo disponiéndose a salir

-dale mis buenas noches a Mercy tío- dijo con una sonrisa Candy mientras la cara de sonrojo se ponía en Arturo y este solo movió su cabeza.

Albert suspiro y tomo en brazos a su hijo- vamos bebe, tu a dormir- dijo mientras la cara de su hijo lo miraba fijamente mientras con su dedo le tocaba su nariz y este sonreía- y usted bella señora igual a la cama, mañana veremos la forma de contactar a su tío- Candy asintió y los tres salieron de la biblioteca rumbo a su habiatacion.

La noche fue tranquila, Albert deposito en su cuna a William que se había dormido después de una buena historia que le conto mientras usaban la mecedora. Candy por su parte tomo un baño y se puso su bata, esperando a su esposo en la cama se quedó dormida, cuando Albert llego tomo un baño y se metió a la cama junto a su esposa. Al sentir el calor de Albert Candy se giro y lo abrazo, susurrándole al oído.

-descuida amor, primeramente, Dios se podrán bien George- Albert la abrazo y dejo caer una lagrima que Candy enjuago con un beso.

-eso espero amor, no se qué haría si el- Candy interrumpió la frase besando a su esposo.

-hay que dejarlo en manos de Dios- Asintieron y abrazados se perdieron en un dulce sueño.

La mañana se hacia presente en el castillo, unos ojos azules se abrían por la insistencia de un inoportuno tocando a la puerta, como un gato Mercy comenzaba a despertarse, mientras Arturo que se había quedado la noche anterior por la insistencia de la misma. No podía negarle nada cuando ponía esa hermosa sonrisa y comenzaba a besarlo de esa manera.

Mercy sonrió al recordar como unos atrevidos besos en la estancia habían terminado en una noche de pasión, su cuarto tapizado de las ropas de aquellos dos amantes esparcidas por el piso, alzo sus hombros tratándose de zafar del agarre de su amado, al sentir el movimiento Arturo se giró.

Mercy se toco su frente, recordando como sus manos acariciaron cada una de las partes del dorso de Arturo, sus piernas, sus muslos y como la boca de el la había hecho llegar asta las nubes una y otra vez, suspiro y maldijo de nuevo a la persona que tocaba- un momento- dio con rapidez.

De tuvo su mirada en la amplia y bien definida espalda de su amor, sonrió al ver los arañazos que tenía después de semejante demostración de lujuria, movió su cabeza en signo de negación, no era lujuria era amor, un amor puro que no tenia fin, insaciable y puro; ella sentía que volaba en sus brazos cada vez que la sostenía y como tocaba la gloria junto con el después de la exploración meticulosa con sus bocas y manos de sus cuerpos.

Suspiro- princesa- Mercy hizo una mueca de disgusto juraba que mataría a quien interrumpió su placido sueño, se disponía a levantarse cuando una mano sostuvo la suya – aun no es alba amada mía, ven a la cama que el sonido de que la traviesa alondra no te engañe aun es de noche- mientras le sonreía con los ojos cerrados y la jalaba para depositarla en su dorso desnudo- mi alma aun te necesita para no sentir frio- la beso en sus cabellos mientras Mercy se acurrucaba en su regazo- y mi cuerpo aun no se sacia del tuyo amor mío-

Volvió el sonido de la puerta hacerse presente cuando Mercy hiba a contestarle a su amado – princesa por favor abra-

Los dos abrieron los ojos y se giro Mercy, en un movimiento rápido se sentó sobre el cuerpo de Arturo, dejando su dorso desuno al viento- vuelve en media hora- dijo mientras Arturo posaba sus manos en su cadera esta sonrió- mejor en una hora- mientras le sonreía con una mirada picara a Arturo.

-princesa por favor, su padre- decía la pobre mujer que tocaba sus manos con preocupación.

Arturo se levantó abrazando a Mercy y besando su cuello, ella dijo en un tono entrecortado – mi padre esta en Austria, Jennifer así que- no termino la frase por que Arturo en un giro deposito a Mercy en la cama.

-dudo que este en Austria, querida- decía la voz profunda y varonil de un hombre de 45 años, de 1.90 cm de alto, su tez blanca, ojos cafés claro de mirada penetrante, complexión delgada, su pelo un poco largo de color rubio con algunas canas que apenas salían, una sonrisa perfecta. Enfundado en un traje sastre de lino fino de color café oscuro, una camisa de seda blanca, zapatos italianos negros y un bastón de caoba con empuñadura de plata.

Ambos se congelaron al escuchar la voz, Mercy aventó a Arturo mientras este seguía en shock y se levantaba de la cama tratándose de tapar con una sabana y a la vez buscaba la ropa de Arturo – padre, este un momento por favor- arrogaba la camisa de Arturo en su cara mientras este se levantaba del lado contrario tratando de ponerse sus pantalones.

Marcus Estuardo era un hombre muy rígido en su mandato, pero flexible ante su hija, la decisión de llegar a Escocia en medio de una guerra fue tomada por que le llego a sus oídos que por fin su rebelde hija salía con cierto Sir Escoces y se le veía muy enamorada. Su esposa Margot le había insistido que fuera haberla para saber quien era ese famoso pretendiente y si dicho hombre estaba a la altura de ella; si era verdad que su hija estaba enamorada. El había alejado que su princesa era libre de ataduras de la corona, desde que su hijo solo dos años menor que Mercy había llegado al mundo. Que su pequeña era toda una mujer y que si hubiera alguien que pudiera con el carácter rebelde de su hija el mismo le daría las gracias.

Al llegar a palacio lo primero que quería ver era a su hija por eso pidió a la servidumbre que no anunciaran su llegada y lo llevaran a la recamara de su pequeña. Al ver la tardanza de que esta no abriera la puerta, solo movió la cabeza pensando que su niña, era toda una mujer y sonrió al imaginar la cara del pobre hombre que se casaría con ella.

Marcus no era de mente cerrada pero aun así era rígido en su mandato, siempre había tomado decisiones por el mismo y muchas de ellas no eran acorde del protocolo, por eso no se espantaba con la tardanza de su hija; pero sin duda su abuelito la consentía mucho, pero eso acabaría desde hoy.

-princesa, tu dama ha llamado tres veces a tu cuarto y no has respondido- dijo en tono serio- no me hagas entrar- al escuchar esas palabras Mercy y Arturo se quedaron petrificados, mientras Marcus sonriera, se imaginaba que travesura había hecho su hija, puesto que recibió todo el informe pertinente de su custodio secreto, que tenia infiltrado en el castillo, si Mercy pensaba que su padre no estaba al pendiente de ella estaba muy equivocado.

Mercy movía la cabeza, mientras veía como Arturo buscaba una forma de salir de aquella habiatacion y lo único que se le ocurrió decir fue – un momento padre- mientras sostenía un brazo de Arturo que estaba apunto de salir por la ventana y le hacia señas que estaban muy altos para que saltara, giro de nuevo su cabeza a la puerta – no tengo la culpa que como siempre no hayas anunciado tu llegada padre, deberás esperar asta que me arregle- decía pidiendo a todos los santos que su padre no entrara a su habitación y descubriera a Arturo.

Su padre sonrió – esta bien hija, tienes 10 minutos, te esperare en el comedor, date prisa- mientras los dos suspiraban por su buena suerte, su padre se alejaba sonriendo - ¿en verdad esa muchacha esta enamora?-

Los dos suspiraron y Mercy se apresuro a tomar un baño mientras Arturo terminaba de acomodar sus partencias, Mercy salió enfundada en una bata de baño – amor ¿te vas? - dijo viéndolo con una sonrisa mientras el doctor abría la puerta con miedo observando que estuviera despejado el corredor.

-lo siento amor, pero no quiero importunar a tu padre por ahora- Mercy se acerco a el y le dio un beso, Arturo la abrazo- sabes bien- tocándole con su dedo su nariz- que por ti pelearía con medio mundo, eres mi vida, pero-

Mercy sonrió- si lo sé, aun no es momento de que hables con mi padre- asintió- descuida como habías planeado te esperare para cenar y ahí te presentare- un beso fugaz y un asentimiento de cabeza fue la despedida. Mercy volvía su habiatacion buscando su vestido que llevaría hoy, de pronto entro su dama para ayudarle, al poco tiempo estaba lista, un traje de dos piezas recto en rosa pardo, una camisa blanca de guipur con un cuello redondo, un chongo en alto con algunos caireles adornaba su cabeza. Cuando la dama hiba a colocarle el collar de plata para hacerle juego noto un pequeño chupetón en el cuello de la muchacha.

Se apresuro a decirle, mientras Mercy se colocaba el ultimo arete – princesa, disculpe, pero-

Abanico la mano al viento – en otro momento, voy tarde – la mucama se quedó callada mientras Mercy salía rápidamente de su habitación rogándole a dios que su patrón no viera el cardenal en el cuello de su ama; Mercy corría por los corredores del palacio para llegar a la puerta del comedor.

Su padre se encontraba charlando con su abuelito, se habían topado cuando el se marchaba de la habiatacion de Mercy, al abrir la puerta ellos se giraron al verla.

Marcus aplaudió- perfecto- dijo viendo su reloj de bolsillo- 10 minutos exactamente- Mercy sonrió de lado

-buenos días abuelito- se dirigió a darle un beso a Lord Armando y este le sonrió, se giro y hizo una perfecta reverencia a su padre- bienvenido a Escocia, padre- se levantó y sonrió.

Marcus se levantó – vamos preciosa sabes que odio el protocolo- estiro sus manos – ven a darle un abrazo a tu padre que te ha extrañado mucho, mi pequeña bribona- los dos sonrieron y se abrazaron, mientras su padre besaba su frente.

Los pasos de alguien entrando les llamo la atención, en fundado en un traje de casimir de color arena, camisa blanca y peinado implacable, entraba Lord André- bienvenido, hermano-

La cara de Marcus se tensó, la relación entre los hermanos no era muy buena, pues siempre terminaban en discusiones mientras André era protocolario, Marcus era mas atrevido y relajado. A pesar de eso, se amaban, cuando paso la penosa situación de Melody, su hermano que se encontraba en la petición de matrimonio de su amada Margot se regresó inmediatamente se puso ayudar a su hermano. Juntos la buscaron, cuando su hermano mayor perdía las esperanzas siempre le daba alientos cuando nació Mercy, Marcus vio como todo el amor que tenia guardo su hermano se volcaba en su hija, por eso le permitía a Mercy estadías tan largas para que su hermano se alegrara su vida. Cuando supo que había encontrado a su hija festejo en grande pero solo había hecho una visita fugas y hasta ahora podía conocer a su bella sobrina

Sonrió- gracias es un placer regresar a casa- dijo solemnemente

-pensé que llegarías más tarde- dijo André- pensaba que mandarías tu hora de arribo para esperarte con la ceremonia protocolaria correspondiente- mientras se sentaba en el comedor y ponía su servilleta en su regazo y un mozo servía una taza de café.

Marcus se encamino a la mesa, mientras le abría el asiento a su pequeña- sabes bien que lo del protocolo no es lo mío, además- dijo sentándose y repitiendo la misma operación que su hermano- no es una visita oficial, sino mas bien familiar- toco la barbilla de Mercy.

André movía su cabeza en signo de negación- de todos modos, no creo-

Fue interrumpido por su hermano, que movía su mano al iré y hablaba en burla - que el protocolo deba romperse, jajaja relájate hermano solo vine a saludar-

-Marcus- dijo con voz firme.

Una sonora carcajada se escucho en el comedor, Armando estaba sentado al lado derecho de Marcus- basta hijos, es muy de mañana para que pelen- volvió a reír mientras negaba con la cabeza al mozo que estaba apunto de servir otra taza de café.

-padre, pero Marcus debe de entender- decía André alzando la voz

-he dicho que es muy temprano hijo- lo vio fijamente y sonrió- por dios es como si no pasaran los años- suspiro- mis dos muchachos siempre peleando- Marcus le regalaba una sonrisa- solo falta que tu madre entre por esa puerta – en esos momentos se volvía abrir la puerta dejando ver a un par de jóvenes con unos hermosos gemelos en brazos.

Candy llevaba un hermoso vestido de color azul cielo, recto con mangas largas y adornos en blanco, su pelo en una hermosa cola de caballo, joyería de oro, poco de maquillaje. Albert entraba con una sonrisa mientras jugaba con Iain a darle besos enfundado en un traje italiano en color azul marino, una camisa blanca sin corbata. Los dos pequeños vestidos en trajecitos iguales de color blanco, para distinguirlos llevaban unos hermosos sombreritos finos con listones en color rojo y azul. Los caballeros se levantaron para darle la bienvenida a la hermosa familia.

-buenos días hijos- decía Lord Armando, dándole un beso a Candy en la cabeza y jugando con los dedos con William- tal vez no sea su madre, pero esta es mi otro lucero- se giro para ver a los comensales

André cambio su rostro mientras se dirigía a Albert y le quitaba de los brazos a Iain y lo besaba en la mejilla- buenos días, chicos- veía Marcus una sonrisa que su hermano jamás había visto – hola pequeño lucero- y se giraba a ver a William, con el pequeño en brazos – y mi dulce ángel ¿Cómo amaneció?- mientras William le regalaba una sonrisa y extendía sus manitas a su abuelito.

-bien padre gracias- dijo Candy tratando de sostener a William que intentaba alcanzar a su abuelito.

Marcus se acercó – así que estos dos- dijo viendo a los gemelos- son la luz de mi hermano- Albert se cuadro al ver al tío de Candy.

-buenos días su majestad- dijo ceremoniosamente

Marcus le quitaba a William de los brazos de Candy- buen día Sir William, hola preciosa- mientras veía a Candy y esta le regalaba una sonrisa a su tío.

-buenos días tío Marcus- dándole un beso en la mejilla y girando a ver a su padre- disculpa padre pero no se nos informo que había llegado mi tío-

André movió su cabeza y se retiro a su lugar con Iain en brazos- tu tío hija, a nadie aviso-

Marcus hacia lo mismo- tu padre- jugaba con William- descuida preciosa solo vine como familia nada oficial- sin darle importancia.

Albert abría el lugar para Candy en la mesa- majestad, pero pudimos haberlo recibido en la estación- mientras él tomaba su lugar

-lo mismo le dije William, pero este terco- decía sin verlo André

Candy movió su cabeza -papa, no debes pelear tan temprano- André le regalo una sonrisa.

-si hermano los viejitos como tu no deben discutir tan temprano- la Cara de André se transformo

-papa- dijo Mercy, girando su cabeza, Candy vio a Albert con preocupación y este solo levanto los hombros – no le digas a mi tío así si solo te lleva un año y es de mala- las niñeras se acercaba para retirar a los pequeños a desayunar a su habiatacion.

Marcus la vio y se quedo observando el cuello de su hija, su cara se puso seria- Mercy- hiba hablar cuando entro Terry riendo con Karen y distrajo a Marcus.

-buenos días a todos- dijeron al unisonó ese par mientras los caballeros se levantaban.

-buen día- dijeron.

-así que aquí estaba el hijo prodigo de Richard- se acerco Marcus a Terry- te acuerdas de mi muchacho- palmeando su hombro- nos vimos un par de veces en tu villa y otro par en –

Terry se apresuró hablar antes de que dijera alguna indiscreción, si mas no recordaba, Marcus le habia encontrado en unos lugares poco ortodoxos para visitar, cuadrándose- buenos días Majestad, le presento a mi prometida la señorita Karen kleis- Karen lo vio intrigada- Amor el es tío de Candy, el Rey Marcus Estuardo de Austria- Karen se apresuro hacer una reverencia, mientras Albert se atoraba con un trago de café, cuando escucho al peculiar tío apunto de cometer una indiscreción.

Rio a todo pulmón mientras besaba a Karen la mano- un placer señorita y descuide – sonrió cuando vio a Terry – se lleva a un gran muchacho y el una bella joya- Karen sonrojo.

-el placer es mío majestad- dijo solemnemente Karen.

-solo Marcus querida- con una sonrisa, ella asintió.

Tomando de la mano a Terry para llevarlo a los lugares en el comedor- descuide Marcus, se que no me llevo un santo- Terry la fulminaba con la mirada mientras sonriera – pero aun así quiero mucho- besando su mejilla, mientras todos reían por la escena.

-papa- dijo Mercy al ver a sus amigos abochornados – anda ven a sentarte y deja de poner en aprietos a Terrence- rio ella también.

Movió la cabeza – sin duda de tal palo tal astilla- dijo Terry mientras se sentaban a la mesa y quedaba frente a Mercy y su padre.

Annie y Archie entraron poco después dando las cortesías de rigor y la presentación de los mismos ante el peculiar tío de Candy, que abrazo efusivamente a esos dos. Diciendo – si son familia de mi preciosa sobrina, también míos- sin soltar el abrazo – así que con gusto déjame tío- André movía la cabeza nada mas sin duda su hermano nunca aprendería el protocolo de la corte y Lord Armando se sentía feliz por tener de nuevo su casa con tanta gente y llena de felicidad. Eduardo y su acompañante se disculparon por no bajar pues tenían una cita muy importante, según fue lo dicho por el mozo.

Comenzó el desayuno, entre risas y regaños. Marcus tenia un gran reportorio de chistes y ocurrencias; sin duda era un monarca muy raro comparación de la seriedad de su hermano mayor. De pronto Mercy se giro y dejo descubierto un poco de su cuello y Terry lo vio.

Empezó a llamar la atención de Mercy para tratar de decirle con señas sutiles pero esta no lo entendía y solo se limitaba a subir los hombros, Karen lo vio y le dijo en voz baja: - ¿Qué pasa amor? -

Terry le hizo señas para que viera los cuellos de Mercy, el cardenal se veía cada vez más; Karen intento llamar la atención de Mercy y solo pudo decir- Querida – Mercy la vio extrañada- creo que deberías retocarte un poco el maquillaje- ella la vio desconcertada, mientras le hacia señas para señalar su cuello.

-gracias Karen, pero lo he retocado hace poco- Karen solo movió la cabeza, le llamo la atención el comentario a Candy y noto el cardenal y no tardo en decir.

-Mercy – movió la cabeza tratando de pensar como decirle a su prima- no crees que hace un poco de frio- Mercy se le hizo extraño pues ese día tenia un bello sol- deberías ir a ponerte una bufanda por tu tos –

-¿tos Candy?- dijo sin entender , miro hacia la ventana – querida debes tener fiebre hay un día maravilloso afuera- Candy movió la cabeza- Albert deberías de tomarle la temperatura- dijo y Albert se percato del cardenal y vio a Candy.

-amor – dijo tratando de ayudar a su esposa- ¿acaso Mercy y tu no tenían una junta importante temprano? - mientras Candy se apresuraba a levantarse asintiendo

-es cierto amor- vio a Mercy – deberíamos irnos o llegaremos tarde-

Mercy no comprendía y los caballeros se levantaron al ver como Candy se ponía de pie. Marcus movió la cabeza – Anda hija ve con tu prima, "seguro la junta" es de suma importancia- Mercy lo vio desconcertada, limpiándose la comisura de la boca y despreocupado- me imaginó que el tema es como quitar chupetones del cuello de las primas o ¿o no Candy?-

Ambas se pusieron de color rojo, ante la carcajada de Armando y la cara de pocos amigos de Lord André. Reacciono Mercy y tomo a Candy por la mano ignorando el comentario – si prima la junta debemos irnos, con su permiso a todos-mientras salía con Candy del comedor, lanzaba un beso al aire- Te veré después papito, el deber llama-

Antes de cruzar el portal de la puerta del comedor- descuida señorita de que hablaremos hablaremos-

El turno de reír fue para Armando y vio a Terry- sin duda de tal palo tal astilla- rio mientras la cara de Marcus se volvía seria.

En la carrera a la oficina de Candy, reía por la cara de apuración de Mercy y mientras trataba de ocultar el cardenal. Al llegar vio una figura que se cuadraba cuando ellas entraron.

-buenos días majestades- decía en un tono firme, conforme hacia una reverencia. Candy solo suspiro, la alegría había pasado y ahora a seguir con el día.

Movio su cabeza